Partido Polish Boyfriend: El pueblo más poderoso del fútbol europeo

Estadio Videoton Fehervar

Los hinchas del Videoton se las prometían muy felices. El histórico club de la ciudad de Székesfehérvár, famoso por llegar a la final de la Copa de la UEFA de 1985 contra el Real Madrid, jamás había conseguido ganar títulos importantes. Siempre se había quedado cerca, por detrás de los gigantes de Budapest. Aunque en diciembre del año 2007, con el club plagado de deudas, el empresario István Garancsi la entidad. En solamente tres días puso orden y aportó mucho dinero. Y el club empezó a ganar. En 2011 llegó la primera de las tres ligas y la última fue en 2018. Todos sabían que Garancsi era uno de los mejores amigos del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán. Y sabían que Orbán, el presidente que acaba de ser elegido otra vez, de forma abrumadora, es hincha del Videoton. Bueno, no se debe hablar del Videoton, pues el club asumió otro nombre. Ahora se llama: MOL Fehérvár FC.

Con uno de los 15 hombres más ricos de Hungría en el poder y un hincha mandando en el país, el Fehérvár sabía que vivía los mejores años de su historia. En una década llegaron tres ligas, una copa y una supercopa. Nada mal. Incluso se firmó un contrato para tener un club como filial. Aunque en estos últimos años, se ha vivido una pequeña revolución que ha provocado que la hinchada del Fehérvár tenga dudas, ya que se encuentran por detrás en la tabla del único club de su región: el Condado de Fejér. Y curiosamente se trata del club que solía ser su filial, un equipo ya independizado: la Academia Puskás. El club del pueblo donde vivió algunos años y tiene sus raíces Orbán, Felcsút.

Pancho Arena Puskas Felcsut MarcadorInt
El acceso al Pancho Arena, el estadio de la Academia en la localidad de Felcsút. Foto: Marcador Int.

En Felcsút viven unas 1.800 personas. O sea, se trata de una de las poblaciones más pequeñas con un equipo en una Primera división europea. Durante los primeros años del siglo XXI, el Gobierno y la Federación húngara decidieron iniciar un proyecto con el objetivo de formar nuevos talentos en un fútbol de glorioso pasado y con un presente triste. La idea era crear un centro de trabajo, con residencia, campos de juego y equipos para que los chicos se pudieran formar y competir. Viktor Orbán se encargó de poner el escenario y propuso Felcsút como centro de operaciones. Situada a unos 40 kilómetros de Budapest, Felcsút es un sitio bien comunicado, tranquilo e ideal para instalar la academia. El 1 de abril de 2007, el día en el que Puskás hubiera cumplido 80 años, se inauguró el nuevo centro, poco antes que Garancsi comprara el Fehérvár. Curiosamente, Orbán era entonces el líder de la oposición y no pudo inaugurar un proyecto que tenía en alta estima. En 2010 recuperó el cargo y no se olvidó de la Academia Puskás. Una de las decisiones fue crear un primer equipo, para dar salida a los jóvenes talentos. Y mandar un mensaje: Orbán se toma en serio las cosas y manda. Su poder es ilimitado. Y si quiere que su pueblo tenga un equipazo, lo consigue. Orbán suele pasar los veranos en Felcsút, donde se le puede ver jugando con el equipo amateur local, el Félcscut SE. Orbán, con sus políticas de extrema derecha, se siente poderoso. 

En 2012 se inició otra fase del proyecto con la construcción de un estadio de última generación para 5.000 espectadores, un edificio de 3.000 metros cuadrados y nuevas oficinas. Mientras este estadio era aún un proyecto, el primer equipo de la Academia Puskás llegó a jugar en el campo del Fehérvár. Y cuando el Fehérvár remodeló su estadio, jugó en el campo de la Academia, ya inaugurado. La relación entre los dos clubes era perfecta, pues si de la academia salía un jugador que prometía, el Videoton tenía prioridad. El Fehérvár incluso cedió a jugadores veteranos para reforzar al equipo de Felcsút, pues sus primeros años en Primera fueron duros, con descensos y ascensos.

Videoton
El viejo Sóstoi Stadion fue el hogar del Videoton hasta ser demolido para su reconstrucción en 2018, dando lugar al nuevo MOL Aréna Sostó, que será el escenario del encuentro.

Estos últimos años, la Academia Puskás camina sola. Pese a que las directivas siguen manteniendo amistad, el equipo con base en Felcsút, con una mezcla de jóvenes talentos locales y extranjeros que quieren triunfar, ha conseguido ser mejor que sus vecinos de Székesfehérvár. En 2018 llegaron por primera vez a la final de copa, perdiendo en los penaltis después de empatar 2-2 con el Újpest. En 2020, acabaron terceros en la liga por detrás del Ferencvarós y el Fehérvár. Y en 2021, llegaron a la segunda posición superando por dos puntos al Fehérvár. Esta temporada, más de lo mismo. Andan segundos, intentando perseguir a un Ferencváros muy superior, aunque muy por delante en la tabla de un Fehérvár que puede acabar a la sombra del equipo del pueblo de menos de dos mil habitantes. En un país donde Orbán manda a placer, que uno de los mejores equipos, con dinero del gobierno, sea el de su pueblo, no deja de ser simbólico.

 

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Foto de portada: Marcador Int.

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