Rüdiger, Marcos Alonso y Kepa para conquistar la Supercopa

Antonio Rüdiger of Chelsea during the Premier League match at Craven Cottage, London
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd

El Chelsea es el nuevo supercampeón de Europa. El cuadro blue se acabó imponiendo al Villarreal en un encuentro que, como tantos otros esta temporada, se acabó resolviendo en la tanda de penaltis tras jugarse la prórroga. Thomas Tuchel decidió cambiar de portero en los minutos finales, justo antes de la tanda, sacando del campo a Eduard Mendy para poner bajo palos a Kepa Arrizabalaga, y la decisión, muy valiente, que a todo el mundo recordó a la vivida con Louis Van Gaal en el verano de 2014, acabó siendo un éxito para el Chelsea: el guardameta de Ondárroa sacó dos de los siete lanzamientos del Submarino Amarillo y se convirtió así en el héroe inesperado de una final que dejó varios nombres propios, muchas conclusiones y dos equipos que compitieron de la mejor forma posible con los recursos y todas las herramientas que se pueden tener optimizados a estas alturas de la temporada.

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El Chelsea arrancó el partido mandando. Tuchel aceptó el primer envite de Unai Emery, que optó por replegar en bloque bajo desde el principio del encuentro, y su equipo no tardó en adueñarse de la posesión en campo contrario para atacar desde muy temprano en un escenario posicional. Con Antonio Rüdiger (izquierda) y Trevoh Chalobah (derecha) bien abiertos en la defensa de tres centrales, y Kurt Zouma entre ellos dos, el Chelsea entendió rápido que debía responsabilizar a sus dos defensores exteriores de asumir una mayor cuota de balón para iniciar el juego, conducir y aprovechar que el Villarreal defendía con sus dos puntas bastante cerrados en paralelo (Gerard Moreno y Boulaye Dia; con el objetivo de que los defensas del Chelsea no encontrasen líneas de pase sencillas para activar a Mateo Kovacic y N’Golo Kanté por delante de la línea de la pelota), para intimidar y agredir el repliegue bajo del rival atrayendo y dividiendo el salto de su primer marcador. Un rol que recayó durante muchos minutos en Manu Trigueros, pivote derecho del Villarreal, puesto que el Chelsea encontró en Rüdiger (central), Kai Havertz (mediapunta en el perfil izquierdo) y Marcos Alonso (carrilero) el sector sobre el que crecer, pivotar (pues muchas veces cambiaba después el juego hacia el costado derecho) y dañar en campo rival. Y lo cierto es que Trigueros interpretó de una forma bastante inteligente esta función, sabiendo dónde saltar y cuándo cerrar, para evitar así que el Chelsea pudiese adentrarse (fácil) a su espalda alejando el balón de su zona: consiguiendo que la jugada fuese siempre por fuera.

Chelsea 1 (Ziyech 27′)
Villarreal 1 (Gerard Moreno 73′)

CHE-VILL vs Away team - Football tactics and formations

No obstante, el vigente campeón de la UEFA Champions League consiguió adelantarse primero, precisamente desde este sector izquierdo, en la única acción que el Villarreal no consiguió controlar en ningún punto (inicio, gestación, aceleración y finalización) en su propia mitad de campo. Mientras que Yérémi Pino (por derecha) y Alberto Moreno (izquierda) se repartían roles, posiciones y situaciones con sus dos laterales, Juan Foyth y Alfonso Pedraza, para impedir que el Chelsea pudiese generar alguna superioridad numérica en las bandas con la presencia de los dos carrileros y los dos mediapuntas, los roles de Trigueros y (en menor medida) Capoué fueron trascendentales en este sentido para evitar que el Chelsea pudiese imponer una superioridad posicional desde el carril central hacia cualquiera de los dos perfiles, y viceversa, controlando por pares cada “balón a banda” de su rival en ataque. Mientras que bajo palos Sergio Asenjo consiguió mantener vivo al Villarreal con sus acciones.

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El 1-0 cambió el partido, y, por ende, muchas cosas a nivel individual dentro del escenario. El propio Trigueros, por ejemplo, ganó un mayor protagonismo con la pelota (y también sin ella) por encima de la línea de la divisoria para estirar y hacer más profundas las posesiones del Villarreal, y el Submarino Amarillo respondió a ese tanto encajado con circulaciones más adelantadas (y peligrosas) en las que Boulaye Dia y Gerard Moreno demostraron que pueden ser dos delanteros muy complementarios en el ataque. El francés profundizó al Villarreal con sus desmarques de ruptura, los cuales encajan muy bien con los descensos en el apoyo de Gerard Moreno, y fue creciendo en el encuentro a medida que fue tomando mejores decisiones en sus descargas para apoyarse rápidamente en el futbolista más próximo a su posición y romper al espacio. Dia fue clave con su asistencia de espaldas en el empate.

Gerard Moreno fue el mejor del Villarreal en la segunda parte. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd
Gerard Moreno fue el mejor del Villarreal en la segunda parte. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd

El Villarreal consiguió vivir durante largos tramos de la segunda parte en campo rival a partir de los apoyos entre líneas de su verdadero playmaker, Gerard Moreno. El punta catalán se ofreció con muchísima continuidad y sentido en esas zonas intermedias de difícil control para el Chelsea y sus descargas, a muy pocos toques, consiguieron girar el posicionamiento defensivo de su rival después de juntar a su equipo en el último tercio del campo. El equipo de Tuchel se quedó sin salida hasta bien entrada la segunda parte, ya tras el empate, y si bien es cierto que acabó el partido mejor, y llegó a la prórroga en mejores condiciones, lo más justo sería reconocer que el Villarreal fue superior en los segundos 45’. Algo que volvió a cambiar en el tiempo extra, una vez el Chelsea volvió a detectar el modo de hacerle daño al Submarino (abriendo en este caso entre líneas a sus dos mediapuntas para ensanchar la distancia de los dos pivotes), en una prórroga en la que el desgaste empezó a hacer mella. Marcos Alonso y Rüdiger fueron los dos futbolistas más destacadas del Chelsea en los 120’.

El carrilero por su energía para recorrer una y otra vez el costado e intimidar en el lado izquierdo, y el central, que volvió a estar imperial en todas sus acciones, porque volvió a demostrar que se encuentra en un punto importantísimo de su carrera. El alemán ha roto para consagrarse a sus 28 años en uno de los mejores centrales del mundo entero, y la cantidad de recursos que ha conseguir ir incorporando a su fútbol, con y sin balón, tanto en la defensa (del área y a campo abierto) como en la construcción (atraviéndose a conducir, atraer y dividir), siendo además una bestia física, hacen intuir que va a entrar en la etapa madura de su trayectoria siendo un central realmente dominante en el fútbol europeo. Los dos, por cierto, convirtieron sus penaltis en una tanda en la que Kepa acabó siendo el gran protagonista de la noche devolviéndole a Tuchel la confianza depositada en un momento tan importante y en unas circunstancias tan especiales con la Supercopa en juego.

Kepa Arrizabalaga se acabó convirtiendo en el héroe inesperado de la prórroga. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd
Kepa Arrizabalaga se convirtió en el héroe inesperado de la tanda. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd

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Foto de portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

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1 comments

Cuando pienso que Tuchel puede cerrar con Mendy, Alonso, Rudiger, Thiago, Zouma y Azpi, poner delante a Jorginho y Kanté, a Mount, a Werner, Havertz, Hudson-Odoi o Ziyech, más Lukaku… No encuentro un equipo en Europa con más potencial defensivo que este Chelsea, la verdad, y físicamente ni hablemos.

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