Partido Polish Boyfriend: Un club caribeño jugando en el centro de Francia

The French fans before the International Friendly match at Stade de France, Paris
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13/06/2017

Cada año, toca volver a la Copa francesa. Pocas competiciones nos demuestran con tanta facilidad cómo viejas batallas, de otros siglos, aún condicionan el día a día de millones de personas. La Copa de Francia se ha convertido en la única competición local que se juega en cuatro continentes a la vez, Europa, América, África y Oceanía. Todos esos territorios que aún siguen bajo soberanía francesa lejos de Europa, herencia de los imperios coloniales, tienen una oportunidad de jugar la copa francesa con algunos viajes sorprendentes. Y un club se ha especializado más que otros en las ultimas temporadas. El Club Franciscain de la isla de Martinica. Esta semana, les toca jugar los 16º de final contra el Angers, de Primera. Un club al que ya eliminaron en el año 2005, aunque entonces el Angers jugaba en Tercera. Ahora, milita en la Ligue 1.

Para este equipo caribeño será la segunda aventura hasta los dieciseisavos de final. En 2015 ya se metió hasta esta eliminatoria, cuando le tocó jugar contra el Nantes. Curiosamente, uno de los grandes rivales locales del Angers. Entonces perdieron, aunque la aventura ya valió la pena. El Club Franciscain se ha especializado en el arte de brillar en la copa francesa, aunque antes le toca ganar la liga local. Y cómo no, tiene más ligas de Martinica que nadie. Además, ha ganado la Copa de ultramar (entre los campeones de las ligas de estos territorios) y en la temporada 1982/83 fue capaz de eliminar de la copa al Montpellier, entonces equipo de Segunda, por 2-1.

Este fin de semana se disputa una nueva ronda de la Copa francesa. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Este fin de semana se juega una nueva ronda de la Copa francesa. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Así es la copa francesa, que permite a los equipos de ultramar jugar en la Copa europea. Esas tierras con diversos grados de autogobierno que pertenecen a Francia. En concreto, los territorios de ultramar son la Guayana francesa (Sudamérica), las islas caribeñas de Guadalupe, Martinica, San Martín y San Bartolomé, San Pedro y Miquelón (un grupo de islas en Norteamérica), dos islas africanas (Reunión y Mayotte) y, en Polinesia, los territorios de Nueva Caledonia, la Polinesia francesa y Wallis y Futuna. Algunos de estos territorios gozan de su propia selección de fútbol, selección que con el permiso de París puede competir oficialmente, como es el caso de Guadalupe o Tahití (Tahití forma parte de la Polinesia francesa). Además, la mayor parte de estos territorios disponen de sus campeonatos de liga. Concretamente, los territorios de Guadalupe, Guayana, Martinica, Mayotte, Nueva Caledonia, Reunión y Tahití.

Legalmente estas tierras son suelo francés, y una manera de mantener unidas deportivamente estas zonas es permitiendo que los campeones de las copas de ultramar participen en la copa francesa, entrando en la séptima ronda. La copa francesa funciona con un sorteo puro que permite emparejar equipos de diferentes categorías en eliminatorias únicas, con un partido en el campo de cualquier equipo. Aunque esta temporada, el coronavirus también ha modificado el sistema. La Federación ha apostado por zonas regionales, para evitar contagios. Así, el Club Franciscain debió superar turnos contra otros equipos caribeños, antes de poder volver a Angers, donde ganó por 0-2 en 2005 en una de las páginas más gloriosas de su historia. La copa francesa, por tanto, tiene un sorteo casi puro, ya que existen algunas normas. Si un equipo que no sea Europeo juega dos turnos, le toca un partido en casa y el otro fuera. Y los equipos europeos pueden pedir que no les toque ir fuera, aunque casi todos se apuntan, pues… ¿Cuándo tendrá la misma oportunidad de jugar en Tahití un equipo de Sexta División? Una vez entran en juego los equipos de Primera, no se permite que estos equipos jueguen fuera de Europa. Al Club Franciscain, por tanto, le tocaba sí o sí jugar en Europa. Antes no era así, ya que en los años 80 o 90 la Copa se jugaba con partido de ida y vuelta a partir de los 32º de final. Por eso, en la Copa 1988/89 el Nantes jugó contra un equipo de la Guayana, el Geldar Kourou, en tierras americanas. Ganó 0-3 con algunos jugadores míticos como Antoine Kombouaré, Marcel Desailly, Jean-Jacques Eydelie o el argentino Jorge Luis Burruchaga. En la vuelta, ganaron 8-0.

Aficionados de la selección francesa, en las gradas. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Decenas de aficionados de la selección francesa, en las gradas. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

La primera vez que un club de ultramar jugó la copa fue en la temporada 1961/62, cuando el CS Moulien, de la isla caribeña de Guadalupe, perdió 3-2 con el Dieppe. Durante los años 60 muchas antiguas colonias franceses consiguieron la independencia, aunque otros territorios siguieron unidos a la metrópolis y sus clubes se apuntaron a la Copa. En los 60 debutaron los equipos de Martinica y la isla de Reunión. Precisamente un club de Martinica, el Golden Start, fue el primero que derrotó a un equipo europeo, el US Melun. El Golden Start se ganó el derecho de jugar contra un club de Primera, el Niza, siendo goleado por 8-0. Más de 50 equipos europeos de diversas categorías ya han perdido contra rivales de ultramar ahora mismo, con algunos viajes épicos, especialmente cuando clubes regionales acaban jugando en Tahití. O un club de Nueva Caledonia juega cerca de los Alpes después de 12 horas de avión, tocando la nieve por primera vez.

Domingo 7 de marzo, 18:30h, Angers-Club Franciscain

Para la isla de Martinica, el Club Franciscain se ha convertido en un perfecto embajador. Esta isla pasó a manos francesas ya en el siglo XVII. La población local había sido exterminada por las enfermedades y la avaricia. Y en su lugar llegaron los esclavos africanos destinados a trabajar en las plantaciones de café, importantes ya en el siglo XVIII aprovechando el rico suelo volcánico. En 1902, el principal volcán de la isla acabó con la vida de más de 30.000 personas. A diferencia de otras islas vecinas, Martinica ha seguido dentro de Francia, creando una situación curiosa, pues una preciosa isla caribeña forma parte de la Unión Europea, pese a estar bien lejos de Europa. Y sus equipos pueden jugar la Copa francesa, aunque existe un importante movimiento independentista que reivindica la lengua local, el criollo, y organizó manifestaciones que acabaron con muchos detenidos en los años 6o y 70. La relación de los territorios de Ultramar con Francia siempre ha sido de amor y odio, con críticas por sentirse abandonados, movimientos independentistas y el deporte convertido en una arma propagandística. La presencia de los clubes de ultramar en Francia no deja de ser eso.

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Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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