El Bayern gana y golea, pero no despeja la incógnita

David Alaba of Bayern Munich during the UEFA Champions League match at Allianz Arena, Munich
Picture by Yannis Halas/Focus Images Ltd +353 8725 82019
13/03/2019

El Bayern Múnich volvió a apoderarse del Estadio Olímpico de Roma con un contundente uno a cuatro que ha dejado muy encarrilado su pase a cuartos de final. Los de Hans-Dieter Flick salieron a por el partido desde el arranque, queriendo tener el balón para atacar el repliegue medio-bajo de la Lazio, que salió organizada en su ya habitual 5-3-2 en la pizarra de Simone Inzaghi, y desde muy pronto consiguieron intimidar el área defendida por Pepe Reina. El Bayern, a pesar de la importante lista de ausencias, optó por mantener el sistema 4-2-3-1 que viste al equipo desde llegada de Flick, y para ello, puesto que Thomas Müller era una de las bajas, situó al joven Jamal Musiala (17 años) como mediapunta por detrás de Robert Lewandowski. El inglés fue claramente uno de los mejores futbolistas del encuentro moviéndose entre líneas. Musiala hizo uno de los tantos, el 0-2, y participó de manera activa en la fase ofensiva del equipo, en un duelo que se le puso muy de cara a los alemanes por el grave error de Matteo Musacchio en la acción del 0-1. Esos fallos se pagan caro.

Para la Lazio era fundamental escapar de esos errores no forzados, puesto que sus únicas opciones en el partido (y posiblemente también en el global de la eliminatoria) pasaban por defender abajo, con el bloque bien ordenado, y salir rápido al espacio a partir de Luis Alberto, Ciro Immobile, Joaquín Correa y Sergej Milinkovic-Savic. Pero no fue capaz de mantener esa seguridad defensiva durante demasiado tiempo. Un error en la entrega de Musacchio originó la ocasión del primer tanto del Bayern, una acción en la que Lewandowski estuvo bastante rápido para recoger el balón y recortar ante la salida de Reina. Tras ese primer gol, antes del minuto 10 de la primera parte, el Bayern optó por darle continuidad a su plan original (y no especular con el resultado a través del espacio), jugando con el bloque muy adelantado, proponiendo a través del esférico y siendo agresivo en sus aproximaciones.

Lazio 1 (Correa 49′)
Bayern Múnich 4 (Lewandowski 9′, Musiala 24′, Sané 42′, Acerbi 47′ p.p.)

BAY vs Away team - Football tactics and formations

No por casualidad, Hans-Dieter Flick optó por organizar la fase de iniciación de su equipo cerca de la divisoria de los dos campos (ante la nula presión de la Lazio) con sus dos laterales muy abajo, Niklas Süle (lado derecho) y Alphonso Davies (izquierdo), ordenando a su vez a los dos extremos, Leroy Sané (banda derecha) y Kingsley Coman (izquierda), que fijasen muy abiertos. De esta forma, atrayendo con los primeros a los dos interiores rivales (Luis Alberto y Milinkovic-Savic) y bloqueando con los segundos la posible reacción de los dos carrileros (Adam Marusic y Manuel Lazzari), el Bayern consiguió agrandar mucho (tiempo y espacio) las recepciones de Joshua Kimmich y Jamal Musiala entre líneas. Una estrategia claramente premeditada en la pizarra de Hans-Dieter Flick que le dio a sus futbolistas las herramientas necesarias para imponer y explotar las grandes diferencias técnicas (y de nivel, en general) que mantienen con el equipo romano.

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La determinación del Bayern en los metros finales fue total. Cada acercamiento al área de Reina se tradujo en una ocasión manifiesta de gol. Aunque eso, por otro lado, no implicó que el equipo controlase mejor sus pérdidas en campo rival. Una situación muy típica desde la temporada pasada. Dicha fragilidad le ofreció a la Lazio la posibilidad de llegar hasta muy arriba pese a arrancar sus transiciones desde muy abajo. Es cierto que a los de Simone Inzaghi les faltó seguramente un punto extra de calidad en los metros finales para resolver sus ocasiones con verdadero peligro en la portería de Manuel Neuer, pero aun así la Lazio dejó varias veces en evidencia la respuesta tras pérdida del Bayern Múnich. Esto es algo, como ya decimos, que el cuadro alemán arrastra de la temporada pasada, y que incluso pudo verse en el tramo final y decisivo de la Champions League 2019-20: este Bayern presiona desde los riñones de sus futbolistas, especialmente los centrocampistas, que deben realizar esfuerzos muy largos y explosivos para cortar la transición del equipo rival, como ya ocurría hace unos meses con Thiago y el propio Kimmich, y no tanto desde la proximidad de sus piezas al lugar en concreto donde se produce la pérdida.

Ciro Immobile quiso tirar del carro de la Lazio ante el Bayern. Foto: Focus Images Ltd
Ciro Immobile quiso tirar del carro de la Lazio ante el Bayern Múnich. Foto: Focus Images Ltd

El hecho de aglutinar tantos hombres por delante de la línea del balón tiene sus pros y sus contras, evidentemente, y más cuando el sistema no ha alcanzado aún una respuesta previa a este problema que le permita al equipo ser mucho más eficiente y eficaz ante la recuperación del equipo rival. Algo que la Lazio aprovechó para transitar varias veces al espacio durante las dos mitades del encuentro, también en la segunda, a pesar de la enorme diferencia en el resultado (1-4), y que sirvieron para ilustrar dos detalles que merecen ser comentados en este análisis. El primero tiene que ver con lo frágil que sigue siendo este Bayern Múnich en ese tipo de situaciones, aunque en el ataque mantenga su tremenda determinación en los metros finales (que hasta ahora siempre ha pesado más que esas inconexiones). Y el segundo, igual de importante que el anterior, debe hacer referencia al espíritu competitivo de esta Lazio. El cuadro de Simone Inzaghi no le perdió la cara al partido en ningún momento, ni siquiera tras encajar el cuarto tanto nada más empezar el segundo tiempo, y esa fortaleza mental es la verdadera clave del éxito dentro de su proceso. Esta es la primera ronda de eliminatorias que disputa la Lazio en la Champions League desde la temporada 1999-2000, y aunque presumiblemente vaya a ser la última hasta nueva orden, siendo este el 18º encuentro consecutivo en esta competición en el que encaja al menos un gol, ese carácter y ese orgullo tan intensos de una ciudad como Roma forman parte de la identidad que Inzaghi ha conseguido darle a este equipo.

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Foto de portada: Yannis Halas/Focus Images Ltd.

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