Gignac sigue agrandando su leyenda

Tigres UANL

Tigres UANL jugará la final del Mundial de Clubes 2020. El cuadro del Tuca Ferretti consiguió este domingo ante Palmeiras algo histórico convirtiéndose en el primer equipo mexicano que disputará la final de esta competición intercontinental. Ningún otro mexicano en toda la historia lo había hecho antes. Necaxa (año 2000), Monterrey (2009, 2019) y Pachuca (2017) habían alcanzado como máximo el tercer puesto del Mundial de Clubes, pero nadie en México había llegado hasta el último partido para pelar por el título. Tigres ya espera a su rival en la final del próximo jueves (19:00h, horario peninsular español) que saldrá de la otra semifinal que disputarán este lunes Bayern Múnich, campeón de Europa, y Al Ahly, campeón de África, que llega a este encuentro tras derrotar en la Segunda Ronda al campeón de Catar (y equipo anfitrión de esta edición), Al-Duhail. El Tuca Ferretti, que ha ganado 10 títulos en 10 años en el banquillo de Tigres UANL, el último, la Concachampions que conquistó en el mes de diciembre ante Los Angeles FC y que selló su billete para este Mundial de Clubes, sigue aumentando su leyenda en su tercera etapa en el club mexicano. Tigres disputará la gran final de este torneo tras derrotar al vigente campeón de la Libertadores, Palmeiras, que se quedó algo corto de ideas y recursos.

Y lo hará con justicia. Porque Tigres fue superior a Palmeiras en la primera semifinal de este Mundial de Clubes. Los actuales campeones de la Concachampions se organizaron de inicio en un 4-4-2 bastante claro parapetado a media altura. Tigres UANL optó por no presionar directamente los primeros pases de Palmeiras, sino que Ferretti situó a su equipo en un repliegue medio-bajo con André-Pierre Gignac y Carlos González en la primera línea. El cuadro brasileño, de esta forma, consiguió llegar cómodamente hasta la línea divisoria de los dos campos con el balón controlado, iniciando el juego desde la defensa con sus tres futbolistas bien abiertos: Gustavo Gómez, central izquierdo, Luan, por dentro, y Rocha, escorado en derecha. Esta primera inferioridad numérica, puesto que los brasileños iniciaban con tres futbolistas abajo y los mexicanos defendían con solo dos hombres en la zona más adelantada de su sistema, no incomodó en absoluto a Tigres UANL que ordenaba saltar a Quiñones, su volante zurdo, para disipar, con la ayuda del lateral Dueñas, las recepciones de Menino (carrilero) y Veiga (mediapunta) en este sector. Palmeiras buscó juntarse y progresar constantemente desde este lado derecho, pero a partir de aquí el fútbol de los brasileños se resentía, sin creatividad ni desborde, incapaz de girar el sistema 4-4-2 desde el que defendía Tigres UANL, bien ordenadito, en su propio campo.

Palmeiras 0
Tigres 1 (Gignac 54′ pen.)

Tigres UANL vs Away team - Football tactics and formations

Todo esto ocurrió después de que Tigres amenazase primero al poco de comenzar el encuentro. Carlos González, suplente en el duelo del pasado jueves ante el campeón asiático, Ulsan Hyundai, cabeceó dentro del área un centro que exigió una grandísima intervención de Weverton. No fue la última ocasión de los mexicanos en la primera parte, porque después llegarían otras dos más de André-Pierre Gignac, y en ambas el guardameta brasileño se empleó al máximo para abortar el peligro. El delantero francés fue claramente el mejor futbolista de esta semifinal. André-Pierre Gignac comenzó a ganar mucho protagonismo en la última media hora de la primera mitad, participando de un modo muy activo en el juego de su equipo, y su impacto en el partido fue tan grande que el escenario cambió completamente y Tigres UANL pasó a vivir los últimos 15-20’ de la primera mitad instalado en campo contrario. Gignac hizo de todo, además con bastante sentido, y bordó una actuación que ya forma parte de la historia del Mundial de Clubes. El delantero francés empezó a bajar hasta muy atrás para recibir la pelota, acudiendo para ello hasta la divisoria del medio campo, y con balón al pie, dirigiendo, consiguió que su equipo forzase a Palmeiras a reorganizarse defensivamente en muy pocos metros. Gignac recibió mucho en este lado izquierdo, partiendo incluso muchas veces de la propia banda, donde se relacionó en corto con Dueñas (lateral) y Quiñones (extremo), que jugó por izquierda, a pierna natural, mientras organizaba el ataque de su equipo con los pies (asociándose en corto, combinando en los apoyos y cambiando la orientación del juego al sector opuesto), y también con los brazos (pues no dejó de impartir instrucciones a todo el mundo). La jerarquía de André-Pierre Gignac en este equipo es máxima. Es un líder. Y se siente como tal. En los seis años que lleva en Tigres UANL, el galo se ha convertido en el máximo goleador histórico del club (147 tantos). Y esas cifras, entre los dos tantos de la Segunda Ronda ante Ulsan y el anotado ante Palmeiras, de penalti, siguen aumentando en días muy importantes.

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Tigres UANL salió con todo tras el descanso. El Tuca Ferretti ordenó a sus futbolistas presionar mucho más arriba que en el arranque, yendo a buscar a Palmeiras hasta su propia área, y en esas, con un balón filtrado al desmarque de Carlos González dentro del área, consiguió adelantarse con el gol de André-Pierre Gignac en la pena máxima. Como era de esperar, perdiendo, y con más de media hora por delante, Palmeiras se volcó con todo en campo contrario y esto obligó a los mexicanos a defender de nuevo en pocos metros desde su 4-4-2. Abel Ferreira cambió a los dos pivotes, introduciendo a Felipe Melo y Patrick de Paula en lugar de Danilo y Ze Rafael, y luego hizo lo propio con Willian, al que metió por dentro, Mayke (que pasó a actuar como tercer central, en el mismo sitio y el mismo rol que Rocha) y Scarpa, pero su equipo volvió a atascarse en la misma situación del juego que en la primera parte. Cierto es que por empuje, por pura insistencia de sus piezas, Palmeiras acabó el partido en el área de Tigres UANL, pero los mexicanos resistieron cual felino con uñas y dientes. En esas, como central izquierdo, Carlos Salcedo, el exdefensor de la Fiorentina o el Eintracht Frankfurt, se impuso con absoluta determinación en todos los duelos y despejes. El propio Salcedo comandó la resistencia de su equipo cerca del área de Nahuel Guzmán, y Tigres UANL consiguió respirar alguna que otra vez al espacio a partir de la velocidad de Quiñones y Aquino y los apoyos de Gignac y Carlos González. De esta forma, Tigres UANL consiguió algo que parecía imposible para el fútbol mexicano. Jugará una final del Mundial de Clubes. Y lo hará sin miedo a nadie, como dijo el otro día el Tuca Ferretti.

André-Pierre Gignac volvió a ser el héroe de Tigres en la semifinal del Mundial de Clubes. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Gignac volvió a ser el héroe en la semifinal del Mundial de Clubes. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

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Foto de portada: J4im31000 bajo licencia Creative Commons 1.0.

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2 comments

Por fin un equipo de México se sitúa donde ellos mismos dicen estar siempre y donde nunca llegaron, al segundo peldaño mundial y el disposición de atacar el primero. Pareciera por los pronósticos de cada año que esa es su posición natural, compartida con Sudamérica, pero los hechos siempre han constatado otra cosa.

Asia parece perder fuerza. Cierto es que en torneos tan cortos como este el estado particular de los equipos que defienden el honor de cada confederación influye mucho en la perspectiva general. El campeón local no demostró nada y el Ulsan padece el extraño mal en el que destituyen a su entrenador por no haber dominado las competencias nacionales, a pesar del triunfo continental. Desde la perspectiva europea, donde la UCL parece dominarlo todo, quizás no entendemos que el componente local sigue teniendo una fuerza considerable en el orbe futbolístico, porque parece que sólo la Libertadores y quizás la Liga de Campeones de la CAF son comparables en prestigio e importancia al caso europeo dentro de sus zonas continentales; ni la Concachampions ni la Liga de Campeones de la OFC, ni la Champions asiática parecen quitar el sueño a sus participantes en comparación con sus torneos locales. Toda una declaración cultural.

Y qué decir de la “importancia” del Mundial de Clubes… “Nunca tanto significó tan poco para tantos”.
Parece ser que la “edición del COVID” ha sido bancada por un Bayern Múnich que ansía el sextete que sólo ha conseguido el Barcelona de Guardiola en toda la historia. Curioso que el equipo bávaro haya impulsado esta edición del torneo global de clubes más incluso que la propia FIFA, cuando en los años 1970 declinó participar en un par de ediciones de la Copa Intercontinental.

Nos queda pues, una semifinal entre el gigante alemán y el más grande club africano de la historia. Y de cumplirse los pronósticos… una final entre el campeón europeo y un equipo mexicano que ha llegado ahí sin hacer tanto ruido como sus muchos antecesores, sin el apoyo de la mayor parte de la afición y prensa de su propio país, pero sin ninguna intención de quedar subcampeones…

Gignac es realmente un caso unico en el futbol mexicano, si bien han jugado campeones de goleo de un mundial como Lato, ha aportado mundialistas europeos como Dimitresco con Rumania en el 98, ex-campeones del mundo como Ruggeri y hasta hay un caso que creo que es el unico de un jugador que jugando en Mexico fue convocado a un mundial y lo gano, nada de eso se puede comparar a Gignac, todos los jugadpres ya jugaron en Mexico despues de su prime, en la ultima euro muy pocos jugadores fuera de Europa fueron convocados, Gignac fue uno de esos y no en cualquier equipo, lo hizo en el local y subcampeon, vistiendo la 10, que despues la usaria Mbappe en el 2018 y ya todos sabemos que paso.

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