7×08 Morning Show

Sadio Mane of Liverpool and Sergio Ramos of Real Madrid disagree during the UEFA Champions League Final at the Olympic Stadium, Kiev
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26/05/2018

Rulo, que ama a Koeman pese a reconocer que se equivocó en el Clásico, ha tenido una mañana productiva. El podcast se centra casi exclusivamente en la amenaza de la Superliga revelada por Bartomeu. Axel es especialmente beligerante. El sorteo de la primera ronda de Copa se menciona y se promete investigar sobre los equipos en cuestión.

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Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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7 comments

Buenas Axel y Rulo.

No estoy de acuerdo con vosotros con la Superliga. Para empezar, es una liga privada Axel, como si tú montas una liga con tus vecinos de tu edificio. No importa que el Villareal gane 10 ligas seguidas, tú liga es tuya y no tiene por qué jugar nadie más. Lo hacen así los clubes para ganar más dinero e invertir en más jugadores e infraestructuras. A los aficionados si les apasionará ver un duelo estrella cada semana, a pesar de que vosotros digáis que no, sé que lo hacéis con el corazón, pero yo mismo prefiero un Madrid-Liverpool a un Madrid-Huesca, o un Barça-City, a un Barça-Leganés, sin desprestigiar. Y a todos mis amigos también les encanta la idea.

Al ser una liga privada, pensad que ellos pueden poner sus propias reglas, aunque pongan reglamento BOARD (esto da para debate), pueden quitar el VAR o quitar el limite salarial, o incluso hacer un draft tipo NBA entre los jugadores que no están en la Superliga.

Por otro lado, habláis mucho de qué clubes deben de participar, ¿por qué pensáis que se puede elegir? Son los propios clubes quien se han juntado y ellos han decidido quien participa, esto estará todo mascado. No se va a decir por ejemplo: 5 de Inglaterra, ¿a quien cogemos? Lógicamente, los que están organizando esta liga son los que participan, y han invitado a los equipos fuertes que tienen tirón en cada país para llevarse los beneficios de sus televisiones. Que se pueda añadir algún equipo, pues si ellos lo deciden, es posible. Yo por ejemplo, si quisiera tener un gran beneficio en Francia con los derechos de TV, tendría a PSG, Lyon y Marsella, no hace falta más.

Los 5 de Austin, aunque sean los mejores del mundo, no podrán jugar en la liga que organizas tú con tus vecinos del edificio si tú no los invitas. Podrán jugar ligas nacionales y ganarlas, pero no podrán jugar ni tú liga, ni tampoco la que organice yo si yo no quiero. Ahora, esos jugadores si podrán ser fichados por equipos que si jueguen esas ligas. Me resulta raro que en todo este debate que habéis realizado, metiendo a Cristiano incluso, no hayáis hablado del Athletic de Bilbao, con lo pasional que es en su idiosincrasia. ¿Os imagináis que lo invitan a jugar la Superliga y se niega? ¿O jugadores vascos que no abandonen al Athletic para jugar la Superliga?

Resulta que mi pensamiento va por otro lado: las ligas nacionales. Si eliminamos de nuestras ligas a los “todopoderosos” que ganan siempre, serían las ligas mas vistosas que nunca se hayan visto. Mi Real Murcia quizá llegaría a primera división con opciones de ganar algún año. Aquí si se podrían repartir los beneficios iguales, podría ser por norma, y posiblemente, ganen audiencia los partidos de equipos modestos. Sería todo más igualado, sería fútbol en estado puro. Cada aficionado podría seguir a su equipo TOP en la élite y a su equipo de corazón en la liga nacional. Desde el punto de vista de los jugadores, podría ser un trampolín para la Superliga. Incluso sus sueldos podrían ser mas acordes al mercado español.

Es obvio que si los grandes generan más ingresos, pidan llevarse más dinero. Eso no se puede evitar, pero con la Superliga se puede erradicar, ya que esos equipos saldrían de nuestras ligas.. Yo sé que sois pro-fútbol modesto, pero ojo, el debate es: ¿puede beneficiar la superliga al fútbol modesto? y otra pregunta sería: ¿podría alguna vez, una liga nacional, tener más audiencia que la Superliga?

Gracias por leerme y seguid así, cracks!

Para que las ligas se igualen no tendría por qué ser necesario eliminar a los todopoderosos. Bastaría con que ese reparto de beneficios se llevase a cabo ahora, sin que algunos clubes que creen que pueden mirar por encima del hombro a los demás se salieran. Lo que planteas podría durar los primeros años de la convivencia de ligas nacionales y superliga, pero si las cosas se siguen regulando igual de mal que ahora, volverá a haber desigualdades económicas entre los equipos de las ligas nacionales. Y más si los equipos que se salgan siguen dejando sus filiales en las ligas nacionales, como entiendo que harán.
Preguntas que si puede beneficiar la superliga al fútbol modesto, y mi opinión es que no. La superliga solo beneficia a quienes la montan.

¡Bien Rulo analizando “El Clásico”! Claro que quizás eso no es lo que algunos esperan de él en un Morning…

Las mejores reflexiones parten de las preguntas, no de las respuestas y es verdad que Axel puede ser mejor preguntando que respondiendo, aunque admitiendo que esto último tampoco lo hace mal. En cualquier caso… el podcast de hoy es una antología de preguntas que dicen mucho sin acudir a las respuestas… Yo tengo las mías… mis respuestas digo… cada uno tendrá las suyas… Reflexionar al respecto y compartirlo me parecería un gran ejercicio de la comunidad MI.

¿Qué tenemos que hacer nosotros el día que arranque la Superliga Europea?
Supongo que ignorarla totalmente sería un ejercicio fútil, pero teniendo en cuenta que la mayoría de medios le dedicarán mucha atención, aún sería más importante y valiosa la relevancia que MI concede a otras competiciones.

¿Qué hay más, aficionados del Real Madrid, Barcelona y Atco. Madrid o del resto de equipos?
Se suele afirmar que hay más de los tres primeros, pero hay que tener en cuenta que hay lo que se puede denominar una gran masa de “afición latente”. En Valencia y en Coruña había muchos aficionados del Real Madrid, pero cuando sus equipos locales consiguieron títulos importantes eso se dio la vuelta. Hay aficiones que respetan sus raíces y no se dejan llevar por la globalización (Sevilla, Pamplona), pero hasta las más “corrompidas” por la “mass media” vuelve a sus raíces a la mínima oportunidad.

¿A quién va a ver en Austin un aficionado al baloncesto? ¿Qué pasa si el mejor equipo de Austin quiere ser el mejor del mundo?
¿Y si los mejores jugadores de Austin se mantuvieran en el equipo de la ciudad?
Aquí se demuestra que ya existe una “normalización” de la dinámica de ligas cerradas profesionales por elección económica y no deportiva. Esa es la cultura del deporte profesional americana. La posibilidad de una identificación emocional y personal de jugadores y aficionados con el equipo de su ciudad a ese nivel no existe. En el deporte profesional americano hay consumidores, no aficionados. Y hay profesionales, no deportistas. No en vano algunos de los promotores de la Superliga son dueños americanos. Nos están colonizando.

¿Si Cristiano Ronaldo ficha con Nacional de Madeira, la Superliga invita a ese equipo?
¿Cuántos jugadores de la NBA conocéis que se hayan retirado en plenitud a un equipo por afinidad sentimental? Son profesionales desde el principio, no existe esa posibilidad. La categoría inferior es universitaria (o de desarrollo en otras ligas), no permite un retorno. Toda la estructura de la base está al servicio de la élite, no tiene existencia ni vida propia por sí misma. Son útiles y existen tanto en cuanto aporta algo a la gran liga profesional que todos adoran.

¿Estarán atentos a lo que pasa fuera para llevarlo a la Superliga?
Sí, pero en cuanto a jugadores, no en cuanto a equipos por méritos deportivos. La diferencia económica entre las “franquicias” de la Superliga y el resto serán abismales. Nadie podrá retener jugadores fuera de la gran liga privada por razones económicas. Y si se admiten equipos nuevos será por razones de mercado, no deportivas.

¿En el momento de la fundación quién elige a los equipos?
Un grupo de clubes se reúnen y deciden hacer una gran liga superprofesional. Como el grupito de líderes del recreo, ellos deciden quién les vale y quién no. Ellos deciden que son la mejor liga del mundo y así se lo venden a los medios de comunicación más importantes que lo publicitan a lo grande por todo el mundo y…

“Así es como muere la libertad, con un estruendoso aplauso”.

En realidad, el proyecto de la superliga empezó hace mucho tiempo. Esto es solo la culminación. Hemos visto como compraron el terreno, pusieron los cimientos, decoraron la fachada… y hasta nos invitaron a ver el edificio por fuera. Es ahora, cuando lo convierten en club exclusivo y privado cuando nos llevamos las manos a la cabeza.
Lo que eran clubes, fueron sociedades anónimas, que pasaron a manos de millonarios. Los ingresos dependen de las televisiones en un % tan elevado que hacen a los aficionados locales solo una parte del decorado, que dentro de poco podría ser contratada.
Llegados a este punto, la verdad, es que los clubes como Bayern, PSG, Barcelona, Real Madrid… corren el riesgo de quedarse en la segunda fila si no hacen esa Superliga porque la Premier va camino de serlo. Para evitarlo, quieren crearla ya, antes de que sea demasiado tarde para ellos.

Lo que vendrá después es hacer hipótesis. El futbol sin identidad es espectáculo, un reality. Los mejores horarios y por tanto, el dinero de las televisiones, lo tendría la superliga, Las ligas nacionales ¿estarían más igualadas? ¿tendrían interés las competiciones europeas fuera de la superliga (como en el basket)? ¿Irían 40.000 o 50.000 espectadores en las ligas nacionales a ver los suplentes de los equipos top, o a partidos de la liga nacional? Puede ser que la superliga provoque la vuelta a los orígenes, o todo lo contrario, que acabe con el futbol.

Sólo quiero decir que esto no cae en saco roto Rulo. Yo soy aficionado del Tenerife del equipo de mi Tierra y tambien Arsenal, del que me hice aficionado por Wenger. Me apenaría mucho que entrará en la Superliga. En el caso de que esto pasará, no vería ni un partido de esta Superliga. No la vería, ni comentaría nada sobre ella. Estoy de acuerdo que es el antifútbol.

No creo que valga la comparación de la NBA con la Superliga europea de fútbol. Tampoco es comparable la cultura del norteamericano que acude a un partido NBA (evento familiar asociado al espectáculo y a otros elementos de ocio ajenos a la competición), con el aficionado al fútbol (con un fuerte sello identitario, que puede compartirlo con familia o con amigos) y para el que la competición lo es todo. Es evidente que cuando se produce una ruptura de tal magnitud en el ecosistema hasta ahora conocido, a algunos nos va a chirriar porque altera nuestro mundo conocido y a otros les seducirá por lo novedoso. No creo que nada de esto vaya a acabar con el fútbol, pero sí modificará el perfil de seguidores (más diferenciado que nunca antes) entre los de los equipos Superliga y los de los demás clubs.
Yo me quedo con el modelo tradicional y espero que MI haga lo propio, pues intuyo que el perfil de usuarios MI mayoritariamente nos inclinamos más por la competición, por las identidades acusadas que permanecen fuera de foco, y por aquellas historias futbolísticas, aunque geográficamente lejanas, con las que nos sentimos íntimamente identificados; además de cuestiones como el descubrimiento de nuevos talentos, algo más complicado que ofrezca la liga de súper elite. Otra cuestión será ver cómo reaccionan los devoradores de duelos en la cumbre, acostumbrados a la magia y al halo que proporciona su excepcionalidad, cuando esos enfrentamientos se conviertan en rutinarios, y es que cuando algo se convierte en aburrido, ya me dirás qué es lo que te ata si no es el vínculo identitario.
Para el hombre de negocios que se preocupe de forma prioritaria por el business, poco hay que decirle. Para un aficionado al fútbol que valora la tradición y la historia de este deporte, no puede haber propuesta más aberrante y menos seductora. Soy de los segundos, obviamente, pues mis primeros recuerdos futbolísticos son dos ligas para la Real y otras tantas para el Athletic, mi infancia futbolística discurrió escuchando las hazañas del Pontevedra del Hai que Roelo y, en mi intimidad futbolística, sueño, y no quiero dejar de hacerlo, con vivir una segunda etapa dorada del club de mi ciudad. Y ante la remota posibilidad de que un día pudiera hacerse realidad, que se quite un insípido PSG-City por mil estrellas que sea capaz de reunir.

Intuyo que habrá público para ambas propuestas, y es que esos perfiles diferenciados ya existen en la actualidad. Todos conocemos a consumidores de fútbol que se limitan al Barça y/o Madrid, y a grandes eventos; y también a aquellos que sienten pasión por el equipo de su pueblo de dos mil habitantes que compite en categoría regional, a aquel que se acerca seducido a conocer ligas y equipos no mediáticos, o a aquellos que gustan de buscar nuevos talentos en lugares no frecuentados por el gran público. Y creo que a todos los que nos asomamos a esta página nos han hecho alguna vez preguntas como: ¿pero cómo eres capaz de tragarte ese partido? Los que formulan este tipo de preguntas serán los que consuman, en exclusiva, esa Superliga.

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