Partido Polish Boyfriend: tres siglos, dos continentes y una rivalidad con los mismos clubes

Grecia federación - Marcadorint

El resumen de esta historia sería el siguiente: en una asociación cultural, dos grupos de chicos toman caminos diferentes y fundan dos equipos de fútbol. Y los equipos, cómo no, crean una rivalidad que en ocasiones acaba en tortazos. Estos dos clubes se enfrentan entre ellos hasta que la historia les cae encima. Llegan guerras, invasiones y, de repente, un ejército expulsa esta comunidad de la ciudad donde lleva siglos viviendo. Los habitantes se convierten en refugiados y encuentran una nueva casa en otra ciudad. Y aquí, los equipos de fútbol empiezan otra vez, manteniendo viva su rivalidad. La historia de dos clubes que se han enfrentado entre sí, siempre enemistados, en dos países diferentes. Ha cambiado el escenario, no la pasión. Así son los griegos.

Este fin de semana, ambos equipos se enfrentan otra vez. El Panionios y el Apollon se han enfrentado en tres siglos diferentes, en dos continentes diferentes y en dos estados diferentes: el Imperio Otomano y Grecia. Los dos clubes fundados en Esmirna ahora juegan en la Primera División griega, aunque ya no comparten escenarios. Un club se ha quedado en los barrios norteños de Atenas; el otro reside en la zona donde se conserva con vida el recuerdo de Esmirna: Nueva Esmirna.

Nea Smirni, o Nueva Esmirna, es una ciudad al sur de Atenas. Puedes llegar a Nea Smirni sin saber que has abandonando Atenas, pues parecen la misma ciudad. Cruzas un semáforo y has cambiado de municipio. Y sí sales de Nea Smirni. Entre Atenas y el mar, existen multitud de ciudades que la gente cree que forman parte de Atenas. Aunque son municipios diferentes, como Nea Smirni, Kalithea, Faliro o El Pireo. Sí, la gente del Olympiakos ya no sabe cómo recordar al mundo que el club con más ligas no es un club ateniense. El Pireo es otra ciudad. Y Nea Smirni también, pese a que durante muchas décadas solamente fue un barrio de Atenas. Ahora, dentro de una reorganización, es un municipio con su alcalde.

General views of Karaiskakis Stadium, Piraeus, Athens. Picture by Tom Smith/Focus Images Ltd 07545141164 24/02/2014
Con Nueva Esmirna sucede algo parecido a lo que ocurre con El Pireo. Aunque parezcan parte de Atenas, se trata de un municipio distinto. Foto: Focus Images Ltd.

Se trata de una ciudad joven. Grecia está llena de historia, con ciudades milenarias. No sería el caso de esta urbe, fundada en 1926. Antes, en la zona todo eran olivos, con más cabras que personas. En 1926, el gobierno griego decidió usar estos terrenos para crear una nueva ciudad para dar un hogar a los refugiados expulsados por los turcos de Esmirna, una localidad en la costa de Asia Menor. La gente que perdió una casa en Esmirna, pues, la encontró en Nueva Esmirna. Entonces Atenas vivía una crisis humanitaria por la llegada de millares de refugiados de Asia Menor. Las mismas rutas usadas por quienes hoy escapan de la guerra en Siria fueron usadas por quienes escaparon del ejército turco en 1922. Y cuando millares de personas llegaron a Atenas, la ciudad no estaba preparada. No tenía sitio físico, ni tenía alcantarillas en muchas zonas. Pobreza, enfermedades… y también odio entre los griegos de Atenas y los nuevos refugiados, pese a que eran griegos como ellos. Aún hoy, algunas personas pueden tratar de forma diferente a un vecino en función de si sus abuelos eran griegos de Asia Menor o no. En 1928 se inauguraron los primeros bloques de casas. En 1930 ya vivían unas 6.000 personas y en los años 40, más de 15.000. Con el tiempo, la ciudad pasó a ser un barrio de Atenas, aunque después se convirtió en un municipio dentro de la región de Atenas. En la actualidad viven unas 75.000 personas y la gran mayoría tiene raíces en la vieja Esmirna. Y la mayoría, cómo no, es hincha del Panionios.

El Panionios es el equipo grande de esta zona. El club no siempre llena su campo, con capacidad para 12.000 espectadores, aunque la media es superior a los 8.000 hinchas. En 1951 y en 1971, fue subcampeón de liga. Además, en 1979 y en 1998 ganó la copa. Pese a dos descensos, es un clásico en Primera y se suele meter en la UEFA. En los últimos 18 años, lo ha conseguido en cuatro ocasiones. Se trata de un club muy orgulloso que se ha convertido en uno de los grandes defensores de la identidad de los descendientes de los griegos expulsados de Esmirna. Sus raíces las encontramos en 1890 en Esmirna, entonces un puerto de la costa de Asia Menor del Imperio Otomano. Los griegos llevaban habitando en Esmirna durante siglos. Nadie puede dudar de ello: está lleno de templos de la antigua Grecia. Antes de Cristo y del Imperio Romano, cuando en las ciudades griegas nacieron conceptos culturales, políticos y filosóficos aún vigentes, la cultura griega se fue extendiendo por medio mundo, de las costas de la Península Ibérica, al norte de África, al corazón asiático. Con las tropas de Alejandro Magno llegaron una lengua y una cultura a zonas como Afganistán o la India. La actual Turquía se convirtió en una zona llena de ciudades de habla y cultura griega. Y allí se quedaron. Durante siglos, los griegos vivieron mientras cambiaban los gobiernos.

La actual Turquía, especialmente en la costa, estaba llena de griegos. Aunque todo acabó con el fin del Imperio Otomano. Aprovechando que el Imperio desaparecía, el estado griego pensó que era el momento para invadir las costas asiáticas y unir esas ciudades llenas de griegos, como Esmirna, a su estado. Es más, los tratados posteriores a la Primera Guerra Mundial designaron que la zona de Esmirna pasaría a ser parte del Reino de Grecia porque los griegos aquí eran mayoría. Aunque Grecia quiso más y sus tropas desembarcaron en Esmirna dispuestas a ganar en los campos de batalla más tierras para su Reino, tierras donde se había hablado griegos durante más de 2.000 años. La sentía suya, pese a que estaban también llenas de turcos. Los turcos habían llegado después. La Grecia moderna soñaba con un nuevo estado que pudiera unir en una entidad esos millones de griegos que vivían por la región.

(Justo delante, el estadio del Iraklis)
El PAOK es otro equipo con raíces en la población griega expulsada de Turquía. Aunque los refugiados de Esmirna no fundaron clubes nuevos, sino que dieron continuidad a los equipos que ya existían. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Pero los griegos chocaron con una nueva realidad, el nuevo estado turco que nacía de las cenizas liderado por su líder, Mustafa Kemal Ataturk. Los turcos ganaron la guerra y las tropas griegas se fugaron como pudieron. Y como represalia, cuando las tropas turcas llegaron a Esmirna, expulsaron a los griegos que habían habitado durante siglos esa ciudad, castigados por su ayuda al ejército griego. Cuando las tropas entraron en Esmirna, los barrios griegos y armenios ardieron en un incendio en que centenares de personas perdieron la vida. Se cometieron matanzas. En 1923, después de esa guerra sangrienta, los estados de Grecia y Turquía pactaron un intercambio de poblaciones. Medio millón de musulmanes que vivían en tierras griegas desde hacía siglos se marcharon como refugiados a Turquía. Un millón y medio de griegos que vivían en Anatolia desde tiempos inmemoriales se marcharon a Grecia. Muchos de estos refugiados griegos fundaron clubes en Grecia, en su nueva casa, como el AEK o el PAOK. Aunque los refugiados de Esmirna fueron diferentes: no fundaron clubes nuevos, simplemente dieron continuidad a los de siempre. Nueva ciudad, equipo de siempre.

Domingo 30 de septiembre, 15:00h, Apollon Smirnis-Panionios

El Panionios había sido fundado en 1890 con el nombre de “Orfeón Musical y de deportes”, una asociación cultural nacionalista griega. En 1898, la entidad, con secciones deportivas activas, fue bautizada con otro nombre: Panionios. El nombre lo dice todo: Pan significa todo mientras Ionios se refiere al mar Jónico que separa Grecia de Esmirna. El nombre es una forma de decir que todo el jónico, o sea, las dos costas, forman parte de la misma idea: Grecia. Se trataba de un club polideportivo muy vivo, y algunos de sus atletas llegaron a participar en los Juegos Olímpicos bajo bandera griega.

Aunque los griegos son especialistas en los debates. Y entre los fundadores del “Orfeón Musical y de deportes” otros socios decidieron crear una nueva asociación, más conservadora que el Panionios, más progresista, llamada Apollon en honor a Apolo, el Dios griego. Curiosamente, el escudo de este nuevo club era una esvástica porque entonces ese símbolo ario no tenía el significado actual. La esvástica aparecía en algunos templos dedicados a Apolo, así que este símbolo fue el escudo de esta entidad hasta los años 40, cuando Hitler ordenó la invasión de Grecia. A inicios del siglo XX, Panionios y Apollon empezaron a vivir con pasión su rivalidad, especialmente en el atletismo: en una época en que se habían recuperado los Juegos Olímpicos, ese deporte era muy valorado en Grecia. Los atletas de los dos clubes llegaron a participar en los primeros Juegos modernos bajo bandera griega, pese a que eran ciudadanos otomanos. En 1904, el Apollon ganó los juegos griegos organizados en Atenas para clubes de helenos de todo el mundo. Era una potencia atlética, aunque la sección de fútbol, creada después, solía perder con el Panionios.

Los socios del Panionios y el Apollon, enfrentados en el deporte, lucharon unidos cuando empezó la guerra en la que soñaban con pasar a formar parte del estado griego. Con la derrota, fueron expulsados y vieron cómo Esmirna pasaba a ser Izmir, en turco. Y como refugiados turcos de otras zonas entraban en sus casas. O construían nuevas donde antes existían las que ardieron en el incendio que acompañó la entrada de las tropas de Atatürk. El Panionios siguió vivo, primero en los barrios de Atenas, hasta que el gobierno griego ordenó la construcción de Nueva Esmirna. La tradición polideportiva del club provocó que, en muchas cosas, el Panionios fuera un club más moderno que aquellos ya existentes antes en Grecia. Las primeras secciones de atletismo femenino y baloncesto fueron cosa del Panionios, por ejemplo. El Panionios fue una de las asociaciones más activas en Nea Smirni, pues era una forma de mantener vivo el recuerdo de la casa perdida.

D'Urso.
D’Urso, canterano de la Roma, ahora juega en el Apollon. Foto: MarcadorInt/T. Martínez (Todos los derechos reservados).

Los socios del Apollon encontraron un terreno en el norte de Atenas, cerca de otro barrio creado para los refugiados de Esmirna, Nea Ionia. Y aquí, volvió a ser una potencia en atletismo, aunque en el fútbol sufrió más. Fue subcampeón de liga en 1938 y en 1948, aunque rápidamente se perdió en categorías regionales y no volvió a ser importante hasta los años 90, cuando perdieron la final de Copa. Luego sufrieron una bancarrota, acabaron en Cuarta y ahora, finalmente, están de vuelta en Primera. Aunque los últimos años han sido complicados. Sin ir más lejos, el presidente Stamatis Vellis acabó en la cárcel declarando en un caso de corrupción en el fútbol griego. Pese a todo, el año pasado el Apollon volvió a Primera y evitó el descenso, recuperando el derbi con el Panionios. En el pasado, fueron fundados por vecinos; ahora viven en extremos opuestos de Atenas.

El Panionios ha gozado de mayor grandeza pese a que el club, con muchas secciones activas y con relativo éxito, como las secciones de baloncesto o atletismo, ha vivido momentos duros después del paso por el palco de empresarios poco comprometidos con el proyecto. Empresarios que cumplen con el prototipo de llegar a un club, gastar dinero, dejar las arcas vacías y largarse después. Por eso, hace pocos años, fue el Ayuntamiento de Nueva Esmirna quien asumió la propiedad de la entidad. Así sucedió en 1992, por ejemplo, cuando el Panionios ganó la Copa en 1998 pese a los problemas económicos. Y eso que, para evitar dramas mayores, el club de fútbol y el club de baloncesto masculino se habían desvinculado legalmente del resto del Panionios, propiedad de los socios, que eligen al presidente. Fórmula muy normal entre los grandes clubes griegos, cosa que permite ver situaciones como la del Panathinaikos, con el equipo de fútbol sin un duro en contraste con el de baloncesto, rico. En 2004, fue elegido presidente el constructor naval Constantinos Tsakiris, quien también compró el Panionios de fútbol, iniciando una buena época con ligas de voleibol, baloncesto femenino y participaciones en la UEFA. Fueron años buenos en los que se remodeló el estadio, se proyectó una ciudad deportiva y se compitió bien, aunque recientemente la crisis que ha afectado a toda la sociedad griega ha dificultado el crecimiento de la entidad.

En el día a día del Panionios, la tragedia de 1922, cuando se calcula que más de 600.000 griegos perdieron la vida en la zona de Asia Menor, sigue muy presente. Hace pocos años, por ejemplo, en el club organizaron manifestaciones contra el ayuntamiento de Izmir porque derribó el antiguo estadio del Panionios. En Izmir (como se llama en turco Esmirna), existía hasta hace poco el estadio construido por el Panionios en 1912, en el barrio de Punta, donde el griego se hablaba más que el turco. El estadio fue inaugurado por el patriarca de la iglesia ortodoxa local, el Arzobispo Chrysostomos, un religioso que llegó a ser presidente del Panionios y fue asesinado por las tropas turcas en las calles de Esmirna en 1922. El estadio del Panionios pasó a ser la casa del Altay FC, un club de los turcos locales fundado en 1914. El destino, travieso, quiso que en 1971, en un partido de la Copa de los Balcanes, un torneo ya desaparecido, el Panionios quedara emparejado con el Altay. Ese año, el Panionios volvió a su casa, engalanada con banderas turcas por la hinchada local. El Panionios perdió por 2-1, aunque ganó la vuelta y se proclamó campeón de esa edición del torneo. El estadio fue derribado hace poco y se lloró más entre la hinchada del Panionios que entre la del Altay.

Ahora llega otro derbi de los dos clubes fundados en Esmirna. Dos clubes cuya historia se ha escrito con la sangre de muchos de sus hinchas. Y dos equipos que han dado dinero para ayudar refugiados sirios en la actualidad. Como decía una pancarta en el campo del Panionios: “Somos hijos de refugiados, así que damos la bienvenido a los nuevos refugiados”. Es importante no olvidar tus orígenes.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

Related posts

1 comments

Deja un comentario

*