6×31 Morning Show

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Axel llama a Rulo y Tomàs para saber cómo llevan el confinamiento. Tras el relato de las experiencias de cada uno, analizan las declaraciones de Infantino a La Gazzetta y su sorprendente afirmación de que debemos caminar hacia un fútbol en el que 50 selecciones tengan opciones reales de ganar el Mundial. El repaso a los onces ideales históricos del Marsella y el PSG lleva insospechadamente a la mitificación de la penúltima final de la Copa yugoslava. ¡Participa con tus sugerencias y comentarios en el hashtag #MorningMI o comentando en Ivoox!

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Parece evidente que los objetivos que plantea Infantino, en su labor al frente de FIFA, para igualar la competición en el fútbol mundial, son tan optimistas como irreales. En cualquier caso, sus aspiraciones son legítimas e incluso se podría decir que entran dentro de sus obligaciones profesionales. Hay que tener en cuenta que FIFA es una organización asimétrica. Cada federación tiene un voto independientemente de su volumen y capacidades deportivas, económicas, etc.
Pero quizás estamos en la frontera en la que el fútbol va a perder su unidad. FIFA, a pesar de sus monumentales defectos, representa esa unidad tanto a nivel histórico, como en la actualidad. Y es posible, que en un futuro no muy lejano, se la culpe de lo que no hizo cuando era omnipotente para conservar esa unidad en nuestro deporte.

La “Superliga” va a llegar. No hay ningún factor que nos indique lo contrario y remar contra ella es remar a su favor, porque mientras tanto no estamos buscando soluciones que encajen esa competición en el sistema actual del fútbol y cuando irrumpa lo hará con independencia de las estructuras federativas, pertenecerá a unos pocos, acceder a ella será muy difícil para la mayoría de equipos y caro para todos los aficionados. Además hará sombra al resto del fútbol mundial.

La rentabilidad de la NBA o la NFL es muy superior a la de la UCL, pero su mercado es más restringido. Pretender que los clubes más poderosos no aspiren a esa rentabilidad es una quimera.
Una Liga Mundial comandada por la FIFA tendría el mayor mercado y podría mantener al fútbol de élite en la estructura actual. Lo de que “cincuenta equipos” puedan quedar campeones del mundo es muy significativo. Si es así, la competición es más grande que los equipos (como debe ser), si siempre ganan los mismos ocurre al contrario.
Mantener una estructura en la que los campeones nacionales jueguen las competiciones continentales y los campeones continentales jueguen la Liga Mundial es posible, y será así o será una superliga cerrada. Yo me temo más lo segundo.

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