Partido Polish Boyfriend: de ser refugiados de guerra a estrellas del deporte sueco

Ken Sema of Ostersunds FK celebrates after scoring their second goal during the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London
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22/02/2018

Hace unos días, Reinaldo Rueda debutó como seleccionador chileno en un amistoso disputado en Solna contra los suecos. En la grada, Chile gozó del apoyo de más de 10.000 hinchas, llenando todo un gol del estadio. ¿10.000 chilenos en Suecia? No, no habían cruzado medio mundo por un amistoso. Millares de chilenos viven en Suecia. Según los últimos datos, más de 40.000 personas se declaran chilenas en Suecia, pues este país, en 1973, abrió las puertas a los chilenos que escapaban de la represión posterior al golpe de estado de Pinochet. Ya en los años 60 y 70, Suecia apostó por una política de dar permiso de residencia a las personas que escapaban de guerras, violencia o represión. Los chilenos no fueron una excepción. En esas mismas fechas ya llegaban los primeros refugiados políticos de Irak o Siria. La llegada de estas personas, con el paso del tiempo, ha modificado también el fútbol sueco.

General view of the stadium before the UEFA Europa League Final at Friends Arena, Stockholm, Sweden. Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 24/05/2017
10.000 hinchas chilenos apoyaron a su selección en el último partido disputado en Solna, Suecia. Foto: Focus Images Ltd.

Este año, por ejemplo, debuta en la Primera División sueca un equipo fundado por refugiados, el Dalkurd. En la primera jornada perdió 2-0 en el campo del AIK. Ahora juega su segundo partido, el primero como local. Es un paso más en un camino que empezó el 26 de noviembre del 1989. Ese día llegó al aeropuerto de Estocolmo Ramazan Kizil. En el aeropuerto le entregaron sus documentos como refugiado y fue asistido por funcionarios suecos, que le contaron sus derechos, obligaciones y oportunidades. Kizil nunca olvidó ese día. Desde entonces, se obsesionó en devolver a Suecia esa oportunidad. Aunque sin olvidar una cosa: su intención no había sido ir a Suecia. Había llegado allí porque era la única puerta abierta. “Si me quedaba en casa, moría. Me tocó escapar”, cuenta este kurdo que escapaba entonces de la represión del régimen de Saddam Hussein, en Irak. Centenares de kurdos fallecieron en ataques del ejército con gas, ataques a la población civil. Kizil perdió familiares y decidió escapar, llegando a Borlänge, una ciudad en la región de Dalarna, justo en medio de Suecia, donde encontró trabajo. Aficionado al fútbol, Kizil jugaba con los amigos cada fin de semana, sin más intención que disfrutar de un pasatiempo, hasta que le llegó a sus oídos una historia.

Un grupo de jóvenes kurdos había sido expulsado del fútbol base del IK Brage, el equipo local, por indisciplina. El IK Brage, club que había jugado durante más de 25 años en Primera, vivía entonces días complicados, en zona de descenso a Tercera. Y según Kizil, eso afectó a su fútbol base. “Decidimos crear un club para ayudar a estos jóvenes, para que no se perdieran. En el club no supieron entender que detrás de una imagen de chico duro en ocasiones se encuentra un chaval que simplemente quiere que confíen en él”, explicaba en una entrevista. Así pues, el año 2004 fundó el Dalkurd, mezclando el nombre de Dalarna, la región sueca donde se encuentra Borlange, y el de Kurdistán. 14 años después debutan en Primera, tras siete ascensos.

Domingo 8 de abril, 17:30h, Dalkurd-Östersunds

Inicialmente, el Dalkurd nació para dar una salida a chicos de las familias de origen kurdo, aunque rápidamente lo abrieron a todos los chicos que querían entrar en un fútbol base que nació con una mejor oferta que el Brage, pues según contó Kizil en una entrevista a la revista sueca Offside “la idea era apoyar a los jóvenes que sufrían para encontrar un futuro”. “Si alguien los escucha, los jóvenes cambian. Y para dar una vida nueva a los jóvenes programamos tres o cuatro entrenamientos semanales, mientras que en la categoría donde estábamos los demás clubes entrenaban una vez por semana. Y la cosa acabó con cinco ascensos en cinco años”, recuerda Kizil. Inicialmente, la sede del club era el garaje de la casa de Kizil. Cuando llegaron a Tercera, alquilaron un pequeño piso. Y poco a poco, su fútbol base creció con cientos de jóvenes de la región, la mayoría sin ninguna vinculación con la comunidad kurda, aunque muchos sí.

Hace tres temporadas, el Dalkurd superó por primera vez al Brage. En 2017, el Dalkurd ascendió finalmente a Primera, justo el mismo año en el que el Brage ascendió a Segunda. Aunque el Brage, finalmente, se ha quedado sin la competencia directa del Dalkurd, pues este club afrontó una crisis de crecimiento. En Borlange, la media de espectadores del Dalkurd era de unos 1.500/2.000 espectadores, muchos de ellos kurdos de otras zonas de Suecia que hacían un viaje de más de tres horas cada jornada. Para seguir creciendo, este año el club ha decidido jugar en Uppsala, en la costa, a unos 65 km de Borlänge, una zona más poblada y más cercana a las principales comunidades kurdas de Suecia. Además, en 2017 el 49% del club fue comprado por dos empresarios del sector de las telecomunicaciones del Kurdistán iraquí, los hermanos Sarkar y Kawada Jumad. “Un acuerdo clave. Teníamos más de un millón de fans en Facebook, pero nos faltaba dinero. Ahora tenemos para poder competir en Primera”, explicó Kizil. Además, con el dinero de los hermanos Jumad ya funciona una academia en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, con el sueño que muchos jóvenes puedan terminar en el club sueco. Y se han fichado jugadores de nivel, como Kebba Ceesay, internacional con Gambia.

La plantilla del club tiene jugadores de medio planeta y ficha sin mirar las raíces de cada futbolista, pese a que quieren tener siempre un capitán que sea kurdo o hijo de kurdos. Por eso llegó en su momento Peshraw Azizi, que había llegado con 12 años a Suecia con su familia mientras huían de Irak, ya que su padre había sido un peshmerga que había luchado con las armas para conseguir crear un estado kurdo. Azizi vivía cerca de Estocolmo y cuando recibió una oferta del Dalkurd no dudó: “Poder llevar este escudo es un honor”, explicaba el día que fichó por el club, ya que el Dalkurd tiene como escudo la bandera kurda. “Somos más de 40 millones de kurdos luchando por nuestra dignidad. Tener este club nos hace sentir orgullosos “, comentaba Azizi, que visitó en 2017 su tierra natal y encontró peshmergas que luchaban contra el Estado Islámico y seguían por internet los partidos del Dalkurd. Convertido en un símbolo de la causa kurda, en el club dicen que el sueño es llegar un día a la Champions, mientras en las gradas se ven mensajes críticos con el gobierno turco, cosa que ha generado tensión con la comunidad otomana de Suecia. Mientras el gobierno de Erdogan participa en la guerra de Siria contra los kurdos locales, en el campo se muestra su apoyo a los kurdos sirios, convirtiendo el Dalkurd en una especie de selección nacional kurda, tal como ya sucede con otras comunidades del Próximo Oriente sin estado, los asirios, como contamos en su momento.

Graham Potter manager of Ostersunds FK shakes hands with Arsène Wenger manager before the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London Picture by Simon Dael/Focus Images Ltd 07866 555979 22/02/2018
Graham Potter, entrenador del Östersunds, rival del Dalkurd en su primer partido como local en la primera división sueca.

En su debut como local en Uppsala, el rival será otro equipo que ha protagonizado un milagro, el Östersunds, el club de una población aún más norteña y perdida que Borlange. Ese club capaz de subir de la cuarta división a Primera en pocos años, y debutar en la Europa League plantando cara al Athletic Club o al Arsenal. Pese a que esta temporada no repetirá en Europa, el Östersunds se ha convertido en uno de los equipos más sorprendentes de Europa gracias al trabajo del inglés Graham Potter, un chico graduado en ciencias sociales y con un máster en liderazgo e inteligencia emocional que llegó casi por casualidad a esta entidad fundada en 1996 tras una fusión de tres equipos locales. En sus dos primeras temporadas, el Östersunds pasó de Cuarta a Segunda. Y en dos años más llegó el primer ascenso a Primera y el primer título, la Copa ganada en 2017.

Uno de los nombres clave en esta historia es Daniel Kindberg, un exmilitar y empresario que asumió la presidencia del club en 2011, el hombre que confió en Potter y, además, impulsó una forma de trabajar muy peculiar en un equipo de fútbol, pues se fomenta el espíritu de grupo y la imaginación del jugador usando la cultura. En los últimos años, los jugadores han pintado cuadros, escrito obras de teatro que han interpretado o apostado por su versión del ‘Lago de los cisnes’. Así, el Östersunds tiene su entrenadora cultural, que programa visitas a exposiciones o actividades. El trabajo de Karin Wahlen, la entrenadora cultural, se valora casi tanto como el de Potter. Siendo clave en un club en el que la mitad de los jugadores son también hijos de refugiados políticos de Irak, el Congo o Palestina. Incluso el utillero es un refugiado del genocidio de Darfur, en Sudán. En Suecia, suceden milagros en el deporte. Y dos de ellos se enfrentan en esta jornada.

Fans of of Ostersunds FK wave flags in front of their team at the end of the UEFA Europa League match at the Emirates Stadium, London Picture by Simon Dael/Focus Images Ltd 07866 555979 22/02/2018
El Östersunds protagonizó una de las historias de la temporada en la Europa League. Foto: Focus Images Ltd.
Foto de portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Me encanto el Östersunds en Europa League, sobretodo contra el Atletic, en aquel partido le dieron la vuelta al equipo vasco, atacaron por todas partes, el Atletic estaba desbordado, de no ser por el mayor oficio de los vascos, y el poco acierto de los suecos, Willians no empata en la parte final del encuentro.

La primera vez que supe del Dalkurd fue en el fantastico podcast “desde Selfoss con amor”, otro club de los que gusta saber, y gusta conocer, genial articulo Toni, como todos, como los de cada viernes.

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