Un primer título para seguir creciendo

La Juve de Pirlo viene jugando con un sistema mixto. Foto: Stefano Gnech/Focus Images Ltd

Andrea Pirlo ya ha conquistado su primer título en el banquillo de la Juventus. Anoche, en Reggio Emilia, el cuadro bianconero derrotó al Nápoles en una Supercopa de Italia que decidió Cristiano en el área pequeña, que Insigne, de penalti, no logró igualar en la recta final y que Morata, al espacio, remató a la contra en el tiempo de descuento. A los puntos, puede decirse perfectamente que la Juventus fue superior en el encuentro. Propuso más y mejores cosas. Y golpeó con determinación cuando tuvo la ocasión de hacerlo. Una victoria, un título en este caso, que debería servir para empezar a darle estabilidad y credibilidad al trabajo de Andrea Pirlo. Resultados, confianza y tiempo para seguir creciendo, esa espiral de la que ya hemos hablado más de una vez, pese a que sus continuos cambios tácticos, que el fin de semana pasado probaron a variar la posición de Cristiano y en esta ocasión invirtieron los perfiles que el equipo ya había asentado, están siendo, más que una certeza, un quebradero para una plantilla que ha perdido continuidad en los roles, los movimientos y los automatismos que dan fondo y forma a todos los sistemas tácticos.

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Andrea Pirlo decidió mantener este sistema mixto en el que viene trabajando desde hace meses. Es decir, la Juventus volvió a iniciar el juego desde la defensa dejando tres centrales en la retaguardia y a defender desde un 4-4-2 perfectamente identificable. Sin embargo, los patrones no fueron los habituales ni tampoco los más recientes. El regreso a la titularidad de Cuadrado en el costado derecha, actuando como lateral en defensa y como carrilero en fase ofensiva, llevó a Danilo a ocupar el perfil izquierdo, a pie cambiado, para ser tercer central en la construcción y lateral en fase defensiva, como de costumbre, pero con un cambio de banda que evidentemente alteró muchas situaciones y comportamientos por delante de su posición. Porque la Juventus, en cierto modo, perdió el lado fuerte que hasta ahora había edificado por izquierda. La posición tan abierta de Chiesa, como volante, siempre por delante de Danilo, distó en demasía del papel que viene ocupando el jugador de ese sector (McKennie, Ramsey), que normalmente se mete por dentro, compensa los movimientos de Cristiano Ronaldo y limpia la subida del lateral izquierdo, como analizamos en este texto. Y la Juventus, en consecuencia, insistió más que nunca en el uso del carril central para progresar, girar al Nápoles y atacar durante toda la primera parte.

Juventus 2 (Ronaldo 64′, Morata 90′)
Nápoles 0

Juventus vs Away team - Football tactics and formations

La ocasión más clara de la primera mitad fue napolitana: un centro desde línea de fondo de Demme, desde el perfil izquierdo, en el que Petagna, titular en detrimento de Mertens (que arrastraba molestias físicas), obligó a esforzarse seriamente a Szczesny. Aun así, el balón y la iniciativa fue en todo momento de la Juventus. La Vecchia Signora quiso salir jugando siempre desde la defensa, imponiendo su superioridad numérica de base (tres centrales) ante la primera línea de presión rival (en la que Zielinski, interior izquierdo, saltaba a la misma altura que Petagna), y la dirección fue la misma todo el tiempo: buscar por dentro a Kulusevski y Cristiano, los dos puntas del equipo, para explotar la espalda de los tres centrocampistas napolitanos. La Juventus consiguió pisar con relativa continuidad el último tercio del campo, pero nublada, en cierto modo, por los cambios dentro de su sistema y la obligada adaptación a los mismos, se marchó al descanso sin un solo disparo entre los tres palos defendidos por Ospina. Lo más potable en el primer tiempo de la Juventus fue la buena sintonía entre Arthur y Bentancur en medio campo, con una distribución de roles y espacios bien marcados, y su presión tras pérdida ante un Nápoles que no tuvo más remedio que salir en largo una y otra vez desde zonas muy retrasadas.

La situación cambió radicalmente al descanso. La entrada de Bernardeschi (por Chiesa) en el sector izquierdo aceleró el juego de la Juventus en los últimos metros. El ‘33’ de los bianconeri salió a jugar su partido, o al menos completó uno muy diferente al que venía realizando hasta ahora el futbolista de esta posición e incluso el propio Chiesa en la primera parte, y dejó una serie de acciones técnicas que le brindaron al colectivo la oportunidad de instalarse y progresar con control en campo contrario. Así las cosas, con Bernardeschi desde la izquierda, Cristiano y Kulusevski nuevamente por dentro, los dos pivotes en medio campo (Arthur y Bentancur) escalonados y McKennie situado en zonas más intermedias, el cuadro de Andrea Pirlo consiguió dominar posicionalmente ante un Nápoles que, hasta después del uno a cero en contra, no consiguió estirarse ni una vez al espacio. Sí lo hizo entonces, perdiendo en el marcador (1-0) y con Mertens como punta, pero Insigne desperdició la mejor oportunidad disparando fuera un penalti que hubiese puesto el empate a falta de diez minutos. El balón no entró, Szczesny volvió a salvar los muebles en el descuento y Morata, que entró en los minutos finales, sentenció el duelo, y el título, en una contra. Es el primer titulo profesional de Andrea Pirlo en el banquillo. El primero, obviamente, de la Juventus en este año 2021. Y su segunda Supercopa de Italia en los últimos tres años, que no está nada mal, traer caer en 2019 ante la Lazio en Arabia.

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Foto de portada: Stefano Gnech/Focus Images Ltd.

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