El Porto de Pepe, Oliveira y Sérgio Conceiçao

Pepe of Real Madrid during a press conference ahead of their UEFA Champions League semi final at Juventus Stadium, Turin
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04/05/2015

El FC Porto ha dado la primera gran sorpresa de esta Champions. El cuadro portugués se clasificó este martes para los cuartos de final tras eliminar a la Juventus en el Allianz Stadium en uno de los partidos más emocionantes de este nuevo fútbol sin aficionados en las gradas. El Porto de Sérgio Conceiçao compitió con uñas y dientes el partido de vuelta, como ya hizo en la ida celebrada en Do Dragao, y a pesar de jugar más de media hora con un futbolista menos por la expulsión de Mehdi Taremi (por segunda amarilla), el equipo portuense resistió y consiguió hacer valer su ventaja del primer partido. En líneas generales, teniendo en cuenta que el 2-1 de la Juventus en el tiempo reglamentario mandó el partido a la prórroga, Sérgio Conceiçao le ganó claramente la batalla a un Andrea Pirlo que sale muy tocado de este tropiezo. Con esta eliminación, ya es el tercer año consecutivo en el que la Juventus, desde la llegada de Cristiano Ronaldo en 2018, cae en las primeras rondas de las eliminatorias directas de la Champions. En la 2018-19, su primera temporada, fue eliminado en cuartos por el Ajax; en la 2019-20, cayó en octavos ante el Olympique Lyon, y este curso, de nuevo en la ronda de octavos, cae ante este Porto. Todo un campanazo.

Antes y después de la expulsión, el Porto fue mejor que la Juventus durante más tiempo. El plan inicial de Sérgio Conceiçao fue muy parecido al del partido de ida ordenando a su equipo presionar insistentemente muy arriba los reinicios de la Juventus en su juego, es decir, cada vez que sacaba de puerta o iniciaba la acción cerca de los dominios de Wojciech Szczesny, y automáticamente, en cuanto los italianos se plantaban con el balón en la divisoria de los dos campos, respondía organizando un bloque medio con el que pretendía defender con los centrales lejos de su portero. El plan era claro. Y el equipo demostró llegar a este partido con la lección bien aprendida. Esa defensa en 4-4-2 del Porto volvió plantearle a la Juve una serie de retos creativos, organizativos y en muchos casos posicionales para los que no obtuvo respuesta en su pizarra, como ya ocurrió en el duelo de ida, ni en la inspiración individual de sus piezas, al menos durante la primera parte; porque en la segunda sí apareció Federico Chiesa, y a punto estuvo de ganar él solo la eliminatoria. Pero vayamos por partes. Volvamos al punto en el que nos encontrábamos. Sin Danilo, sancionado, Pirlo no pudo reproducir el sistema mixto (con el que ataca dejando tres centrales abajo y defiende en 4-4-2) que viene vistiendo a la Juventus esta temporada. El dibujo, por sí solo, no hubiese resuelto ninguno de los problemas que tuvo el equipo en la primera mitad, pero sí añadió una carga extra a una Juve que ya tiene muchos problemas.

Juventus 3 (Chiesa 49′ 63′, Rabiot 117′)
Porto 2 (Sérgio Oliveira 19′ pen., 115′)

juv vs Away team - Football tactics and formations

Sin Danilo, por tanto, la Juventus dispuso de inicio un sistema mucho más asimétrico que de costumbre. Alex Sandro, teórico lateral izquierdo, se situó todo el tiempo en un espacio ciertamente intermedio, en el que no era lateral pero tampoco central, ya que por delante, en su misma banda, Federico Chiesa se pasó toda la primera parte abierto a ese costado como si fuese una chincheta fijada en la línea blanca. Y por el otro lado, Aaron Ramsey se soltaba de la banda derecha para aparecer dentro y Juan Guillermo Cuadrado aprovechaba ese espacio para incorporarse a zonas más adelantadas. Sin embargo, la Juventus volvió a morder el anzuelo y el Porto consiguió que los primeros 45 minutos se jugasen a lo que Sérgio Conceiçao pretendía con su planteamiento. En este punto del análisis hay que hablar ya del primer gran nombre de la noche, que no es otro que el de Sérgio Oliveira. El futbolista portugués ha cuajado una eliminatoria espectacular ante la Juventus. Tanto en la ida como en la vuelta. Con y sin balón. Ha completado dos partidos de un nivel altísimo, siempre con la cabeza levantada, tomando decisiones con mucho criterio, y además se apuntó ayer los dos goles de su equipo. Un penalti, en la primera parte, y una falta directa en la prórroga, en el 115’, que (casi) le puso la puntilla al partido y a la clasificación del Porto.

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Sérgio Oliveira estuvo acertadísimo con el balón en los pies, dándole una pausa y una claridad muy necesarias al juego en cada transición defensa-ataque de los suyos, pero es que sin la pelota también brilló con luz propia. El doble pivote de este Porto funciona como el limpiaparabrisas de un coche. El funcionamiento es el mismo. Si uno de los dos pivotes salta a la presión más adelantada, en esos reinicios del juego de la Juventus que antes comentábamos (a los que generalmente iba Mateus Uribe), el otro pivote (en este caso, el propio Oliveira) cierra, y viceversa, si uno de los dos pivotes salta más abajo, cuando el Porto defendía en bloque medio, el otro (con la ayuda de uno de los dos puntas, muy sacrificados en esos esfuerzos) corrige dentro para asegurarle un dominio posicional al equipo dentro del carril central. Una zona estratégica en el planteamiento del propio Conceiçao, que pretendió obligar a la Juventus a jugar todo el tiempo hacia fuera, mandando el balón a la banda, sin que previamente hubiese podido generar una ventaja.

Federico Chiesa fue el mejor futbolista de la Juventus. Foto: Antonio Polia/Focus Images Ltd +393473147935 25/09/2018
Federico Chiesa fue el mejor futbolista de la Juventus. Foto: Antonio Polia/Focus Images Ltd

De ahí tantos centros, especialmente desde el lado de Cuadrado, y tan poco acierto. Así las cosas, el Porto consiguió llegar hasta el descanso ganando (0-1) y controlando el encuentro ante una Juventus que tuvo muchísimas dificultades para imponerse con el balón en campo contrario. Arthur Melo, que era el primer centrocampista en recibir de sus centrales, tuvo que inventarse absolutas genialidades (que, lógicamente, no todas pudieron llegar a buen puerto) para conectar con los futbolistas de la siguiente línea, todos ellos parados, mal escalonados y demasiado alejados de los pasadores; así que atacó tan mal la Juve en la primera parte que su respuesta tras pérdida fue aun peor. El Porto consiguió salir con cierta continuidad al espacio, apoyándose en la velocidad de Sanusi en el perfil izquierdo, en lo bien encajados que están los dos puntas (entre el apoyo, la descarga y el desmarque) y en el empuje de los dos centrocampistas que, desde más arriba o más abajo, acompañaban todas las transiciones ofensivas desde segunda línea.

El Porto quiso mantener ese plan en la segunda parte, como era de esperar, y salió a presionar de nuevo muy arriba en cuanto la Juventus merodeaba cerca de su portero. Pero todo cambió en cuestión de pocos minutos. Federico Chiesa hizo el tanto del 1-1 tras una buena dejada de Cristiano Ronaldo dentro del área, ofreciéndose de espaldas para que el italiano, con el pie derecho, la clavase en la escuadra alejada de la portería. Y pocos minutos después se produjo la expulsión de Mehdi Taremi. Con uno menos, al menos hasta que el equipo volvió a reencontrarse consigo mismo, al Porto le tocó apretar los dientes y defender en un 4-4-1 que, lógicamente, perdió su eficacia a la hora de condicionar los primeros pases de la Juventus en campo rival. Fue en ese tramo del partido en el que Federico Chiesa se abrochó la capa y tiró del carro sin mirar atrás. Mucho más suelto que en la primera parte, recibiendo cerca de la banda izquierda pero alejándose de ella en cuanto entraba en contacto con el esférico, el extremo italiano burló la vigilancia de Corona, algo que Conceiçao ya había ideado en la primera parte (obligando a sus dos extremos a formar muchas veces una línea de seis atrás), y se abalanzó sobre el intervalo entre Manafá (lateral derecho) y Mbemba (central) con un mazo para realizar un butrón en la resistencia defensiva del Porto. Chiesa hizo también el segundo, pocos minutos después de que el Porto perdiese la igualdad numérica, entrando al remate de cabeza en el segundo palo, y dio la impresión de que el propio futbolista italiano estaba a punto de finiquitar la eliminatoria con un tercero. Y lo cierto es que no anduvo demasiado lejos de hacerlo. Da la sensación de que Chiesa se había imaginado muchas veces este partido en su cabeza, pues al final cabe señalar que esta es su primera temporada en la Champions League, como si llevase toda la vida soñando con un partido así, pues solo de esta forma puede explicarse la brutal determinación con la que Chiesa jugó los segundos 45’. Parecía que llevase toda una vida jugando este mismo partido. Y con actuaciones así, o como la de su debut en este torneo en la fase de grupos ante el Dinamo Kiev, el ex de la Fiorentina demuestra que es un ganador nato. Lo lleva dentro. Así lo siente. Y de este modo, así es como compite.

Mateus Uribe volvió a acompañar a Sérgio Oliveira en el doble pivote. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Mateus Uribe volvió a acompañar a Sérgio Oliveira en el doble pivote. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Pero la Juventus no acabó de darle el golpe definitivo al encuentro, el Porto se repuso y el duelo se acabó yendo a la prórroga. Y sí, aquí es donde hay que hablar del tercer y último gran nombre propio de la velada. Pepe, a sus 38 años, comandó la resistencia de su equipo en Turín. Estuvo en todas. Llegó a todos los sitios. Completó un total de 18 despejes (que se dice pronto) y lideró la defensa con esa jerarquía tan suya en la que mezcla talento y carácter. Posiblemente, salvo por los dos dobletes de Sérgio Oliveira y Federico Chiesa, Pepe fue el gran futbolista del partido por una sencilla razón: porque lo hizo suyo; se apoderó del escenario, se metió a la Juventus en el bolsillo y demostró, con sus años, que todavía hoy sigue siendo uno de los mejores defensores que ha visto el fútbol europeo. Pepe es una leyenda absoluta del viejo continente. Y el Porto de Sérgio Conceiçao, con este pase, ya tiene su página para seguir escribiendo su historia en esta Champions. Y lo consiguió en Turín, ante la Juventus, con Andrea Agnelli en el palco, que horas antes del duelo se había quejado de que al calendario le sobran algunos partidos. Justicia poética.

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Foto de portada: Stefano Gnech/Focus Images Ltd.

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4 comments

Juventus una decepcion total, bueno aunque ya sospechaba que podian quedar eliminados, Cristiano tambien ya en declive, en las eliminaciones pasadas el habia metido todos los goles, veo muy dificil que la Juventus gane la champions en un futuro cercano.

Gran lectura del partido Adrián. Como imagen icónica de este partido me quedo con la sonrisa inamovible en la cara de Pepe durante todo el encuentro.

Pepe, 15 años compitiendo al máximo nivel, qué jugador!! Opinión impopular, pero para mi, el mejor central del siglo XXI

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