Una nueva vida para Héctor Bellerín

Hector Bellerin of Arsenal during the Premier League match at Stamford Bridge, London
Picture by Romena Fogliati/Focus Images Ltd 07576143919
21/01/2020

Héctor Bellerín solo tiene 25 años. Suena extraño decirlo así, porque en el fútbol son cada vez más y mejores los futbolistas que vienen pisando fuerte por debajo de la veintena, pero el jugador barcelonés debutó hace ya tanto tiempo y tuvo un impacto tan grande a principios de la década pasada que cuando hablamos de él parece que lleva toda una vida en el primer nivel. Lesiones importantes, como una rotura del ligamento cruzado de su rodilla en enero de 2019, y otras circunstancias que ahora no vienen al caso, le han restado mucha continuidad y posiblemente proyección al que aún así, con el tiempo, se ha confirmado como el mejor jugador de aquella generación del ’95 de la Masia (de la que, además del propio Héctor Bellerín, salieron otros futbolistas profesionales como Sandro Ramírez, Alejandro Grimaldo, Keita Baldé, Pol García Tena o Antonio Sanabria).

En pleno 2020, y a las puertas de una nueva temporada, el actual Héctor Bellerín no se parece demasiado a aquel joven que debutó en 2013 con el Arsenal a sus 18 años. Él había llegado a Inglaterra dos años antes directamente de la cantera del FC Barcelona, y aterrizó en las Islas como un lateral con una velocidad supersónica al espacio. En esos años, de hecho, un estudio llegó a señalar que Bellerín era más veloz que el mismísimo Usain Bolt en los primeros 40 metros de la arrancada. El de Calella era una gacela al espacio, y él mismo reconoció en una entrevista al diario El País que la velocidad era una parte prioritaria en sus entrenamientos con el Arsenal: La trabajo mucho, con un plan específico en el gimnasio para fortalecer piernas y ganar potencia. Es importante para un lateral tener velocidad”. Sin embargo, ese frenetismo también se apoderó de la trayectoria de Bellerín fuera del campo. Iba para estrella absoluta en su momento. Su debut en su primera convocatoria con España levantó un gran revuelo (ante Bosnia, en mayo de 2016), porque incluso para él, aunque ya era titular con el Arsenal, fue una sorpresa la llamada de Vicente del Bosque tras la lesión de Dani Carvajal. Y en cambio, desde la Eurocopa 2016, en la que no jugó ni un solo minuto, no ha vuelto con la selección absoluta.

Héctor Bellerín tendrá un rol clave en el Arsenal de Mikel Arteta. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd
Héctor Bellerín tendrá un rol clave en el Arsenal de Mikel Arteta. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

Pero la vida da muchas vueltas, y más en la carrera de un futbolista, y varios años después de todo aquello Héctor Bellerín ha vuelto a ocupar diferentes espacios por motivos que, esta vez sí, única y exclusivamente tienen que ver con el fútbol. El barcelonés ha arrancado en muy buena forma la temporada 2020-21. En el plano individual, una vez superados todos los problemas físicos, Bellerín vuelve a estar bastante fino y radiante en todas sus acciones. La velocidad que tenía antaño, sobre todo cuando era comparado con absolutas bestias del atletismo, posiblemente jamás volveremos a vérsela, o al menos no será en su fútbol una cualidad tan deslumbrante y determinante como lo sí lo fue en su momento, pero Bellerín, acostumbrado a quemar fugazmente desde bien joven todos los procesos, está entrando en una etapa como profesional cada vez más madura, cada vez más cerebral, para la cual, siempre y cuando le respeten las lesiones, no parece haber mejor instructor que Arteta.

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El matrimonio Arteta-Bellerín promete grandes cosas. Ya se está viendo, de hecho, que el lateral catalán tendrá una importancia destacada en la pizarra del donostiarra. A pie natural, como mandan los cánones, Héctor Bellerín se viene moviendo indistintamente como lateral o carrilero en el sistema ‘gunner’. De la mano de Mikel Arteta, el Arsenal viene siendo un equipo proactivo en su relación con la pelota pero bastante vertical en todas y cada una de sus posesiones. El equipo no tiene el balón por tenerlo, sino que lo quiere para hacer daño (e impedir que se lo hagan) a través de él. El Arsenal de Arteta tiene cada vez mejor ensamblados unos cuantos movimientos que, de abajo arriba y de un lado a otro, le permiten ser ancho y profundo a partes iguales en todos sus ataques. La intención siempre es salir jugando con el balón controlado desde sus centrales, aprovechando para ello la superioridad numérica que el dibujo trae de serie al jugar normalmente con tres abajo y dos carrileros bien abiertos, pero como el otro día quedó bastante claro ante el Fulham el esquema solo es un punto de partida en la pizarra del siempre flexible Mikel Arteta.

Mikel Arteta está siendo un técnico muy intervencionista. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd
Mikel Arteta está siendo un técnico muy intervencionista. Foto: Jeremy Landey/Focus Images Ltd

Al menos por ahora, el Arsenal 2020-21 no tiene un patrón definido a la hora de iniciar el juego desde la defensa. Si ante el Liverpool, en la Community Shield, el equipo se apoyó mayoritariamente en su sector derecho, con Bellerín al mando, siendo quien recibiera abajo para atraer las vigilancias de Klopp y liberar en el momento justo a su extremo, Bukayo Saka, al espacio; ante el Fulham, en cambio, el protagonismo recayó sobre el lado izquierdo, al menos durante el mejor tramo de los de Scott Parker, fruto de los reajustes tácticos que el propio Arteta debió realizar sobre la marcha (pasando de un sistema de tres centrales a un 4-4-2 más clásico, abriendo así a sus centrales y proyectando a Tierney, su teórico central izquierdo, hasta la posición de lateral), en ambos choques, antes o después, en una u otra altura, Bellerín ha jugado un papel clave. Tanto para absorber y rajar la presión rival, como ante el Liverpool, como para unir al equipo, estirarlo y dar un mayor empaque.

“[Aquel verano, el del año 2016] Me iba a Johannesburgo, a una fundación que tiene Toby Alabi, un amigo, que fue jugador del Millwall, y tuvo un problema de corazón y dejó el fútbol. Iba con mi novia a conocer Sudáfrica y ayudarle unos días. Si se confirma, le llamaré y cambiaré de planes. De hecho, ya fue una sorpresa venir a Austria. Me llamó mi madre mientras bajaba en coche desde Londres con mi novia. Nos pilló en medio de Francia, de viaje”. (El País, 2016)

Porque por ahí precisamente pasa la actual evolución de Bellerín como futbolista. Fútbol siempre ha tenido en su pie derecho, porque sin ello muy difícilmente hubiese conseguido destacar antaño como un buen centrador en carrera, pero la diferencia es que ahora, siendo un futbolista más reposado y astuto, está en disposición de sacarle un mayor partido a esa serie de cualidades técnicas. Si físicamente ya ha cambiado como consecuencia de las lesiones, y técnicamente siempre ha sido un futbolista capaz de generar ciertas ventajas por su propia cuenta, la llegada de Mikel Arteta puede ser claramente el espaldarazo definitivo a su consagración futbolística. Habituado a correr siempre de un lado para otro, dentro y fuera del campo, la madurez posiblemente le haya llegado mucho antes que a otros futbolistas. El actual Héctor Bellerín no es un lateral o un carrilero al uso que, de arriba abajo y de abajo arriba, corra y recorra incansablemente la banda cerca de la cal para estirar o achicar a su equipo entre una transición y otra, sino que ahora es un jugador mucho más completo, y, por ende, también mucho más diferencial que el de hace dos o tres temporadas. La diferencia entre este Bellerín y el del pasado es que este hace y forma parte del juego, mientras que el anterior era un futbolista de más jugadas. El barcelonés ya no se limita a doblar por fuera a su extremo para llegar y centrar, sino que ahora su influencia, con y sin balón, se extiende a, como poco, dos de los tres carriles.

Sube y llega hasta el último tercio, sí, pero también ha ganado otros registros con el balón al pie que lo elevan automáticamente a otro nivel de lateral/carrilero. Es muy común, por ejemplo, que en conducción Bellerín se meta hacia dentro, en una carrera que inicia fuera y va poco a poco trazando de manera diagonal, para que el delantero, o incluso el extremo de su mismo lado, dibuje el movimiento opuesto y le dé así al Arsenal la amplitud tan necesaria para su sistema. Otras veces rompe él (sin balón) para estirar y dotar de profundidad al equipo en la última línea, llegando incluso a la misma altura que el delantero del equipo, y otras, en cambio, forma parte del circuito asociativo que une diferentes puntos dentro de la circulación. A Bellerín obviamente le sienta mucho mejor jugar con tres atrás que ser él el lateral de una defensa de cuatro, porque abajo, pese a todo lo comentado, sigue teniendo ciertos problemas (y algunos vicios) que aún está por ver si el propio Arteta consigue corregir durante este tiempo. No obstante, una cosa sí está bastante clara: Arteta ha llegado en el mejor momento para Bellerín. Y Bellerín atesora muchas de las claves para que el proceso del Arsenal de Aubameyang y Ceballos llegue a buen puerto.

Foto de portada: Romena Fogliati/Focus Images Ltd.

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