¿Quién entiende al Real Madrid?

Zinedine Zidane, head coach of Real Madrid during the La Liga match at Estadi Ciutat de València, Valencia
Picture by Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd +34 660052291
02/03/2016

Al Real Madrid le costó muchísimo más de lo previsto tras la expulsión de Remo Freuler y la posterior lesión de Duván Zapata, dos bajas que dejaron muy tocada a la Atalanta desde la primera media hora, pero finalmente acabó encontrando oro en una de las porterías del estadio de Bérgamo. El 0-1 que el cuadro blanco cosechó este miércoles en la ida de octavos ante la Dea es un tesoro para los de Zinedine Zidane. Un disparo con el pie derecho de Ferland Mendy desde la frontal del área le permitió al equipo blanco rescatar un resultado valiosísimo en un duelo que tenía completamente atragantado. Cuesta hasta explicar los porqués de todo lo sucedido en el encuentro, pero el Real Madrid se sintió muy incómodo con un futbolista más sobre el campo. Se trata de una paradoja que en otras circunstancias, repetida de esta misma forma, podría parecer completamente absurda, pero el cuadro de Zidane tuvo verdaderas dificultades para asimilar, plantear y abordar un partido que jamás llegó a entender realmente tras la expulsión de Freuler. El Real Madrid acabó ganando, y este resultado le garantiza una buena ventaja de cara a la vuelta, pero la actuación de los blancos fue llamativamente pobre ante una Atalanta muy mermada.

Ahora bien, empecemos por el principio. Gian Piero Gasperini alineó finalmente a sus dos delanteros desde el arranque, Duván Zapata y Luis Muriel, en un sistema 3-4-1-2 en el que Matteo Pessina actuaba como mediapunta entre los dos colombianos y el resto del equipo. Sin embargo, un primer detalle importante dentro del análisis debería hacer referencia a la altura y la intensidad de la presión de la Atalanta. Porque la Dea salió a morder arriba, como era de esperar, pero no lo hizo de una forma tan agresiva como suele ser habitual. Gasperini planteó en los reinicios de juego del equipo blanco una presión por pares que el Real Madrid, de muy buena forma, acertó a sortear dándole velocidad a sus circulaciones con un equipo en el que Isco actuó como cuarto centrocampista en lugar de Mariano (delantero). El cambio táctico de Zinedine Zidane en su once titular tenía bastante sentido, todo hay que decirlo, puesto que el Real Madrid necesitaría ante la Atalanta futbolistas con capacidad para superar en el uno para uno, debido a la presión tan particular que realizan los italianos, e Isco, además de tener esa habilidad, posee además la capacidad de juntar y organizar al equipo en torno a sus pases para asentarlo por encima de la divisoria, que es donde peor defiende esta Atalanta: teniendo que replegar abajo durante bastante tiempo.

Atalanta 0
Real Madrid 1 (Mendy 86′)

ATA vs Away team - Football tactics and formations

En una de esas salidas rápidas bajo presión, no por casualidad, el Real Madrid provocó la expulsión de Freuler en una acción en la que Vinícius, en banda, consiguió activar el desmarque diagonal de Mendy al espacio. La tarjeta roja y la posterior lesión de Duván Zapata obligaron a Gasperini a ajustar el plan para introducir a Mario Pasalic en medio campo (devolviendo así a Pessina a una zona más adelantada, ya que tras la expulsión había bajado a jugar a la misma altura que De Roon), y esto provocó que la Atalanta pasase a defender en un bloque bajo con una hora de partido por delante. Ante ese repliegue, el Real Madrid consiguió instalarse cómodamente por encima de la línea divisoria de los dos campos, jugando con los 10 futbolistas de campo en suelo rival, pero en ese escenario, curiosamente, llegaron todos los problemas. La sensación es que el equipo blanco quiso seguir jugando el mismo partido que hasta entonces, pero con una diferencia sustancial: su rival ya no presionaba arriba y todas sus posesiones, en consecuencia, tenían 25-30 metros menos que en el arranque. El escenario era otro y el partido demandada nuevas soluciones. Pero el Real Madrid no supo cuáles. No las vio. No las entendió. Y de ahí los problemas.

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A pesar de contar con un hombre menos, y, en consecuencia, de defender en muy pocos metros dentro de su campo, la Atalanta continuó realizando persecuciones individuales sobre los jugadores del Real Madrid. Pero estos, en lugar de aprovecharlas para darle a la posesión soluciones que ayudasen a plasmar posicionalmente esa superioridad numérica, parecieron huir de esos marcajes como si lo importante fuese escapar para que a uno no le pillasen. Como si por miedo a que les cogiesen por si les tocase correr a ellos detrás de sus compañeros, todos al mismo tiempo parecieron olvidarse del balón voluntariamente. El poseedor del esférico estaba siempre solo. Y por ello mismo, los movimientos entre unas piezas y otras eran completamente inconexos: no surgían relaciones de ningún tipo que girasen o desbordasen a la Atalanta en ninguna zona o situación y la ocupación del espacio, en cualquier frame que se quiera tomar de esos 60 minutos de ataque posicional, denotaba una confusión muy peligrosa para los intereses del Real Madrid. Tan peligrosa como poco productiva. La Atalanta no amenazó ni una sola vez al espacio, pues suficiente tenía con defender en pocos metros y correr detrás de los futbolistas de blanco, y eso que en estos, en algunas fases del encuentro, llegaron a ponérselo muy sencillo juntándose varios a la vez en una misma zona. Los centrales del equipo, Raphael Varane y Nacho Fernández, apenas condujeron en campo contrario para atraer la primera línea de presión y habilitar a los futbolistas que esperaban por dentro, pero cuando lo hicieron, que alguna vez ocurrió, el panorama por delante de la línea del balón fue desolador. Una imagen de pobreza extrema.

Toni Kroos fue seguramente el mejor del Real Madrid. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
Toni Kroos fue seguramente el mejor del Real Madrid. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

En la recta final de la primera parte y durante toda la segunda mitad se produjo a nivel táctico otro detalle interesante. Casemiro, como suele ser habitual, abandonó su posición de pivote cerca de los centrales y pasó a jugar varios metros por delante, casi como mediapunta, dejando así que fuesen Toni Kroos y Luka Modric los que dirigiesen los primeros pases del equipo en campo contrario. El alemán y el croata lo hicieron, entre los cambios de orientación del primero y los movimientos sin balón del segundo, pero esa posición tan alzada de Casemiro tardó en aportarle un beneficio realmente útil a las posesiones del Real Madrid. Casemiro, directamente, no le garantizó una altura extra (que hubiese sido muy necesaria entre líneas) a las circulaciones del equipo, pero sí logró condicionar las basculaciones defensivas de la Atalanta de un modo más indirecto.

En los metros finales, debido al poco punch del equipo en el punto del penalti, el brasileño estiró y aportó bastante profundidad, como si fuese Valverde, consiguiendo hundir varias veces a la defensa de la Atalanta, pero ni por esas el Real Madrid acabó de generar ocasiones claras (y limpias) sobre la portería italiana. Zidane agitó el banquillo, y además de Mariano introdujo a Sergio Arribas y Hugo Duro, pero no fue hasta el tramo final del encuentro, en un balón que acabó en el pie derecho de Ferland Mendy en la frontal del área, cuando el Real Madrid consiguió intimidar realmente a la Atalanta. Gol y victoria fuera de casa. Suficiente. Y más en la Champions. Con tantas bajas. Pero la sensación que deja esta victoria para el Real Madrid es ciertamente preocupante. A finales de febrero, pese a todas las circunstancias, da la impresión de que no hay más cera que la que arde. Y aun así, a vueltas con la paradoja, el equipo encadena con esta su sexta victoria en siete partidos… dejando cuatro veces a cero su portería. Quizá el Real Madrid se haya convertido en una contradicción en sí mismo. No hay otra explicación para un equipo que desafía la lógica.

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Foto de portada: Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd.

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6 comments

Este Madrid es imposible que gane el torneo, lo normal es que caiga en la siguiente ronda, Ya ayer todo está marcado por la expulsión…

Si este mismo equipo tuviese gente determinante arriba, ganaba la champions. Al contrario que el Barsa, al que habria que cambiarle lo menos 6 o 7 piezas del engranaje.

El portero del Atalanta tambien pudo ser expulsado y el del codazo. Cuando vas al limite puedes resbalarte y caer.

El Real Madrid no tiene gol.

Pero ojo, cuando recupere a Ramos, Carvajal y Benzema. Seguirá con muy poco gol. Pero ellos tres, junto con la MKC son la columna vertebral de las 4 últimas Champions. Falta CR7 que son palabras mayores, pero tampoco veo a ningún equipo con una superiorirad manifiesta.

Es su competición. No le deis por muerto.

Creo que no se ha comentado mucho, pero (para mi) cuando se produce el cambio de Vinicius el ataque del Madrid se convierte en … nada. No digo que Vinicius estuviera haciendo un partido excelso. Pero me parece que no puede ser casualidad que en el momento que se produce el cambio el equipo blanco este casi 20 minutos sin generar ni una ocasión. De hecho provocó varios robos al ir a presionar “por detrás” a un jugador que ya estaba presionado.
Y otra mención creo que debería ser para Nacho. Es espectacular lo de ese jugador, no juega mucho, no se queja, y le sacan y su rendimiento es de notable para arriba. El día del Inter frenó a Lukaku que cuando le ves en la Serie A se impone con una facilidad pasmosa a los defensas.

La expulsión marcó mucho, tanto para bien como para mal. Lo cierto es que, como dice Adrián en el texto, el Madrid, con Isco en vez de Mariano, controló muy bien a la Atalanta con once, consiguiendo saltar la presión y llegando con cierto peligro (buen ejemplo es la jugada de la expulsión). Y la inferioridad numérica posibilitó que la Atalanta diera varios pasos para atrás. ¿Once para once el Madrid hubiese tenido tantos problemas para sacar rédito ofensivo como diez para once? Nunca lo sabremos, pero, por la experiencia previa, seguramente no, porque hubiese disfrutado de más espacios, otro cantar sería la efectividad en área rival.

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