Partido Polish Boyfriend: Santos, puñales, ultras y amor en el derbi de Cracovia

Interior del estadio del Cracovia.

Cracovia es la única ciudad polaca con derbi en Primera División. En el pasado el Polonia de Varsovia jugó derbis con el Legia, aunque sufrió una bancarrota. Derbis regionales, tenemos muchos. Aunque la única ciudad con dos equipos sigue siendo Cracovia, la preciosa urbe que ha visto cómo en los últimos años el club normalmente más pequeño, el Cracovia, pasa por delante del grande, el Wisla. El próximo martes juegan otra vez la llamada “guerra santa”, como se conoce este peligroso derbi en una ciudad famosa por su arte y su fe.

Martes 3 de marzo, 20:30h, Cracovia-Wisla

El derbi de Cracovia es el Wisla-Cracovia. En polaco, la ciudad se conoce como “Kraków”, pero el otro equipo de la ciudad se llama así, “Cracovia“, igual que en castellano porque se bautizó la entidad con la forma latina de la localidad. Optar por el latín era una declaración de intenciones, pues es el idioma de la liturgia católica y Cracovia muchas veces ha sido controlada por Rusia, tierra ortodoxa. Cuando se fundó este club, el Imperio ruso, el germánico y el austrohúngaro controlaban Polonia. Se dividían la tierra como un pastel. Así que bautizar un equipo podía ser un acto reivindicativo. Creabas el “Cracovia” con un nombre latín y te reafirmabas como católico y polaco contra los imperios que controlaban tu tierra. Bautizabas otro como “Wisla” y decías lo mismo, pues este río, el Vístula, cruza la tierra polaca y la une. Las heridas del pasado siempre están vivas en Polonia. El estadio del Cracovia, por ejemplo, se bautizó con el nombre del gran héroe militar polaco contra los rusos, el mariscal Pilsudski.

Los dos equipos fueron entidades de éxito ya desde los primeros años de la liga polaca, en la década de los años 20. Con una Polonia ya independiente después de la Primera Guerra Mundial, el Wisla y el Cracovia ganaron ligas, dieron jugadores a la selección e iniciaron una rivalidad terrible. Si los polacos han vivido luchando contra vecinos grandes, también se pelean entre ellos. El fútbol polaco tiene un grave problema con sus ultras, con la violencia en los estadios. Aunque estos hooligans tienen pactos de honor según el cual se pelean sin armas blancas. Excepto en Cracovia. Se odian tanto que se apuñalan.

Estadio del KS Cracovia.
Estadio del KS Cracovia. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Los hinchas del Cracovia llaman “perros” a los aficionados del Wisla, pues así se conocía a la policía secreta comunista durante los años del Telón de Acero. Y el Wisla, el club fundado con ideas nacionalistas, fue controlado por la policía durante los años del comunismo, con los privilegios que eso suponía. Los del Wisla se llaman a sí mismos “Biala Gwiazda” (Estrella blanca) por el escudo. Son una de las hinchadas más numerosas de Polonia y, como sucede en casi toda la liga polaca, tienen unos aficionados radicales que casi controlan por completo la grada… y el club. Literalmente. Estos últimos años, los ultras han controlado un club en decadencia.

El último título del Wisla llegó el año 2011. Después, el infierno. En 1997, Boguslaw Cupial, propietario de la empresa de telecomunicaciones Tele-Fonika Kable, llegó a la presidencia del club y empezó a ganar ligas. Aunque poco a poco, dejó de invertir y la hinchada se giró en su contra. En 2016, el empresario Jakub Meresinski cogió las riendas del Wisla, pero la prensa descubrió que tenía vínculos con una organización criminal que evadía impuestos. Incluso desaparecieron millones de las arcas de un club que entró en una grave crisis. Al final, una empresa llamada TS Wisla compró la entidad por menos de 1 euro. Una moneda de 50 céntimos. Detrás de esta empresa se encontraban empresarios con relaciones con el principal grupo de ultras del club, los Sharks, una organización famosa por su violencia que controla gimnasios y tiene relaciones de hermandad con hinchadas europeas fascistas, como los ultras del Lazio. Muchos ultras fueron contratados como guardias de seguridad o empresarios del club, a las órdenes del jefe de los Sharks, conocido como Misiek, un tipo famoso porque lanzó un cuchillo a Dino Baggio en un partido de la Copa de la UEFA en 1998.

Misiek se marchó a Italia pocos días antes de que una redada policial destapara las irregularidades cometidas en el seno del Wisla, pues el club se convirtió en una pantalla para blanquear dinero. Con la detención de la mayor parte de los Sharks -incluida, a posteriori, la de Misiek en suelo italiano mediante una euroorden-, el Wisla se quedó sin dinero líquido. El vacío de poder provocó deudas y el club ni siquiera pudo pagar el alquiler de su estadio, municipal.

El Wisla de Cracovia no gana la liga desde 2011.
El Wisla tuvo problemas incluso para pagar el alquiler de su estadio. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

El colapso financiero del Wisla Cracovia terminó con la suspensión de la licencia para competir en la Ekstraklasa en enero del año 2019. El club quedó a un paso de ser descendido a Segunda si no llegaba un inversor salvador. Y apareció: Kuba Blaszczykowski, el internacional polaco, decidió rescindir su contrato con el Wolfsburgo y volvió al club de su vida, el Wisla, junto a otros dos inversores polacos. Entre estas tres personas se financió un tercio de la aportación necesaria, lo básico para pagar los sueldos pendientes del resto de futbolistas de la plantilla. En pocas horas se alcanzó el objetivo de los cuatro millones de zlotys gracias a la aportación de más de 9.000 hinchas.

Kuba no solo ayudó en los despachos. Ha vuelto para jugar renunciando a tener sueldo. Como la Federación obliga a los clubes a pagar un sueldo mínimo de 500 zlotys al mes (unos 115 euros) a cualquier futbolista, Kuba accedió a que su salario se destinara a la compra de entradas para los niños que viven en orfanatos. En su primer partido, el Wisla ganó 1-0 y el gol lo marcó Kuba, con 33 años. El Wisla acabó la temporada lejos de la zona de peligro, aunque esta temporada anda en la parte baja pese a los goles de Kuba Blaszczykowski. El peligro del descenso es real, mientras Kuba busca nuevos inversores y la vieja guardia de los Sharks no ayuda demasiado, alejada del poder.

Artículo relacionado: Kuba al rescate del Wisla

El resultado han sido dos temporadas consecutivas con el Cracovia por delante. Y este año, el Cracovia incluso sueña con ganar la liga. Los hinchas del Cracovia se llaman a sí mismos los “Pasy” (rayados) en honor a su camiseta, con los colores de la bandera polaca. Los del Wisla los llaman “judíos” porque se suele considerar que la comunidad judía apoyaba en parte al Cracovia. Cracovia fue una de las capitales culturales de la comunidad judía del este de Europa, pero en el Holocausto la mayor parte de ellos fueron asesinados en la vecina Auschwitz. En los 20 y 30 era muy normal que las estrellas deportivas del Cracovia fueran judíos, como Leon Sperling. Y aunque existían clubes ya desaparecidos fundados por judíos como el Makabbi y el Jutrzenka, muchos miembros de la comunidad seguían al Cracovia, un equipo más grande entonces. La comunidad judía de Cracovia, ahora pequeña, publicó en los años 90 un informe en que alertaba del antisemitismo de la sociedad polaca, recordando como algunos supervivientes de Auschwitz fueron luego asesinados por polacos que no querían que volvieran a sus casas. En el informe se citaban los cánticos de la hinchada del Wisla contra los judíos, imitando el sonido de las cámaras de gas. Cuando los ultras del Wisla llaman “judíos” a los del Cracovia, lo hacen como insulto.

Picture by Daniel Hambury/Focus Images Ltd +44 7813 022858 15/10/2013 Jakub Blaszczykowski of Poland during the 2014 FIFA World Cup Qualifying match at Wembley Stadium, London.
Kuba Blaszczykowski ha contribuido de forma decisiva para mantener con vida al Wisla. Foto: Focus Images Ltd.

En verdad, casi no quedan judíos entre la hinchada del Cracovia. A algunos incluso les molesta esta definición porque se sienten orgullosos de ser católicos. Le pregunté a un hincha del Cracovia por este tema y casi se ofendió. “Nada de judíos. Si usamos símbolos judíos es para joder al Wisla”, me argumentó. Aunque luego, en el barrio judío, le pregunté la misma cuestión al chico que trabajaba en la tienda de una sinagoga, y me dijo que “sigo al Cracovia, cómo no. Los del Wisla son muy fascistas”. La realidad siempre es compleja.

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Polonia no es fácil de entender y su pasado aún duele. Dentro del Cracovia, equipo con muchos menos hinchas que el Wisla, se entiende el pasado de formas diversas. Su hincha más famoso fue Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II, que recibió al club muchas veces en el Vaticano y tenía una bufanda en su oficina. Wojtyla, que de joven fue portero, recordaba cómo en la grada católicos y judíos animaban juntos y que eso le gustaba.

El Cracovia, con su nuevo estado inaugurado en 2012 diseñado por el estudio Lamela de España, bajó a Segunda en 2012 aunque gracias al dinero de diferentes patrocinadores poco a poco ha vuelto y esta temporada lucha incluso por la que sería su primera liga en 80 años. Con menos hinchas, el Cracovia ha pasado de jugar en segunda a soñar con títulos. Y de paso, ganar los derbis a un Wisla que se ha hundido pese al amor de sus hinchas. Y de sus jugadores.

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Foto de portada: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

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