Partido Polish Boyfriend: Los vecinos revoltosos que amargan al Stuttgart

El MErcedes-Benz Arena vuelve a disfrutar con los goles de Mario Gómez.

El estado alemán de Baden-Wurtemberg vive una revolución. Su club más grande, el Stuttgart, sufre en Segunda División, observando con terror cómo le han crecido los enanos. El Stuttgart, considerado uno de los clubes alemanes más importantes, vive ahora un derbi nuevo en la categoría de plata contra un rival inesperado que quiere ascender a la Bundesliga por primera vez.  Mientras, en Primera, dos equipos históricamente inferiores gozan de mejor suerte.

En Baden-Wurtemberg los cambios no sorprenden. Han visto de todo, aunque jamás a su principal equipo en una situación como esta. Este estado alemán tiene una historia tan compleja, que contar aquí la evolución de este territorio solamente serviría para marear al lector. Esta región, con su dialecto suabo, siempre ha sido una zona disputada, partida, unida, despedazada. A diferencia de la vecina Baviera, con una identidad más homogénea, Baden-Wurtemberg no deja de ser una unión de diferentes regiones bajo un mismo paraguas. Cerca de Francia y Suiza, ha sido escenario de batallas ya desde los tiempos del Imperio Romano y los bárbaros. El actual estado, más o menos, ocupa el lugar del antiguo Reino de Wurtemberg, proclamado independiente en el siglo XIX bajo la tutela de Napoleón, y del Gran Ducado de Baden. Las dos entidades se fusionaron con el Imperio Alemán en la segunda mitad del siglo XIX, aunque quedó cierta rivalidad de los años en que eran estados diferentes. El Reino de Wurtemberg tenía su capital en Stuttgart y el Gran Ducado, en Karlsruhe.

Y este siempre ha sido el gran derbi de la región en un campo de fútbol, Stuttgart-Karlsruher SC. Un derbi que se juega esta temporada, pues los dos han caído a la segunda división. El Stuttgart, con 53 temporadas en la Bundesliga, aún ocupa la quinta posición en la tabla histórica de Primera. El Karlsruher, campeón de copa en dos ocasiones y campeón de Alemania una vez, antes del nacimiento del actual formado de liga, ha jugado 24 años en Primera a partir de los años 50. Ellos son los gigantes de la región, aunque observan con dolor cómo en la actualidad el derbi de Baden-Wurtemberg en la Bundesliga es un TSG 1899 Hoffenheim-Friburgo. Una auténtica revolución. El problema es que en Segunda el Heidenheim quiere protagonizar otra revolución.

Raheem Sterling of Manchester City wiith a strike on goal during the UEFA Champions League match at the Etihad Stadium, Manchester Picture by Matt Wilkinson/Focus Images Ltd 07814 960751 11/12/2018
El Hoffenheim se ha convertido en el gran club de Baden-Württemberg e incluso ha llegado a jugar la Champions recientemente. Foto: Focus Images Ltd.

Stuttgart siempre ha sido la ciudad grande de esta land, un estado resultado de la unión entre los estados federados de Baden, Wurtemberg-Baden y Wurtemberg-Hohenzollern, después de una consulta popular en 1952. El Stuttgart, fundado en 1912 después de la fusión de dos clubes formados por alumnos de escuelas con profesores ingleses, ha ganado 5 ligas, ha jugado una final de la UEFA perdida contra el Nápoles de Maradona, y una de la Recopa perdida contra el Chelsea. Es uno de los cinco equipos con más hinchas de Alemania, el gigante de una ciudad activa como pocas. Una ciudad que incluso se ha permitido el lujo de vivir un derbi en Primera, pues en la ciudad existen los rojos, el Stuttgart, y los azules, el Stuttgarter Kickers. Entre los años 1988 y 1991, el Kickers llegó a Primera, en unos años dorados del fútbol local en los que el Stuttgart ganaba ligas. Esos años en los que un chico formado en el Kickers pasó al Stuttgart, Jürgen Klinsmann. En esta ciudad siempre se han formado buenos jugadores. Y se ha gozado del patrocinio de la gran empresa local, Mercedes. La marca de coches pone su nombre al estadio, aunque solamente es una relación de patrocinio porque el club pertenece a los socios en términos legales.

Pese a su poderosa masa social, los últimos años en club no ha acertado en la toma de decisiones deportivas, sufriendo dos descensos. El primer descenso, hace tres años, fue un mazazo después de 40 años en Primera. Aunque el desastre se convirtió en una oportunidad para regenerar la plantilla. Pero la última temporada la hinchada sufrió otra decepción con un nuevo descenso después de perder la promoción contra el Unión de Berlín. El Stuttgart vuelve a estar en Segunda pese a tener una de las medias de espectadores más altas de Europa, con más de 55.000 aficionados. Desde ese pozo de Segunda, los hinchas del Stuttgart miran cómo el Friburgo, un club bien gestionado que ya suma 19 años en la Bundesliga, juega en Primera un derbi nuevo de la región contra el Hoffenheim, un club muy odiado en Stuttgart porque no deja de ser la invención de un solo empresario, Dietmar Hopp, quien compró el club donde había jugado, con sede en una población de 3.000 habitantes, y lo ha convertido en una potencia jugando en la vecina Sinsheim. Nuevos vientos en una región que ha visto cómo ahora irrumpe con fuerza el Heidenheim.

Miércoles 29 de enero, 18:30h, Stuttgart-Heidenheim

Heidenheim an der Brenz, con menos de 50.000 habitantes, es una apacible ciudad lejos de Stuttgart, casi en la frontera con Baviera. Su equipo de fútbol siempre había jugado entre la cuarta y la sexta división, hasta que en 2007 se decidió que se separaría legalmente el equipo de fútbol de la sociedad, polideportiva. Una operación tutelada por Klaus Mayer, el presidente, que consiguió el apoyo de las dos empresas más grandes con sede en la ciudad. Una, el Grupo Hartmann, una empresa internacional que produce y vende productos médicos. Y la otra, la Voith, una empresa gigantesca, pese a que nació en un taller de artesanos con cinco trabajadores en 1825. Esa empresa, que trabajaba la madera, empezó a tocar otros sectores cuando se especializó en maquinaria para hilanderías. Aunque creció cuando produjeron turbinas. En la actualidad, un tercio de la energía hidroeléctrica del mundo se produce con turbinas y generadores de Voith, empresa que opera en obras gigantescas como la central hidroeléctrica china de Xiloudu, donde instalaron los generadores más potentes de su historia.

Visión panorámica del estadio de Heidenheim. Foto: MarcadorInt.
Visión panorámica del estadio de Heidenheim. Foto: MarcadorInt.

Con su apoyo económico como patrocinador, bautizando por ejemplo el estadio, el club llegó a Segunda por primera vez en 2014. Y ahora aspira al ascenso, llegando al derbi contra el Stuttgart a un solo punto, en la parte alta de la tabla. Fichando jugadores con cierta experiencia, el Heidenheim amenaza con superar al Stuttgart, convirtiéndolo en el cuarto equipo de una región, Baden-Wurtemberg, que asiste sorprendida a esta revolución.

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Foto de portada: MarcadorInt.

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1 comments

Gran artículo, de parte de un habitante de Stuttgart. Mi novia trabaja en Voith y puedo confirmar lo gigante que es la empresa y la cantidad de dinero que invierten en cosas relacionadas con Heidenheim.

Lo único que puntualizaría es que el TSG Hoffenheim, aunque sí que es odiado en Stuttgart, no es más odiado que el SC Freiburg, ya que existe el pique regional entre los Badisch (Baden) y los Schwäbisch (Württemberg). En Sinsheim siguen siendo suabos, así que el pique es sólo deportivo, con Friburgo el pique es en todos los sentidos, así que les fastidian mucho más los éxitos de estos.

Saludos y gracias por estos artículos.

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