Cristian Romero es un tipo duro

Norwich Head Coach Daniel Farke and Atalanta Manager Gian Piero Gasperini before the Pre-season friendly match at Carrow Road, Norwich
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
30/07/2019

Cristian Romero golpea primero y pregunta después. El central argentino, cedido esta temporada (y la que viene) en la Atalanta, se ha convertido en una de las sensaciones de la Serie A en este primer tramo de curso. Muy agresivo en todas sus acciones, con y sin balón, Romero encaja como un guante en el sistema de Gian Piero Gasperini. El de Córdoba, propiedad de la Juventus desde hace un par de veranos cuando fue fichado del Genoa a cambio de 26 millones de euros (seis veces más de lo que pagó el Genoa a Belgrano en 2018), es un defensor muy impetuoso en todas sus acciones. Expeditivo a la hora de saltar sobre la recepción de un rival o conducir con el balón desde su propio campo, contundente en el duelo, tajante en sus despejes y muy poderoso en el cuerpo a cuerpo, Cristian Romero es un muro ultra resistente por arriba y por abajo. Ahí no tiene falla posible. Sin embargo, esa vehemencia con la que actúa, alimentada de un carácter ciertamente volcánico, le lleva en ocasiones a pagar un peaje (por exceso) caro, para él, y obviamente también para el equipo, manifestado en errores que ahora mismo forman parte de su juego. Es obvio que Cristian Romero tiene todavía muchas cosas por pulir, como todo chico de 22 años, pero si el argentino no metiese la pierna, o si no fuese tan combativo en el cuerpo a cuerpo, probablemente no se llamaría Cristian Romero y no jugaría donde lo está haciendo.

Cristian Romero aprovecha muy bien el cuerpo que tiene. El argentino está por encima del 1,85 de altura y su constitución, liviana pero bien desarrollada, es una de las claves de su juego. Cristian Romero es un central rápido. Llegar, llega siempre. Aunque no todas las veces lo hace en el momento indicado. Tiene buena zancada en carrera, aprovechando la longitud de las piernas e irguiendo mucho el tronco para ser aún más aerodinámico en sus desplazamientos, y esta característica es fundamental por la manera en que defiende el equipo, pero sobre todo él mismo. La cobertura que hace Romero de los espacios, corrigiendo muchas veces a campo abierto o fuera de posición (cuando los otros dos centrales de la Atalanta son superados), es una de las grandes certezas de su juego. Cristian Romero no es un central que defienda sobre la línea de pase rival, sino que su objetivo siempre es sofocar el incendio incluso antes de que sea provocado. Romero salta siempre sobre su par más cercano. Da igual que juegue por derecha en la línea de tres centrales de Gasperini, a pie natural, o que lo haga dentro, escoltado por otros dos defensores a su lado. Romero es un central muy expeditivo, y aún así cabe destacar que falla poco para los grandes riesgos que asume siempre. La Atalanta es un equipo que expone mucho a sus centrales, porque esto forma parte de su idiosincrasia táctica, y posiblemente hay pocos centrales (y menos de 22 años) que se sientan tan cómodos por estas circunstancias que el cordobés. Romero ha nacido para jugar en este equipo, con todo lo que eso supone.

Cristian Romero es una de las grandes sensaciones de esta Atalanta. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Cristian Romero es una de las grandes sensaciones de esta Atalanta. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Cristian Romero busca siempre anticiparse a la recepción del rival. Abajo mete el pie, aunque para ello cuestione muchas veces las leyes físicas con el cuerpo del oponente, y por alto, aprovechando esa envergadura, se impone en el salto y golpea la pelota en cada despeje con una imponente suspensión en el aire y un giro muy brusco del cuello. Romero destaca por la determinación de sus acciones defensivas. Va con todo. Contra todos. No se queda nunca a la mitad. Y esa firmeza es la base de todas sus actuaciones. La teoría se la sabe. Es decir, Cristian Romero es un buen defensor. Domina la materia. Tiene calidad defensiva. Pero la energía con la que actúa es realmente impactante. En situaciones de uno para uno, como a él le gusta defender, el argentino domina varios recursos para impedir que el rival actúe cómodamente cerca de su posición. Por arriba, por abajo o en el cuerpo a cuerpo, chocando hombro con hombro, el cordobés domina distintas situaciones para cortar la acción ofensiva del equipo contrario. Romero viene promediando esta temporada casi 4 intercepciones por partido, cerca de 2 despejes, 3 duelos en el suelo ganados, 2,5 duelos aéreos y 2 tackles cada 90 minutos. La cantidad de acciones y registros que domina es verdaderamente portentoso para un central de 22 años. Pero ahí no acaba la cosa, porque con balón, cuando recibe, el descaro con el que actúa Cristian Romero es directamente proporcional a la convicción con la que defiende en cada situación.

En situaciones con balón en campo propio, muchas veces después de recuperar él mismo la pelota para su equipo, Cristian Romero tiene la capacidad de bajar al máximo esa fogosidad para limitar el margen de error posible. Si lo ve claro, conduce o incluso desplaza el esférico en largo, pero no le tiembla el pulso en situaciones de bastante riesgo para tratar de salir siempre con el balón controlado. Es un tipo con carácter, no cabe duda. El argentino no se arruga ni se esconde ante nadie en cualquier escenario. En el encuentro ante el Inter de Milán, justo antes del parón de selecciones del mes de noviembre, Cristian Romero completó una actuación potentísima con y sin balón. Si tiene que ir al suelo, va; si debe imponerse por alto, lo hace, y si se siente confiado (que siempre lo está) para salir desde atrás con el balón controlado, no se lo piensa dos veces. Con todo esto sobre la mesa, insistiendo nuevamente en que hablamos de un central de 22 años, la lógica invita a pensar que estamos ante un defensor central con una proyección importante. Pero lo que aún está por ver es que, a nivel defensivo, lo que funciona en la Atalanta es difícilmente extrapolable a cualquier otro equipo del primer nivel europeo. La Atalanta de Gian Piero Gasperini es una rara avis en todos los sentidos, empezando por el juego de pares con el que defiende normalmente, y esto, de alguna forma, puede ser una limitación dentro de su potencial para la máxima élite. Cristian Romero es un central que vive siempre en el filo de la navaja, también porque los equipos en los que ha estado hasta ahora le han obligado a ello, y esa naturaleza, la cual le lleva a convivir siempre muy cerca del error, es, en estos momentos, una traba para considerar que Romero, en 2020, puede ser candidato a una defensa del primer nivel europeo. Condiciones no le faltan y de potencial no anda escaso, pero si Cristian Romero ha llegado hasta aquí es siendo Cristian Romero. Y aunque Real Madrid, FC Barcelona, Bayern Múnich o Liverpool, por poner distintos ejemplos, son equipos acostumbrados a defender lejos de su área, y el argentino destaca por ello, Cristian Romero, a estas alturas, está más cerca de Dayot Upamecano que de Jules Koundé.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Cristian Romero
Edad: 22 años
Equipo: Atalanta
País de nacimiento: Argentina
Posición: Central

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– 9 de noviembre: Gianluca Scamacca
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– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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2 comments

Esperemos ver al bueno de Cristian en Anfield. Como corrección en la ficha del jugador, Adrián, su país de nacimiento es Argentina. ¡Saludos!

¡Cierto! Digo el “argentino” en el texto, pero copié y pegué la ficha de Scamacca para modificarla y no cambié la nacionalidad. Las cosas del directo. ^^ Gracias por estar ahí, Quique. ¡Abrazo!

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