Partido Polish Boyfriend: dos rivales con el mismo nombre, cara a cara

Ararat - ogannes bajo licencia Creative COmmons 2.0.

El Monte Ararat, con sus 5.165 metros de altura, se alza orgulloso en una tierra donde no reina la paz. En una zona de fronteras, donde las civilizaciones en ocasiones se cruzan y, en ocasiones, también se pelean. La montaña más alta de Turquía es visible desde muchos puntos de Armenia, pues la frontera pasa justo debajo de esta cima en la que según la tradición cristiana embarrancó la nave de Noé, llena de animales que se salvaron del diluvio universal. La Biblia no cita exactamente este lugar, aunque sí la zona. Y como esta es la cima más alta, hace siglos que la gente cree que fue aquí donde, después de tanto tiempo navegando sobre continentes hundidos bajo el agua, el arca de Noé tocó tierra. Y los animalitos bajaron por las faldas de esta cima.

Se trata de un viejo volcán muy importante en el imaginario de los cristianos de oriente. Alrededor del Monte Ararat nacieron algunos de los primeros estados que asumieron el cristianismo como religión oficial, aunque las persecuciones sufridas fueron muchas. Ya en tiempos del Imperio Romano, aquí nació la leyenda de los Diez Mil Mártires del Monte Ararat, cuando centenares de soldados romanos que se convirtieron al cristianismo fueron crucificados en esta montaña por orden del emperador. Sí, en esta historia, la sangre es importante, pues el Monte Ararat es especialmente relevante entre los armenios. El Monte se encuentra en el corazón del territorio de los viejos reinos armenios, aunque en la actualidad queda fuera de esta república, cosa que duele a los armenios. La zona del Monte fue escenario de matanzas durante los años del genocidio armenio, cuando millones de armenios (nadie se pone de acuerdo en el número exacto) fueron asesinados por tropas del ejército turco en plena Primera Guerra Mundial. Los armenios, minoría cristiana muy importante dentro del Imperio Otomano, soñaban con crear su estado. Y aprovechando que el viejo Imperio Otomano parecía caer, se movieron políticamente y con acciones violentas de grupos terroristas. La respuesta turca fue uno de los primeros genocidios organizados del siglo XX, pese a que los turcos lo niegan. En Armenia, el genocidio se ha convertido en una pieza clave para entender un pueblo siempre rodeado de vecinos más numerosos. Y normalmente, con otra religión y cultura. En Armenia, se resiste. Y el símbolo es el Monte Ararat, considerado como su símbolo nacional: encontramos la silueta del Ararat en monedas, el escudo del estado o camisetas de fútbol.

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Y llegamos al fútbol. Esta semana se enfrentan en la primera división armenia el Ararat contra el Ararat. La anécdota puede dar una idea de la importancia de este volcán, visible desde muchos rincones de Yereván, la capital, pese a que se encuentre detrás de una frontera cerrada. Las relaciones entre Turquía y Armenia, pese a la diplomacia del fútbol -que sirvió de pretexto hace unos 15 años para que los presidentes hablaran de otros temas durante un partido- aún siguen embarradas por el recuerdo del genocidio. Y no se puede ir de Yereván al Ararat directo. Sin frontera, el trayecto sería de 30 minutos. En la Armenia actual viven tres millones de personas, aunque los armenios se encuentran desperdigados por todos los continentes. De estos tres millones de ciudadanos, una tercera parte viven en la capital, Yereván, una ciudad llena de cicatrices que ya existían en el año 700 antes de Cristo. Una ciudad barrida por la historia una y otra vez, y siempre reconstruida por los orgullosos armenios. Y aquí se enfrentan estos dos Ararat. Uno de ellos simboliza la resistencia para defender esta tierra. El otro, la capacidad de los armenios para luchar lejos de casa.

Sábado 6 de octubre, 13:00h, Ararat-Ararat Armenia

El FC Ararat es el único club con tradición en una república destrozada por la corrupción y la crisis económica. Encerrada entre vecinos con los que tiene malas relaciones, Armenia es pobre y depende mucho de Moscú o del dinero que llega de las comunidades armenias en el extranjero. Eso ha provocado, a nivel deportivo, la aparición y desaparición de muchos clubes, controlados por empresarios de dudosa reputación. La mayor parte de clubes locales tiene menos de 25 años de vida. El Ararat, no. Fue fundado en 1935 como Spartak Yereván por jóvenes comunistas locales (el estado armenio actual nació cuando los soviéticos lo permitieron, aunque dentro de sus fronteras, en una era en la que muchos armenios se apuntaron a movimientos revolucionarios). Después de la Segunda Guerra Mundial, el club fue bautizado como Ararat y así vivió su gran momento de gloria, cuando llegó a ganar una liga soviética en 1973 en la que fue una de las grandes sorpresas de la vieja URSS. Con un equipo lleno de jugadores armenios y un estilo defensivo, conquistaron ese torneo y en la siguiente Copa de Europa llegaron a derrotar al Bayern por 1-0, aunque cayeron eliminados. Jugando delante más de 100.000 espectadores, se erigió como el gran club armenio. Y el único que llegó a jugar en la Primera División soviética, aunque después de la independencia de Armenia solo ganó la liga de 1993. Afectado por la falta de dinero, ha sufrido descensos e incluso un año fue expulsado de la liga por no ceder jugadores a la selección en unas jornadas de preparación de partidos oficiales. Hundido, el club fue comprado en 1999 por Vartan Sirmakes y Hrach Kaprielian, dos empresarios americanos hijos de armenios, que ahora viven en Suiza y no cuidan demasiado una institución que juega delante poca gente en el estadio Alashkert. El panorama es triste. Este año, el club deambula en la parte baja de la tabla otra vez, aunque reaccionó con orgullo en julio de 2018, cuando emitió un comunicado contra la aparición de un nuevo club, el Ararat Armenia. En el comunicado, dijeron que ese nombre era igual al suyo y eso no podía ser. La Federación se pronunció a favor del nuevo club y por eso se juega un Ararat Yereván-Ararat Armenia.

¿De dónde sale este nuevo club? Pues sale de Moscú. Millones de personas viven fuera de Armenia sin olvidar que sus padres, abuelos o bisabuelos eran armenios. Millones en Estados Unidos, Francia (Youri Djorkaeff, por ejemplo) o, cómo no, Rusia, donde se calcula que viven dos millones de armenios. Uno de ellos, Samuel Karapetyan, es el propietario del este club nacido en 2017. Ese año, el antiguo presidente de la Federación armenia y diputado, Ruben Hayrapetyan, fundó un equipo llamado Avan Academy con la idea de cuidar el fútbol base local. En 2018, la entidad fue comprada por Samvel Karapetyan y su primera decisión fue bastante rara: bautizar el club como Ararat Moscú. Pese a ser un club de Yereván. ¿Y eso?

Former French international player Youri Djorkaeff draws Everton during the UEFA Europa League draw at Grimaldi Forum, Monte Carlo Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 29/08/2014
Youri Djorkaeff es una de las caras más reconocibles entre las personalidades de origen armenio que han triunfado en el extranjero. Foto: Focus Images Ltd.

Karapetyan quería mantener vivo su proyecto: el Ararat de Moscú. En su momento hablamos de este club. En 2016, el empresario armenio residente en Moscú Valery Oganesyan anunció su idea de fundar un equipo en Moscú llamado Ararat, con la idea de representar a la importante comunidad armenia de Rusia. Oganesyan había sido en el pasado el presidente de una entidad en Armenia, el Ulisses, campeón de liga en 2011 y desaparecida en 2016. Este empresario pudo crear este nuevo club en Moscú con el apoyo de la comunidad armenia local, eligiendo el nombre que todo armenio ama e identifica como suyo: Ararat. Es más, en ese momento, Oganesyan anunció que la onomástica era un homenaje al Ararat de Yereván. Poco imaginaba la gente que los clubes serían rivales en poco tiempo, pues entonces un club jugaba en la primera armenia y el otro se enroló en la Tercera rusa.

El nuevo Ararat se fundó con la idea de llegar a Primera pronto. Y por eso empezó a fichar a jugadores famosos en golpes de mercado que sorprendieron a todos. El exdelantero del Tottenham, Román Pavyluchenko, y el centrocampista Marat Izmáylov, exjugador del Porto o el Sporting, llegaron a golpe de talonario. Además aterrizaron dos internacionales armenios y futbolistas experimentados como Igor Lebedenko o Aleksei Rebko. El club barrió a sus rivales liderando la tabla, aunque después de los primeros partidos el Ararat anunció la dimisión de Valeri Oganesyan, que se esfumó y apareció un día más tarde en Georgia. Fue entonces cuando se descubrió que este empresario había transferido unos 400.000 euros del club a su cuenta bancaria. El Ararat formalmente era propiedad de la Asociación de jóvenes armenios de Moscú, aunque el dinero lo aportaban diferentes empresarios de la diáspora armenia en Rusia. Empresarios que denunciaron a Ognaseyan, que actuó como cara visible de la entidad mientras se llenaba los bolsillos. Su fuga no acabó con el club, pues Ashot Gabrelyanov, empresario propietario de periódicos y televisiones, quiso dejar claro que el proyecto tenía futuro y enroló a otros empresarios armenios que viven en Moscú: Samvel Karapetyan y Avilo Kamo Avagumyan. El Ararat acabó la temporada y ascendió a Segunda, aunque en julio de 2018 la Federación rusa le negó el permiso para inscribirse en la competición. Ahora sí, el proyecto parecía destinado a morir.

Picture by James Ward/Focus Images Ltd. 07908 205049.29/9/11.Roman Pavlyuchenko of Tottenham heads the equaliser during the Uefa Europa League Group A match at White Hart Lane stadium, London.
Roman Pavyluchenko fue una de las caras visibles del Ararat de Moscú. Foto: Focus Images Ltd.

Fue entonces cuando uno de los inversores, Karapetyan, decidió comprar el Avan Academy y refundar el Ararat de Moscú en Yereván. Este empresario nacido en Armenia con pasaporte ruso ya es el empresario de origen armenio más rico del mundo, superando al norteamericano Kirk Kerkorian. No se trata, pues, de un empresario más en una lista. Además, el hermano de Karapetyan es miembro del Congreso de Diputados armenio y tiene buenos contactos. Fue así como ha nacido este nuevo Ararat, que finalmente prescindió de la palabra Moscú para ser el Ararat Armenia. Y con este nombre, juegan en Primera y ya van por delante del Ararat de siempre.

Foto de portada: ogannes bajo licencia Creative Commons 2.0.

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1 comments

Junto al FC Ararat, creo que el Shirak Gyumri es el único club con algo de historia detrás, ya que este último fue fundado en los años 50 creo recordar… Y creo que me contaron una vez que el Shirak es el único club armenio que siempre ha participado en todas las temporadas de la Primera división armenia.

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