Defensa y Justicia: la gran obra de Hernán Crespo

Defensa y Justicia

Defensa y Justicia es muy buen equipo. El nuevo campeón de la Copa Sudamericana 2020 celebró ayer en Córdoba el primer título internacional de toda su historia. El club, instalado en Florencio Varela, una ciudad del sur de Buenos Aires, participa en la Primera División del fútbol argentino desde el año 2014 y su mayor logro internacional hasta este título habían sido unos octavos de final en este mismo torneo en 2018. Dos datos que sirven para poner en perspectiva la importancia del título para un equipo que ha crecido mucho y muy bien en los últimos años. El cuadro de Hernán Crespo no le dio ninguna opción al Lanús de Luis Zubeldía, que en semifinales había aplastado a Vélez, otro club argentino, con un contundente 4-0, porque Defensa y Justicia se impuso en todo momento y en todas las situaciones del juego, especialmente en la primera parte, a través de un fútbol ofensivo, vertical y muy dinámico que ya se ha convertido en el sello de uno de los grandes de este deporte, Valdanito, como se le conocía dentro del campo, ahora en el banquillo, que ayer, quizás, dirigió su último partido con este equipo. Hernán Crespo.

Ayer en el Estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba hubo lágrimas. Muchas. Pero no todas eran iguales. Lloraron los chicos de Lanús sin consuelo, incluido el propio Luis Zubeldía, y lloró Hernán Crespo, capitán general de este equipo, que con este título ha puesto el broche de oro a un proceso que ha acabado dándole a Defensa y Justicia su primer trofeo internacional desde su fundación. El cuadro de Florencio Varela es un equipo muy divertido, muy atractivo por su propuesta y su idea de juego, y ayer esta se impuso claramente a un Lanús que se quedó muy lejos de competir de tú a tú. Luis Zubeldía optó por replegar en pocos metros desde el inicio, cediendo toda la iniciativa a través del esférico a su rival, tratando de defender en muy pocos metros para ahogar el juego ofensivo de Defensa y Justicia y tratar de hacer daño tras robo al espacio. Pero nada de eso ocurrió en la primera parte. Lanús no pudo controlar el ataque posicional de los de Hernán Crespo y tras cada recuperación, defendiendo tan lejos de la portería rival, no amenazó ni una sola vez al contragolpe. El partido, al menos hasta el tiempo de descanso, se jugó en una única dirección. Defensa y Justicia tuvo el balón. Lo quiso. Se adueñó pronto de la posesión. Y vivió los primeros 45 minutos completamente instalado, muy cómodo, en campo rival.

Lanús 0
Defensa y Justicia 3 (Frías 34′, Romero 62′, Camacho 90′)

Lanus vs Away team - Football tactics and formations

Ante un Lanús ordenado a media altura en un sistema 4-4-2, con Sand y Orsini, los dos puntas, en primera línea, Defensa y Justicia construyó su ataque posicional desde la posición de los defensores cerca de la divisoria. Cierto es que la nula presión de Lanús, que no presionó sino que prefirió replegar en pocos metros con las líneas muy juntas, le permitió a los de Hernán Crespo instalarse muy arriba sin ninguna dificultad. Con Rafael Delgado por izquierda, cerca de Martínez y Frías, actuando como tercer central en la construcción del juego de su equipo, y los dos carrileros muy abiertos por fuera, Isnaldo y Paredes, Defensa y Justicia planteó un escenario de dominio a través de la posesión siendo un equipo muy ancho y manteniendo los tres carriles constantemente ocupados. Enzo Fernández, su pivote, fue uno de los grandes futbolistas del partido por su lectura posicional (sin balón) y por la continuidad que consiguió darle al juego a través de sus pases. Por delante de él, Defensa y Justicia le dio bastante libertad a los dos interiores, Pizzini y Larralde, que en varias ocasiones se intercambiaron los roles y las posiciones, como ocurrió precisamente en la acción del 0-1. Francisco Pizzini, de tacón, se inventó un recursazo en el perfil izquierdo del ataque, en la frontal, para darle a su equipo una situación de ataque que Defensa y Justicia, a pesar de su gran control del escenario, apenas había conseguido generar a través del juego. Porque ese es el único pero que se le puede poner a la primera parte del cuadro de Crespo: un mayor volumen ofensivo ante un Lanús que, cada vez más cansado, física y mentalmente, no salió de su campo hasta el descanso.

A los ataques de Defensa y Justicia les faltó algo de profundidad, más allá de la acción del primer tanto que acabó rematando Adonis Frías al fondo de la portería, pero el dominio era tan grande, continuo y aplastante que las ocasiones parecían cuestión de tiempo. Otro detalle interesante de este equipo es lo bien trabajado que tiene los apoyos de sus dos delanteros. Braian Romero, el goleador de Defensa y Justicia, autor del segundo tanto en la segunda parte y MVP de la final, y Walter Bou, su compañero en el ataque, se repartieron bien la última línea del sistema para fijar a los centrales de Lanús (sin balón) y darle continuidad a las posesiones de su equipo por delante del balón (con el propio balón en sus pies) ofreciéndose por detrás de los dos pivotes de Lanús, Quignon y Belmonte. La superioridad de Defensa y Justicia fue total hasta el descanso. En la segunda parte, obligado por el propio resultado, Luis Zubeldía ordenó a su equipo dar un paso al frente para sacarlo del repliegue. Y Lanús consiguió pasar más tiempo en campo rival.

La idea de la primera parte no funcionó, porque el equipo no pudo estirarse ni una sola vez desde el juego directo sobre sus dos delanteros o la velocidad de Pedro De la Vega en derecha, una de las grandes promesas de este equipo, y en la segunda pudo verse una versión algo más proactiva de Lanús. Pero ni por esas. Defensa y Justicia golpeó con el segundo tanto en un momento especialmente crítico para Lanús, porque era cuando mejor se estaba encontrando en el partido, en una jugada en la que el propio Romero aprovechó un error atrás para picarle el balón al portero. Y ese mazazo sentenció prácticamente la final. Zubeldía trató de agitar el encuentro desde el banquillo, introduciendo incluso un doble cambio de golpe (Facundo Pérez y Fernando Belluschi), pero Defensa y Justicia ya tenía el encuentro donde quería. El tercero llegó en una contra, rentabilizando un nuevo error defensivo de Lanús, y con ello la guinda a un partido en el que los chicos de Hernán Crespo se impusieron claramente a sus rivales. Todo hace indicar que el propio Hernán Crespo no continuará al frente del banquillo de Defensa y Justicia, tal y como se ha recordado estos días en la previa de este encuentro, así que habrá que recordar con un cariño especial este partido, por todo lo que significa, porque es la culminación de una obra que comenzó hace unos meses y que ahora, con este título, la Copa Sudamericana 2020, ya es eterna.

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Foto de portada: Ignacio Her11 bajo licencia Creative Commons 4.0

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3 comments

Gran partido y yo creo que solo hubo un color el de Defensa y Justicia. Muchas gracias Adrián por el resumen para los que no pudimos ver la final de la Recopa. Aupa DyJ

Solo hubo un color en la final, el amarillo y verde de Defensa y Justicia. Me encantó Enzo Fernández (al que Axel había ya nos había recomendado en los podcast), Gallardo debería darle bola en su vuelta a La Banda.

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