Una España sin juego ni jugadas

Luis Enrique sigue probando cosas nuevas dentro de la pizarra táctica. Foto: Luis Tato/Focus Images Ltd

España se ha metido en un problema. De hecho, la selección lleva inmersa en una crisis de personalidad desde hace mucho tiempo, incapaz de reconocerse frente al espejo entre tantas dudas y tan pocas certezas, y lo que está ocurriendo en esta Eurocopa solo es el reflejo de algo que lleva mascándose durante muchos meses. España deberá ganar a Eslovaquia para estar en octavos, y lógicamente tiene calidad y recursos suficientes para poder hacerlo, pero cuesta recordar la última vez en la que resultado y sensaciones fueron de la mano en el análisis de la selección. España ha merecido ganar estos dos primeros partidos ante Suecia y Polonia, y, en cambio, la realidad es que no se ha llevado ninguno, y lo peor de todo es que tampoco puede parecer una sorpresa. Ayer la Polonia de Paulo Sousa concedió demasiadas facilidades en su propio área, incapaz de controlar lo que ocurría cerca de Wojciech Szczesny, pero ni por esas España consiguió doblegar a una selección con un potencial muy inferior. Y esto, lejos de ser un accidente, es motivo de preocupación.

España 1 (Morata 25′)
Polonia 1 (Lewandowski 54′)

POL vs ESP - Football tactics and formations

Luis Enrique introdujo un solo cambio con respecto al debut ante Suecia. Gerard Moreno entró como extremo derecho (para jugar a pierna cambiada) en lugar de Ferran Torres, pero la idea, en fondo y forma, fue muy parecida a la del primer encuentro. El sistema, de hecho, se mantuvo intacto, 4-3-3, y la selección trató de hacerse fuerte en los picos del área para hacer daño desde fuera. Esa era la teoría. En la práctica, lo cierto es que la selección agradeció la presencia de Gerard Moreno en ese perfil, muy activo y bien involucrado en el juego colectivo, pues el futbolista del Villarreal brindó la amplitud necesaria por fuera, se relacionó bien con Marcos Llorente (de nuevo como lateral en el lado derecho) y dobló la amenaza en el punto de penalti (acompañando a Morata) en una de las pocas jugadas (dentro del juego) que España pudo llevarse a la boca durante la primera mitad: el centro de Jordi Alba desde línea de fondo, previa sociedad entre líneas de Pedri y Dani Olmo para aclarar su subida al espacio, y el remate (con la zurda) de un Gerard Moreno que sumó fuera del área, es verdad, pero que no tuvo la puntería necesaria cuando debió tenerla. De hecho, Gerard falló después un penalti con empate; y ese error afectó en el ánimo de la selección.

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Este evidentemente era un partido para que España sumase. Puntos y sensaciones. Pero ninguna de las dos cosas. La dirección de campo de Luis Enrique no le dio tantos frutos a la selección como ante Suecia. Resulta muy extraño que el otro día, entrando desde el banquillo, Thiago Alcántara fuese uno de los mejores por el ritmo y el dinamismo que consiguió darle a la circulación del juego, y que anoche, en cambio, ni siquiera llegase a vestirse de corto. La salida de Dani Olmo del campo (para dar entrada a Ferran Torres a pie cambiado) dejó a España sin la posibilidad de activar en este sector la profundidad de Jordi Alba en línea de fondo, que hasta ese momento estaba siendo un recurso de provecho en el fútbol de la selección, y la precipitación, por si todo esto fuera poco, llevó a cometer errores que le permitieron a Polonia desplegarse con continuidad y peligro al espacio. Pau Torres volvió a flojear en la defensa, es verdad que esta vez ante Robert Lewandowski, y Aymeric Laporte pecó de ingenuo en la acción del empate (1-1). Y esta fragilidad, evidentemente, es otro muy mal síntoma para una España que en muy pocos días, sin apenas margen de maniobra, deberá corregir demasiadas cosas de cara a su importantísimo partido ante Eslovaquia. Eso o marcar una de las muchas ocasiones que está teniendo. Pero ante un plan tan reduccionista, tan escaso de pizarra, que es donde más se nota la calidad diferencial, cuesta encontrar respuestas a tantísimas preguntas; porque no las hay.

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Foto de portada: Luis Tato/Focus Images Ltd.

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4 comments

Evidentemente Luis Enrique sabe más que nosotros, pero no acabo de entender ciertas situaciones que se dieron en el partido. Creo que no corrimos al espacio ni una vez. En las pocas ocasiones en las que Polonia atacaba, cuando teníamos posibilidad de atacar a un rival menos ordenado, parábamos la jugada y empezábamos a tocar para sumar efectivos. Si eres la España de 2008-2012 puede tener sentido, pero en esta España, a mi no deja de sorprenderme. Por no decir nada de la fragilidad defensiva. Si nos cuesta bastante generar jugadas de peligro (no te digo nada de meterlas), los rivales nos crean peligro en cuanto consiguen realizar media transición. Y no nos hemos enfrentado a la naranja mecánica precisamente… encima sin Ibrahimović, Kulusevski, Krychowiak… pintamos mal

A mí lo que más me sorprendió ayer es la dirección de campo.

Es decir, Thiago fue de los mejores ante Suecia desde el banquillo… y ayer no juega. Y la entrada de Ferran, en izquierda, anuló la posibilidad de que Jordi Alba siguiese ganando la línea de fondo.

Obviamente Luis Enrique sabe más que nadie, y tiene toda la información en su mano, pero cuesta mucho encontrarle una explicación razonada a su selección.

Hay una cosa que no me termina de encajar en esta selección: ¿Llorente es mejor lateral ofensivo que Jesús Navas? Entiendo la colocación del colchonero, como lateral, en un sistema de tres centrales, pero en el 4-3-3 veo desaprovechado al jugador atlético.

No me gusta el 4-3-3, no soy fan del Barcelona, ni del Madrid. No fui fan del tiki-taka ni cuando ganamos Eurocopas y Mundial. Siento mucha más afinidad por el estilo de Mendilibar que por el macro-cuerpo técnico de Luis Enrique, a pesar de ser de la generación de este. Y no soy para nada… fan de la RFEF…

No se me ocurre mejor seleccionador para España en estos momentos que Luis Enrique Martínez García. Le ha dado al equipo nacional lo mejor que tenía a su alcance: Imprevisibilidad.

Tras el fracaso de 2014 pensé que lo que nos quedaba era volver a presenciar la irrelevancia de la Selección Española en los grandes campeonatos. Volver a ser la eterna promesa. A ser un país con un desarrollo futbolístico muy por encima de la representación de su equipo nacional. Y a nivel interno, la vuelta de la selección al rol de recipiente de la ponzoña nacional, con los distintos entornos de clubes y jugadores de primer nivel utilizándola como plataforma para hacer sus negocios. Y no estando de acuerdo con buena parte de las decisiones tomadas por el Sr. Martínez, pienso que es la única nota discordante en el plan de descenso a los infiernos que yo vislumbraba para nuestra selección.

Entiendo la convocatoria, la apuesta del seleccionador por jugadores con capacidad de mejora, la decisión de prescindir de nombres destacados cuyo techo competitivo parece probado y, sobre todo, por la orientación de la misma a “hacer equipo”. Una fórmula que te garantiza el poder sentir orgullo de lo realizado por el grupo en el campeonato sea cual sea el resultado deportivo final. Garantía que se valora muy poco en el fútbol profesional.

Pero una “nota”, aunque sea discordante, no hace sinfonía. A los intelectuales que siguen despreciando al fútbol (cada vez menos) les recomendaría que observaran lo que acontece en la prensa tradicional de este país entorno a la selección, como estudio sociológico vamos.
Cómo todo el mundo se apresta a presionar por sus intereses en la previa y a organizar el despiece y el pago de “facturas atrasadas” a cuenta del fracaso del combinado español. Las intervenciones de muchos reputados tertulianos no han aportado nada nuevo. Es la “mala baba” que ha habido siempre en este país y sus críticas los reflejan mucho más a ellos mismos que a lo que ocurre realmente en la concentración de Las Rozas. No en vano la coherencia de estas intervenciones es proverbialmente inexistente, pues es un contexto en el que nadie responde de argumentos pasados de demostrada inconsistencia para cambiar de bando a la mínima variación de la brisa matinal, para luego volver a hacerlo cuando cae la tarde sin rubor ni consecuencia alguna. Lo que sí me ha sorprendido es algún artículo capcioso de un periódico de tirada nacional que ha sido capaz de recopilar cada paso que ha dado la selección en el último mes para interpretarlo en clave catastrófica. Dando a entender una incompetencia de los responsables federativos evidente que “todo el mundo” presagiaba. Misma negatividad y mismas inconsistencias, pero más elaborado, más sibilino.

Está claro que (reversibilidad e incoherencias asumidas y permitidas aparte) hay un amplio sector de la prensa tradicional cuyo deseo es que España fracase en la Eurocopa para cargarse de razones, audiencia, ¿prestigio?, poder… Pero no echemos toda la culpa a la prensa. Ni de eso ni de los pitos al delantero centro de un equipo por el que se está dejando la piel. Es el reflejo de una sociedad. La nuestra.

También he escuchado algunas voces, las menos, recordando que ni Xavi ni Iniesta comenzaron con viento a favor, las críticas y la confianza en la selección de 2008 eran parecidas a las de hoy y en lugar de Iago Aspas había un tal Raúl González.

No sé qué va a pasar. Igual esta tarde España queda eliminada después de no ganar ningún partido en la fase de grupos. Pero estoy seguro de que Luis Enrique va a entrar en ese vestuario a felicitar al grupo por su trabajo y a decirles que para él son los mejores. Que con ellos piensa ganar la Nations League y el próximo Mundial (si la presión no le puede a Rubiales). No me cabe la menor duda de que “Lucho” se irá a casa satisfecho del trabajo realizado. Y yo también.

Aunque lo mismo pasamos en el último minuto… luego eliminamos a Bélgica en una tanda de penaltis y de pronto… todos son héroes…

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