Partido Polish Boyfriend: Una revolución en Bielorrusia con Diego Armando Maradona

Diego Maradona pictured before the 2018 FIFA World Cup match at Spartak Stadium, Moscow
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
16/06/2018

Este domingo puede caer una dictadura en Europa. Y no, no hablo de la que para muchos sería la última dictadura de Europa, la de Aleksandr Lukashenko, el presidente desde 1994 de Bielorrusia. Aunque la dictadura caerá en este país. El BATE Borisov, después de 13 temporadas ganando la liga, acabará en la segunda posición. Faltan tres jornadas, con 9 puntos en juego, y ocupa la segunda posición a 7 puntos del Dinamo de Brest. La última jornada perdió en casa por 2-4 contra el Isloch y se quedó prácticamente sin opciones. Aunque esta jornada el Dinamo visita precisamente a este club, el Isloch, que aspira a jugar la Europa League. En caso de victoria, el Dinamo será campeón por primera vez en su historia. Si falla, le quedan dos balas más, en los partidos contra el Vitebsk en casa y el Dinamo de Minsk fuera en la última jornada.

El BATE Borisov, siempre presente en competiciones europeas, ha ganado 15 ligas, las 13 últimas de forma consecutiva. Solamente en 2017 sufrieron un poco, cuando en el minuto 94 del último partido perdían la liga en manos del Dinamo de Minsk. Ese día, el BATE parecía finalmente derrotado, pues caía por 2-0 contra el modesto Gorodeya. Pero Mirko Ivanić marcó el 2-2 que permitió al BATE ganar la liga por su mejor diferencia de goles en el descuento. Este año querían llegar a las 14 ligas consecutivas, cosa que significaría empatar el récord de ligas europeas consecutivas, del Lincoln Red Imps de Gibraltar, entre los años 2003 y 2016. Pero a falta de tres partidos, parece imposible remontar 7 puntos.

Ruben Loftus-Cheek of Chelsea, who scored three goals, in action against FC BATE Borisov during the UEFA Europa League match at Stamford Bridge, London Picture by Romena Fogliati/Focus Images Ltd 07576143919 25/10/2018
El BATE ha ganado las últimas 13 ligas en Bielorrusia. Foto: Focus Images Ltd.

El BATE se queda a un paso del récord, aunque su periplo ha sido impresionante. Este club era el equipo de una fábrica de tractores de Borisov, poca cosa más. Era un club sin alma, que llegó a desaparecer en 1984 cuando, sin el apoyo de la fábrica de tractores, se quedó sin estructura. En 1996 renació cuando la fábrica de tractores locales acabó controlada por un joven hombre de negocios local muy ambicioso, Anatoly Kapsky. Además de gestionar la fábrica de tractores, decidió recuperar el BATE, un recuerdo de su infancia. A la sombra del gobierno, Kapsky creó su club de fútbol apostando por el talento y rápidamente llegó a la Champions demostrando tener mucho criterio en el gasto del dinero con su apuesta por el fútbol base. Hombres com Aleksandr Hleb y su hermano, Rodionov o Kutuzov llegaron cuando eran críos al BATE. Ahora, el BATE mira hacia el futuro con dudas, pues Kapsky falleció en 2018 a los 52 de edad después de una larga enfermedad. Aunque Kapsy dejó un legado: un club con buena estructura que apuesta por el talento local. Casi no tiene extranjeros y no se carga entrenadores cada temporada.

Esto no les ha bastado. Y la liga acabará con decepción. En Bielorrusia la liga es anual: empieza en febrero y acaba antes de que llegue el frío. De las pocas ligas que siguen con este calendario, aunque este es un país particular. Un estado hermético, cerrado, con sus dinámicas. Una tierra encajonada entre Rusia y Polonia. Con un ojo mirando al este y con otro, al oeste. La cultura bielorrusa se parece mucho a la rusa, y muchos bielorrusos usan más el idioma ruso que el idioma bielorruso. Unidos por una historia común, la Rusia blanca (Bielorrusia significa eso) depende mucho del gobierno ruso, que se ha encargado de cerrar la frontera bielorrusa con Polonia. Hasta los años 30, millares de polacos vivían en Bielorrusia. Después fueron trasladados hacia el oeste para ocupar las casas que dejaron libres alemanes. Ahora quedan pocos polacos en Bielorrusia. Y justo en esta frontera se levanta Brest, una ciudad antes multicultural. Ahora, menos.

Brest, conocida en el pasado como Brest-Litovsk, es recordada porque fue la ciudad donde se firmó el famoso tratado en 1918 donde el Imperio Ruso renunciaba a muchos territorios. Tratado que duró poco, pues en Brest aprendieron que las fronteras se mueven con facilidad. Brest ha cambiado de manos con tanta facilidad que algunos de sus habitantes vieron en vida cómo mandaban en sus calles rusos, polacos, soviéticos y nazis. Tantas guerras acabaron con la comunidad local judía primero, y con los polacos después. La ciudad, destruida tantas veces, es fea. Industrial. Una ciudad de frontera poco abierta y con pocas alegrías. Hasta ahora, gracias al fútbol.

Domingo 10 de noviembre, 13:30h, Isloch-Dinamo Brest

El Dinamo de Brest se fundó en 1960. Y pasó la mayor parte de sus primeros años en categorías regionales soviéticas. Con algún nombre incluido, pasó a jugar en la primera división de la nueva Bielorrusia independiente en 1992, aunque su mejor clasificación era una tercera posición. Mejor suerte ha tenido en la Copa, ganada en tres ocasiones, en los años 2007, 2017 y 2018. Propiedad del gobierno municipal, el club ha sufrido una revolución los últimos años. En 2016, se anunció que un fondo de inversiones con sede en los Emiratos Árabes Unidos, el Sohra Group, se hacia con el control del club. Pese a que llegaron dos directivos árabes, rápidamente se supo que el propietario del fondo y el club era un tipo nacido al lado de Brest, Alexander Nikolaevich Zaitsev. Poco se sabe de Zaitsev, más allá de que trabajo para el Consejo de Ministros de Alexander Lukashenko, haciendo negocios con el hijo del presidente. Con inversiones en el mundo de la construcción, desapareció para aparecer en el golfo Pérsico con los bolsillos llenos de dinero.

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Zaitsev volvió a casa para comprar el equipo del que era hincha. Y con él, el Dinamo ha ganado dos copas. Y ahora llegará la primera liga con algunos jugadores de cierta fama, como el ucraniano Artem Milevskiy. El checo Marcel Lička manda en el banquillo, aunque la operación más famosa de Zaitsev se produjo en 2018, cuando decidió que el presidente honorífico sería Diego Armando Maradona. Aprovechando que lo tenía por Rusia por el Mundial, lo invitó a visitar Brest. Y en unos días alocados, Maradona firmó su contrato como presidente paseando encima de un blindado por el estadio, antes de presenciar una derrota. Ya sin Maradona presente, el Dinamo ha vivido la mejor temporada de su historia, ganando 0-1 al BATE en la ida, y empatando 1-1 en la vuelta en casa. Ahora lo tiene todo en sus manos para ganar el título en el campo del modesto Isloch, donde, por cierto, aún juega Aleksandr Hleb, con 38 años.

 Foto de portada: Focus Images Ltd.

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1 comments

Pues va a tener que esperar… Al final empate a 1 (acabaron con un jugador menos, eso sí) y el BATE a recortado la distancia a 5 puntos, faltando 6 puntos por disputar. Hay aún partido.

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