Europa tiene un color especial

Lopetegui y Monchi se funden en un abrazo. Foto: www.sevillafc.es

Al Sevilla FC le une algo especial con la UEFA Europa League. El cuadro hispalense vuelve a una final de su competición por excelencia (la sexta; habiendo ganado las cinco anteriores que ha jugado) después de sudar tinta ante el Manchester United, bordeando varias veces el abismo, pero tras recordarle a los ingleses y al resto de competidores que el idilio con este torneo es inquebrantable. Al Sevilla le salvó anoche su portero, un Yassine Bono estelar bajo palos, autor de siete intervenciones de mucho mérito (cuatro de ellas tras el descanso, que es cuando más apretó el equipo de Ole Gunnar Solskjaer), templó el encuentro (con el balón y desde la dirección de campo de Julen Lopetegui) y golpeó a su rival a través de la insistencia de sus laterales. El equipo andaluz vuelve a una final europea cuatro años después, cuando derrotó al Liverpool para levantar su quinta Europa League.

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El Sevilla es el gran dominador de la competición desde hace años, e hizo muy bien en recordárselo al Manchester United. Si este formato tan particular y circunstancial de las competiciones europeas no está teniendo en cuenta el estatus más reciente de los equipos en cada ronda, como ya hemos visto con Atlético de Madrid y Manchester City en la Champions League, en este caso era muy importante que, de alguna manera, llegado el momento crucial de la eliminatoria, el cuadro hispalense hiciese pesar su condición de absoluto dominador de la Europa League. Y así sucedió. El Manchester United consiguió anoche ser superior al Sevilla durante largos tramos del encuentro, especialmente en los primeros compases tras el descanso, cuando tuvo ocasiones suficientes como para haber matado incluso la eliminatoria, pero el cuadro andaluz aguantó vivo en el encuentro con una entereza que, en cierto modo, recuerda a la del Real Madrid en la Champions. Sufrió. Resistió. Capeó el temporal. Y cuando el Manchester United quiso darse cuenta, el partido ya no era suyo sino que había cambiado de dueño; ya no le pertenecía.

Sevilla 2 (Suso 26′, De Jong 78′)
Manchester United 1 (Bruno Fernandes pen. 9′)

SEV vs Away team - Football tactics and formations

Julen Lopetegui volvió a acertar de lleno en su dirección de campo. El Sevilla estaba siendo muy superado en los primeros minutos de la segunda mitad, incapaz de frenar las embestidas de su oponente contra la portería de Yassine Bono, hasta que el técnico vasco volvió a acertar con la tecla. La orden fue tajante: defender a través de la pelota, desde una posesión ciertamente conservadora, para cortar así el torrente ofensivo del Manchester United, y aprovechar las piernas -y las cabezas- frescas de Munir y De Jong para acabar de desconectar a los de Ole Gunnar Solskjaer de su ataque tan continuo y persistente.

Y funcionó. El Sevilla se apropió del escenario, bajó las revoluciones del encuentro y completó el plan con un dos a uno que volvió a llegar por fuera, en un centro al área delicioso de Jesús Navas que Luuk de Jong, uno de los recién incorporados al partido, empujó a placer en el área pequeña. Esto sucedió a escasos diez minutos del 90. El Sevilla acabó protegiendo el resultado, y todo a partir de ese instante será analizado debidamente en la previa de la final del próximo viernes, pero en los anteriores 80’ de la eliminatoria ocurrieron otros muchos detalles en los que es oportuno profundizar más.

Ole Gunnar Solskjaer ha construido un equipo muy competitivo. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd
Ole Gunnar Solskjaer ha construido un equipo muy competitivo. Foto: Alan Stanford/Focus Images Ltd

El Manchester United de Ole Gunnar Solskjaer es un equipo muy vertical y dinámico. Capaz de atacar de diferentes formas, en distintas situaciones y desde multitud de posiciones, el cuadro de Mánchester volvió a situar sus piezas en un escalonamiento meticulosamente estudiado. Si Fred era el mediocentro más posicional de los tres que Solskjaer alineó desde el arranque y Paul Pogba se movía entre ser segundo pivote o interior derecho, Bruno Fernandes actuó como interior (izquierdo) más adelantado, con bastante recorrido, siendo, de los tres, el centrocampista más avanzado en todas las fases del juego: tanto en la ofensiva como en la defensiva (presionase o replegase el Manchester United, ya que el luso saltaba siempre de forma automática a la misma altura que su ‘9’, Martial).

El futbolista portugués volvió a cuajar otra gran actuación con el United. Pero lo mejor de todo es que la relación sistema-futbolista es cada vez más fluida. El Manchester United necesita a Bruno Fernandes. Y Bruno Fernandes necesita al Manchester United. Porque el equipo volvió a conseguir anoche que el luso recibiese con bastante continuidad en la zona que más le interesa. Siempre por delante de la pelota, moviéndose perfilado entre intervalos, entre interior y pivote del Sevilla, el exfutbolista del Sporting tiene muy interiorizado ese movimiento que le permite al equipo progresar de manera vertical. Pero ahí no acaba la cosa. Por delante del propio Bruno, Solskjaer volvió a darle mucha libertad posicional a sus tres atacantes. Martial, que arrancaba como ‘9’, completó una actuación muy potente a partir de sus movimientos de espaldas al área. La acción del cero a uno, una rápida combinación interior que acabó con un nuevo penalti de Diego Carlos (ha cometido dos de forma consecutiva muy parecidos: llegando tarde y arriesgando mucho dentro del área), contó con el toque diferencial de Martial en una baldosa. Martial, en resumidas cuentas, se movió mucho y de forma muy inteligente jugando con su cuerpo para proteger el esférico, ofreciéndose en el apoyo, sacando a los centrales de zona y lanzando al espacio, además de liberar ciertas zonas y ocupar posiciones intermedias en el perfil opuesto al de Bruno Fernandes (izquierdo) para compensar, de esta forma, el corto recorrido de un Pogba que por momentos parecía el de Francia 2018. Todo en un ataque muy líquido.

Banega: “Todos los partidos son difíciles y hay que sufrir, pero siempre esperamos nuestra oportunidad. El equipo hace buen fútbol y, cuando no lo puede hacer, curra como loco”.

Cierto es que al United le faltó un puntito de profundidad en el último tercio en la primera mitad, ya que con tanto balón al pie de sus atacantes, aunque estos tengan capacidad para intimidar a través del regate y/o el disparo, le costó girar regularmente a Koundé y Diego Carlos. Algo que sí corrigió tras el descanso. Pero ese escalonamiento coral en campo contrario, entre sus centrocampistas y sus atacantes, le llevó a atacar de manera vertical y fluida, y a defender, en consecuencia, a través de una presión muy eficaz y eficiente. Sin embargo, como ya hemos destacado, el mejor futbolista del partido fue Bono. El cancerbero marroquí volvió a salvar al Sevilla en el tramo más peliagudo de la eliminatoria, como ya hiciese ante el Wolverhamtpon en la ronda de cuartos. Una actuación diferencial en el área pequeña, exhibiendo todo su repertorio bajo la madera, que mantuvo al Sevilla vivo en los momentos más críticos. Los porteros también ganan partidos. Y si el Sevilla FC acaba levantando el título, mucho le deberá a Bono. Un guardián silencioso. Un protector vigilante.

Foto de portada: www.sevillafc.es

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1 comments

Lopetegui y Bono ganaron el partido, aunque también se podría decir que lo perdieron los atacantes del United. Como comentó Axel: “Si fallas 3 mano a mano con el portero en estas rondas de competición europea, lo pagas”. Me gustó muchísimo el dinamismo del equipo de Solsjkaer, nada que ver con la rigidez que mostraba Mouriño en los Red Devils. Este equipo rejuvenecido puede ir subiendo escalones hasta llegar reverdecer los laureles del pasado.

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