8×13 Morning Show

Aficionados del Petrolul rumano. Foto: Br'er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

Tras una semana complicada, Axel y Rulo se reencuentran. Hablarán de fichajes, de situaciones clasificatorias, de categorías bajas y hasta de la polémica surgida en el Benidorm Fest con la elección de la canción para representar a España en Eurovisión.

 

 

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Foto de portada: Br’er rabbitons bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.

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6 comments

Hola Axel y Raúl. Josico dejó de ser entrenador del Socuéllamos el pasado mes de diciembre siendo sustituido por su hasta entonces segundo Sergio Campos. Un saludo desde Castilla La Mancha

Socuéllamos 1 – La Nucía 0. Ojo a Sergio Campos, un entrenador muy joven, con buena formación y ya experiencia en las categorías inferiores del Albacete. Hay mucho futuro ahí.

Axel, que un tío leído y cultivado como tu no tenga en mente “La libertad guiando al pueblo”… me sumo a la indignación Violetista¡¡ Este verano cambiamos Eslovenia por el Louvre jeje Abrazo¡ 🙂

Me gusta mucho escucharos y los vívidos recuerdos de Raul sobre Atocha. Calculo que la Real dejó de jugar allí cuando tenía ¿9? años. La memoria es traicionera pero no me sorprendería que buena parte de la infancia de todos nosotros, pues yo solo soy un poco más joven, se diese con Anoeta ya abierto.

Es la trampa de la nostalgia, cada vez más frecuente en la sociedad, basada en una falacia bastante extendida que asegura que todo lo antiguo (aquí lo llamaremos vintage, en honor al discurso) es mejor que lo que hay ahora, que se han perdido las esencias, que ya no somos como antes, que somos peores… Ana Iris Simón firmaría debajo de este discurso.

Lo que falla, sin embargo, no es tanto el presente como la memoria. Los que pasamos una infancia cómoda y feliz tenemos la sensación de que después llegaron problemas y obligaciones y que, con el deterioro de nuestra rutina que supuso la madurez, también el resto de cosas se fueron para abajo. Tenemos nostalgia de cosas que no lo merecen en absoluto, lo cual resulta curioso y, también, un negocio para unos pocos.

Y digo que tenemos nostalgia de cosas que no lo merecen porque sobrevaloramos un pasado que no era para tanto. Incluso valoramos cosas como pasar frío o tener poco acceso a la información, como hace Raúl en el podcast. Ahora tenemos la opción de ver todos los partidos cuando queramos, cosa que antes no. Lo que no llego a entender es por qué tener más capacidad de elección es algo malo. Es decir, si solo quieres ver a tu equipo y solo quieres pensar en tu equipo nadie te lo prohíbe. Tener la oportunidad de hacer algo no significa que tengas que hacerlo.

Un detalle más, futbolístico por así decirlo. El fútbol que hemos visto en nuestra juventud es bastante mejor que el que disfrutamos en nuestra infancia. Es más brillante, los campos están mejor conservados, los jugadores están más en forma. Los aficionados del Madrid, Atlético o Barcelona, por poner los tres ejemplos más notables, han visto épocas de máximo esplendor desde el año 2000. También los aficionados de España, por supuesto. Y los de unos cuantos equipos más (Sevilla, Villarreal, Málaga…). Eso sin contar conque ahora nos podemos permitir ver partidos extranjeros y conocer y disfrutar a muchos jugadores que antes solo existían de oídas.

Que yo entiendo que la pompa y el boato son uno de los motivos de todos para engancharnos a esto, que la liturgia del partido es cosa importante, pero no me deja de sorprender que tantos análisis sobre sociológicos sobre el fútbol prescindan del fútbol, del juego en sí, de lo que pasa en el césped. Hasta el punto de que nos pueda parecer mejor o más legítimo un partido si todos los jugadores salen de barro hasta los dientes. Aunque el balón no rodase. “Eso era fútbol”, dicen, como si lo de ahora fuese baile de salón.

En fin, que me gusta mucho vuestro podcast, pero igual cuando os pongáis así tengo que venir a recordaros que no es cierto que el mundo se haya deteriorado y sea gris y decadente. Si incluso la imagen de la tele es muchísimo mejor.

Dicen que cuando se mira al pasado no se hace historia, sino que se hace poesía. Puede que sea así, que los recuerdos de nuestra infancia tengan una fuerza superior a la auténtica naturaleza de los hechos realmente acontecidos, pero el “odio eterno al fútbol moderno” tiene una base sólida, muy sólida.

Atocha no rezumaba un fútbol estilista y de smoking, pero olía a autenticidad. La comunidad se reunía allí a celebrar muchas cosas, una de ellas el fútbol… Anoeta vino a destrozarlo todo, aunque ahora la reforma está paliando en parte el daño causado. Y sí, no tener acceso a otras ligas o a la información de la que disponemos hoy no me parecen valores dignos de nostalgia, más allá de haber sido un complemento de nuestra experiencia en la infancia y juventud a las que lo asociamos como característica intrínseca de las mismas, en vez de como algo contextual sin mayor significado en sí mismo.

El fútbol tenía tradiciones y ritmos que hacían hábito. El hábito que ahora aprovechan los grandes conglomerados que copan nuestro deporte para ganar en influencia y hacer caja. En España el balompié tenía su ritmo. Yo jugaba con mi equipo liga local los sábados y al terminar todos veíamos el partido de las nueve, fuera el que fuera, antes de salir de fiesta. El domingo jugaba liga de fútbol sala y por la tarde a La Rosaleda, a las cinco fútbol de primera (o segunda) cada dos semanas y entre semana otra liga de sala para jugar, pero no los miércoles, porque había Champions. Es digno de echar de menos, cuando ahora hay padres que no se abonan al Málaga porque su hijo juega en nuestro Club y muchas veces les coinciden sus partidos. Algo se ha perdido, algo se ha ganado, en la diferencia está el debate.

Yo pasaba ese Sábado noche viendo el partido que tocaba y disfrutandolo me daba igual el equipo que fuera lo disfrutaba mucho. En cuanto a lo dicho en el podcast le doy la razón a Rulo. Que solo televisaran un partido de la liga Española todo un lujazo y si querías ver al Madrid o al Barcelona verlo en un Bar y la mitad de un Madrid/Barcelona en un bar/ peña Madrista y la otra mitad en un bar/peña Barcelonista.
Pero ahora hay que decir que disfruto más un partido en directo ya sea en el Francisco Gil Valle, Príncipe Felipe, Eufemio Fuentes o Luís Ramos que cualquier partido televisado….

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