A puerta cerrada

Las finales de los tres playoffs de ascenso se disputarán en Wembley.

-Championship:  lunes 29 de mayo

-League One: sábado 20 de mayo

-League Two: domingo 28 de mayo

Ha sido una semana difícil. Es mucho más sencillo escribir cuando no hay nada de lo que hacerlo que cuando hay demasiados temas. La rutina es como los árbitros: tiene mala fama pero son totalmente necesarios. Se habla de normalidad siempre con connotaciones negativas, pero cuando todo se tambalea un poco deseamos volver rápidamente a los madrugones, a las comidas recalentadas y a los pequeños dramas del día a día. Es como si la realidad nos engullera, incluso como si dejara de existir. Se abre paso la ficción, porque a veces ni en una novela pasan tantas cosas como han pasado esta semana.

El lunes despertamos con Ronaldinho en la cárcel, que es como si Ronald McDonald saliera en un late night y disparara al presentador. Ronnie entró en la cárcel con su representante, que a la vez es su hermano. Lo escribió en un artículo Carlos Zanón: un hermano manáger es un personaje de novela negra. “El hermano mánager acaba amañando combates, desviando recaudaciones, defraudando a Hacienda o comprando pasaportes paraguayos a un empresario llamado Wilmondes Sous Lira, el típico nombre que sólo inspira confianza si eres D’Artagnan”. Lo primero que pensé es que ya no podían hacer como Prison Break, no podía entrar el otro hermano para sacar al otro de la cárcel. Ver a Ronaldinho entre rejas confirma que para muchos el fútbol es como la droga. Primero excita, luego se rutiniza, cuanto menos queda más nerviosismo provoca y al final el síndrome de abstinencia es devastador. Cuando le vi sonreír en una foto me acordé de esta frase que escribió Carrère en Limónov: “Para un hombre que se ve como un personaje de novela, la cárcel es un capítulo que no se puede perder, y estoy seguro de que, lejos de estar agobiado, disfrutó cada instante”.

Al día siguiente estalló todo y empezó la parodia del fútbol llevada hasta la última consecuencia: jugar sin gente. Está bien y es lógico que se haya parado todo por la salud de los futbolistas, pero deja mucho que desear que no se hiciera antes para conservar la regla número uno del deporte: que es para los aficionados. Que se plantearan jugar todos los partidos a puerta cerrada confirma nuestra sospecha: que al negocio le importa mucho el fútbol, pero no tanto los aficionados, ni tan siquiera los futbolistas.

Comprobamos el esperpento en Mestalla. El fútbol a puerta cerrada no es fútbol. Nadie sabe qué hubiera pasado con público, pero los jugadores del Valencia comprobaron que el silencio es un laberinto del que cuesta mucho salir. Sintieron aquello que escribió Rulfo en El llano en llamas cuando uno de sus personajes escuchó el silencio: “¿Qué es? ¿Qué ese ruido?”. El ridículo fue mayor con un sonido ambiente artificial que eran casi tan verdadero como las risas enlatadas de 7 vidas.

La mañana del jueves se impuso la cordura, algo que escasea siempre y más en las crisis, y se detuvo todo. Voy a decirlo ya porque si no lo hago reviento: nos reímos todos de Carriço y fíjate ahora. El ser humano es extraordinario. Hay que hacer una campaña para que seamos responsables y (atención) para que no salgamos de casa. Nos piden que nos quedemos a puerta cerrada y nosotros nos rebotamos y “uf qué pereza me voy a tomar algo a una terraza que no me aguanto”. También me gusta comprobar que nos gusta más el comunismo de lo que creemos. Pedimos a Papá Estado que nos proteja y engulla a la sanidad privada, una batalla que por desgracia perdimos hace años. Ahora sólo nos falta ser más comunistas nosotros mismos. Lo escribió Antonio Agredano en un tweet. “Un reto colectivo en plena era del individualismo”. Lamentablemente, no soy muy optimista. Si la sociedad fuera un equipo de fútbol, cada uno pediría que se la pasaran siempre, se enfadaría por el cambio y reclamaría una subida de sueldo a final de cada temporada.

Nos queda escribir y leer, que es algo que siempre está ahí. El barco de la literatura siempre admite más pasajeros. Podemos escribir, como decía Oliva en un tweet, crónicas de partidos que no se jugaron. Y leer. Poesía y patadas, de Miguel Ángel Ortiz. Cualquier libro de la colección Hooligans ilustrados, de Libros del KO. Saber perder, de David Trueba. Galeano, Villoro, Puntí, Tallón, Cabeleira. A puerta cerrada, a leer y escribir, amigos y amigas.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

10 comments

Siempre son de agradecer tus sabías y elocuentes palabras pero estos días aún más. No voy a añadir nada, tal y como lo has dicho está perfecto.
Gracias querido Sergio, cuídate y cuídense todos.
Un abrazo amigo.

Genial como siempre Sergio, me encantan tus reflexiones de los domingos.

Yo para este encierro ya me estoy acabando “El Faro de Dalatangi” y justo ayer me he comprado un libro de ensayos que se titula “César Aira gana el Premio Nobel” de un tal Sergio Vázquez Jodar.

A ver si me llega pronto!!

Muchas gracias por hacernos saber acerca del libro de Sergio, no tenía conocimiento. Que regalo amigo. Gracias de corazón. Donde lo has encargado?

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