Razones para volver a creer en el Milan

San Siro ha sido hogar de dos propietarios chinos: el del Inter y el del AC Milan Foto: Focus Images Ltd.

El AC Milan de Stefano Pioli ha vuelto del parón mucho mejor de lo que se fue. La remontada de la semana pasada ante la Juventus solo es la punta del iceberg. El equipo ha recargado pilas durante estos tres largos meses sin fútbol en Italia y la velocidad crucero que ha alcanzado, sumando 14 de los últimos 18 puntos, le ha asentado con total merecimiento en los puestos europeos. Demasiado lejos queda ya la Champions con los 13 puntos de ventaja que tiene la Atalanta sobre la quinta posición, pero el cuadro rossonero se ha ganado su derecho a pelear de tú a tú con Roma y Nápoles por las dos plazas de Europa League; teniendo en cuenta que los de Gattuso, pase lo que pase de aquí al final, ya tienen asegurada su presencia en la fase de grupos tras ganar la Coppa Italia.

Victorias como la del pasado martes en San Siro cambian o refuerzan tendencias. El Milan ha encontrado estabilidad en su sistema 4-2-3-1/4-4-2, dándole continuidad al doble pivote Kessié – Bennacer y situando a Rebic por dentro (con y sin Ibrahimovic), y una serie de automatismos ya consolidados, juegue Paquetá o Çalhanoglu en la izquierda, Castillejo o Saelemaekers en derecha, le han permitido engrasar el flujo circular desde el cual los equipos construyen las dinámicas positivas: resultados, tiempo y confianza.

Milan - Football tactics and formations

El Milan está queriendo tener el balón esta temporada. Promedia un 54% de posesión por encuentro en Serie A, por encima de equipos como Inter, Lazio o Fiorentina y no demasiado lejos de Roma y Atalanta, pero más importante que tener la pelota es saber qué hacer con ella. Y Stefano Pioli tiene dibujadas unas cuantas acciones en su pizarra que le permiten al Milan ser vertical, ancho y profundo (con balón) en el último tercio. El equipo, obviamente, no puede atacar de la misma manera con Saelemaekers o Castillejo en derecha, puesto que son futbolistas con características distintas, como tampoco puede llevar el mismo plan a rajatabla si el delantero es Leao en lugar de Ibrahimovic. Pero hay una serie de movimientos, con y sin balón, que el equipo tiene bien interiorizados con (cierta) independencia de la naturaleza de sus jugadores. Y es lo que vamos a analizar.

Stefano Pioli quiere que su equipo inicie el juego desde la defensa con el balón bajo control. Tanto Kjaer (derecho) como Romagnoli (izquierdo), los dos centrales más habituales en la defensa rossonera, tienen pie y visión de juego para responsabilizarse de ese primer pase por delante del portero, pero en este punto del análisis debe señalizarse un pequeño asterisco: en Italia, por norma general, no se presiona sobre los dos centrales directamente sino que se opta, en la amplia mayoría de casos, por una presión intermedia impidiendo que los mediocentros puedan darse la vuelta. Eso es exactamente lo que hizo la Roma ante el Milan hace pocas jornadas, sin ir más lejos. Dzeko y Pellegrini, los dos futbolistas más adelantados en el 4-4-2 de Paulo Fonseca, no se lanzaban sobre Kjaer y Romagnoli cada vez que el Milan iniciaba sus jugadas sino que se aseguraron de que Bennacer y Kessié, los dos centrocampistas, no recibiesen nunca por delante de la pelota en situación de ventaja. Esta es una práctica muy común en el Calcio, como usual también es la respuesta del equipo presionado: retrasar a uno de sus centrocampistas entre centrales para ganar esa superioridad numérica. No obstante, ese movimiento debe venir acompañado de otros por delante que, fijando (con Kessié, en este caso, el segundo pivote) y atrayendo (con el jugador que ocupa la mediapunta, ya que el Milan juega en 4-2-3-1/4-4-2), desajuste las vigilancias. Pero esa es otra historia. Lo que a nosotros nos ocupa en este texto es que cuando el Milan se ve presionado de esta forma, incapaz de conectar con sus centrocampistas por delante, la solución es siempre la misma.

Franck Kessié está siendo muy importante en el doble pivote que comparte con Ismaël Bennacer. Foto: Stefano Gnech/Focus Images Ltd
Franck Kessié está siendo muy importante en el doble pivote que comparte con Ismaël Bennacer. Foto: Stefano Gnech/Focus Images Ltd

Balón a banda izquierda. Con Theo Hernández pinchado siempre fuera, más abajo, como en la posición que a nosotros nos atañe en este momento, o más arriba, en fases de mayor ataque posicional, el Milan tiene una opción de pase recurrente en su salida de balón. Cierto es que pese a recibir generalmente con bastante tiempo y espacio en esta zona, puesto que los rivales no muerden directamente sobre los centrales pero tampoco sobre este pase, Theo Hernández nunca ha sido un lateral que destaque por su creatividad con balón al pie. Y su toma de decisiones continúa siendo muy mejorable. Así que, en consecuencia, es hasta lógico que el rival no presione directamente sobre él sino que prefiera cerrar las vías de pase. Esta situación del juego no la tiene aún muy desarrollada el Milan, si es que no ha podido progresar previamente por su carril central y el balón ha debido caer a la banda, puesto que el recurso (de conectar por fuera con Theo), además de poco eficiente, no siempre es eficaz. Pero no todo obviamente es responsabilidad del propio Theo. Si el Milan mira siempre hacia este sector izquierdo es por el propio perfil de su extremo, ya sea Çalhanoglu o Paquetá, pues su naturaleza es mucho más creativa que la del extremo opuesto. Sin embargo, para el sistema es tan importante que dicho extremo (izquierdo) aclare situaciones al espacio para Theo como que su movilidad, siempre de fuera-dentro (no por casualidad juegan a pie cambiado), no entorpezca la conexión diagonal del lateral francés (ya sea desde el pase corto o a través de la conducción) con el carril central.

Una de las claves de este Milan es el rendimiento de Ismaël Bennacer por detrás del esférico. El centrocampista internacional por Argelia es un futbolista muy vertical en todos sus contactos con el balón. La amplia mayoría de pases son siempre hacia delante, batiendo línea y activando las recepciones de sus compañeros a espaldas del mediocampo rival, y ese descaro asociativo es una bendición para el sistema de Pioli. Llegue el balón desde fuera, por medio de Theo, o cruce el equipo la divisoria desde el pase de su pivote más creativo, el Milan tiene la intención de progresar siempre de manera vertical siendo muy directo en todos sus ataques. Uno de los movimientos que le aseguran a Bennacer opciones de pase por delante de la pelota viene protagonizado por el extremo izquierdo del sistema. Tanto Çalhanoglu como Paquetá, al jugar a pie cambiado, tienen una salida bastante natural hacia dentro con su pie derecho, y este movimiento, que (bien coordinado) le aclara el carril a Theo, está especialmente motivado por esa razón: alimentar de diferentes opciones de pase a Bannacer. La diagonal fuera-dentro de dicho extremo, la posición del mediapunta (o del segundo punta, si Rebic e Ibrahimovic comparten delantera) y la presencia del extremo derecho generalmente muy abierto, estirando desde el sector débil, perfilan un escenario que, si bien el Milan aún no tiene del todo definido, le permite a los de Pioli ser directos (en ocasiones, demasiado) en ataque.

Ante Rebic se está entendiendo muy bien en punta con Zlatan Ibrahimovic. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd
Ante Rebic se está entendiendo muy bien en punta con Zlatan Ibrahimovic. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd

Si por algo se está caracterizando este Milan es por su agresiva fase defensiva. La presión, que nace de los riñones más que del propio posicionamiento que adopta el equipo en ataque, está llevando al cuadro rossonero a ser un equipo incómodo tras pérdida. La primera intención cuando el rival recupera la pelota no es replegar cerca de Donnarumma sino encimar esas primeras recepciones que conforman la transición defensa-ataque del equipo contrario y para ello es fundamental, como así sucede, que el bloque mire unitariamente hacia una sola dirección. Encimando con los puntas, que suelen ser los futbolistas más cercanos a la posición de la pelota, y achicando desde abajo con los centrales, muy expeditivos a la hora de saltar de línea y bloquear la recepción del rival a espaldas de Kessié y Bennacer, el Milan consigue de esta forma establecer diferentes cortafuegos que bloquean la llegada del rival a la portería de Donnarumma. Pero esos saltos sobre la vigilancia más próxima deben estar muy bien medidos, puesto que si se producen mal y tarde, como sucedió en la defensa de Bennacer sobre Rabiot en la primera parte, abren diferentes puertas que acaban girando y hundiendo al sistema por completo.

En resumidas cuentas, el AC Milan de Stefano Pioli está lejos de ser un equipo perfecto. Tanto por el juego como por sus propios futbolistas. Faltan muchos detalles aún por pulir que aclaren y optimicen el rendimiento de ciertos actores, como puede ser el caso de Rebic (aunque se entienda bastante bien con Ibrahimovic a la hora de complementar funciones), el de Kessié o el del propio Theo. Pero por esa misma razón tiene bastante mérito la forma en que está compitiendo. Está ganando partidos, sacando además resultados muy importantes, y ya se sabe que en el fútbol no hay mejor aval que las victorias. Sumar puntos para reforzar la confianza y ganar tiempo para seguir perfeccionando el trabajo es el proceso al que antes hacíamos alusión. El Milan ha entrado en una dinámica muy positiva, y aunque capaz sea de encadenar ahora una racha muy irregular que lo deje fuera de Europa, pues tampoco sería extraño, los pasos parecen ser los indicados para recuperar su espacio. Aunque la historia nos empieza a sonar un tanto repetitiva.

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Foto de Portada: Focus Images Ltd.

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2 comments

Hola Adrián,

¡Gran artículo! Estoy bastante de acuerdo en todo lo que comentas y sobre todo me parece que ha sido importante el cambio de posición de Rebic.

A Theo le está viniendo bien esta estrategia porque es llegador y como dices no es Marcelo a la hora de sacar la pelota.

Dicho todo esto, me encantaría leer un artículo sobre Kessiè y su importancia en esta mejoría. ¿Crees que está para ir a un equipo que juegue Copa de Europa?

Un saludo,

Gran artículo. La duda que tengo con estos equipos es si el proyecto actual tiene continuidad en sus directivas. A una escala menor, hemos visto como el Betis se armaba un par de años y como daba un giro con el cambio de director técnico.
Ojalá pueda disputarle el título a La Juve a corto plazo.

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