Matthew Hoppe: savia nueva

General view of the stadium showing the players tunnel which has a coal effect to recognise the importance of the mining industry in the region pictured ahead of the UEFA Champions League match at Veltins-Arena, Gelsenkirchen
Picture by Ian Wadkins/Focus Images Ltd +44 7877 568959
18/02/2015

El Schalke 04 dejó de ser hace tiempo un terreno fértil para el talento más precoz. De la grada al césped del Veltins-Arena pasaron muchos futbolistas muy jóvenes que hoy están entre los mejores del mundo, pues la fábrica de Gelsenkirchen ha sido siempre una planta muy prolífica. De aquí, entre otros muchos, salieron futbolistas de la talla de Manel Neuer, Leroy Sané, Julian Draxler, Mesut Özil, Joel Matip o Sead Kolasinac. Y sin ser canterano, aunque sí llegó muy jovencito procedente de Turquía, el último en echar el vuelo ha sido Ozan Kabak. La inestabilidad deportiva de un Schalke que lleva años coqueteando con zonas y situaciones muy peligrosas dentro de la tabla no es, evidentemente, el mejor caldo de cultivo para que futbolistas jóvenes puedan crecer, desarrollarse y madurar en las mejores condiciones. Sin embargo, hay especies naturales que son un canto de rebeldía por la propia vida. Hasta en los terrenos más machacados por la erosión, la acción humana y el paso del tiempo acaban apareciendo esos brotes verdes que son tan atrevidos y azarosos como la propia juventud, pues un día aparecen muy pequeños bajo una piedra, pero al siguiente se han apoderado de todo el suelo. En un Schalke que respira desde hace meses con enormes dificultades, un futbolista muy joven, reclutado para la cantera minera la temporada pasada desde la Academia del FC Barcelona en Toronto, se ha convertido por su inspiración (y no tanto por las condiciones que está garantizándole el equipo por ser joven, como ocurría antaño) en motivo de esperanza en una mina que amenaza con derrumbarse.

Matthew Hoppe no es un canterano como tal, pero el Schalke 04 tampoco está para ponerse demasiado exquisito con la épica. El delantero norteamericano se ha hecho un hueco por sus propios méritos en el once minero. De hecho, Matthew Hoppe no empezó la presente temporada con el primer equipo, sino que lo hizo jugando con el filial del Schalke 04 hasta noviembre del año 2020. El estadounidense debutó en la Bundesliga en un duelo ante el Borussia Mönchengladbach, aún con Manuel Baum en el banquillo del Veltins-Arena, y desde entonces ya es uno de los habituales. Sus cinco goles en poco más de una semana ante Hoffenheim (hat-trick), Eintracht Frankfurt y Colonia el pasado mes de enero avalaron la decisión de Christian Gross de mantener a Hoppe en el once titular del equipo desde su llegada, y raro será, salvo por fuerza de causa mayor, que de aquí a final de temporada pierda ese protagonismo. El fútbol del norteamericano es muy ingrato. A veces hasta demasiado. Porque él sabe mejor que nadie que de sus desmarques al espacio depende la profundidad (y en el fondo las posibilidades) de este Schalke 04. El fútbol de Matthew Hoppe es tan natural como lo es cualquier otra especie que desarrolla su ciclo biológico natural sin la intervención (regular) del ser humano. Es decir, el juego del delantero norteamericano está plagado de imperfecciones que dan forma a su perfil actual, y que, en el fondo, son razón de optimismo y subsistencia en un terreno tan poco productivo como el de este Schalke 04.

Huntelaar volvió al Schalke 04 el pasado mes de enero. Foto: Paul Terry/Focus Images Ltd
Klaas-Jan Huntelaar volvió al Schalke 04 el pasado mes de enero. Foto: Paul Terry/Focus Images Ltd

Hoppe es un delantero que necesita espacio para desarrollarse completamente. El estadounidense es un futbolista que vive siempre por delante de la línea del balón. Y Hoppe, en este caso, vive acompañado de un segundo punta, Mark Uth, que tiene una mayor habilidad en el apoyo de espaldas a portería, y eso, de algún modo, le descarga de tareas y responsabilidades en la fase ofensiva del Schalke 04. Decíamos unas líneas más arriba que el fútbol de Hoppe es muy ingrato porque el chico es incansable en sus esfuerzos hacia la portería rival. Si Uth es mucho más activo como nexo entre las líneas del 4-4-2 de Christian Gross, Hoppe es la amenaza que facilita los descensos en apoyo de su propio compañero, fijando o arrastrando a los defensas del equipo contrario, y a su vez es quien posibilita las transiciones del Schalke 04 al espacio. El norteamericano no siempre recibe después de desmarcase, quede aquí constancia de este detalle, pero aun así realiza continuamente esos esfuerzos que lanzan y estiran al equipo en ataque. De hecho, hasta su salida en este mercado de invierno, se convirtió en algo común que Ozak Kabak, central derecho, buscase a través de sus desplazamientos los desmarques al espacio del propio Matthew Hoppe, que no solo se desmarca de manera vertical sino que también tiene movimientos más diagonales para abarcar cualquiera de los tres carriles. Generalmente, si Hoppe debe caer hacia un costado, lo hace sobre el perfil derecho, pues él es diestro, y desde ahí, ya que no tiene un desarrollo demasiado hábil de su pierna izquierda (en este tipo de situaciones), consigue simplificar mucho sus acciones cada vez que recibe.

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En otro contexto, quizá en el futuro, sería interesante ver a Hoppe en un sistema que le permitiese administrar mucho mejor sus esfuerzos (físicos y mentales) para sacarle un mayor partido a sus virtudes cerca del área rival, pues además no es un futbolista que destaque especialmente por su punta de velocidad al espacio (es rápido, pero no tiene una zancada realmente demoledora), porque Hoppe impacta realmente por ser un futbolista con una sensibilidad muy especial de cara a portería. El norteamericano tiene instinto. Ha nacido con olfato. Y esa habilidad, que se tiene o no se tiene, y es por la que se paga mucho dinero en el fútbol, es un tesoro aún por explotar. Lejos del área, cuando debe intervenir en las circulaciones/transiciones del Schalke 04, lo cierto es que Matthew Hoppe no es un futbolista que sobresalga por la calidad de sus acciones. Hoppe no tiene la destreza tan sensible de los futbolistas más técnicos, y aquí, el poco uso que hace de su pie izquierdo, es, en cierto modo, una traba para su propio fútbol, pues esto condiciona en muchos casos la posición que adopta sobre el esférico, y, por supuesto, la eficacia de muchas de sus acciones. En ese tipo de jugadas, movimientos y decisiones se aprecia claramente que Hoppe es una especie que está creciendo a su libre albedrío en un sistema (o equipo) que aún no ha podido reparar detenidamente en ofrecerle las condiciones más óptimas para un desarrollo coherente y controlado. Algo que, al menos ahora, no le podrá dar el Schalke.

La situación del Schalke 04, en descenso, es alarmante. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd
La situación del Schalke 04, en puestos de descenso, es alarmante. Foto: Ian Wadkins/Focus Images Ltd

Hoppe se mueve muy bien en los metros finales. Ya que él, habitualmente, no es quien conduce las transiciones del Schalke 04, sino que esto le corresponde a Harit, Serdar o Raman, mientras él acompaña desde la primera línea ofreciendo incansablemente su ruptura, en ese último tramo Hoppe tiene un desmarque profundo, vertical y directo para explotar la espalda de la defensa rival y plantarse solo delante del portero. En este tipo de situaciones cabe destacar que el joven estadounidense posee un buen timing en sus desmarques para (des)acelerar en el momento justo y no caer en fuera de juego. Una vez rompe y se planta con tiempo y espacio para resolver, esa posición tan ventajosa, otro punto clave dentro de su análisis, no se convierte en una losa, como sí le ocurre a otros muchos delanteros que necesitan actuar mucho y pensar poco, sino que él levanta la cabeza, toma la decisión y en pocas décimas de segundo resuelve con la determinación del que se reconoce infalible delante del portero. Vaselinas, disparos ajustados, balones cruzados o incluso remates con su pierna menos hábil. El fútbol de Hoppe es mucho más rico dentro que fuera del área rival. Lejos de la misma tiene un potencial aún por reconducir, como ocurre con cualquier otra especie silvestre que se abre paso en las condiciones menos esperanzadoras, ya que con el paso del tiempo, y quizá también con mayor confianza, ha ido mostrando ciertas acciones técnicas hasta ahora desconocidas dentro de su repertorio, como las bicicletas en parado, por ejemplo, que le permiten retener el balón y protegerlo.

Matthew Hoppe no es un velocista diferencial por su pico máximo de velocidad en carrera, pero aun así, curiosamente, su fútbol siempre va a muchas revoluciones. Todo lo hace muy rápido, como si llevase prisa por acabar una jugada para empezar la siguiente. Y ese ritmo, que en ocasiones se transforma en precipitación, condiciona (y mucho) a estas alturas una toma de decisiones aún muy mejorable a medida que se aleja del área. Algo que en realidad no es extraño, dicho sea de paso, para la edad que tiene. En cualquier caso, este californiano de apenas 19 años, se ha convertido en una suerte de bendición para un Schalke 04 que va bastante justo de talento y calidad en todas las fases y direcciones del juego. Hoppe se equivoca muchas veces, y se equivocará aún muchas más, pues es parte lógica de su desarrollo. Antes de que la mina del Schalke 04 acabe de venirse abajo, o si es irremediable, dadas las circunstancias, que así acabe ocurriendo, al menos que el carácter jovial, inocente y asilvestrado de un futbolista como Hoppe, con un aspecto tan adolescente, inunde la que un día fue la cuna de muchos futbolistas jóvenes que hoy, asentados en la máxima élite del fútbol mundial, ya han hecho su vida muy lejos de Gelsenkirchen.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Matthew Hoppe
Edad: 19 años
Equipo: Schalke 04
País de nacimiento: Estados Unidos
Posición: Delantero

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 15 de febrero: Sergio Arribas
– 8 de febrero: Ozan Kabak
– 1 de febrero: Nicolò Rovella
– 25 de enero: Emile Smith Rowe
– 18 de enero: Ryan Gravenberch
– 11 de enero: Gianluca Frabotta
– 4 de enero: Curtis Jones
– 28 de diciembre: Wesley Fofana
– 21 de diciembre: Florian Wirtz
– 14 de diciembre: Illan Meslier
– 7 de diciembre: Jérémy Doku
– 30 de noviembre: Eberechi Eze
– 23 de noviembre: Darwin Núñez
– 16 de noviembre: Cristian Romero
– 9 de noviembre: Gianluca Scamacca
– 2 de noviembre: Rayan Aït-Nouri
– 26 de octubre: Giovanni Reyna
– 19 de octubre: Antony
– 12 de octubre: Matheus Cunha
– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Ian Wadkins/Focus Images Ltd.

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