Darwin Núñez, regreso al futuro

Manager Jorge Jesus of Benfica during the UEFA Europa League match at White Hart Lane, London
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13/03/2014

Darwin Núñez fue uno de los grandes protagonistas del último Mundial sub-20. El delantero uruguayo destacó en aquel torneo por su imponente presencia física en un Mundial en el que la posición de ‘9’ estuvo bien representada por futbolistas de un corte ciertamente parecido: Darwin Núñez (Uruguay), Leonardo Campana (Ecuador), Gianluca Scamacca (Italia) o Amine Gouiri (Francia). Delanteros corpulentos, todos ellos, con capacidad para jugar mucho tiempo de espaldas al área rival, y habilidad, cada uno a su manera en función de sus posibilidades, para influir de manera directa en el juego de sus equipos/selecciones por delante de la línea del balón. En el caso del atacante uruguayo, año y medio después de aquella Copa del Mundo, ya es titular habitual esta temporada en uno de los equipos punteros del fútbol europeo. La historia de Darwin Núñez es muy curiosa porque en muy poco tiempo ha pasado de jugar en Peñarol, en su Uruguay natal, a hacerlo en el Benfica, en la liga portuguesa y en la UEFA Europa League, previo paso por el Almería y la Segunda División española. En cuestión de 15 meses, el tiempo que ha pasado desde que saliese de Uruguay hasta ahora, Darwin Núñez ha ido de salto en salto hasta afianzarse en pocos meses como referencia de uno de los proyectos más ambiciosos durante la pandemia.

Y durante este tiempo, ya se ha convertido en internacional absoluto con Uruguay. Darwin Núñez es un delantero realmente interesante. Alto y bastante corpulento, el actual delantero del Benfica es uno de esos futbolistas que, a simple vista, pueden llevar al engaño. Darwin tiene la planta del clásico nueve de toda la vida que espera en el punto de penalti, pero el de Artigas es mucho más que eso. El fútbol de los extremos a pie cambiado ha provocado alteraciones en la naturaleza de este tipo de delanteros que, influenciados a su vez por otro tipo de factores que tienen que ver con el juego de sus equipos (posesión, altura defensiva, etcétera), han tenido que aprender a jugar mucho más tiempo lejos del área rival. Y Darwin, a sus 21 años, está aprendiendo esto desde bien temprano. Los hay, por otro lado, que han debido adaptar sus carreras ya en la madurez de las mismas para transformarse en futbolistas mucho más redondos y completos, como es el caso de Edin Dzeko, pero Darwin Núñez, en el suyo propio, ya dejó entrever en aquel Mundial sub-20 que tenía recursos, lectura y físico para adaptarse desde su desarrollo a estos nuevos cánones.

Grimaldo es uno de los mejore socios de Darwin Núñez en el Benfica. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Grimaldo es uno de los mejore socios de Darwin Núñez en el Benfica. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Darwin Núñez es un delantero con influencia en los tres carriles del sistema de su equipo. Aunque aparentemente pueda parecer un futbolista tosco debido a su propio cuerpo, el uruguayo es un atacante bien dotado técnicamente, pues tiene calidad con balón al pie, y dueño de un abanico rico de recursos en cuanto a sus movimientos por delante de la línea del balón. En el Benfica de Jorge Jesus, donde juega actualmente, Darwin Núñez está destacando precisamente por la cantidad y la calidad de soluciones que le está ofreciendo al equipo desde la línea más avanzada del sistema. Por asentar un pequeño contexto antes de continuar con el análisis individual del futbolista, este Benfica está siendo un equipo bastante vertical y directo en todas sus posesiones. El cuadro lisboeta no está atacando desde construcciones posicionales más asentadas en campo contrario, sino que la idea está siendo llegar cuanto antes al último tercio del campo, aunque esto, obviamente, está teniendo sus contraprestaciones en fondo y forma. El equipo está sufriendo mucho en su transición defensiva, y en general en su trabajo defensivo sin balón (porque la presión no es de calidad y su repliegue a media altura tampoco es lo más compacto posible), y el hecho de jugar en algunas fases con dos sistemas en uno (porque el equipo defiende en 4-4-2, pero ataca muchas veces en un 4-3-3 algo asimétrico, en un caso parecido al del Atlético de Madrid 2020-21) está destapando en algunos momentos al equipo sin balón.

En ese escenario se está moviendo Darwin Núñez esta temporada. Parte como punta del 4-4-2 que viste al Benfica de partida, acompañado por otro delantero al lado, que puede ser Haris Seferovic o Luca Waldschmidt, pero su incidencia se extiende a lo largo y ancho de todo el sistema, incluyendo, por ello, las dos mitades del campo. Darwin pasa mucho tiempo de espaldas a la portería rival. Lo hace principalmente para darle al equipo una opción de pase vertical por delante de la línea del balón, y lo hace en una zona que, daba la configuración del propio dibujo (ya sea 4-4-2 o 4-3-3, como antes destacábamos), generalmente está desocupada en la fase ofensiva del Benfica. Es decir, Darwin Núñez es un futbolista que mide bien sus aproximaciones al pasador, y esto es importante puesto que si se acercase demasiado a este el sistema perdería su profundidad en campo rival, pero lo hace con una continuidad y una determinación en sus movimientos que, entre otras cosas, vienen a confirmar lo que ya comentábamos unas líneas más arriba: ya ha hecho totalmente suyos estos desmarques de apoyo. Ya los ha interiorizado dentro de su juego. Y esta, por sí sola, teniendo en cuenta que se trata de un futbolista de apenas 21 años, ya es una característica relevante dentro del análisis particular. Aunque, lógicamente, no la única.

Rafa Silva tiene un rol clave en este Benfica 2020-21. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Rafa Silva tiene un rol clave en este Benfica 2020-21. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Darwin Núñez es un futbolista con capacidad para jugar a pocos toques. El uruguayo es capaz de realizar descargas o devoluciones de primeras, a un solo toque, orientando el cuerpo y el pie de tal forma que consigue acelerar el juego de su equipo a través de su participación, algo clave teniendo en cuenta que por izquierda en el Benfica ataca un extremo con la características de Everton Cebolinha; pero también de realizar acciones algo más elaboradas técnicamente como puede ser un cambio de orientación hacia el sector derecho, por ejemplo, ganando la posición con el cuerpo y corriendo después de controlar el balón en dirección opuesta a la portería rival. O incluso de combinar todas estas acciones entre apoyos, conducciones y desplazamientos (cortos o largos) a 30/40 metros de la portería contraria. Otro recurso bien integrado en su juego son los desmarques de ruptura (sin balón) que ofrece de manera diagonal. Si por algo destaca especialmente este futbolista es porque se pasa los 90 minutos, de principio a fin, ofreciéndole soluciones de todo tipo a su equipo por delante de la línea del balón. Darwin Núñez no solo va al apoyo de espaldas al área, sino que también tiene capacidad (en cuanto a lectura para desmarcarse y zancada para amenazar al espacio) para moverse hacia delante entre intervalos muy frágiles para la defensa del equipo rival. Uno de sus preferidos es el espacio entre central y lateral, empezando dentro pero acabando fuera, a través de los cuales consigue darle profundidad y amplitud al mismo tiempo al sistema en el último tercio del campo. De hecho, en este tipo de situaciones, Darwin demuestra tener una toma de decisiones reposada para anticiparse previamente a la acción, ofreciendo dicho movimiento, e intervenir en la misma con balón al pie sin precipitarse en zonas de centro y/o finalización, que es donde más cuesta.

Por alto, haciendo valer su envergadura, Darwin Núñez tiene otra de sus certezas en el juego. Va bien por arriba, chocando y absorbiendo el impacto del futbolista rival, y ese salto es un filón para el equipo en cualquier zona o situación: ya sea para descolgar un balón aéreo, que los hay en el fútbol de este Benfica, o para imponerse en alguna de las dos áreas. En este sentido, dada su capacidad para vivir lejos del área rival, Darwin Núñez es un jugador con una conducción potente. Si ya es prácticamente inabarcable por alto, por donde es difícilmente superable de cabeza, al espacio, con y sin balón, su zancada, de alguna manera, puede recordar a la de otro delantero con una fisonomía ciertamente parecida: Erling Braut Haaland. Darwin Núñez ya ha protagonizado esta temporada larguísimas conducciones al espacio, empezando en su propia área y acabando en línea de fondo, y esa energía, además del evidente desgaste del esfuerzo, no repercuten negativamente en su toma de decisiones con balón al pie. Y esto es importantísimo.

El Benfica de Jorge Jesus está siendo frágil sin balón. Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd
El Benfica 2020-21 de Jorge Jesus está siendo frágil sin balón. Foto: Richard Calver/Focus Images Ltd

Cuando Darwin llega a línea de fondo, generalmente muy forzado por el acoso de un defensor rival, su primer gesto no es meter la pelota de cualquier modo en el punto de penalti/área, sino que tiene la calidad y el temperamento necesario para revolverse, detenerse completamente y levantar automáticamente la cabeza para elegir la mejor opción. Luego, evidentemente (en función de la situación, la calidad defensiva del rival y otros muchos factores), su envío podrá ser más o menos acertado, pero el hecho de actuar así en ese tipo de ocasiones viene a confirmar algo que hemos dejado entrever a lo largo de todo el texto: que Darwin Núñez es un futbolista inteligente. Entiende el juego. Por último, pero no por ello menos importante, teniendo en cuenta que se trata de un delantero, está su habilidad rematadora. Cuando el equipo llega al último tercio, Darwin sabe perfectamente que su lugar está en el punto de penalti. Sus esfuerzos son muy continuos durante todo el encuentro para ofrecerle las mejores soluciones a su equipo, y en este caso no iba a ser menos. Cuando la pelota llega con peligro a una de las dos bandas, el movimiento del uruguayo es instintivo para correr a ocupar la zona de remate. Darwin sabe mejor que nadie que en esas situaciones conviene alejarse de la pelota para acercarse a la posibilidad de disparo, y esto es algo que también tiene bien interiorizado en su juego. Por alto, en situaciones de centro, es un peligro más que evidente por su altura, su capacidad de salto y la fortaleza de sus suspensiones, y por abajo, con balón al pie, tiene un golpeo de interior potente para ajustar los disparos con tensión con su pierna más hábil, la derecha.

En apenas un año y medio, Darwin Núñez ha quemado diferentes etapas de manera muy rápida. Ha pasado de jugar un Mundial sub-20 a ganarse un puesto en la lista de Óscar Washington Tabárez en las eliminatorias del Mundial 2022 con la absoluta de Uruguay. Y en definitiva, he aquí el centro de la cuestión, ha pasado de ser un (simple) proyecto muy interesante de delantero a convertirse en una realidad ya palpable, tangible, en un equipo que, al menos durante el próximo año y medio (si es que no da otro salto ya el próximo verano), le garantizará una buena oportunidad de seguir creciendo en una liga, y en general un escenario, coherente con su progresión hacia el máximo nivel. Es el camino.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Darwin Núñez
Edad: 21 años
Equipo: Benfica
País de nacimiento: Uruguay
Posición: Delantero

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 16 de noviembre: Cristian Romero
– 9 de noviembre: Gianluca Scamacca
– 2 de noviembre: Rayan Aït-Nouri
– 26 de octubre: Giovanni Reyna
– 19 de octubre: Antony
– 12 de octubre: Matheus Cunha
– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Alan Stanford/Focus Images Ltd.

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