Nicolò Barella, el soldado de Antonio Conte

Barella  Italia sub19 MarcadorInt

Nicolò Barella es un futbolista incombustible. Sabes cuándo empieza, pero no dónde termina. El italiano tiene una actividad altísima en los partidos del Inter de Milán, con y sin balón, y tal es su importancia en la pizarra que esta temporada es el futbolista de campo con más minutos como nerazzurro; solo el guardameta Samir Handanovic ha jugado más tiempo esta campaña con la camiseta interista que el propio Barella. El centrocampista cerdeño es indiscutible para Antonio Conte en su sistema. Lo es por cantidad, pero también por calidad, pues la evolución individual del propio Barella ha ido muy de la mano con el crecimiento exponencial del equipo en los últimos meses. El Inter de Milán y Nicolò Barella están prosperando juntos, alimentándose de una manera recíproca, hasta el punto de que su unión vertebra la estrategia tan directa, vertical y agresiva de la que hasta ahora es la obra más completa, personal e intimista de Conte en la máxima élite.

Nicolò Barella es un soldado. Cumple órdenes. No hace preguntas. Y desde su posición en la primera línea de fuego, que es donde corre a situarse en cada acción colectiva del equipo, prepara el terreno para que este Inter pueda desplegar toda su artillería. Barella pertenece al grupo de infantería. Toma la delantera en cada acción colectiva. Explora el mapa (da profundidad desde el desmarque), ejerce el control sobre la zona (a través de sus apoyos) y sirve como primera línea de defensa (saltando a la presión) cuando el rival pretende atacar. El centrocampista italiano se sabe perfectamente la teoría y acompaña todo eso con un carácter duro y resistente en el fervor que él mismo provoca con sus acciones.

El Inter de Antonio Conte es un gran equipo en todos los sentidos. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd
El Inter de Antonio Conte es un gran equipo en todos los sentidos. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd

En este Inter en el que Christian Eriksen ya se ha asentado como interior izquierdo en el centro del campo, Nicolò Barella actúa en el interior opuesto, el derecho, a pierna natural (porque él es diestro), y su rol es muy diferente al del futbolista danés. Una de las máximas de Antonio Conte en su pizarra es que los tres centrocampistas del equipo se sitúen en tres alturas diferentes cuando el Inter actúa en un 3-5-2. De esta forma, el Inter representa una relación bastante clara entre el pivote, Marcelo Brozovic, y los dos interiores. El futbolista croata, situado en el vértice inferior de este (imaginario) triángulo invertido, sirve el primer apoyo cerca de los centrales en la fase de inicio del equipo, así que Brozovic podría ser considerado el jugador cercano a la salida de balón de este Inter. Christian Eriksen, interior izquierdo, viene actuando de una forma muy específica desde su posición, más abierta o más cerrada (en función del carrilero y el central de su mismo sector), pues ejerce como escalón intermedio en esa secuencia. Y Nicolò Barella, interior derecho, es claramente el futbolista alejado, ya que su objetivo es nítido: se aleja instintivamente de los primeros pases del equipo, como si con él no fuese lo que deja a su espalda, y estira la distribución espacial del Inter sobre el césped garantizando una profundidad tan necesaria (para el equipo) como complementaria con los desmarques del mismísimo Romelu Lukaku.

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Con balón, he aquí la clave de su verdadero crecimiento, Barella está decidiendo cada vez mejor. El futbolista italiano se mueve siempre por delante de la línea del balón, y esto provoca que muchas veces deba intervenir directamente en las circulaciones de su equipo completamente de espaldas a portería. Pues bien, en ese tipo de situaciones, Nicolò Barella ha aprendido a rebajar sus propias revoluciones para ser de utilidad e intervenir de primeras con el interior de su pie derecho para activar a un compañero. Y en otras, se atreve incluso a girarse tras recibir para darle un punto más de empuje a la jugada. Sea como fuere, lo especialmente relevante de este punto es que Barella está entendiendo bien cuándo hacer una cosa u otra cuando tiene el balón en el pie. Y esta capacidad para controlar su propia energía le ha otorgado un valor verdaderamente diferencial en los ataques más posicionales del equipo, puesto que en estas acciones Barella no se está dejando llevar por los impulsos, como sí podría ocurrir antaño, sino que está actuando en situaciones de poco tiempo y espacio con la cabeza levantada para servir el último pase dentro del área o incluso actuar como apoyo de espaldas para dejar el balón de cara al futbolista que llega desde la segunda línea. Ocasiones en las que, si él mismo lo ve claro, tiene permiso para finalizar con un disparo que, si al menos no puede ir entre palos, acaba la jugada y evita una pérdida comprometida para la transición (ataque-defensa) del conjunto nerazzurro.

Barella ya es internacional absoluto con Italia. Foto: Tomàs Martínez/MarcadorInt (Todos los derechos reservados)
Barella ya es internacional absoluto. Foto: Tomàs Martínez/MarcadorInt (Todos los derechos reservados)

Barella es un futbolista con calidad en sus recursos. No tiene la habilidad con balón de los mejores pasadores del mundo, resulta obvio, pero aun así es capaz de salir de todo tipo de situaciones sin que el equipo pierda el balón. Si él mismo se siente presionado por su espalda, algo muy habitual por la posición y el rol que desempeña, actúa con un solo toque para descargar el esférico a un compañero (libre) en mejores condiciones, y si él se siente seguro de hacerlo, tampoco resulta extraño que recorte en la frontal del área para darse a sí mismo una posición de disparo lejano. Una de las grandes certezas en su juego: su golpeo desde media-larga distancia. Lo más positivo en esta evolución de Nicolò Barella es que ha encontrado el equilibrio entre el vigor y la calidad técnica. Defensivamente, como ya apuntábamos unas líneas más arriba, Barella es un jugador ultra resistente a los esfuerzos largos y de máxima intensidad cada vez que debe saltar a la presión desde su posición de interior (aunque muchas veces ha sido mediapunta para estar precisamente más cerca del pivote), y en este aspecto también se aprecia una evolución ciertamente positiva. Ya desde su etapa en el Cagliari, o incluso en las categorías inferiores de la selección italiana, Barella destacaba por ser un futbolista agresivo en sus esfuerzos. Ahora lo sigue siendo, que quede constancia de ello, pero esa agresividad se encuentra mucho más canalizada que antaño. Una buena prueba de ello es que esta temporada, con 34 encuentros ya disputados, ha visto seis amarillas, mientras que en la anterior, en 41 partidos (solo 7 más que ahora), vio un total de 15. Nicolò Barella ha nacido para jugar en este Inter de Milán de Antonio Conte. Puesto que el rol, con y sin balón, le sienta como anillo al dedo. Y juntos, futbolista y equipo, ya son mucho mejores que ayer, pero seguramente peores de lo que serán mañana.

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Foto de portada: Tomàs Martínez/MarcadorInt (Todos los derechos reservados).

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2 comments

¿Podríamos ‘bautizar’ a Barella como el N’Golo Kanté italiano? A mi personalmente (guardando ciertos aspectos, claro está), se me asemejan muchísimo.

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