Courtois y Lukaku para dominar las áreas

Thibaut Courtois of Belgium and Toby Alderweireld of Belgium sing the National Anthem before the 2018 FIFA World Cup Quarter-Final match at Kazan Arena, Kazan
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
06/07/2018

Bélgica eliminó este domingo en La Cartuja a la vigente campeona de Europa. La selección de Fernando Santos cayó con honor en Sevilla poniendo contra las cuerdas a la Bélgica de Roberto Martínez, que se llevó el partido por cuestión de centímetros y detalles que tienen que ver con una cuestión de talento individual más que con cualquier otra consideración táctica. De hecho, Portugal fue mejor selección durante más minutos a lo largo del encuentro, tanto en la primera parte como en la segunda, encontrando los puntos débiles de su rival y tratando de atacar el área de Thibaut Courtois desde todos los frentes, ya fuese a través del centro lateral, el remate en el área pequeña o el disparo lejano, y mereció claramente otro resultado, pero todos los detallitos cayeron del lado belga. La selección de Roberto Martínez ya sabe que se enfrentará a Italia en el encuentro de cuartos de final.

Bélgica 1 (Thorgan Hazard 42′)
Portugal 0

POR vs BEL - Football tactics and formations

Bélgica quiso llevar una mayor iniciativa a través de la posesión desde el arranque, situando en el eje de la defensa a un Thomas Vermaelen que fue de menos a más en el partido, con la intención de superar y desbordar la defensa en bloque bajo de Portugal. Sin embargo, lo que ocurrió es que la circulación de Bélgica fue demasiado lenta, espesa y horizontal desde sus primeros pases como para intimidar de esta forma el repliegue en 4-1-4-1 de Fernando Santos. Los dos centrales exteriores de Bélgica, Jan Vertonghen y Toby Alderweireld apenas le permitieron a su selección salir, crecer y asentarse en la mitad de campo rival a partir de sus conducciones para atraer y dividir la vigilancia de los dos interiores portugueses (Renato Sanches y Joao Moutinho) con la idea de activar a espaldas de estos las recepciones interiores de Kevin de Bruyne, Eden Hazard y Romelu Lukaku, pese a encontrarse ambos en clara situación de ventaja posicional y numérica (3×1) puesto que Portugal solo presionaba con Cristiano Ronaldo en punta. Los tres centrales se mostraron muy poco expeditivos en ese sentido, con una actitud más bien conservadora en todas sus acciones, y Portugal aprovechó esa falta de amenaza y profundidad en las posesiones belgas para defender cada vez más lejos de la portería de Rui Patricio; y eso ante un futbolista como Lukaku tiene mérito, pues habla de las dificultades que tuvo la selección belga para llegar hasta él.

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En ese guion de partido, hubo un futbolista que empezó a sobresalir claramente por encima del resto. Renato Sanches, interior en medio campo, se mostró muy participativo con sus recepciones a media altura para controlar el esférico, amagar con el cuerpo, darse la vuelta y rajar desde la conducción la presión tras pérdida de una selección belga a la que consiguió girar varias veces a través de esas arrancadas. El actual futbolista del LOSC Lille fue quien más y mejor acompañó a Cristiano Ronaldo, Bernardo Silva y Diogo Jota en todos los acercamientos de Portugal a los tres cuartos de campo, y lo hizo mediante una autosuficiencia física y técnica bastante destacable en un encuentro que hasta entonces, y casi que hasta la jugada del 1-0, no estaba brillando por sus ocasiones. A nivel táctico, cabe destacar que Fernando Santos fue el primero en detectar dónde estaba la debilidad en la fase defensiva de Bélgica y de ahí que ordenase a sus extremos, Bernardo Silva (derecha) y Diogo Jota (izquierda), que jugasen todo el tiempo abiertos para recibir y hacer daño en el intervalo carrilero-central de cada lado de Bélgica. Algo que automáticamente provocaría que los dos centrales exteriores debiesen salir de zona y emparejarse en duelos individuales, que es donde más están sufriendo en la EURO, y posiblemente sea la gran debilidad de Bélgica.

Romelu Lukaku (28 años) se encuentra en un estado de forma imparable. Foto: Focus Images Ltd.
Romelu Lukaku (28 años) se encuentra en un estado de forma imparable. Foto: Focus Images Ltd.

Pero Bélgica fue quien golpeó antes del descanso. De una salida con los pies de Thibaut Courtois, que arriesgó bastante con el recorte dentro del área ante Cristiano Ronaldo, una acción individual de Vertonghen, que (por fin) se atrevió a salir conduciendo para después mandar el balón en largo, la recepción y la descarga de Lukaku en el pico del área, y el posterior disparo de Thorgan Hazard, donde Rui Patricio seguramente puede hacer mucho más, porque en el momento de la intervención deja los dos pies clavados en el suelo y no puede estirarse de forma eficaz para evitar que ese balón acabe dentro, la selección belga consiguió hacer el 1-0 a pocos minutos del final de la primera parte, y ese gol, obvio, cambió cosas de cara a la segunda. Portugal debía dar un paso al frente por el resultado. Y lo dio.

La selección portuguesa fue mejor que Bélgica en el cómputo global de la segunda parte teniendo acercamientos y ocasiones de sobra para haber puesto el empate, pero de nuevo todos los intangibles sonrieron a los de Roberto Martínez. Raphaël Guerreiro, por ejemplo, estrelló un balón en la madera en una de los muchas llegadas de una selección portuguesa que superó con creces las estadísticas de Bélgica en el encuentro: los lusos remataron 24 veces, cinco de ellas entre palos, por seis disparos de los belgas, y uno solo a puerta. Fernando Santos agitó el árbol desde la pizarra, primero soltando a Renato y Bruno Fernandes (que entró en sustitución de Moutinho), pues ambos debían darle a Portugal la amplitud exterior que evidentemente no podían garantizar Cristiano Ronaldo y Joao Félix (en detrimento de Bernardo Silva), y la que tampoco consiguieron ofrecer los dos laterales, Diogo Dalot y el propio Raphaël Guerreiro; y después metiendo en el campo a André Silva (muy activo y enchufado como ‘9’) y Sérgio Oliveira (que entró para reproducir con frescura el rol de Renato Sanches en el perfil izquierdo), y pasando a un sistema de tres centrales (con Danilo en el eje de la zaga) que lanzó más arriba a dos laterales que desde entonces, a partir de ese reajuste táctico, pasaron a ser carrileros y casi extremos en el tercio final del campo.

Renato Sanches fue el mejor futbolista portugués en la primera parte. Foto: Andrew Timms/Focus Images Ltd
Renato Sanches fue el mejor futbolista portugués en la primera parte. Foto: Andrew Timms/Focus Images Ltd

Portugal mereció más, pese a que Bélgica consiguió salir varias veces al espacio a través de Eden Hazard y Romelu Lukaku, cada uno en su función, el primero atrayendo y superando la presión rival y el segundo amenazando desde la ruptura y la conducción al espacio, y todo ello después de que De Bruyne debiese abandonar el campo por problemas físicos. Portugal lo intentó con todo, y de todas las maneras posibles, pero la lectura que deja el partido es que un encuentro tan igualado y competido los porteros (para bien y para mal) marcaron la diferencia. Rui Patricio falló… y Thibaut Courtois controló lo que estuvo en su mano.

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Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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