El United de Pogba y Bruno

El Manchester United de Solskjaer tiene que mantener el ritmo para lograr entrar en Champions. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd

El Manchester United de Ole Gunnar Solskjaer ha cogido carrerilla en el mejor momento posible. El equipo suma cuatro victorias y un empate tras el parón, que se han convertido en 10 puntos (de 12 posibles) en la Premier y un pase a semifinales en la FA Cup. El United ha regresado con la misma dinámica previa al confinamiento y los puestos Champions no son una quimera en este momento. Las sensaciones son cada vez más positivas, toda vez que la presencia en Europa la próxima temporada parece asegurada, y a nivel de juego el equipo ha experimentado un plus importante durante estas semanas: el regreso de Pogba. Y lo que es aún mejor: la buena sintonía que el francés está teniendo en estos partidos con el futbolista más en forma del equipo: Bruno Fernandes.

Paul Pogba y Bruno Fernandes se están entendiendo muy bien sobre el campo. Jugando en diferentes alturas y posiciones, porque el francés parte del centro del campo, ya sea desde el interior (como por ejemplo ante el Norwich) o desde el doble pivote (como ante el Brighton), y el portugués hace lo propio como mediapunta por delante de la línea del balón, Solskjaer ha orquestado desde su sistema una serie de movimientos que llevan a conectar a Pogba con Bruno en la frontal del área. Además de goles (o golazos, mejor dicho), Bruno Fernandes está aportando otras muchas cosas al juego del equipo. Moviéndose constantemente por delante del pasador, ofreciéndose de espaldas o perfilado entre las líneas del equipo contrario, el portugués está consiguiendo dinamizar y acelerar las posesiones de su equipo a través de una serie de recepciones difícilmente controlables por el rival. Pero antes de pasar al siguiente punto conviene insistir en la posición en la que el United está consiguiendo que Bruno reciba, siempre por delante del balón, pues desde ahí vamos a detallar todo lo que ocurre antes de que el portugués arme su disparo.

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Ante el Tottenham de José Mourinho, en el primer partido tras el regreso de la competición, Solskjaer trazó una serie de movimientos muy interesantes para conseguir que su equipo avanzase siempre a través de su hombre libre. Con Wan-Bissaka haciendo de tercer central en cada salida de balón, situándose a la misma altura que Lindelof y Maguire, el Manchester United quiso que su fase de iniciación fuese siempre en situación de, como poco, igualdad numérica ante la presión a media altura de su rival. Este patrón, desde el cual el equipo trató de avanzar todo el tiempo de manera vertical, era completado por la actividad de Rashford (que arrancaba desde la izquierda pero se metía hacia dentro), James (quien fijaba muy abierto por derecha) y Bruno Fernandes (que iniciaba dentro pero rompía siempre hacia fuera). En aquel partido el United volvió a jugar con dos pivotes en medio campo, Fred y McTominay, y el Tottenham, a decir verdad, consiguió controlar bastante bien las aproximaciones de su rival a zona de tres cuartos, orientando la posesión hacia fuera y forzando el robo a través de una presión (en bloques) muy característica de Mourinho, pero el poso ya estaba. La teoría se la sabía. Y la entrada de Pogba en la recta final, clave en la acción del uno a uno, iluminó un escenario que Solskjaer llevaba meses esperando.

Ante el Brighton pudo verse con más claridad. Pese a que aún se encuentra lejos de su peak físico, Pogba ha dejado claro estas semanas que su influencia es máxima en todas las alturas. Moviéndose de forma diagonal cerca del primer pase, ayudando en este caso a Nemanja Matic en la fase de iniciación (ya sin Wan-Bissaka como tercer central); acelerando el juego desde el pase (y no tanto aún mediante la conducción) por encima de la divisoria; y llegando muy arriba en el último tercio, adentrándose en línea de fondo y aclarando las situaciones de disparo de Bruno en la frontal, Pogba se encuentra muy cerca de su evolución completa como centrocampista. Tras pérdida, cuando el Manchester United transita hacia su área o en aquellas fases en las que el colectivo debe replegar por delante de su portero, hay un detalle especialmente interesante en el juego del francés (y más ahora que se acerca el mercado y volverá a sonar el rumor de todos los veranos) y es que no defiende sobre la línea de pase rival, restándole opciones al pasador, sino que lo hace directamente sobre el poseedor de la pelota, que esto es algo muy distintivo de la Premier, lo cual le lleva a cometer un buen número de tackles por partido. Sea como fuere, el futbolista francés también se está mostrando bastante activo en esas situaciones del juego, y en consecuencia, motivada esa activación individual de los futbolistas por lo juntos que están siempre tras pérdida, el United está consiguiendo recuperar muy arriba.

Paul Pogba ha vuelto a muy buen nivel tras la lesión. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd
Paul Pogba ha vuelto a muy buen nivel tras la lesión. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

No obstante, el plan de juego de Solskjaer está llevando al equipo a querer progresar a través de sus futbolistas más alejados. Los dos laterales del equipo rara vez abandonan campo propio cuando los centrales inician el juego desde abajo. Y de esta forma, en función claro está de cómo y con cuántos futbolistas presione el rival, el Manchester United se asegura hasta seis futbolistas (sin contar a David de Gea) en torno al balón. Y otros cuatro, los dos extremos, el mediapunta y el delantero, por delante, fijando por fuera y ocupando intervalos por dentro. Extraña es la ocasión en que alguno de estos futbolistas baja a recibir directamente del doble pivote y no “espera” en su posición, pues esto llevaría al equipo a perder amplitud y/o profundidad en la zona donde más los necesita. Para ello es importante que el medio campo se encuentra perfectamente escalonado para impedir que el rival pueda presionar de manera eficaz con un solo futbolista, y para que Pogba (por lo general) encuentre zonas para conducir/desplazar el esférico. Quien sí se ofrece por orden del sistema una vez se ha superado esa primera presión es Rashford, desde la izquierda.

El inglés, jugando a pie cambiado, siempre ha tenido salida hacia los dos perfiles. Pero su influencia en el juego va más allá de su desborde en los últimos metros. Algo que tiene muy bien automatizado este equipo son los desmarques de continuación por delante del poseedor del balón. Una serie de movimientos, entre rupturas al espacio, diagonales o desmarques circulares que, además de darle un tiempo y espacio muy valioso al poseedor, puesto que generalmente hunden y arrastran las vigilancias más cercanas, consiguen darle mucha continuidad al juego para que no se estanque en ninguna zona. Rashford protagoniza indirectamente una de estas situaciones cada vez que recibe en banda, porque Shaw, el lateral de su lado, tiene muy estudiada ya la ruptura vertical para ofrecerle una opción de pase vertical y profunda, además de aclararle un espacio muy útil para salir hacia dentro y acercarse al área con su pie derecho. Pero el valor de Rashford evidentemente tampoco se queda ahí. El golpeo de su pierna más hábil, la derecha, también es muy utilizado para hacer progresar al equipo a partir de sus envíos más directos: ya sea en vertical, para conectar con Martial (mientras que Bruno rompe automáticamente para recoger su devolución y atacar el área con velocidad), o directamente en diagonal, cambiando la orientación del juego. Otro recurso que el United tiene muy bien engrasado en el libreto.

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Juntándose por izquierda, en el sector que el Manchester United está haciendo como fuerte a nivel de sistema, para cambiar el juego hacia el otro sector y girar el repliegue o la presión rival, el equipo está utilizando para ello los pies derechos de Rashford y Maguire. Haciendo recibir a Wan-Bissaka muy arriba, en un rol mucho más ofensivo que ante el Tottenham, permaneciendo el inglés muy abierto para ensanchar la circulación de su equipo (y, por ende, también el posicionamiento defensivo del rival), el sistema de Ole Gunnar Solskjaer está consiguiendo unir así los diferentes puntos que acercan a Bruno Fernandes a la frontal del área. Ya sea desde la conducción de Shaw hasta línea de fondo para después poner el centro, donde obviamente también aparece un Martial ya reconvertido claramente a la posición de ‘9’, desde el regate de Greenwood en el extremo derecho o desde la presencia de Pogba en el último tercio, todos los movimientos de este Manchester United están ideados para que Bruno reciba, juegue y dispare siempre en su mejor hábitat. Como cuando Golden State Warriors recorre todo el perímetro con mucha velocidad entre los pases para dejar solo a Curry en posición de tiro. Algo muy parecido está haciendo el United para acercar a Bruno Fernandes a su zona de mayor influencia, pues Bruno (con la colaboración de Pogba, Rashford, Martial y compañía) acercará así al equipo a jugar la próxima temporada en Europa. Ole Gunnar Solskjaer es muy buen estratega.

Foto de Portada: Simon Moore/Focus Images Ltd.

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