El rey del Parken se llama Hojbjerg

Pierre-Emile Hojbjerg está siendo uno de los mejores centrocampistas de la Eurocopa. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Dinamarca se ha metido en octavos de final. La selección de Kasper Hjulmand arrancó esta tercera y última jornada de la fase de grupos en la cuarta plaza tras perder sus dos primeros partidos ante Finlandia (1-0) y Bélgica (1-2), así que a los daneses solo les servía una combinación posible para pasar de ronda: vencer a Rusia, a ser posible con ventaja en el marcador para compensar los resultados de las dos derrotas anteriores, y esperar a que Bélgica derrotase a Finlandia. Y se cumplieron ambas cosas. De hecho, Dinamarca ya sabe que en octavos se medirá a la Gales de Gareth Bale, Daniel James, Kieffer Moore y Aaaron Ramsey; y lo hará después de golear a una selección rusa que fue claramente de más a menos en el duelo. El cuadro de Stanislav Cherchesov ha acabado último del grupo B.

Rusia 1 (Dzyuba 70′ pen.)
Dinamarca 4 (Damsgaard 38′, Poulsen 59′, Christensen 79′, Maehle 82′)

DEN vs RUS - Football tactics and formations

Dinamarca salió a por el partido desde el arranque. Hjulmand repitió el sistema de tres centrales y dos carrileros que ya habíamos visto ante Bélgica, manteniendo en el once titular al jovencísimo Mikkel Damsgaard en banda izquierda, y la idea inicial, que conste, fue buena: Dinamarca trató de superar el repliegue medio-bajo de Rusia (que en cada reinicio del juego danés adelantaba el bloque para defender lejos de Matvey Safonov) a través de un ataque posicional bien ideado en el marco teórico, pero excesivamente rígido en la práctica. Porque Hjulmand ordenó abrir el campo con sus dos extremos (Damsgaard y Braithwaite, en izquierda y derecha, respectivamente) pinchados en el intervalo [el espacio] entre el central y el carrilero de cada lado de Rusia mientras que sus carrileros, Joakim Maehle y Daniel Wass, ocupaban zonas algo más retrasadas e intermedias con el objetivo de recibir en banda con el tiempo y espacio necesario para armar una jugada de peligro que acabase en el área rival.

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Sin embargo, ese ataque posicional de Dinamarca careció de desborde en el último tercio del campo y ese escenario, con tantos futbolistas por delante de la línea del balón (pues los dos pivotes convivieron constantemente escalonados entre sí), lo aprovechó la selección rusa para hacer mucho daño a la contra tras recuperación. Cherchesov ordenó a sus futbolistas presionar 3×3 (con sus tres atacantes sobre los tres centrales de Dinamarca) y 2×2 (con sus dos pivotes sobre los dos pivotes daneses) en cada reinicio del juego rival, con la intención de ensuciar los primeros pases de Dinamarca e impedir que se pudiese instalar cómoda en su propia mitad del campo, y lo cierto es que durante muchos minutos, robando y saliendo de manera muy rápida al espacio (a través de Dzyuba, Golovin y Miranchuk), le funcionó bien.

Andreas Christensen firmó desde fuera del área uno de los grandes goles del torneo. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Christensen firmó desde fuera del área uno de los goles del torneo. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Djulmand detectó dónde estaba el problema y para ello decidió soltar en el último tramo de la primera parte a sus dos extremos para que pudiesen aparecer por dentro. Fue así como Dasmgaard se inventó la acción del 0-1 (poco después de un gran disparo desde lejos de Hojbjerg), y como Dinamarca empezó a ver multiplicadas las opciones de pase vertical cerca de la frontal. Tras el descanso, Poulsen se encontró con el 0-2 tras un estrepitoso fallo de Rusia en su salida de balón y ese resultado calmó los ánimos de un Parken Stadium que veía de reojo lo que estaba sucediendo en San Petersburgo. Dzyuba recortó distancias de penalti, para poner el 1-2, pero Dinamarca volvió a tirar de coraje una vez más en esta Eurocopa para reponerse al gol en contra y acabar reventando el encuentro con los dos tantos definitivos de Christensen (un golazo desde fuera del área) y Maehle (en un buen contragolpe ante una Rusia volcada a la desesperada). Y en medio de todo esto, el gran jugador del partido fue un Pierre-Emile Hojbjerg muy participativo en absolutamente todas las fases y situaciones del partido. El futbolista del Tottenham brilló con luz propia en medio campo, con y sin balón, tanto en la destrucción como en el desmarque, el pase y el remate.

Hojbjerg representó a la perfección el espíritu competitivo de esta Dinamarca en la Eurocopa, un ejemplo poderosísimo de confianza y determinación como grupo, como equipo, y como selección, que ha acabado metiéndose con toda justicia en los octavos de final.

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Foto de portada: Yannis Halas/Focus Images Ltd.

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2 comments

Partidazo de Dinamarca, pero una gran decepción Rusia. Mucho se habló de sus cuartos de final en el último Mundial, pero se le han visto las costuras por todos lados sin tener la ventaja de ser anfitrión: un grupo con Egipto y Arabia Saudí y un cruce ante una España cuya única preocupación pareció ser tocar el balón.

+1. Muy flojita en todos los sentidos. Más allá de Dzyuba, detallitos de Golovin y el golazo de Miranchuk ante Finlandia, poquito más.

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