Curtis Jones en la fábrica de Klopp

Curtis Jones of Liverpool with his man of the match award at full time after the Carabao Cup match at Stadium MK, Milton Keynes
Picture by Martyn Haworth/Focus Images Ltd 07463250714
24/09/2019

Curtis Jones ha aprovechado mejor que nadie el gran problema que está teniendo esta temporada el Liverpool con las lesiones. Este chico de Toxteh, nacido el 30 de enero del año 2001, debutó con el primer equipo red a principios del 2019, en un partido de FA Cup ante el Wolverhampton; aunque su estreno en la Premier no llegaría hasta la temporada siguiente, casi un año después, en diciembre de 2019. El curso pasado, Curtis Jones alternó partidos con el equipo de Klopp, con el que se estrenó como goleador ante el Everton en la FA Cup, y la plantilla sub-23 del Liverpool (disputando la UEFA Youth League), jugando otros cuatro partidos de Premier tras el confinamiento, hasta que este verano el entrenador alemán consideró necesario reservarle una de las taquillas del vestuario. Curtis Jones ya es uno más, y durante estos primeros meses se ha encargado de demostrarlo. Este joven inglés ha pasado de ser un proyecto, o un simple parche ante la plaga de lesiones, a confirmarse como una realidad. Una realidad tangible, diferente y muy versátil por su propia naturaleza.

Curtis Jones puede hacer muchas cosas dentro del sistema. Este joven jugador inglés tiene una gran influencia sobre el juego de su equipo cada vez que se viste de corto. De hecho, puede ser definido como un futbolista con una actitud intervencionista. Actúa desde cualquiera de los dos perfiles, porque puede partir del sector derecho, a pierna natural (porque él es diestro), pero ese desparpajo le lleva a no encorsetarse en ninguna posición o zona más concreta cuando juega como interior, y a la pizarra de este Liverpool le sienta muy bien que así sea. Curtis Jones necesita moverse mucho y el equipo agradece la continúa voluntariedad con la que actúa. Se trata de un futbolista con una gran actividad por delante de la línea del balón, porque Jones busca recibir siempre por delante de los primeros pasadores del equipo, aunque su rango de acción está en constante movimiento en función de las circunstancias de cada encuentro. He aquí un detalle clave del análisis. Jones detecta, lee e interpreta bien las distintas situaciones de cada partido, y esa habilidad, que denota un conocimiento táctico destacado, le proporciona una serie de herramientas para darle al equipo continuas soluciones en un escenario tan cambiante como el inglés.

Curtis Jones está ganando mucho protagonismo en el Liverpool. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd
Curtis Jones está ganando mucho protagonismo en el Liverpool. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd

Porque Curtis Jones no puede actuar igual ante una presión adelantada como la del Fulham o un repliegue pasivo como el del West Brom, y no lo hace, claro está. El inglés tiene una capacidad camaleónica para adaptarse a cada contexto y mimetizarse con la piel del Liverpool. Estos dos ejemplos tan diferentes sirven para representar de una forma más certera a un futbolista que cuenta con el salvoconducto de la pizarra de Jürgen Klopp. Curtis Jones funciona de manera utilitaria (en cualquiera de los dos perfiles) ante planes defensivos más proactivos, como fue la presión propuesta por el equipo de Scott Parker, pero también ante posicionamientos algo más reservados en los últimos veinte metros del campo. El fútbol de Jones está repleto de soluciones. Y su función no puede ser otra que facilitarle la vida al Liverpool. Ese es su objetivo. Puede parecer sencillo, pero en la práctica realmente es complicadísimo. Klopp siempre se ha caracterizado por trabajar y dar forma a verdaderos especialistas en todas las posiciones de su sistema, y Curtis Jones, en fondo y forma, también lo es. La habilidad diferencial de Jones es que ha entendido muy rápido que el equipo necesita que sea jugador antes que futbolista. Y eso está haciendo.

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Jugador y futbolista pueden funcionar como sinónimos en algunos contextos, pero la propiedad recreativa del primero, por definición, se ajusta mejor a la radiografía de Curtis Jones. El inglés está consiguiendo optimizar el juego de su equipo por lo que hace sin balón, a través de su lectura, aunque técnicamente, todo hay que decirlo, es un jugador muy bien dotado. El juego de Curtis Jones es aparentemente sencillo, visto desde fuera, pero eso, en el fútbol, a menudo es lo más complicado. Jones sabe dónde y cómo recibir ante situaciones de presión adelantada por parte del rival, lateralizando su posición y/o apareciendo por detrás de los primeros acosadores para así, siempre por delante de la línea del balón, garantizarle al Liverpool la posibilidad de avanzar con control dándole la vuelta al escenario como si se tratase de un calcetín. Tácticamente, como decíamos unas líneas más arriba, Curtis Jones es un jugador bien preparado. Es cierto que en otro tipo de escenarios más posicionales, en los que ahora entraremos, esa naturaleza suya tan intervencionista le lleva a anular algunas distancias de relación que acercan mucho su recepción a la posición del pasador, pero ese tipo de detalles deberá ir puliéndolos con el tiempo. Jones es diestro, y generalmente ejecuta todas sus acciones con su pierna más hábil, aunque en la izquierda tiene un buen apoyo para conseguir que su juego sea tan eficiente como él mismo pretende que sea el de su equipo. Utiliza el interior en pases cortos, nada fuera de lo común, pero, con balón al pie, maneja dos acciones que avalan esa gran calidad técnica: una es su conducción, muy esbelta, con el tronco y el rostro levantados, capaz de transportar el balón muy pegadito, y otro es su pase de rosca, utilizando el empeine-interior: un recurso bien preciado en escenarios más posicionales para activar desde dentro, cerca de la frontal, la subida de su lateral a la espalda de la defensa.

Curtis Jones viene actuando como interior en los dos perfiles. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
Curtis Jones viene actuando como interior en los dos perfiles. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

Con balón al pie, eso sí, Jones es un futbolista que rebaja al máximo sus revoluciones para tener un control mucho más hábil de sus decisiones; aunque eso, en según qué situaciones, puede ser algo peligroso, y más en el contexto Premier. Sin ir más lejos, un error suyo no forzado en una entrega aparentemente fácil ante el WBA desencadenó en la acción del empate. Lo cierto es que la misma naturaleza que le lleva a no ponerse nervioso en ninguna situación, ni siquiera en las más exigentes, es, a su vez, una ligera debilidad en un juego tan rápido, directo y combativo como el de la Premier League. Abajo, en esas situaciones de mayor estrés por la presión adelantada del oponente, ya hemos comentado que Curtis Jones funciona como un primer apoyo muy necesario para moverse y ofrecerse en cualquiera de los tres carriles, siempre por delante de los centrales y el pivote, para recibir y girar el esfuerzo defensivo de su rival. Utilizando para ello pocos toques, aunque en alguna ocasión tira de conducción para acabar de rajar el posicionamiento del equipo contrario, Jones tiene la habilidad de reconocerse como hombre libre cercano, intermedio o alejado para devolverle al equipo el control desde su continuo recepción-pase con el pie derecho. Pero si el fútbol de Curtis Jones es tan discreto en términos puramente vistosos, pero tan efectivo, como le demanda el equipo, es porque su sentido táctico está bien desarrollado a pesar de su corta edad. A finales de enero Jones cumplirá 20 años.

Y ese es otro punto clave dentro de su análisis. La pizarra de Jürgen Klopp funciona como una cadena de montaje. El entrenador germano pasa por la cinta a todos sus jugadores, especialmente a los más nuevos, y consigue sincronizarlos a todos entre sí mediante una serie de patrones aceptados y compartidos por la totalidad del equipo. Solo así puede explicarse que este Liverpool lleve tanto tiempo jugando al fútbol de memoria. De hecho, el proceso táctico de este equipo es, de alguna forma, parecido al de las tablas de multiplicar. Repetición, repetición y repetición, no sin antes, mediante esos esfuerzos, hundir al equipo rival en su propio área, hasta perfeccionar un método en el que todos sus hombres funcionan como autómatas al servicio del sistema. Todos los movimientos del equipo se encuentran ensamblados en un todo inmaterial que no puede verse a simple vista, compuesto por sinergias y automatismos, aterrador para cualquier defensa: porque nada da más miedo que algo que no puede verse, pero sí sentirse. Jürgen Klopp siempre ha sido muy consecuente con la naturaleza de todos sus hombres, pese a que todos les pida compartir un denominador común. Una serie de habilidades, aprendidas, desarrolladas o perfeccionadas, que en el caso de Curtis Jones le ofrecen al sistema, en escenarios de mayor dominio posicional, los recursos necesarios para cada situación. Cada acción, ya sea un pase, un centro, un apoyo o una ruptura, en consonancia con el resto, está ideada para que el sistema no se atasque en ninguna zona, pues esto, además de concederle un respiro al rival, podría poner en peligro la integridad del propio plan. Y Curtis Jones ha entendido esto a la perfección. El joven jugador inglés, en los metros finales, no tiene la agresividad de Henderson, Wijnaldum o Mané en el desmarque, porque su naturaleza es muy distinta, pero aun así Jürgen Klopp ha conseguido convencer a Jones de que realice esos movimientos.

Cuando Alexander-Arnold, por ejemplo, se mete por dentro para organizar el juego, Curtis Jones sabe perfectamente que la acción le está pidiendo que doble por fuera al lateral para asegurar así la profundidad y la amplitud dentro del sistema. Que en muchos casos no llega a recibir el balón tras su desmarque, pero con él mismo logra mover, hundir o descolocar la defensa rival. Si Arnold, Salah y Firmino se juntan sobre el sector derecho, él corre a ocupar el perfil izquierdo para ofrecer una vía de oxígeno desde el sector opuesto (izquierdo). Y si el propio Roberto Firmino, por poner otro ejemplo, baja a ofrecerse de espaldas al área, Jones detecta automáticamente que su movimiento debe ser directo y vertical para atacar el área. A todo esto, cabe señalar, Curtis Jones es un futbolista que en los metros finales prefiere ver siempre la acción desde la corona del área. Tiene acciones, como esta del propio Firmino, sin ir más lejos, en las que él es quien debe acabar en zona de remate, pero su fútbol prefiere ver siempre el área y la portería con mucha más perspectiva. Goza de una autonomía bastante grande, y Klopp le ha garantizado una reserva extra dentro de su pizarra. Curtis Jones, que con balón al pie es un jugador con calidad para meter el balón en el área o para esconderlo y explorar diferentes situaciones sin perderlo, y que sin balón es capaz de reproducir los apoyos y las rupturas básicas del sistema, se ha convertido en un centinela. Su misión se centra en preservar el patrimonio artístico del Liverpool.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Curtis Jones
Edad: 19 años
Equipo: Liverpool
País de nacimiento: Inglaterra
Posición: Centrocampista

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 28 de diciembre: Wesley Fofana
– 21 de diciembre: Florian Wirtz
– 14 de diciembre: Illan Meslier
– 7 de diciembre: Jérémy Doku
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– 26 de octubre: Giovanni Reyna
– 19 de octubre: Antony
– 12 de octubre: Matheus Cunha
– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Martyn Haworth/Focus Images Ltd.

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1 comments

Enhorabuena por tan profundo análisis Adrián! Como seguidor de este Liverpool, lo esperaba. Creo que lo mejor que se puede decir de Curtis es que su introducción en el sistema no se ha notado para mal. Y esto que, aparentemente, pudiera parecer una crítica, es un halago tratándose de un jugador joven, con pocos partidos en el primer equipo y en un ecosistema donde, como bien dices, todas las piezas tienen su función para que todo funcione como un reloj.
Es que lograr que un jugador encaje con tan bien en un equipo campeón, es un gran logro. Y Curtis nunca desentona, lo hace todo bien, no se esconde, ayuda en tareas defensivas, conduce el balón con éxito, sabe moverse para compensar los movimientos de los compañeros…. De estas habilidades, yo me quedo con su portentosa conducción cuando hay espacios y su capacidad para repetir esfuerzos, capacidad está última muy valorada en el fútbol actual.
Una gran noticia para el equipo de klopp. Gracias por el artículo Adri. Saludos!

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