Partido Polish Boyfriend: Marisco, fútbol y alargamiento de penes

Claudio Ranieri manager of Leicester City on the pitch prior to the Barclays Premier League match against Everton at Goodison Park, Liverpool.
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19/12/2015

A la gente de Guingamp le gusta molestar a la de Nantes afirmando que no son bretones. Y razón tienen, pues Nantes no se encuentra dentro de Bretaña. O quizás sí. En juego está saber cuál será el mejor club bretón, en una temporada en la que el Rennes anda por la mitad de la tabla y el Lorient, en segunda, junto al Brest. Guingamp y Nantes juegan un derbi bretón de corazón aunque no sea un derbi bretón en los mapas oficiales. La gran ciudad o el pueblo. Dos clubes marcados, por cierto, por la personalidad de dos empresarios con mucho carácter. Esta es una historia con marisco, lentes de contacto y alargamiento de penes. No se asusten. No afecta a Claudio Ranieri.

Últimamente, en Nantes pasan cosas curiosas. Como ver a un colegiado soltando una coz a uno de sus jugadores para expulsarlo acto después, como sucedió en el último Nantes-PSG. Los ‘canarios’, como se los conoce por el color de su camiseta, entrenados por Claudio Ranieri, sueñan con volver a Europa. Son ya más de 15 años sin pisar competiciones europeas para uno de los clubes más tradicionales del fútbol francés. El Nantes presume de sus 8 ligas (la última en 2001) y 3 copas, con buenas actuaciones europeas y jugadores de primer nivel en sus filas como Deschamps, Makelelé o Karembeu. La eliminación en Copa en casa contra el Auxerre, de segunda, dolió. Además, en la última jornada el Nantes perdió otro derbi, 0-1 en casa contra el Girondins de Burdeos: el llamado derbi atlántico, entre las dos grandes ciudades de la zona atlántica, aunque sean de regiones diferentes.

Sábado 27 de enero, 20:00h, Guingamp-Nantes

El Nantes lo ha pasado mal las últimas temporadas, encadenando algunos años en Segunda. El año 2000, el grupo Socpresse, propiedad de uno de los franceses más ricos, Serge Dassault, compró el club. Dassault, miembro de una familia conocida por sus inversiones en el sector del armamento y la aviación, designó a diferentes presidentes para gestionar el club, abandonando su tradicional apuesta por un buen fútbol base. El Nantes siempre era una entidad en manos de empresarios locales, con un fútbol base muy potente y capacidad de fichar dos o tres cracks fuera. Era esa liga francesa sin dominador claro, en los 60, 70 o 80. Cada año aparecía un campeón nuevo. Y el Nantes siempre sacaba tajada de ello. En su momento, llegó a ser el segundo club con más ligas, pese a no llegar a las 10, por detrás del Saint-Etienne. Era un club regular: dos ligas en los 60, dos en los 70, dos en los 80…

Amine Harit es uno de los
Amine Harit es uno de los últimos talentos surgidos de la cantera del Nantes. Este verano fichó por el Schalke.

Todo se rompió con Dassault. La ciudad de Julio Verne dejó de imaginar títulos y aparecieron los miedos. Se fichó mucho y mal. Y en 2007, llegó el primer descenso a Segunda. Fue entonces cuando el grupo Socpresse aceptó vender el Nantes a Waldemar Kita, su actual propietario. Kita, nacido en Polonia y criado en Francia, era un tipo particular. Oculista de profesión, creó un imperio con una empresa puntera en la fabricación de lentes de contacto. Afincado en Suiza, compró el Lausana, del que fue presidente del 1998 al 2001, cuando abandonó una entidad a la que arruinó. Cuando llegó al Nantes, prometió un ascenso. Y lo consiguió, en 2008, aunque en 2009 llegó otro descenso, con la hinchada enfrentada a su gestión, llena de excesos. Kita, que apareció en el caso de los papeles de Panamá por un presunto caso de fraude fiscal, ha designado estos últimos años a su hijo, Frank, como director deportivo de un Nantes que, finalmente, suma buenos resultados. Aun así, la hinchada aún no tiene buena relación con Kita, pues no encaja con la mentalidad de una afición que considera al Nantes como un patrimonio colectivo de la ciudad. Los hinchas del Nantes, que llenaron el campo en los años de Segunda, disfrutan con su equipo este año, con buenos resultados con Claudio Ranieri pese al bajón de las últimas semanas, aunque dudan de un Kita capaz de anunciar en 2016 que abre una nueva línea de negocios: los alargamientos de pene. Incluso declaró que tenía pensado ser él mismo paciente de sus empleados.

Para la hinchada, no ha sido fácil ver cómo se rompe una tradición que convertía al Nantes en uno de los mejores clubes de Francia. Y el mejor club bretón. Siempre que se les considere bretones, claro. En Nantes, muchos se consideran bretones. Y en el estadio del Nantes se pueden ver banderas bretonas. Aunque oficialmente el Nantes es un equipo de la región de Países del Loira. Pero para muchos ciudadanos de Nantes, la ciudad es y será bretona. En 1956 Francia modificó la estructura de su territorio, creando nuevos departamentos y regiones. Una de las regiones de nueva creación fue ‘Países del Loira’, una demarcación sin correspondencia a ninguna entidad histórica anterior. Históricamente, las zonas de los Países del Loira correspondían a trozos de las antiguas provincias de Anjou o Bretaña. Nantes, por ejemplo, fue designada capital de esta nueva región. O sea, la dejaron fuera de Bretaña. En las últimas décadas se han organizado manifestaciones y recogidas de firmas pidiendo que Nantes sea de nuevo bretona, aunque de momento sigue siendo la capital de otra región. Y la capital bretona es Rennes, cosa que ha provocado una gran rivalidad: Rennes-Nantes.

La rivalidad Guingamp-Nantes es menor, aunque también sentida. El Guingamp se ha convertido en el orgullo de toda la zona norte de la Bretaña. El orgullo de gente de mar o aldeanos con fama de ser cerrados, duros, tradicionales. Nada les gusta más a ellos que encontrar un escenario en el que derrotar a los urbanitas de ciudades preciosas como Nantes. Y todo, gracias a uno de los hombres más poderosos del fútbol francés, Noël Le Graët. Este sí es amado por su hinchada. No como Kita en Nantes, claro. Si en Nantes no gusta depender de una sola persona, en Guingamp todo lo bueno llegó gracias a una persona.

El Guingamp le ha ganado dos finales de Coupe al gran rival de la región, el Rennes. Foto: Marcadorint.
El Guingamp le ha ganado dos finales de Coupe al gran rival de la región, el Rennes. Foto: Marcadorint.

Guingamp solamente tiene 7.500 habitantes. O sea, es la ciudad más pequeña con equipo en Primera y en las grandes ligas. Solamente 7.500. Cuando bajas en la estación de tren, en 30 minutos lo has visto todo. Y pese a ello, su equipo ha ganado dos Copas en la última década, ha jugado la Europa League y ha visto despuntar a jugadores como Drogba o Malouda. Su estadio, el Stade du Roudourou, tiene capacidad para 18.000 hinchas, el doble de la población de Guingamp. El secreto es la región. El Guingamp es el equipo de toda la zona de Côtes-d’Armor, región costera, en el norte de Bretaña. El Guingamp ha capitalizado el orgullo local añadiendo el nombre de la región al escudo y facilitando que la gente de toda la zona se una al proyecto, sumando aficionados de poblaciones como Saint-Brieuc, Lannion o Dinan. El EAG, como se conoce al En Avant de Guingamp, fue fundado en 1912, llegó a Tercera por primera vez en 1976. En 1977, llegó el ascenso a Segunda y en 1995, finalmente, ascendió por primera vez a la Ligue 1. En 1996, el club jugó la Intertoto y en 1997, perdió la final de Copa contra el Niza. Entonces los hinchas pensaron que se escapaba la gran oportunidad de alzar un título. Que nunca ganarían la Copa. Pues bien, la ganaron en 2009 y en 2014, siempre contra el considerado como el club bretón más grande, el Rennes. Pese a un descenso a Tercera en 2011, el club supo recuperar su sitio en Primera y ahora vive, de nuevo, días felices.

Detrás del éxito del club se esconde un tipo: Noël Le Graët. Este empresario de 73 años nacido justo al lado de Guingamp, en Bourbriac, levantó un pequeño imperio empresarial gracias a la pesca y al marisco. La costa norte bretona es una zona privilegiada en este sentido y Le Graët supo dar con la tecla. En 1972, llegó a la presidencia del club, cargo que defendió hasta 1991. Del 2002 al 2011 volvió, aunque cuando no manda en el palco manda detrás. Militante del Partido Socialista, Le Graët fue alcalde de Guingamp del 1998 al 2007, y dejó finalmente todos los cargos en el EAG en 2011, cuando fue elegido Presidente del a Federación francesa de fútbol, cargo que aún ostenta. Con su carácter, Le Graët convirtió un club de pueblo en una entidad profesional de Primera. Este año, el Guingamp vuelve a luchar por sacar la cabeza en las competiciones europeas, pese a caer en la copa con el PSG y ser novenos en liga, a 5 puntos de la quinta posición. Y así llega el duelo con el Nantes. Los bretones sueñan otra vez, gracias a dos historias con tipos muy particulares.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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5 comments

Gran artículo, Mr. Padilla. Muy ameno y sobre todo, haciéndonos viajar por esa maravillosa zona que es Bretaña. Me acuerdo ver al Nantes del 77 (Henri Michel, Bossis, Bertrand-Demanes…) en el Calderón, en octavos de Copa de Europa. Un gran equipo. Y remontó el Atleti, a falta de 10 minutos, con gol de Luiz Pereira de cabeza. Las pasamos ‘moradas’. !Cómo molaba la equipación del Nantes, amarillo y verde!.
Mis felicitaciones por el artículo. Da gusto leerte, Toni.

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