La importancia de Jonathan David

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Jonathan David es uno de esos futbolistas que conviene tener bien vigilados. El canadiense, aunque de origen neoyorkino, titular en el Lille de Christophe Galtier, del que ya hemos escrito esta temporada, e internacional absoluto con la selección de su país, es un buen delantero. Y la mejor prueba de ello es que Jonathan David se ha adaptado rápido a la Ligue 1, en la que ya ha anotado 12 dianas esta temporada, algunas de ellas de especial importancia como en la remontada ante el Olympique de Lyon o en el 0-3 del derbi del Norte ante el RC Lens, y lo ha hecho con un rol muy interesante para su potencial evolución. El canadiense, fichado el verano pasado procedente del KAA Gent a cambio de 25 millones de euros, es un jugador un tanto particular. De apariencia algo tosca por su propia envergadura y el volumen de su tronco, el ‘9’ de este Lille es un futbolista con un margen de mejora muy amplio en algunas de las condiciones que, a medio y largo plazo, marcarán su futuro encaje en el máximo nivel; pero la sensación que deja su primera temporada en Francia es que se encuentra en el escenario ideal para seguir creciendo en un sistema que, dadas las circunstancias, está obligando al canadiense a crecer muy lejos de su zona de confort.

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Jonathan David no es un delantero extremadamente dominador a campo abierto, como tampoco es un futbolista con una calidad asociativa depuradísima en todo tipo de situaciones (tiempo/espacio), vaya esto por delante, pero aún así el canadiense ha demostrado esta temporada tener recursos para no ahogarse en ninguno de los dos escenarios. Y por ahí precisamente viene su evolución con Christophe Galtier. Como ya analizamos en su momento, el Lille 2020-21 está destacando por ser un equipo muy reconocible en su idea cuando tiene la pelota: el sistema empuja a sus futbolistas a ser verticales en las posesiones, escalonando a sus dos pivotes, dándole vuelo a sus laterales, metiendo por dentro a sus extremos y encajando los movimientos de los dos delanteros, tanto al pie como al espacio, para que el bloque sea ancho, profundo y agresivo cuando ataca. Y en esas, Galtier ha debido convencer a Jonathan David de que sus movimientos no pueden ser idénticos a los de Burak Yilmaz, que, por una cuestión de talento, físico y jerarquía, es, de los dos puntas, quien más veces interviene dentro del carril central. Esta asimetría tan coherente y a la vez necesaria entre el delantero que se acerca al apoyo y el delantero que se mueve en la ruptura para estirar es el motor ofensivo de un equipo que junta muchas veces dentro a Burak Yilmaz con los dos extremos (a pie cambiado), mientras que Jonathan David fija, arrastra y amenaza la última línea rival con una serie de desmarques (sin balón) que van hacia delante y/o en diagonal para recibir, proteger el cuero y juntar al equipo en ataque.

Aficionados del Lille, en las gradas del estadio. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd
Aficionados del Lille, con banderas y bufandas, en la grada del estadio. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd

De hecho, ya desde el arranque de la temporada se apreció una tendencia muy clara en la pizarra de Galtier para ensamblar los movimientos de Jonathan David (delantero) con los de Jonathan Ikoné (extremo) en el perfil derecho. Cruzando sus diagonales, puesto que Ikoné tiene una salida muy natural hacia dentro con su pierna izquierda, donde no solo se mete en conducción, sino que busca recibir muchas veces dentro de este carril, el sistema del equipo aprovecha la potencia del ‘9’ canadiense para ganarle terreno al rival cerca del costado. Jonathan David es diestro, aunque con la pierna menos hábil ha dejado buenas acciones esta temporada como el gol de volea ante el RC Lens en el último derbi, y utiliza de manera prioritaria el interior de su pie como superficie de control en sus interacciones más cercanas. Un recurso que emplea siempre en sus devoluciones al primer toque, por ejemplo, a través de las cuales consigue descargar el juego con el mismo control con el que interviene en la acción. Un gesto técnico de bastante calidad en un futbolista que interviene y acierta, pero sin tener una sensibilidad muy exquisita; algo que, por condiciones, está por ver si puede añadir (o pulir) con el paso del tiempo. Un detalle que (aún) le cuesta controlar es su primer-segundo control tras arrancada al espacio, por poner un ejemplo, pues en este tipo de situaciones algo más complicadas por su elaboración, tanto por tiempo como por espacio, es donde se aprecia ese déficit de finura que puede determinar su techo en el máximo nivel.

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Ahora bien, físicamente, Jonathan David es un futbolista muy poderoso. Y este es un aspecto clave dentro del análisis porque su propia corpulencia es su mejor aliada para compensar esa falta de talento técnico más puro. Chocar o cuerpear con el futbolista canadiense es complicado, a pesar de su juventud, porque Jonathan David tiene la capacidad de hacerse grande en los contactos, sea donde sean, y esa destreza le permite controlar físicamente el espacio posterior a su control del esférico. Es cierto que a lo largo de esta temporada Jonathan David ha dejado acciones que hacen intuir una evolución positiva en este sentido, porque es capaz, por ejemplo, de tocar el balón de espaldas (en un desmarque de apoyo) y pivotar automáticamente con el pie de apoyo para darse la vuelta para orientarse en la acción, y ese potencial más intangible (nos) obligará a estar muy pendientes de su progresión en los últimos meses; pues por ahí debería venir su próxima explosión. En alguna situación del juego, como por ejemplo son sus definiciones, sí se aprecia claramente que el canadiense es tan bruto como parece. A la hora de definir, Jonathan David utiliza el empeine de su pie derecho para buscar los ángulos más altos de la portería rival, y por arriba, usando esa envergadura, es capaz de imponer toda su corpulencia para atacar (en situaciones de centro lateral) el primer palo dentro del área pequeña. A la vista está que Jonathan David tiene un remate poderoso en los metros finales, pero lo más positivo, sin duda, es que esa potencia no se adueña completamente de sus acciones. En ese sentido, elige bien.

El estadio Stade Pierre-Mauroy, donde juega sus partidos el Lille. Foto: Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd
El estadio Stade Pierre-Mauroy, donde juega sus partidos el Lille. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Es más, el joven futbolista canadiense posee una buena visión de juego en el tercio final para filtrar balones al espacio, con la tensión y la precisión justas para activar referencias que atacan el área, y esa capacidad de control es un filón aún por explotar en un ‘9’ que, para la edad que tiene, controla mejor de lo esperado su propia exuberancia física; algo que nunca es sencillo en futbolistas de su tamaño, y menos con 21 años. En este Lille 2020-21, Jonathan David también está aprendiendo a ser importante sin balón. Y no solo en ataque, como ya hemos detallado por sus movimientos dentro y fuera del carril central para romper por delante del otro delantero o de sus extremos, sino que en defensa Jonathan David está siendo muy relevante desde la primera línea. Tanto él como Burak Yilmaz son dos jugadores dotados de una gran corpulencia física, y ese tamaño posee un efecto disuasorio en los centrales y centrocampistas del equipo rival. Los dos delanteros del Lille, situados en la primera línea de presión del equipo, tienen interiorizado que sus esfuerzos defensivos deben ser siempre de dentro hacia fuera para obligar a los futbolistas del equipo contrario a enviar el balón hacia los costados, donde Galtier tiene bien trabajados los acosos entre extremo y lateral de cada banda contra la línea de cal. Y este es otro ejemplo más de la voluntad del joven canadiense. Jonathan David ha crecido durante sus primeros meses en Francia. Y todavía más lo hará en los siguientes. La clave es que tiene intención de hacerlo, porque desde un primer momento se ha sentido importante, y la altísima exigencia de su traspaso, en el verano en el que el Lille vende a Victor Osimhen, se ha transformado en una responsabilidad que él está aprovechando para crecer de la mano de todo el equipo.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Jonathan David
Edad: 21 años
Equipo: LOSC Lille
País de nacimiento: Estados Unidos (internacional por Canadá)
Posición: Delantero

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 3 de mayo: Antonio Blanco
– 26 de abril: Dusan Vlahovic
– 19 de abril: Lukas Nmecha
– 12 de abril: Rafael Leao
– 5 de abril: Alexandru Matan
– 29 de marzo: Teun Koopmeiners
– 22 de marzo: Bryan Gil
– 15 de marzo: Pedro Neto
– 8 de marzo: Jude Bellingham
– 1 de marzo: Jamal Musiala
– 22 de febrero: Matthew Hoppe
– 15 de febrero: Sergio Arribas
– 8 de febrero: Ozan Kabak
– 1 de febrero: Nicolò Rovella
– 25 de enero: Emile Smith Rowe
– 18 de enero: Ryan Gravenberch
– 11 de enero: Gianluca Frabotta
– 4 de enero: Curtis Jones
– 28 de diciembre: Wesley Fofana
– 21 de diciembre: Florian Wirtz
– 14 de diciembre: Illan Meslier
– 7 de diciembre: Jérémy Doku
– 30 de noviembre: Eberechi Eze
– 23 de noviembre: Darwin Núñez
– 16 de noviembre: Cristian Romero
– 9 de noviembre: Gianluca Scamacca
– 2 de noviembre: Rayan Aït-Nouri
– 26 de octubre: Giovanni Reyna
– 19 de octubre: Antony
– 12 de octubre: Matheus Cunha
– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Liondartois bajo licencia Creative Commons 4.0.

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