PSG-Bayern Múnich: Una final de futbolistas

The Champions League trophy on display pictured ahead of the UEFA Champions League Final at the Principality Stadium, Cardiff
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03/06/2017

Benjamin Pavard no es el mejor futbolista del Bayern Múnich, pero sí es en estos momentos previos a la gran final el jugador por el que suspira Han-Dieter Flick. Los últimos minutos del lateral francés ante el Lyon en semifinales, entrando desde el banquillo y demostrando, aparentemente, un buen nivel físico, hacen pensar que Pavard tiene posibilidades de ser titular en la gran final de este domingo. Algo que, consecuentemente, provocaría un cambio estructural importante en el equipo, y, por tanto, también en el escenario. Porque si Pavard está bien, y Hansi Flick considera que es la mejor opción para entrar en el once, Joshua Kimmich abandonará la banda y regresará al centro del campo, que es donde mejor ha jugado esta temporada. Y esto, automáticamente, motivaría una reacción en cadena en el desarrollo táctico del partido. La mejor versión del Bayern esta temporada, la más coherente, y, en efecto, también la más estable, ha llegado con Thiago y Kimmich en su centro del campo. Una pareja de centrocampistas que vive todo el tiempo escalonada, tanto en la salida de balón como en la transición defensiva, con una distancia razonable entre ambos para dominar el espacio sin que el espacio les domine a ellos dos (que es, a menudo, lo que ocurre en el centro del campo bávaro cuando Goretzka acompaña Thiago, ya que el alemán es un centrocampista con piel de segunda punta y en ese caso no le garantiza al hispano brasileño el apoyo con y sin balón que le proporciona Kimmich), hecha y reforzaba a partir de una serie de sinergias y automatismos entre ambos que, no por casualidad, en cuanto el Bayern los ha perdido (alejándolos del campo, uno en la banda y el otro como pivote) ha abierto una herida que siempre ha estado ahí, pero que el sistema debería tener tapada ante el PSG de Neymar.

El PSG puede ganar su primera Champions; el Bayern, su sexta Copa de Europa (1974, 1975, 1976, 2001 y 2013)

Neymar está muy por encima de los dos equipos en esta final. El brasileño fue muy superior a Atalanta y RB Leipzig, en cuartos y semifinal, respectivamente, y llega a la gran cita sin que aún se haya inventando un antídoto ante su enorme trascendencia. El futbolista brasileño lo condiciona todo en estos momentos. Su equipo, el plan del rival y obviamente también el escenario. Se ha repetido ya en numerosas ocasiones, pero quizá conviene hacerlo una más: este Neymar es muchísimo mejor futbolista que en 2017, cuando dejó el FC Barcelona para fichar por el PSG. Es mucho más completo, más cerebral, más jerárquico y mucho más determinante. Su radio de acción, con y sin el balón en los pies, es infinito. Recibe siempre por delante de la línea del balón, y generalmente también por encima de la línea divisoria de los dos campos, pero a partir de ahí él mismo da fondo y forma a un futbolista total. Desborda en cualquier posición, altura y situación como muy pocos jugadores sobre la faz de la Tierra. Lo hace al pie, tirando de gambeta, y por velocidad, cambiando de ritmo en el momento preciso, y su influencia es máxima en el juego del equipo. Todo nace en sus botas. Y este domingo se mide a un equipo que, como ya explicábamos, está teniendo problemas para controlar la zona en la que (causalmente) volverá a moverse.

Robert Lewandowski está a tan solo dos goles del récord de Cristiano Ronaldo (2013/14). Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.
Robert Lewandowski está a tan solo dos goles del récord de Cristiano Ronaldo (2013/14). Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

Lo único que le viene faltando al brasileño en este rush final de la Champions son los goles. Y no por no intentarlo. Es posible que la Copa de Europa le esté reservando un momento muy especial en la gran final después de haberse topado con el palo varias veces en los últimos encuentros, y Neymar sabe mejor que nadie que la historia le está esperando. A nivel individual, el PSG cuenta con varias de las grandes individualidades del partido. Ángel Di María está en un estado de forma espectacular. Su rendimiento en la Champions, y, en general, durante toda la temporada, está siendo sublime. Una vez ha conseguido redirigir su juego para adaptarse a sus propias necesidades físicas, siendo ahora mismo un futbolista mucho más cerebral e intuitivo que antaño, el Fideo es otro que perfectamente en cualquier acción, ya sea a balón parado, en un ataque posicional o una transición al espacio, puede decantar una final de Champions, como ya hiciese en el mismo Da Luz en el año 2014.

El PSG llega con las dudas de Keylor Navas y Marco Verratti, tocados; mientras que Pavard podría volver a ser titular en el lateral derecho de Flick. Boateng arrastra molestias físicas

La verticalidad, la agresividad y la velocidad de Kylian Mbappé, que ya cuenta con actuaciones muy importantes a sus espaldas; los 15 goles de Robert Lewandowski en la Champions, a tan solo dos del récord histórico de Cristiano Ronaldo (en la temporada 2013/14); el oportunismo de Thomas Müller, que este curso viene jugando como nadie podía prever que volviese a hacer en su carrera, y que en este partido podría ser clave moviéndose entre intervalos y en pasillos interiores para después aparecer en la zona de remate; el martillo de Serge Gnabry, la herencia del Robbery, un extremo capaz de empotrar a cualquier contra su propio área a golpe conducciones y latigazos, si juega por derecha, como hacía Robben en su momento, o desde sus recepciones interiores y centros, cuando lo hace por izquierda; la potencia en carrera de Alphonso Davies, un lateral capaz de correr arriba y abajo con suma autonomía para desbordar desde la banda o corregir a campo abierto; o la conexión entre Kimmich y Thiago, como ya describíamos unas líneas más arriba, hacen de esta final un partido de futbolistas más que de entrenadores. El fútbol es y será siempre de los jugadores, por suerte. Pero ahora le toca a Hansi Flick y Thomas Tuchel, dos de los técnicos más vanguardistas de la nueva y prolífica generación alemana en los banquillos, darle las herramientas necesarias a este compendio de individualidades del primer nivel europeo para conseguir que sus equipos, Bayern Múnich y PSG, sean de sus propios futbolistas sin olvidarse que la Champions se rige por sus propios códigos. El equipo que más se acerque al equilibrio entre su potencial y las normas no escritas de la Copa, y más en una final de estas características, estará más cerca de conquistar la ‘Orejona’.

Alineaciones probables del PSG-Bayern Múnich, domingo 23 de agosto, 21:00h.

psg vs Away team - Football tactics and formations

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