Partido Polish Boyfriend: italianos contra alemanes en un derbi de Wolfsburgo sobre ruedas

VfL Wolfsburg v Sporting Clube de PortugalUEFA Europa League

Hace un siglo, Wolfsburgo no existía. Bueno, existía un castillo que se ha ido reformado, siglo tras siglo, hasta su aspecto actual. Un castillo que daba nombre a una región agrícola, llena de bosques. Hasta que llegó Adolf Hitler.

El 26 de mayo de 1938, el mismo Hitler en persona inauguró una ciudad que se había construido en pocos años. La llamada Stadt des KdF-Wagens bei Fallersleben, un nombre largo y complejo que hacía referencia a la Kdf, la Asociación “Kraft durch Freude” (Fuerza a través de la alegría), creada con la misión de estructurar y vigilar el tiempo libre de la población alemana. La ciudad de la KdF tenía recintos lúdicos y, sobre todo, lugares de trabajo para obreros nazis que tenían la misión de construir coches. El nazismo pretendía controlar cada aspecto de la vida de sus ciudadanos, con la KdF organizando excursiones y vacaciones. Y con el estado apostando por autopistas que se pretendía llenar de coches privados asequibles, en una época en que tener coche era un lujo. Estos coches serían los coches del pueblo: Volkswagen.

El nazismo creó cosas que sobrevivieron a Hitler. Como la Volkswagen, fundada en mayo de 1937 con la misión de construir esos coches asequibles que diseñó Ferdinand Porsche. El primer modelo de la Volkswagen, el célebre escarabajo, se empezó a construir de forma masiva en la fábrica inaugurada el 1938 en la zona llamada ahora como Fallersleben, en Wolfsburgo. Justo al lado, se levantó la Stadt des KdF-Wagens bei Fallersleben para los obreros, reclutados en todo el país. El nazismo creó una ciudad de la nada, con una fábrica. Todo esto sobrevivió al nazismo, aunque con nuevos nombres. En 1945, se decidió bautizar la ciudad, que no tenía ni 10 años, con otro nombre. Y se eligió el nombre del castillo de la zona, Wolfsburgo.

General view of the exterior of the stadium pictured ahead of the UEFA Europa League match at Volkswagen Arena, Wolfsburg **NOTE TO EDITORS IMAGE STITCHED TOGETHER WITH SOFTWARE** Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959 19/02/2015
El Wolsburgo juega sus partidos en el Volkswagen Arena. Foto: Focus Images Ltd.

Cuando la ciudad fue fundada, tenía 1.500 habitantes. Rápidamente, en 1939 ya se convirtieron en 7.000. En 1940, la ciudad llegó a los 15.000 habitantes, pues la fábrica empezó a construir vehículos militares. En esos años, centenares de prisioneros de guerra fueron obligados a trabajar en la fábrica sin descanso. Cuando los británicos ocuparon la urbe, todo el mundo entendió el potencial de una fábrica que había sido bombardeada, aunque no dañada del todo. Y Wolfsburgo creció al mismo ritmo que la Volkswagen. En 1955, la ciudad celebró la producción de un millón de Volkswagen escarabajos desde el año 1938. En 1960, Wolfsburgo alcanzó los 60.000 habitantes. En 1973, los 100.000.

Y aunque en 1978 se dejó de fabricar el escarabajo en esta fábrica y se trasladó la producción a Emden, Wolfsburgo vivió su milagro económico en parte gracias a los más de 10.000 italianos que llegaron en los años 60 y 70 para encontrar trabajo. Aún hoy, la comunidad extranjera más numerosa de la ciudad es la italiana, con 5.000 personas sobre un total de 123.000. Aunque 8.000 más son hijos de italianos o tienen relación familiar con el país transalpino.

Ya en 1962, algunos de estos italianos que llegaron a Wolfsburgo crearon un club de fútbol. El Sportclub Lupo. O sea, el Club Deportivo Lobo (lupo, en italiano), pues el origen de la palabra Wolfsburgo se refiere a este animal, frecuente en la zona en el pasado. La mayor parte de obreros llegados a la ciudad procedían del sur y venían solos, sin familia. Así que los dirigentes de la Volkswagen pensaron que sería una buena idea organizar partidos de fútbol para dichos trabajadores. De esa iniciativa suergió este club, creado con el apoyo de la Volkswagen.

Domingo 14 de abril, 15:00h, Lupo Martini-Wolfsburgo II

Este equipo tardó algunos años en federarse, pues inicialmente en las ligas amateurs alemanas solamente se podía jugar con un futbolista extranjero. Y en el Lupo, todos eran italianos. La norma se modificó en los años 70 y el club, ya federado, fue ascendiendo hasta la sexta división alemana, momento en que se unió con el US Martini, otro club de italianos de la ciudad, en 1981. Este segundo equipo, bautizado así por la bebida, que a la vez daba nombre al bar donde se reunían, inicialmente había mantenido una fuerte rivalidad con el Lupo. Rivalidad que acabó con la fusión. Y así nació el Lupo Martini de Wolfsburgo, el segundo club de la ciudad.

El Lupo Martini se ganó la fama de ser un equipo violento cuando, en los años 80, sus hinchas agredían a los equipos rivales. El temperamento italiano, decían los tópicos. Lo cierto es que el club protagonizó algunos escándalos mientras se convertía en una entidad abierta a otros inmigrantes que llegaban a la ciudad, como griegos, turcos o españoles. Aunque la mayor parte de la hinchada, aún hoy, tiene sangre italiana.

El club jugó sus primeros años en el campo de Platz an der Berliner Brücke, estadio que desapareció porque, precisamente aquí, en el año 2002 se levantó el nuevo estadio de la ciudad. El Lupo Martini ahora juega en su campo, el Lupo Stadion, con capacidad para 3.000 personas, al norte de una ciudad, Wolfsburgo, que vive este fin de semana su derbi, pues los italianos del Lupo Martini se enfrentan al filial del Wolfsburgo, en su grupo de la cuarta división, la Regionalliga Nord. El Lupo Martini descenderá y el filial ascenderá a Tercera, aunque jugar un derbi ya es un éxito para este club modesto, que ha tocado su techo: la cuarta división.

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Gina-Luca Itter es uno de los jugadores más prometedores del filial del Wolfsburgo. Foto: Edu Ferrer Alcover (Todos los derechos reservados).

La mayor parte de hinchas del Lupo Martini, en el fondo, también anima al Wolfsburgo, el orgullo de la ciudad. Pese a que durante la guerra ya existió un club, el actual nació en 1945, cuando los obreros de la Volkswagen crearon un nuevo equipo con el nuevo nombre de la ciudad, improvisando porque eran años duros. Las mujeres de los jugadores cosieron prendas para confeccionar la primera camiseta (tenían telas blancas y verdes), aunque otras mujeres participaron en la fundación como directivas, en unos primeros años difíciles en los que la empresa no le prestó atención al equipo. En los años 50, finalmente, la Volkswagen pasó a gestionar el club, que no llegaría a la Primera División alemana, la Bundesliga, hasta el año 1997. Antes, en 1995, llegó a la final de Copa pese a jugar en Segunda. La acabó perdiendo. Con una empresa gigante detrás que lo cuida, el Wolfsburgo ganó la liga el año 2009 y la Copa en 2015, participando en la Champions. Una Champions que su equipo femenino ha ganado en dos ocasiones. Convertido en un equipo estable, ha creado una rivalidad fuerte con clubes como el Hannover o el Eintracht de Braunschweig.

En Wolfsburgo, la ciudad que aún no tiene ni 100 años, todo gira alrededor de la Volkswagen. Su club grande es propiedad de la marca y su segundo club, el de los italianos, nació dentro.

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Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959.23/05/2013.Wolfsburg players celebrate winning the UEFA Women's Champions League match at Stamford Bridge, London..
El Wolfsburgo ha ganado en dos ocasiones la Champions femenina. La primera, en 2013. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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