¿Against Modern Football?

Picture by Daniel Chesterton/Focus Images Ltd +44 7966 018899.16/03/2013.Liverpool fans display banners against modern football and high ticket prices before the Barclays Premier League match at the St Mary's Stadium, Southampton.

No sé qué pasa con los parones de selecciones que hace años los odiaba y ahora me encantan. No tiene nada que ver con que me haya aficionado a la selección de Kosovo, siga los partidos de San Marino o vibre con la clasificación de la Selección. Ahora me gustan los parones por lo mismo que antes no los toleraba: porque no veo fútbol. Son tiempos de estar obligado a seguir todas las ligas, de ver los estrenos antes que nadie y de estar al día de las últimas series. Hay que ser el más atento y el primero en todo, que nos lo digan a los periodistas, que nos ordenan que hay que llegar antes que nadie a la noticia, y lo que pasa últimamente es que llegamos incluso antes que la noticia.

En época de frenesí constante y de notificaciones continuas, los parones nos permiten abocarnos a un placer que poco a poco va desapareciendo: no hacer absolutamente nada. Hay un poema de Claudio Bertoni que todos deberíamos leer los lunes por la mañana en lugar de algún mensaje teóricamente motivacional. El chileno escribió en Harakiri: “Huevear un rato / no cuesta nada / lo difícil / es huevear toda la vida”. César Aira, que para mí ganó el Nobel hace un tiempo, dice que solo escribe media hora por la mañana. “El resto lo lleno más o menos con la lectura, y con la bicicleta, y con la siesta, y con ir a ver a un amigo”. El ascetismo, de quien Santiago Lorenzo lo exprime todo y lo vuelca en Los Asquerosos, debería ser una filosofía con más adeptos. Los escritores y los que intentamos escribir -conviene diferenciarlos- sabemos que contar lo que pasa cuando no pasa nada es lo más difícil.

Ocurre que en el fútbol cada vez pasan más cosas. Los partidos ya casi nunca se ven, se engullen. Y cuando comes muy rápido te sienta mal y puedes acabar vomitando. La mejor metáfora sobre comida y fútbol la hizo Pellegrino en una entrevista a El País. El entrenador del Leganés razonaba que antes había un partido el viernes, dos el sábado y los resúmenes el domingo: “Hoy, el lunes hay tres encuentros; el martes, cuatro; el jueves, siete; el sábado, 15 y el domingo, 30. Los espaguetis son buenos, pero si los comes cada 20 minutos…”. En la misma línea opinó Aimar en una entrevista en Página12, argumentando que su generación era la última que veía partidos enteros. Creo que se puede trasladar a todo: ahora hacemos muchas cosas pero no profundizamos en ninguna.

The Montenegro players during the Montenegro training session at the House of Football training pitches, Podgorica Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267 24/03/2019
“Ahora me gustan los parones por lo mismo que antes no los toleraba: porque no veo fútbol”. Foto: Focus Images Ltd.

Tengo que reconocer que el fútbol a veces me da cierta pereza, y ese a veces se repite cada vez más frecuentemente. La saturación se agiganta y la actualidad lo engulle todo. Ahora que nunca lo hace, creo que el fútbol me gustaba más cuando se acababa, cuando se disputaba el último partido de la jornada, comprobábamos en la quiniela que seguíamos siendo pobres y el lunes se asomaba al domingo para robarle al fin de semana el poco tiempo que le quedaba. Además ahora nos detenemos en nimiedades. Cuando acabó el último derbi entre Atlético y Real Madrid lo que más se analizó fue lo que le había dicho Ramos al asistente. También es verdad que sobre el campo no hubo mucho espectáculo. Ahora los equipos son compactos, tiran línea de presión, el mapa de calor tiene que estar garabateado y de los conjuntos que juegan bien dicen que no son fiables. Está mejor visto ganar 1-0 que 3-2.

Creo que lo que más me cansa del fútbol es que hay que sacar conclusiones a cada momento. Hay que saberlo todo y tener una opinión fundada que, a poder ser, sea la buena. El peligro del fútbol, que por suerte se mantendrá sí o sí, es que es imprevisible. Por eso los análisis se escriben con la tinta de los resultados. El fútbol es como Memento: cuando sabemos el final, justificamos el argumento.

El otro día fui a cenar con mis amigos mientras jugaba nuestro equipo y a nadie le importó que no hubiera televisión. No supe lo que sentí hasta que se lo leí esta semana a Galder Reguera en Nos quedará la ilusión, el libro que recoge la correspondencia que mantuvieron él y Carlos Marañón en el último Mundial. “Que espere el fútbol, Carlos. Y si no que le den morcilla”. Creo que a todos nos pasa, y es un cambio progresivo del que nos vamos dando cuenta y no nos disgusta del todo. Cuando crecemos todo es más complejo como para fascinarnos semana sí semana también con el fútbol. Antes de proclamar el Against Modern Football, yo creo que no nos fastidia tanto que cambie el fútbol como que cambiemos nosotros. Cuando añoramos el fútbol de antes, me temo que en verdad estamos añorando ese pasado que ya no volverá, porque vemos que el tiempo pasa y que hay algo, que ni tan siquiera sabemos lo que es, que se nos escurre entre los dedos.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

9 comments

Otro buen artículo de domingo, Sergio. Ahora que reflexiono (todavía con legañas en los ojos), es curioso que llamemos a esta época del año parón de selecciones. El fútbol no para y las selecciones son las que juegan. Otra expresión más sin sentido.

Hay muchos que añoran el fútbol antiguo. Es lo que nos atrae de la premier, donde el Leicester puede (podía) ganar la liga y los estadios de tercera se llenan.
El fútbol cada vez es más mientra nuestro tiempo es menos. La sensación de una ola que te arrastra es continua.
Enorme artículo.

Creo que parte del gusto que me proporciona leer a Sergio está en que habla de fútbol y, como si nada, habla, reflexiona, sobre la vida. O quizás es al revés, ya no lo sé. Crack.

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