Thomas Müller donde no llegó nadie más

Foto de portada: www.sevillafc.es

El Sevilla FC cayó con las botas puestas en Budapest. El Bayern Múnich se acabó llevando la Supercopa de Europa en la prórroga, gracias a un cabezazo de Javi Martínez en una acción a balón parado, conquistando así su cuarto título desde la llegada de Hans-Dieter Flick a su banquillo, pero el partido tuvo absolutamente de todo durante los 120 minutos. Empezó ganando el Sevilla, de hecho, que aprovechó una acción en el área de De Jong para que Ivan Rakitic, mediapunta en el novedoso sistema táctico de Julen Lopetegui, forzase el penalti del cero a uno que acabó transformando Ocampos. Pero el Bayern se rehízo de ese gol en contra, dio dos pasos al frente (quitándole uno al Sevilla en su planteamiento), se instaló en la frontal de Bono y acabó empatando poco antes del descanso con una fantástica acción entre Thomas Müller y Robert Lewandowski coronada en segunda línea por Leon Goretzka. Pero para llegar hasta aquí sucedieron antes muchas cosas en el Puskás Aréna. Antes y después, porque si el Bayern, a los puntos, fue superior en la primera mitad, el cuadro de Julen Lopetegui logró igualar sus fuerzas en la segunda, volviendo tras el descanso mejor su rival, y hasta pudo ganar antes del minuto noventa.

Bayern Múnich 2 (Goretzka 34′, Javi Martínez 104′)
Sevilla FC 1 (Ocampos 13′, pen.)

BAY vs Away team - Football tactics and formations

El Bayern debió sudar sangre para acabar imponiéndose al Sevilla. Lopetegui salió de inicio en un 4-2-3-1 en el que Rakitic no entró para sustituir directamente la marcha de Banega, sino que ocupó un rol y una posición diferente a la del argentino. Si Banega, hasta su marcha, había venido jugando como interior izquierdo en el 4-3-3 del Sevilla, el futbolista croata arrancó desde el inicio como mediapunta por delante de Fernando y Joan Jordán, como pareja de centrocampistas, y por detrás (en fase ofensiva) del ‘9’ de este equipo, Luuk de Jong. Es importante señalar que así ocurría en fase ofensiva, porque sin balón, tanto en la presión (primero) como en el repliegue (después), Ivan Rakitic se situaba causalmente a la misma altura que el delantero neerlandés, con lo que el Sevilla conseguía generar así una situación de 2X2 ante los dos centrales del Bayern en cada salida de balón de los alemanes. El Bayern salió a morder desde muy pronto, como era de prever, ofreciendo ese juego tan vertical, directo y agresivo que, entre otras cosas, le llevó a disputar este partido como vigente campeón de Europa. Y a pesar del 0-1, y de lo bien que resistió el Sevilla, a los puntos es justo reconocer que fue mejor durante los primeros 45′.

El Bayern conquistó ayer su cuarto título con Hans-Dieter Flick. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd
El Bayern conquistó ayer su cuarto título con Hans-Dieter Flick. Foto: Daniel Hambury/Focus Images Ltd

Y eso que el Sevilla hizo muchos méritos para impedir que el Bayern Múnich le pasase directamente por encima en la primera mitad. Empezando por Jules Koundé, que firmó una primera parte realmente autoritaria, dentro y fuera del área, mostrándose muy sereno y dominante en todos sus duelos individuales. El joven central francés continúa en una dinámica claramente ascendente. Anoche, durante muchos minutos, antes y después de la acción del empate (que, más que un error suyo, es una genialidad de Lewandowski, por cómo y dónde se desmarca para atacar su espalda), Koundé volvió a demostrar que está claramente preparado para dar ese salto del que tanto se viene hablando en los últimos días. Mención especial para el galo, y también para Fernando, que estuvo rápido e inteligentísimo en todas las ayudas y coberturas que ofreció ante las embestidas del Bayern. El Sevilla compitió. Y muy bien además. Pero tras el gol y hasta el descanso echó en falta un extra de agresividad y verticalidad al espacio por la cantidad y calidad de sus transiciones.

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La segunda mitad, en cambio, fue diferente. El Sevilla fue arriba. Adelantó el bloque. Y consiguió, consecuentemente, defender presionando y no replegando, como había hecho durante muchos minutos antes del descanso. Cierto es que en ese momento, cuando mejor estaba, se salvó por la campana de un 2-1 que podría haber resultado fatal en el plano emocional. Fue entonces cuando Lopetegui decidió agitar el banquillo con las entradas de En-Nesyri, por De Jong, y Óliver Torres, en lugar de Rakitic, para jugar en este caso como interior izquierdo, con lo que el Sevilla FC recuperó su 4-3-3. Sin embargo, si algo dejó entrever el Bayern es que necesita poquísimo para generar una ocasión de peligro. Lo demostró en las dos acciones de los dos goles anulados. Y la sensación rezumaba en el ambiente pese a que el Sevilla, por mérito propio, consiguió que el escenario estuviese mucho más dividido que en los primeros 45’. Los cambios de Lopetegui fueron coherentes con el momento (del encuentro) y las necesidades (de su equipo), porque ganó la amenaza de En-Nesyri al espacio y el control de Óliver por delante del balón. Pero el encuentro fue cayendo en picado por la condición física de ambos equipos. Para el Sevilla era su primer partido oficial; mientras que el Bayern se estrenó el pasado fin de semana en la Bundesliga.

El Sevilla disputó ayer su primer partido oficial de la temporada, y físicamente lo acusó. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
El Sevilla disputó ayer su primer partido oficial de la temporada, y físicamente lo acusó. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

Obviamente, el partidazo de Thomas Müller también merece un aparte dentro del análisis. El futbolista alemán volvió a estar brillante en todas sus acciones. Incluso en las que no intervenía directamente. Hans-Dieter Flick, que no lo hemos dicho todavía, salió de inicio con su 4-2-3-1, con Leroy Sané (izquierda) y Serge Gnabry (derecha) en los dos costados, aunque con bastante intercambio posicional entre sí, pero la instrucción de partida fue que ambos jugasen en zonas interiores. Acumulando de esta forma una gran cantidad de futbolistas por dentro, entre el segundo pivote (Goretzka), siempre escalonado por delante del primer pasador (Kimmich), los dos extremos, que actuaban automáticamente en zonas interiores, el propio Müller y la presencia de Lewandowski, el Bayern trató de hacerse fuerte en estos pasillos para que el balón, en el momento justo y la posición adecuada, llegase fuera con ventaja para, tras centro, atacar con 5-6 jugadores dentro del área.

Cierto es que el Bayern, en líneas generales, no fue la misma apisonadora que vimos hace unas pocas semanas en la UEFA Champions League, pero también ha de tenerse en cuenta que Flick no pudo contar desde el arranque con uno de sus efectivos más determinantes dentro del sistema, Alphonso Davies, que entró en la prórroga justo al mismo tiempo que Javi Martínez. Bayern Múnich y Sevilla FC llegaron a la recta final de los 90 minutos por debajo incluso de la reserva. En-Nesyri, en una rápida acción al espacio tras un saque de esquina en contra, tuvo en sus botas el triunfo de su equipo, pero la mano derecha de Manuel Neuer repelió el ataque y mandó el encuentro a los 30 minutos de tiempo extra. Ocampos estiró todo lo que pudo y más a su equipo con balón al pie, recibiendo en cualquiera de los tres carriles (porque empezó el partido por izquierda, con Suso desde la derecha, y lo acabó en la derecha, a pie natural, tras la entrada al campo de Óliver Torres), escondiéndolo y superando por físico, calidad y muchísima insistencia. Pero el Bayern, apoyándose constantemente en Müller, y este, a su vez, en Lewandowski, consiguió volver a inclinar el escenario en el tramo decisivo de la noche. Acabó imponiéndose a balón parado, tras un saque de esquina y un mal rechazo de Bono (que, siendo del todo justos, antes había salvado al Sevilla en varias ocasiones), y ahí, por mucho corazón que le pusieron los andaluces en el último tramo, acabó muriendo el encuentro. Un partido que coronó al Bayern como supercampeón europeo. Pero que también deja claro que este Sevilla, cuando se trata de Europa, puede mirar a los ojos a cualquiera. Porque como las lenguas antiguas aseguraron hace ya muchísimos años… nunca jamás se rendirá.

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Foto de portada: www.sevillafc.es

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5 comments

Una delicia de crónica Adri. Pese a la importante baja de Reguilón (más que la de Banega a mi parecer), sigo pensando que este Sevilla con un delantero TOP (En-Nesyri no me convence y creo que no soy el único al que le pasa), podría pelear por cotas muy altas en LaLiga.

¡Muchas gracias, Quique! 😀

Personalmente, me hubiese gustado mucho ver a Carlos Fernández en este equipo. Pero gustos al margen, los perfiles de De Jong y En-Nesyri son coherentes con el sistema del Sevilla.

Dicho esto, creo que En-Nesyri jugó la prórroga tocadísimo con la acción de Neuer. Gestualmente, parecía sobrepasado en el plano anímico.

Para mí Carlos es mejor que los dos que jugaron ayer. Y tampoco es tan raro que En-Nesiry falle un mano a mano. Al final estas cosas se determinan por la calidad pura de los atacantes, y el marroquí no es extraordinariamente preciso en el remate final, y menos si tiene tiempo para pensar. Creo que es más fiable golpeando desde media distancia que intentando acabar una acción en la que tiene que “engañar” al portero.

Coincido contigo en que los perfiles de los dos delanteros sevillistas son coherentes. Pero también coincido con Axel en que Carlos Fernández es mejor que los dos. Cierto es que De Jong responde a un perfil de 9 muy distinto, pero Carlos y En-Nesyri se asemejan bastante y ahi me parece un grave error (mira que comete pocos el Sevilla con Monchi a la cabeza) deshacerse del sevillano.

Excelente el juego del bayern, tengo muchisimas ganas de verlos en está edición de la champions vs un equipo que les haga jugar su mejor futbol, ya sea vs liverpool/juventus/atletico o algún otro que esté en forma (vs el bvb en la final de la super copa)

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