Marash Kumbulla: la calma por bandera

Ivan Juric, head coach of Genoa C.F.C. during the Serie A match at Juventus Stadium, Turin
Picture by Antonio Polia/Focus Images Ltd +393473147935
20/10/2018

Marash Kumbulla es un tipo reservado. Su nombre no es italiano, aunque él nació en febrero del 2000 en Peschiera del Garda, en el Véneto, en una localidad de Verona. Hijo de emigrantes albaneses que decidieron probar fortuna al otro lado del Mar Adriático, Kumbulla se decantó desde bien jovencito por representar a la selección que corre por su sangre y la de sus antepasados. Central diestro, Kumbulla es internacional con Albania desde los 15 años, cuando debutase en la sub-17 de Dzemal Mustedanagic en un amistoso ante México. Sin embargo, en partido oficial, no lo hizo hasta octubre de 2015 ante Suiza en la clasificación para el Europeo sub-17. Después ha pasado por la sub-19 de Erjon Bogdani, la sub-21 de Alban Bushi, y, finalmente, en octubre del año 2019, se vistió por primera vez de corto con los colores de la selección absoluta de Edoardo Reja. De su debut con el primer equipo albanés se pueden sacar pocas conclusiones, eso sí, ya que por muy rápido que se quitó el chándal y se ató las botas, entró para jugar un minuto en la goleada ante Moldavia. Ante Islandia y Francia, en septiembre del año pasado, volvió a ir convocado con la selección, pero en ninguno de los dos partidos llegó a pisar el campo.

Marash Kumbulla jugará la temporada que viene en la Roma de Paulo Fonseca. Llega tras hacer una gran curso en el Hellas Verona de Ivan Juric, pese a ser su primera temporada profesional en la máxima élite (porque se estrenó con el equipo en Serie A el pasado mes de agosto ante el Bologna, completando todo el partido de la jornada inaugural), y sus números no engañan, pues revelan la gran importancia que ha tenido en los planes del técnico croata: disputó 26 de las 38 jornadas de la Serie A 19-20, y salvo contadas excepciones, sus ausencias estuvieron justificadas por causas de fuerza mayor: sanciones, por acumulación de amonestaciones, y lesiones. Quizá, algo que deberán (y seguro ya tendrán) monitorizado en los servicios médicos de la Roma: esta última temporada, teniendo en cuenta que no ha sido un curso sencillo para nadie debido al largo confinamiento, ha tenido varios problemas físicos que le han restado continuidad.

Paulo Fonseca será el nuevo entrenador de Kumbulla en la Roma. Foto: Steve McCormick/Focus Images Ltd
Paulo Fonseca será el nuevo entrenador de Kumbulla en la Roma. Foto: Steve McCormick/Focus Images Ltd

Marash Kumbulla es central diestro por naturaleza. Usa ambas piernas, aunque no exactamente con la misma armonía, pero esa cualidad le ha servido a Ivan Juric para situarlo con continuidad como central izquierdo en su sistema. El Hellas Verona, una de las grandes revelaciones de la temporada 2019-20 en la Serie A, se ha movido en un 3-4-2-1 como esquema de partida. Kumbulla está en el 1,90 de altura. Es decir, es un central alto y corpulento. Y esta fisonomía nos da pie a analizar la forma que tiene de defender dentro y fuera del área. Es un central que defiende con el cuerpo. Gana muchos duelos gracias a su imponente presencia física. Y rara vez va al suelo para limpiar el balón con un tackle, porque su mayor especialidad lejos del área es anticiparse, impedir que el rival se gire, y meter la pierna en el momento justo para recuperar el balón. Para muestra, un botón: según Wyscout es el central de la anterior Serie A con más duelos por encuentro, 11.58, situándose así por encima de otros defensores como De Ligt, Acerbi o Smalling.

Cierto es que la propia idea de Ivan Juric, que configuró un equipo muy vertical desde sus primeros pases, con un Amrabat omnipresente en todas las fases del juego, ha obligado a sus centrales a librar muchas batallas individuales: porque la máxima del equipo ha sido una agresiva respuesta tras pérdida que le permitiera robar muy arriba para transitar en pocos metros. De esta forma, además de reiniciar rápido todas sus jugadas, el sistema le daba a sus centrales el escenario más idóneo para sus virtudes: porque, y esta es otra clave, a Kumbulla no le sienta demasiado bien eso de girarse y corregir a campo abierto. El albanés no es un central excesivamente lento para su envergadura, que conste, pero cuanto más tiempo pueda estar defendiendo de cara, mejor para él y también para el equipo.

Marash Kumbulla llega a una Roma necesitada de nuevas caras en defensa. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd
Kumbulla llega a una Roma necesitada de nuevas caras en defensa. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd

En situaciones dentro del área, cuando el rival aprieta y el equipo, en este caso el Hellas Verona, debió dar un paso atrás, Kumbulla es un central solvente. En términos de colocación, y en todo lo que tiene que ver con su perfilamiento entre el rival y la trayectoria del balón, conoce la teoría y sabe aplicarla. De hecho, piensa rápido en ese tipo de acciones, y es algo muy común verle realizar permutas con sus compañeros de zaga a fin de estar siempre en la posición correcta. Por alto aprovecha su envergadura y por bajo, siempre con las manos detrás de la espalda para evitar cualquier problema, bloquea muchos disparos entre el punto de penalti y el área pequeña. Algo que, por otro lado, evidencia los problemas que ha tenido este equipo a nivel defensivo, como muestran los números y el hecho de haber estado toda la temporada entre los equipos que más remates han encajado. Sin embargo, causal y significativamente, su portero no es de los que más intervenciones ha acumulado a lo largo de toda la temporada 2019-20 en Serie A.

Si al principio del texto decíamos que Kumbulla destaca por su sosiego es porque en ocasiones le falta un punto extra de malicia o agresividad (bien entendida) para acabar de imponerse con rotundidad. Tiene despejes algo tibios, por ejemplo. Y lejos del área, aunque ha ganado muchos duelos y ha sido clave para que el equipo defendiese a una altura considerable, también ha protagonizado acciones en las que le ha faltado una mayor determinación, sobre todo teniendo en cuenta lo expuestos que ha tenido el Hellas Verona a sus centrales. Tanto en la cobertura, cuando ha debido salir de zona para ocupar la espalda del carrilero, por ejemplo, como en la defensa de la frontal, donde planta los dos pies en el suelo y marca la distancia con los brazos (un recurso que sabe utilizar bien) para impedir que el delantero rival pueda darse la vuelta y armar el disparo, ahí sí es un defensor seguro.

Kumbulla ya es internacional absoluto por Albania. Foto: Anthony Stanley/Focus Images Ltd
Kumbulla ya es internacional absoluto por Albania. Foto: Anthony Stanley/Focus Images Ltd

En último lugar, aunque no por ello menos importante, es interesante profundizar en el rol que ha tenido como central izquierdo exterior en la línea de tres centrales del Hellas Verona. Y más teniendo en cuenta que Paulo Fonseca acabó la temporada pasada también con tres defensores y dos carrileros. Cierto es que el sistema de Juric ha sido un tanto particular en todas las fases del juego, porque el protagonismo de Sofyan Amrabat (futbolista propiedad de la Fiorentina, por cierto) ha sido mayúsculo. El centrocampista marroquí ha capitalizado todas las salidas de balón de su equipo, y sin ser un organizador puro ni un jerarca en medio campo sí le ha permitido al Hellas Verona ser un equipo vertical, directo y profundo, como ha querido su técnico. Sofyan Amrabat, pivote izquierdo en el sistema, y Marash Kumbulla, central en ese mimo lado, han compartido perfil en muchas ocasiones. Y el albanés, sin balón, se ha comportado como una especie de lateral izquierdo en las fases de iniciación del equipo. La salida de balón del Hellas Verona 2019-20 daría para otro texto aparte, pero lo que a nosotros nos concierne en este caso con Kumbulla es que es un central que ya sabe lo que es vivir a 50 o 60 metros de su propia portería. Cierto es que el hecho de ser diestro y jugar tan abierto por izquierda le incomoda en ciertas situaciones, sobre todo más allá de la divisoria, que es donde el extremo/interior/pivote rival que protege esa zona salta para impedir que pueda jugar cómodo, ya que su habilidad en el pie izquierdo no es equiparable bajo presión a la que tiene en su pierna más hábil.

Con balón, en ese tipo de escenarios, es un central que aún tiene cosas por pulir. Porque esa calma con la que juega siempre, que en ningún caso se trata de un exceso de confianza (pues posiblemente se trate más bien de lo contrario), le lleva a fallar muchos pases por un mal golpeo o una precipitación injustificada en sus desplazamientos. Todas estas cosas que Marash Kumbulla aún debe pulir en su juego, con y sin balón, no parecen revestir gravedad en el primer diagnóstico que puede hacerse de su primera temporada en la máxima élite. No lo hemos dicho, pero en el área rival, en acciones a balón parado, es un futbolista peligroso. Por la altura que ya trae de serie y por su capacidad de salto. En cualquier caso, la Roma ha estado rápida con su fichaje. Se ha adelantado a otros muchos equipos que también se habían interesado en el albanés, como el Inter, y muy probablemente llegue para ser ya importante desde el inicio en los planes de Paulo Fonseca. Lo que aún está por ver es cómo encaja esa calma en una de las plazas más calientes y pasionales de toda Europa. Porque Roma no aprieta por sus vitrinas, sino por algo más sagrado: su gente.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Marash Kumbulla
Edad: 20 años
Equipo: AS Roma
País de nacimiento: Italia
Posición: Central

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Antonio Polia/Focus Images Ltd.

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4 comments

Situaciones cuerpo a cuerpo. Lances en los que, por alto o por bajo, de una u otra manera, debe lidiar ante un rival por la disputa del balón.

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