Tigres es el nuevo rey de la Concachampions

estadio_universitario_uanl

El Club Tigres de la UANL ha hecho historia. El cuadro mexicano remontó anoche en Orlando, en el Exploria Stadium, para conquistar ante Los Angeles Football Club su primer título internacional en las vitrinas. El equipo dirigido por Ricardo Tuca Ferretti disputaba con esta su cuarta final de Concachampions en los últimos cinco años, y el resultado en las tres anteriores (ante América, Pachuca y Rayados) fue siempre el mismo. Tigres disputó su primera final de esta competición en 2016, y hasta ahora no había ganado ni un solo partido de las finales que hasta esta temporada, a causa de la pandemia, se han disputado siempre como eliminatorias a partido de ida y vuelta. Y lo ha hecho en el Explora Stadium, el estadio del Orlando, que ha sido sede de la fase final de la Concachampions, pues en este escenario se han disputado las vueltas de cuartos de final (los partidos de ida se jugaron en el mes de marzo), las semifinales (que ya han sido a partido único) y la final, donde anoche remontó ante Los Angeles de Bob Bradley con dos goles en la segunda parte.

El fútbol es un estado de ánimo y Tigres gestionó mucho mejor que su oponente las emociones en el tramo más decisivo del encuentro. Los Angeles se quedaron a un paso de la gloria, porque durante buena parte del partido fueron superiores a los mexicanos y rozó con los dedos un hito que hubiese sido insólito en la historia del fútbol mundial: convertirse en el campeón continental más joven de todos los tiempos, apenas dos años después de su primer partido oficial (en marzo del año 2018), pero Tigres le negó ese éxito con una remontada en poco más de 10 minutos. El tiempo que pasó entre el empate del veterano Hugo Ayala, que al poco de cabecear el uno a uno debió retirarse del campo lesionado, y el derechazo del mito André-Pierre Gignac, máximo goleador de Tigres y de esta edición de la Concachampions con seis tantos. El Club Tigres de la UANL, con este título, se convierte de esta forma en el 12º equipo mexicano que se ha coronado campeón de la Concachampions desde que la competición fuese rebautizada en 2008. Un trofeo que sella así su billete al próximo Mundial de Clubes que se disputará en Catar el próximo mes de febrero, y para el que ya están clasificados los siguientes equipos: Bayern Múnich (Europa), Al-Duhail (anfitrión), Auckland City (Oceanía), Al-Ahly (África) y Ulsan Hyundai (Asia).

Tigres de la UANL 2 (Ayala 72′, Gignac 84′)
Los Angeles Football Club 1 (Rossi 61′)

TIGRES vs Away team - Football tactics and formations

Los Angeles Football Club le plantearon un encuentro complicado a Tigres desde el arranque. El equipo de Bob Bradley consiguió dominar buena parte de la noche desde una presión medio-alta muy sacrificada que puso en serios aprietos la salida de balón del cuadro mexicano. Los Angeles, que debutaban este curso en la Concachampions, salieron en un 4-3-3 en el que Carlos Vela, sin posición fija dentro del campo, fue el ideólogo de la transición ofensiva de su equipo tras cada recuperación en campo contrario. El futbolista mexicano fue durante el mejor tramo de la noche de su equipo una tortura para la defensa de Tigres, a la cual no le quedó más remedio que pararlo a través de faltas después de rodearlo con 2 o 3 futbolistas al mismo tiempo. Bob Bradley condicionó tanto el escenario durante la primera parte (y un buen tramo de la segunda) que el partido se jugó expresamente a lo que quería su equipo y no a lo que trataba de proponer Tigres desde la posesión.

El cuadro de Ricardo Ferretti quiso salir jugando siempre con el balón controlado desde la línea defensiva, con Hugo Ayala y Carlos Salcedo (un futbolista con paso por el Eintracht de Frankfurt y la Fiorentina) responsabilizados de los primeros pases, y Guido Pizarro (el ex del Sevilla) unos metros por delante como pivote, pero la presión de LAFC fue tan eficaz que Tigres apenas logró superar con claridad la divisoria de los dos campos en la primera parte. Bradley lanzó a Danny Musosvki y Diego Rossi, los dos acompañantes de Carlos Vela en el ataque, a presionar de una forma sincronizada (porque rara vez saltaban los dos futbolistas al mismo tiempo) sobre los centrales de Tigres, a razón de condicionar así su primera entrega, mientras que los interiores de cada lado (Blessing y Cifuentes, con Kaye de pivote) iban encajando y reorganizando por detrás la presión para que el balón no llegase nunca limpio a ninguno de los dos interiores rivales, y que, en consecuencia, Tigres no consiguiera girar su posicionamiento defensivo activando las recepciones de Leonardo Fernando y André-Pierre Gignac por delante de la pelota.

André-Pierre Gignac volvió a ser el héroe de Tigres. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
André-Pierre Gignac volvió a ser el héroe de Tigres de la UANL. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

En este punto del análisis cabe destacar que las distancias de relación que proponía Tigres en su circulación tampoco eran muy eficientes. El equipo mexicano, demasiado separado entre posiciones y con muchos futbolistas vigilados muy de cerca por los del equipo rival, a los cuales no les costaba demasiado esfuerzo saltar a la cobertura y/o anticipar la recepción de los atacantes de Tigres, se quedó algo corto de profundidad en campo contrario, y LAFC, de esta forma, consiguieron que el partido se jugase cada vez más tiempo (y en más espacio) en la mitad de campo que defendían los de Ferretti. Así empezó también la segunda parte, con Tigres tratando de iniciar el juego desde su defensa y Los Angeles presionando en la parcela contraria, y así se quedó hasta el 0-1 de los de Bradley tras una buena combinación entre Carlos Vela, Mark Kaye y Diego Rossi, que fue quien remató el balón en el segundo palo. En ese escenario, justo antes de la acción del gol, Los Angeles habían conseguido encadenar ya varios ataques en fondo y forma posicionales en los que Carlos Vela, cerebro del sistema de los de Bob Bradley, ponía la nota diferencial ante un Tigres ciertamente sobrepasado por la calidad de su compatriota.

Sin embargo, tras el 0-1, Los Angeles fueron incapaces de aguantar el resultado. El equipo norteamericano, que en el descanso había introducido al joven Kwawdo Opoku en punta para cumplir con el mismo rol de Musosvki sin la pelota, comenzó a desorganizarse en el momento en que, con el ghanés en punta y Carlos Vela acostado al sector derecho, la presión dejó de ser tan eficaz como en la primera hora de encuentro. Los saltos ya no resultaban tan resolutivos y futbolistas como Latif Blessing o Tristan Blackmon, que hasta el descanso se habían impuesto con creces en todos los duelos, empezaron a perseguir sombras mediante desgarradores esfuerzos que no nacían de la cabeza o las piernas, sino directamente de la zona de sus riñones. Ricardo Tuca Ferretti, obligado a cambiar algo con tal de revertir la dinámica, agitó el banquillo e introdujo a Nicolás López en la banda derecha, un uruguayo con pasado en el Granada, la Roma, el Udinese o el Hellas Verona, para sacudir un encuentro que, hasta el 0-1, Tigres no supo controlar.

Carlos Vela fue el mejor futbolista de su equipo. Foto: Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd
Carlos Vela fue el mejor futbolista de Los Angeles Football Club. Foto: Maria Jose Segovia/Focus Images Ltd

Y el cambio, además del consecuente paso atrás que Tigres le obligó a dar a Los Angeles, provocó un efecto difícilmente frenable para los de Bradley, que para colmo vio cómo Carlos Vela, agotado, dejó de ser una solución individual para juntar al equipo y cortar la dinámica. Si Bob Bradley planteó esa presión medio-alta desde el inicio fue porque, sabedor de las dificultades de Tigres para superarla con el balón controlado desde su defensa, en el fondo conoce mejor que nadie los problemas de su propio equipo en los últimos 25-30 metros del campo. LAFC no es un equipo hecho para defender dentro de repliegues defensivos demasiado prolongados, y a balón parado acusó la maldad (la picardía, bien entendida) que aún le falta a muchos de sus futbolistas para este tipo de partidos, y más ante rivales como Carlos Salcedo, Nico López o el propio André Gignac.

El escenario tras el gol del empate, un cabezazo de Hugo Ayala a la salida de un saque de esquina botado por el propio Nico López, acabó por inclinar el escenario sobre la portería defendida por Kenneth Vermeer. Y de esa ya no supo cómo escapar el cuadro angelino. André-Pierre Gignac rubricó la remontada con un buen golpeo con el interior cruzado al palo izquierdo. Y pese que Bob Bradley se guardó hasta última hora la carta del joven Brian Rodríguez, internacional absoluto en la Uruguay de Óscar Washington Tabárez, el cansancio, el golpe anímico tras encajar el empate y el hecho de que el equipo, que aún no lo hemos comentado, no pudiese contar por lesión con la visión de Eduard Atuesta, una baja muy sensible, acabaron por ceder completamente un escenario que Tigres gestionó muchísimo mejor emocionalmente. Hay goles que son consecuencia del propio juego, como siempre han señalado los que más saben de todo esto, y hay veces en las que el juego llega fruto de la adrenalina del propio gol. Y en este partido, en esta final de la Concachampions, hubo de los dos casos. Pero las finales siempre se rigen por sus propios códigos no escritos, y el fútbol, que ha sido, es y será siempre un estado de ánimo, sonrío en este caso a quien mejor dirigió el plano sensorial. El Club Tigres es el nuevo campeón.

Apoya los contenidos en MarcadorInt y conviértete en un mecenas del proyecto a través de Patreon. Puedes apuntarte aquí.

Foto de portada: J4im31000 bajo licencia Creative Commons 1.0.

Related posts

3 comments

Si se extiende el ciclo de Tigres desde 2015, se observa que ese año fue también finalista de la Copa Libertadores. 4 finales continentales en 6 años. Nada mal.

Es un proyecto muy estable, sobre todo para los estándares del futbol mexicano, y hay recursos de sobra para tener una plantilla de alto nivel. Por ponerle una pega al ‘Tuca’ Ferretti: su poca o nula confianza en los jóvenes.

Bastante acertado análisis, Adrián. Gracias de nuevo a MI por prestar cobertura a la final de la Concachampions 🙂

Deja un comentario

*