Daniel Podence donde antes había un sistema

Daniel Podence será habitualmente el extremo por delante de Aït-Nouri. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

Daniel Podence es un futbolista distinto. Generalmente a este tipo de jugadores se les reconoce por su primer control, porque el gesto suele ser siempre muy representativo, y el futbolista portugués no deja lugar a dudas en ese aspecto. Podence es muy bueno. Es una realidad. Es un futbolista de mucha calidad técnica, bastante inteligente en sus movimientos y muy consecuente con sus propias limitaciones. Y desde hace semanas, tras la aparatosa lesión de Raúl Jiménez, también se ha convertido en el cerebro más creativo de su equipo, el Wolverhampton Wanderers de Nuno Espírito Santo. Daniel Podence tiene tanta importancia en el juego de los Wolves que el sistema ha pasado a ser suyo. Ahora, con el atacante mexicano fuera de combate, el equipo le pertenece a él. Y Podence tiene la calidad y la personalidad necesarias para actuar como el jugador-sistema de este equipo. Pero el problema que se le plantea ahora a Nuno es que, con la temporada ya empezada, y el equipo situado en mitad de tabla, nada de lo que el sistema había integrado en su memoria sirve en estos momentos. Daniel Podence no es Raúl Jiménez. Y el sistema no pretende que lo sea. Pero eso, irremediablemente, obliga a realizar ciertos cambios y actualizaciones en el software del equipo. Y en esas se encuentra un Wolverhampton que aún no ha encontrado el modo de potenciar y explotar la figura de su mejor futbolista. Porque si hay algo claro a estas alturas, que en el Wolverhampton, ahora, no hay demasiadas, es que Podence es, por muchas razones, uno de los mejores futbolistas de la Premier.

Como ya analizamos la temporada pasada, la figura de Raúl Jiménez es elemental en la idea que Nuno ha conseguido desarrollar durante este tiempo en el banquillo de los Wolves. El futbolista mexicano era el principio y el fin del sistema, puesto que a través de sus movimientos (sin balón) y de sus acciones (con balón) conseguía que el equipo transitase siempre de un modo vertical y muy directo con los tres carriles ocupados; al tiempo que dentro del área destaca por ser un ‘9’ especialmente dominante por la forma en que ataca a su par, mareándolo varias veces con desmarques cortos, muy rápidos e intensos, y su habilidad en el remate. Raúl Jiménez ha sido durante muchos meses un futbolista imponente por su físico, dentro y fuera del área, capaz de chocar en multitud de ocasiones sin perder eficacia en sus decisiones. Y esa posición es la que ahora viene ocupando el joven Fabio Silva, aunque al portugués, naturalmente, le está costando lo suyo adaptarse a un rol que no es sencillo, y menos aun en una competición como la Premier.

Daniel Podence tiene pasado en el Olympiacos griego. Foto. Matt Wilkinson/Focus Images Ltd
Daniel Podence (25 años) tiene pasado en el Olympiacos griego. Foto. Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

A la espera de ver qué ocurre en el mercado de invierno, porque todos los rumores señalan que el Wolverhampton buscará algo para el ataque, Nuno está pretendiendo que Fabio Silva sea el encargado de fijar (sin balón) a los centrales del equipo rival, sin necesidad de intervenir tan directamente como sí lo hacía Raúl Jiménez, para generar de esta forma un escenario más ventajoso para el propio Podence. El de Oeiras, una villa dentro de la región de Lisboa, es un futbolista perfectamente adaptable a los tres carriles. Daniel Podence es diestro, y habitualmente trata de actuar siempre con su pie más hábil, pero aún así goza de una habilidad en su pie izquierdo lo suficientemente óptima como para manejar (casi) indistintamente las dos piernas en una gran cantidad de situaciones. Actuando en derecha, en su perfil natural, donde se le ha visto muchas veces en el sistema del Wolverhampton, Podence no actúa como un extremo clásico al uso que busca línea de fondo para meter centros al área, aunque lógicamente puede hacerlo (y lo ha hecho más de una vez esta temporada), sino que su interacción en el juego del equipo es mucho más global. Como también ocurre por dentro, donde viene jugando con Fabio Silva (delantero), Pedro Neto (banda izquierda) y Adama Traoré (banda derecha), y en el perfil izquierdo.

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Sin embargo, Podence también está teniendo que adaptar su juego a las nuevas necesidades del equipo, que antes buscaba juntarse sobre el lado izquierdo para tratar de explotar la velocidad de Adama en el lado débil del sistema. El futbolista portugués ahora tiene que hacer muchas más cosas que antes. Y debe hacerlas, sobre todo, en un escenario mucho menos preparado para potenciar todas sus virtudes. El ‘10’ del Wolverhampton ha entendido (o está entendiendo) que el sistema necesita en estos momentos que intervenga mucho, como siempre lo ha hecho, aunque el equipo no pueda devolverle a cambio tantas cosas. Mucho más liberado de la(s) banda(s), especialmente cuando juega con Neto y Adama, claro está, Podence está teniendo que procurarse a sí mismo un tiempo y espacio que antes, con Raúl Jiménez descargando un apoyo a 30-35 metros de la portería rival, el sistema le garantizaba de una forma mucho más natural. Ahora no. Con Fabio Silva arriba y los dos extremos abiertos, el trabajo de Podence es mayor porque debe darse a sí mismo esas ventajas tras recibir que le permitan ver rápidamente la portería de cara; porque el portugués, presa de su propia estatura, es un futbolista que sufre naturalmente en el contacto de la Premier. Y con esa circunstancia debe jugar siempre.

Nuno debe encontrar el modo de potenciar a su mejor futbolista. Foto. Matt Wilkinson/Focus Images Ltd
Nuno debe encontrar el modo de potenciar a su mejor futbolista. Foto. Matt Wilkinson/Focus Images Ltd

Daniel Podence está en el 1,65 de altura. Y aunque esa talla, por otro lado, le permita ser un futbolista bastante rápido y ligero en conducción, muy escurridizo en el espacio reducido, lo cierto es que en la clásica y continua fricción de la liga inglesa no obtiene demasiadas ventajas, sino más bien todo lo contrario. Por esa razón, es fundamental (para él y para su equipo) que Daniel Podence consiga mirar la mayor parte del tiempo a la portería rival. Lo necesita él, para ser de máxima utilidad, y lo necesita el sistema, obviamente, que tiene en la calidad de su ‘10’ un argumento de muchísimo valor para competir en el día a día. Podence, con balón al pie, es un futbolista impredecible. Su fútbol es tan rico que es capaz de abarcar recursos y soluciones de todo tipo desde su primer control. De hecho, ese primer contacto al que anteriormente hacíamos alusión suele esconder normalmente un caño o una acción de estas características que, en el fondo, revela que Podence es un futbolista con una gran capacidad sensorial para salir de situaciones complejísimas después de haber evaluado previamente la acción antes de recibir. Que es como hacen todos los buenos.

Sin balón, de hecho, se mueve bastante bien. Detecta las zonas libres, sabe cómo ocuparlas y consigue darle de esta forma al equipo opciones para progresar con el balón por abajo. Es un futbolista con mucha personalidad. Y eso también se palpa rápidamente por la cantidad de cosas que intenta, y especialmente por la cantidad de veces que lo repite (aunque no le salga a la primera). Sin balón es implicado, y a veces podría decirse que algo impetuoso en sus intentos de robo. Y dentro del área, o en las inmediaciones de la misma, atesora un golpeo con el interior del pie derecho acorde con la calidad y la tensión con la que realiza otras funciones por todo el campo. Daniel Podence es un futbolista que marca diferencias en la Premier, a pesar de su propio cuerpo, y ahora es responsabilidad del equipo, y de la pizarra de Nuno Espírito Santo, conseguir que todo el sistema, al menos durante esta temporada, hasta el regreso de Raúl Jiménez, orbite en torno a su mejor hombre. Que no siempre suele ser sencillo. Y menos con la temporada ya empezada, y después de perder hace solo unos meses a un futbolista con la jerarquía de Diogo Jota.

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Foto de portada: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

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4 comments

Uno ve a Podence por primera vez y siente ilusión. Es uno de esos jugadores a los que gusta ver. Tras verlo en varias ocasiones, el hype no decae. Como bien dices Adri, es un jugador que necesita ver el fútbol de cara y, ahora, a los wolves les va a costar más ponerlo en tal situacion sin Raúl Jiménez. Pero cuando eso ocurre, es un gustazo verlo asociarse, salir de situaciones exigentes en espacios cerrados y ver como interpreta la jugada. Jugadorazo.
Quizás su límite y su grandeza lo marquen la capacidad que él, por si sólo, tenga para encontrarse en situaciones donde su fútbol es decisivo.
Gracias por traernos a este jugador esta semana Adrián. Excelente análisis. Saludos.

¡Muchas gracias, Juanan!

Esa es la cosa, que Podence debe ver el fútbol de cara y el Wolverhampton no deja de darle cada vez más tareas (tras la salida de Diogo Jota y la lesión de Raúl Jiménez).

Algo ficharán en enero. Habrá que estar atentos.

¡Feliz año nuevo!

Aún no he visto jugar a este chico, pero lo miraré con detalle después de este artículo. Feliz año a todo MI.

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