Muchas dudas y pocas certezas en la España de Luis Enrique

España mereció más, pero no pudo pasar del empate ante Suecia. Foto: Luis Tato/Focus Images Ltd

La incertidumbre con España es máxima. Al margen de todo el revuelo que se ha generado en torno a los casos positivos de coronavirus, como no podía ser de otro modo, los cuales imposibilitan realizar un análisis más reflexivo y exhaustivo sobre el momento actual de la selección y sus posibilidades en esta Eurocopa, pues no sería de extrañar que el técnico asturiano deba modificar la convocatoria en las próximas horas antes del primer partido ante Suecia, la España de Luis Enrique viene dejando muchas dudas en todos los frentes desde hace meses. La selección llega a esta Eurocopa 2020 con muchas incógnitas y muy pocas certezas sobre la mesa, y la lista de 24 futbolistas para este torneo no ayudó a despejar estas interrogaciones, sino más bien lo contrario. Entre las ausencias que por nivel y rendimiento han hecho méritos más que de sobra para ser convocados, y que aún así se han quedado fuera, como es el caso de Jesús Navas, Iago Aspas, Sergio Canales o Nacho Fernández, y la sorprendente llamada a filas de futbolistas con muy poco peso en sus equipos durante la temporada, el clima que se ha generado en torno a la selección (antes de conocerse los positivos de Covid-19) está muy enrarecido, y ese debate, lejos de calmar las aguas, ha provocado aún más tensión en un proceso que se ha quedado a medias entre muchas cosas y ninguna, y no hay peor presagio que no reconocerse a uno mismo.

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Tantísimos cambios entre una convocatoria y otra, se entiende que con la intención de probar todas las opciones posibles antes de la gran cita, han provocado que España no haya tenido continuidad alguna en sus planteamientos entre un parón y otro, y buena prueba de ello es la enésima prueba que la selección intentó en su último amistoso previo a la Eurocopa. Luis Enrique planteó de inicio el pasado viernes ante Portugal una estrategia novedosa desde su llegada al banquillo de la selección a pocos días de estrenarse en la Eurocopa: hacer jugar a los dos extremos dentro del 4-3-3 a pie natural. Pablo Sarabia, zurdo en la banda izquierda, y Ferran Torres, diestro en la banda derecha, actuaron muy abiertos para darle a la selección española la amplitud que en otros escenarios se había pretendido obtener con la posición de los dos laterales en campo contrario. Se intuye que este no es más que otro ensayo de Luis Enrique para no dejar ninguna opción táctica sin explorar, y además hay que tener en cuenta que España jugó aquel encuentro en el Wanda Metropolitano sin saber que en realidad sería el último que disputaría antes de debutar oficialmente ante Suecia (como consecuencia de los casos por Covid-19 que obligaron a la sub-21 a jugar el partido de este martes ante Lituania). Pero lo más llamativo de todo, y quizá lo más preocupante y al mismo tiempo lo más significativo, es que España llega a esta Eurocopa sin tener predefinida ni una sola jugada en la pizarra con la pelota que le permita partir desde algún punto en concreto desde el que crecer durante el torneo. Aún no se ha descubierto ese hilo desde el que tirar.

Jordi Alba será el capitán de España en la Eurocopa 2020. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
Jordi Alba será el capitán de España en la Eurocopa 2020. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

Las mejores selecciones siempre son aquellas que crecen y maduran conociéndose a sí mismas durante los torneos. La Francia de Didier Deschamps o incluso la España de 2010 son buenos ejemplos de ello. Pero ese, a priori, no parece ser el caso de esta selección. Es cierto que España no arranca de cero en esta Eurocopa, a la espera, eso sí, de ver en qué acaba todo el lío de los casos positivos de Covid-19 dentro del vestuario, puesto que la selección dejó bastante claro en ese último amistoso ante Portugal que la presión tras pérdida sí tiene una estructura ciertamente reconocible para apretar al rival y recuperar la pelota cuanto antes. Ese último ensayo también dejó entrever que Luis Enrique tiene muy claro que su centro del campo debe contar con tres alturas muy reconocibles: un pivote organizador (que bien podría ser Rodrigo tras la baja de Busquets), un interior de base (Thiago Alcántara) y un interior de más recorrido (Fabián Ruiz, toda vez que parece muy claro que Marcos Llorente será lateral derecho y no interior, que es donde ha lucido esta temporada en el Atlético de Madrid) que le asegure a la selección presencia y profundidad dentro del carril central en los metros finales. Una mezcla necesaria y difícil de conseguir.

Es de suponer que España apostará en la Eurocopa por una estructura parecida a la de estos meses, y que por tanto lo de los extremos a pierna natural será solo una prueba más dentro de la carpeta táctica de la selección, y es ahí donde debería coger mucho peso la figura de un Dani Olmo muy acostumbrado a jugar por dentro en posiciones intermedias; un rol que no solo está pensado para darle poderío ofensivo al juego de la selección, sino que a su vez debería servirle a España como punto de encuentro para crecer, relacionarse y juntarse en torno al esférico en campo contrario, algo que le permitirá a España estar más cerca tras pérdida y sufrir menos en una situación que sigue siendo especialmente frágil a estas alturas: la transición defensiva cuando no puede recuperar el balón presionando.

Álvaro Morata será el delantero de España en la Eurocopa 2020. Foto: Ryan Dinham/Focus Images Ltd
Álvaro Morata será el delantero de España en la Eurocopa 2020. Foto: Ryan Dinham/Focus Images Ltd

Sea como fuere, a esta España la iremos descubriendo a lo largo de la competición. De momento, en una fase de grupos que seguramente le exigirá a Luis Enrique idear rutas, recursos y alternativas (por si las dos primeras no funcionan) en escenarios de dominio posicional ante tres selecciones (Suecia, Polonia y Eslovaquia) que, en teoría, esperarán a España defendiendo en bloques bajos cerca de su área. Lo demás se irá viendo con el paso de las semanas. La primera convocatoria de Luis Enrique lleva ya varios días sin poder entrenar en grupo, y eso, evidentemente, ha dificultado todavía más la resolución de estos conflictos internos (tácticos), así que a estas alturas, y en estas circunstancias, no queda otra que confiar en el talento y las sinergias individuales que se vayan creando sobre el césped para darle luz a un proceso que lleva ya tiempo anclado en alguna parte sin reencontrarse.

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Lista definitiva* de España para la Eurocopa 2020 (24 futbolistas):

Porteros: David de Gea (Manchester United), Unai Simón (Athletic Club), Robert Sánchez (Brighton & Hove Albion).

Defensas: José Gayà (Valencia), Jordi Alba (FC Barcelona), Pau Torres (Villarreal CF), Aymeric Laporte (Manchester City), Eric García (Manchester City), *Diego Llorente (Leeds United), César Azpilicueta (Chelsea FC), Marcos Llorente (Atlético de Madrid).

Centrocampistas: Thiago Alcántara (Liverpool), *Sergio Busquets (FC Barcelona), Koke (Atlético de Madrid), Dani Olmo (RB Leipzig), Rodri (Manchester City), Fabián Ruiz (Nápoles), Pablo Sarabia (PSG), Ferran Torres (Manchester City), Adama Traoré (Wolverhampton), Pedri (FC Barcelona).

Delanteros: Álvaro Morata (Juventus), Gerard Moreno (Villarreal), Mikel Oyarzabal (Real Sociedad).

Foto de portada: Luis Tato/Focus Images Ltd.

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1 comments

La verdad es que no hay nada que invite a pensar que el torneo de España vaya a ser bueno. Desde 2018 la selección va saltando de escándalo en escándalo y las apuestas de Luis Enrique, por un motivo u otro, no tienen continuidad así que para el aficionado son difíciles de entender. Pero bueno, me gustan los jugadores convocados, me aferro al carisma de Luis Enrique y al hambre de una plantilla joven que, sin jugadores de superprimer nivel, parece que puede tener 24 titulares. La expectativa es tan baja que a poco que hagan me daré por satisfecho. Qué le voy a hacer, ¡soy un optimista por naturaleza!

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