Partido Polish Boyfriend: el presidente más veterano contra el presidente más joven en la copa portuguesa

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Jorge Pinto da Costa siempre quiere más. Cuando hace 40 años llegó a la presidencia del Porto, tenía claro su reto: plantar cara a los gigantes de Lisboa. El Porto ya era entonces un club grande, claro. ¿Cómo no ser grande cuando eres el equipo que pasea el nombre de una ciudad como Oporto, rica en cultura, industria y relaciones con el Reino Unido? Ese año 1982, en qué Pinto de Costa llegó a la presidencia del club, los dragones tenían 7 títulos de liga. El Sporting de Portugal tenía 14 y el Benfica, 24. Cuarenta años después, el Benfica suma 37 ligas y el Porto ya tiene 30. El Sporting queda lejos con 19.

Pinto da Costa lo ha revolucionado todo en estos 40 años. Antes de su llegada, para muchos lisboetas el partido grande del año era el derbi: Benfica-Sporting. Ahora, el plato fuerte siempre será el Porto-Benfica. En 40 años ha levantado un estadio moderno, do Dragao, y numerosas instalaciones deportivas, entre ellas la pista de hockey sobre patines justo al lado del estadio. Una pista moderna, no como la antigua que conoció cuando, con 20 años, fue elegido responsable de esta sección. A Pinto de Costa siempre le gustó mandar. Cuentan que fue su abuela la que se encargó de pagar su primer carné de socio del club, cuando tenía 16 años. Trabajó vendiendo pinturas y en la banca, aunque siempre dedicó su tiempo libre al club, ayudando en las secciones amateurs. Y como tenía carisma, le llegó la propuesta de presentar una candidatura a la presidencia del club en ese año en que España enloquecía con Naranjito. Ganó. Y en tres años, su club ya jugó la final de la Recopa, perdida con la Juventus. Antes, el Porto ni podía aspirar a jugar una final europea. Muchos hinchas se sintieron satisfechos. Pinto de Costa no. Quería ganar.

Para celebrar los 40 años de Pinto da Costa, el Porto ha ganado la liga. Y ahora busca el doblete en la final de Copa, jugada como siempre en el estadio Nacional de Jambor, al lado de Lisboa, el recinto inaugurado por el dictador Salazar en 1944 que ha sido siempre escenario de la final de Copa pese a su extraña estructura: le falta una grada. Un recinto sin partidos de liga ha que sido escenario de la final de Champions del 1967, ganada por el Celtic frente al Inter. Y de la final de Copa para cerrar cada temporada en Portugal. Si el Porto gana, sería el título número 64 de la sección de fútbol en los 40 años de presidencia de este empresario nacido en 1937. Si sumamos los títulos de las diferentes secciones de este club polideportivo, se superan los 1250 títulos. Pinto Da Costa, directamente, no puede recordar todo lo que ha ganado entre ciclismo, hockey, baloncesto, balonmano, fútbol… Aunque sí puede recordar las 22 ligas de fútbol, las 13 copas y sobre todo, los títulos internacionales, como las dos Champions. La de 1987 ante el Bayern, con un gol precioso de Madjer; y la de 2004, contra el Mónaco de Mourinho. Siempre que el Porto ha sido campeón de Europa, después lo ha sido del mundo con dos copas Intercontinentales.

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Porto y Tondela se enfrentarán dos veces en apenas una semana entre la final de Taça y la Supercopa. Foto: MarcadorInt.

Pese a tener 85 años, Pinto da Costa sigue mandando en un club que se ha ganado la fama de saber comprar barato para vender caro. Sus grandes operaciones nos recuerdan nombres como Futre, Deco, Pepe, Falcao, Militao, Luis Díaz, Hulk o James. El Porto se ha convertido en un gigante, pese a sufrir sus problemas, como la sanción de dos años sin poder ejercer la presidencia del club en 2009, durante la investigación del caso «silbato dorado», donde diferentes clubes fueron acusados de comprar o condicionar las decisiones de los árbitros. Al final, Pinto da Costa fue absuelto. Y ha seguido trabajando duro para plantar cara a los rivales de Lisboa. En Oporto gusta especialmente ver cómo el Benfica, el club más amado del país, sigue atado a la maldición de no poder ganar títulos europeos después de la despedida de Bella Guttman, su famoso entrenador de los años 60. Ha sido el Porto el encargado de mantener alta la bandera del fútbol luso.

El club pues, es el gran favorito en la final de Taça, porque, además, el rival debuta en una final copera. Se trata del Tondela, equipo de una pequeña población de 15.000 habitantes no muy lejos de Oporto. Normalmente muchos habitantes de esta ciudad han sido hinchas del Porto, el orgullo del norte. Ya que los “cocodrilos”, como se conocen a los jugadores del CD Tondela por vestir de verde y amarillo, no llegaron a jugar en Primera hasta el año 2015. En teoría, debía ser una corta aventura entre los mejores. Sin embargo, todo tomó un rumbo diferente en 2018, cuando llegó un exjugador español: David Belenguer. El exfutbolista del Real Madrid, Betis, Getafe, Extremadura o Celta, entre otros, no llegó como entrenador o director deportivo. Llegó como presidente. Y se ha convertido en un ejemplo de buena gestión.

Desde su ascenso en 2015, el Tondela había enlazado siete campañas en Primera, hasta descender esta temporada pese a llegar a la final de Taça. Foto: cdtprimeira bajo licencia Creative Commons.
Desde su ascenso en 2015, el Tondela había enlazado siete campañas en Primera, hasta descender esta temporada pese a llegar a la final de Taça. Foto: cdtprimeira bajo licencia Creative Commons.

A Belenguer siempre le interesó el otro lado del fútbol. Ya cuando era jugador mostró mucho interés en la vida en los despachos. Se sacó el título de entrenador, aunque también un MBA en dirección de entidades deportivas. En 2018, trabajaba con un grupo de empresarios chinos que querían comprar un club en Europa, cuando les llegó la opción de invertir en el Tondela, que andaba buscando inversores para sobrevivir. Los asiáticos no vieron claro el negocio. Belenguer, sí. Así que invirtió él mismo, adquiriendo el 80% del club, ya que la ley portuguesa no permite a un inversor privado tener el 100% de una entidad deportiva. “En el CD Tondela he podido plasmar todas mis ideas. Desde que era futbolista soñé con un proyecto así. Un escenario donde poder delegar, un club organizado, dividido en distintas secciones, contando con los mejores profesionales. La parcela deportiva, el marketing, la comunicación… Es un placer poder dirigir un club de fútbol con ilusión, con pasión y con determinación”, explicó a la Agencia EFE. Belenguer vive entre Madrid y Tondela, donde intenta estar en contacto con la hinchada de un equipo con españoles en la plantilla, como Iker Undabarrena, Javier Avilés y Manu Hernando. Esta temporada fue cesado Pako Ayestarán como entrenador, allá por mediados del mes de marzo, cuando la trayectoria empezaba a dibujar un descenso que finalmente se ha consumado. El Tondela, tras siete temporadas en la élite del fútbol luso, ocupó la penúltima plaza y descendió a Segunda justo el curso donde jugará su primera final. El presidente más veterano, contra el presidente más joven de la liga portuguesa.

 

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Foto de portada: MarcadorInt.

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