Nadie la quiere tanto como el Sevilla

El Sevilla FC celebra su sexta UEFA Europa League. Foto: www.sevillafc.es

Lo ha vuelto a hacer. El Sevilla FC es campeón de Europa por sexta vez. El cuadro hispalense se impuso ayer al Inter en la final de la UEFA Europa League. Y con este, ya son seis títulos en las seis finales que ha jugado en esta competición durante toda su historia. Quizá, por la cantidad de situaciones adversas que ha debido superar por el camino para llegar hasta aquí, por la excepcionalidad de las circunstancias y por la jerarquía que demostró en los momentos más decisivos del encuentro, esta pasará al recuerdo de la afición sevillista con un cariño especial. El Sevilla sabía perfectamente que la empresa no sería sencilla. El Inter de Antonio Conte es un buen equipo, tanto en lo individual como desde lo colectivo, y llegaba al encuentro lanzado tras exhibir una gran superioridad en las rondas previas. Pero el equipo andaluz ha labrado con los años un idilio muy particular con este torneo. El Sevilla FC es el rey de la competición, dueño y señor de la UEFA Europa League en los últimos tiempos, y ayer volvió a poner de manifiesto que no hay nadie sobre la faz de la Tierra que quiera, respete y desee tanto esta Copa como ellos.

El partido no empezó bien para el Sevilla. Como ya ocurriese ante Wolverhampton y Manchester United, en cuartos y semifinal, respectivamente, el equipo andaluz volvió a verse con un penalti en contra cometido por uno de los mejores centrales del curso, Diego Carlos. El brasileño ha sufrido mucho en este último tramo de competición ante este tipo de situaciones, ante futbolistas más potentes y/o veloces que él, acusando el peaje que el equipo lleva pagando desde principio de temporada (al querer compensar su falta de talento individual en los últimos metros con un punto extra de velocidad en todas sus acciones, aunque esto, en su transición defensiva, le ha abierto demasiadas puertas al rival), pero no contemporizando en posiciones especialmente críticas para el equipo. Diego Carlos es un portento de la naturaleza, pero juega con una confianza desproporcionada en su capacidad atlética. En LaLiga se ha impuesto a todo y ante todos, yendo al choque, despejando por alto y por abajo y corrigiendo en situaciones de máxima urgencia, como el remate en el área que le bloqueó después a Gagliardini, pero en este tramo decisivo de la Europa League se ha encontrado con que lejos de nuestras fronteras los hay mucho más dominantes que él, como anoche fue el caso de Romelu Lukaku.

Sevilla 3 (De Jong 12′, 33′, Lukaku pp. 74′)
Inter de Milán 2 (Lukaku 5′, Godín 36′)

SEV vs Away team - Football tactics and formations

El belga es un tren de mercancías cuando echa a correr. Frenarlo es imposible, siempre y cuando el defensor tenga en estima su integridad física, pero no mucho más sencillo resulta rodearlo o anticipase a sus movimientos, debido a su robusta complexión física. Lukaku ha dominado a su antojo la competición. Lo ha hecho en el apoyo, en el giro y en la carrera, además de mostrarse muy determinante en la definición. Pero anoche, más allá de la acción del penalti, el partido no fue de los delanteros del Inter, como ha sido habitual en esta Europa League, sino de los centrales del Sevilla. Jules Koundé y Diego Carlos dan forma a una de las mejores parejas defensivas de la temporada. Dos de las grandes revelaciones del curso que, además de ser muy complementarios tanto en lo físico como en lo técnico, se han alimentado de forma recíproca hasta colgarse la medalla en el partido más importante de la temporada para el Sevilla FC. La final de Jules Koundé fue otra historia aparte. El partido del central francés daría para una pieza anexa al análisis general del encuentro, porque él solito consiguió reducir a la mínima expresión el ataque nerazzuro y anular a una de las grandes individualidades del curso, como es Lautaro Martínez. Koundé jugó el partido de cada fin de semana. Y decir eso de un central de apenas 21 años de edad, en su primera gran final europea, no es cualquier cosa. El francés se impuso a Lautaro en cada duelo. Anticipando a la hora de meter la pierna y defendiendo con el cuerpo (sin necesidad de ir al suelo), desactivando así el productivo juego de apoyos del delantero argentino, Koundé dejó al Inter sin respuesta cuando más la necesitaba. Interviene lo necesario, siempre cuándo, dónde y cómo debe. No comete errores. Y si con balón es un central atrevido para salir conduciendo desde atrás, dividir la presión y activar al compañero habilitado en una mejor posición, por arriba es infranqueable en las dos áreas pero también lejos de ambas. Salta como si tuviese muelles en las piernas. Y su toma de decisiones es lo que le coloca en otro escalón al de Diego Carlos, pese a ser mucho más joven.

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El Inter tuvo muchos más problemas que de costumbre para sacar ventajas desde sus primeros pases, fruto de la buena presión ejercida por el Sevilla, acosando hombre a hombre en la primera línea hasta donde saltaba Éver Banega sobre Brozovic. A lo que Conte, una vez el Inter superaba la divisoria y se adentraba en campo rival, respondió con una fijación extrema sobre la espalda de Sergio Reguilón. Danilo D’Ambrosio, el carrilero derecho del Inter en este tramo final de temporada (por delante de Antonio Candreva) se abalanzó de manera muy directa y continua sobre el lateral zurdo del Sevilla. El duelo fue constante en el carril. Arriba y abajo. Pero D’Ambrosio, en el área del Sevilla FC, tenía la misión de acabar los ataques de su equipo desde el lado opuesto para rematar esos centros. Ashley Young, el carrilero del sector contrario, y Roberto Gagliardini, el interior izquierdo, llegaron con bastante asiduidad al último tercio del campo sevillista, especialmente en la primera mitad, con la clara intención de explotar el centro, pero lo cierto es que Reguilón compitió bastante bien en ese tipo de acciones en el segundo palo.

Julen Lopetegui se ha coronado como uno de los grandes entrenadores de la temporada. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
Julen Lopetegui es uno de los grandes entrenadores de la temporada. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

Quien sí se adueñó del partido fue Éver Banega. El Sevilla FC fue superior a los puntos, y justo vencedor del encuentro, pero el duelo tuvo tramos de dominio muy dividido, sobre todo en los primeros 45’, y Banega contribuyó a hacer de ese escenario una oportunidad para su equipo. El argentino se movió indistintamente en los tres carriles y a todas las alturas, pese a arrancar originariamente del interior izquierdo, desde donde juntaba al equipo alrededor de sus pases y activaba la profundidad lateral de Jesús Navas (espléndido una vez más, incansable en los esfuerzos y muy decisivo en los metros finales) y Suso a través del cambio de orientación. Y su jerarquía volvió a ser diferencial una vez más para el Sevilla. Banega ha jugado en esta competición con zapatillas de andar por casa. La ha querido, la ha entendido, la ha respetado y, en general, ha sabido hacerla suya. Y anoche se despidió del Sevilla FC y de la UEFA Europa League con un nuevo recital a cuestas. Para el Inter fue una auténtica tortura cada contacto del argentino con el balón, porque cada toque eran, como poco, cinco o diez metros más para las piernas de todos sus futbolistas, y ese tipo de actuaciones cargan más en lo mental que en lo físico. Julen Lopetegui acertó con el once titular, dando entrada a De Jong (en lugar de En-Nesyri, titular en cuartos y semifinal), para fijar a los centrales del Inter, intervenir lejos del área en los apoyos y apoderarse de la fragilidad con la que han defendido los de Conte los envíos laterales, y el neerlandés respondió con una actuación de primer nivel. De puro ‘9’. Del de siempre.

El Sevilla FC vuelve a casa con su sexta UEFA Europa League en la mochila. Un trofeo que ha hecho grande al equipo lejos de LaLiga; convirtiéndose en el séptimo título del Sevilla en lo que va de siglo, empatando en número al FC Barcelona y solo dos por debajo del Real Madrid. Un equipo que, en la temporada más anómala que se recuerda, supo darle nuevamente a la competición la entrega y el cariño que siempre le han hecho marcar la diferencia. Julen Lopetegui ha construido un equipazo en todos los aspectos, y probablemente nadie mereciese más la redención que el técnico vasco. Este Sevilla 2019/20 ya forma parte de la historia. Una historia roja y blanca bañada en el metal preciado.

Foto de portada: www.sevillafc.es

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5 comments

El caso del Sevilla realmente me sorprende, a veces pienso que es el unico equipo de Europa que le interesa ganar esta competencia, es capaz de vencer a un Inter o a un Liverpool en la final, o ganarle a equipos como la Roma, pero en Champions pierde con equipos como el CSKA o el Leicester, en teoria menores y solo ha llegado a cuartos una vez, no creo que a dia de hoy a algun aficionado del Liverpool le pese esa final perdida contra el Sevilla, mi conclusion es felicidades al Sevilla por su titulo pero creo que ya deben buscar dar un salto de calidad, equipos como el Lyon y el Leipzig ya llegaron a semis de champions, la Roma tambien, el Atletico tambien gano una Europa league y la segunda dicho por uno de sus jugadores ya era una m

¿Y qué si otros equipos ya llegaron a semifinales? El Sevilla tiene buen proyecto y en eso se ha mantenido. Además está ganando títulos, como si le sobraran en su historia. Ya basta de demeritar a este gran torneo.

Es que hacen ver que esté mal que el Sevilla gane tanto la UEL, yo prefiero eso a ser como la Roma, que si llegó a semis, pero después no ha pasado nada con el equipo. Pues sí, ahora a los aficionados del Liverpool no les pesara esa final, pero ese torneo ayudó a cimentar el proyecto de Klopp.

Lo del Sevilla con la EL es inexplicable. Sinceramente este año me parecía una montaña demasiado complicada de escalar, United e Inter los veía muy superiores por plantilla y once titular, pero hay algo en la camiseta sevillista que les hace creerse invencibles. Lo curioso es que les cuesta muchísimo traspasar este gen competitivo a la CL. Sobre Diego Carlos y Kounde, totalmente de acuerdo. Diego Carlos ha sido y seguirá siendo un abusón entre los “niños” de la Liga, pero en Europa hay portentos iguales o superiores a él. Kounde sin embargo está en otro nivel, me parece algo descomunal. No recuerdo un central con este dominio de prácticamente todas las facetas del juego s esta edad, creo q es muy superior al Varane de 21 años por ejemplo. Veremos cuál es tu techo, sólo espero que no acabe en el City del señor filósofo.

No vale generalizar. Las eliminaciones del Sevilla en Champions tienen en cada uno contexto distinto. Desde la novatada del Fenerbache o el año de la muerte de Antonio Puerta (CSKA, entrenador nuevo por espantada de Juande Ramos) a que te toque un grupo con Juve, Man City y Gladblach (y acabas ganando la UEFA ese año), más allá de las decepciones que se pueda llevar un aficionado sevillista lo único que se puede calificar como pifia es caer ante el Leicester (campeón de la Premier) y es valorable que para el Sevilla sea un año muy malo (tres entrenadores, Berizzo, Montella y Caparros) uno en el que llega a cuartos de Champions y a final de Copa de España.

El Sevilla pelea en Europa contra presupuestos que triplican el suyo, una capacidad económica que nace únicamente de los recursos del club (que no tiene un conglomerado empresarial, ni un estado, ni una comunidad autónoma detrás) y un mercado interno en España pequeño y en contracción (Sevilla es una de las ciudades con mas desempleo de España y ademas tiene otro equipo de cierto nivel compitiendo en primera division). Los recursos del club son básicamente traspasar jugadores de manera sistemática, lo cual en cualquier equipo seria un lastre para el crecimiento continuo, salvo que ese equipo sea el Sevilla.

Solo a base de ganar títulos europeos el Sevilla se ha convertido en la 5 economía del fútbol español (si un Valencia en ultracrisis tiene mas dinero que el Sevilla), y solo a base de década y media de éxitos se puede esperar que compita en Champions, o pelee por cotas mayores. Muchos recordaran con la melancolía propia de los perdedores al Malaga, Villareal o Ajax que deslumbró en Champions, pero al final lo que queda en la memoria es la plata de los títulos del Sevilla, plata que además te sirve para competir contra equipos de jeques multimillonarios o de exitosos empresarios dueños de grandes monopolios.

Yo tuve la suerte de estar en Basilea, al salir a los aficionados del Liverpool se les veia bastante amargados y con los ojitos coloraos de llorar, el que diga que esta Europa League vale poco es porque su equipo no la gana o porque anima a un equipo que esta a miles de kilometros de su lugar de residencia, lo cual es trampa. Lo que viene haciendo el Sevilla es esta decada y media no es grande, ni titanico, es casi milagroso.

Por cierto, Diego Carlos lleva jugando mes y medio con una lesión muscular, algo que explica sus ultimas actuaciones ademas del hecho cierto de que sufra cuando lo que tiene en frente es más fisico que él.

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