Matheus Cunha es la resistencia

General views of the stadium before the International Friendly match at Olympiastadion Berlin, Charlottenburg-Wilmersdo
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26/03/2016

Matheus Cunha pertenece a una estirpe en peligro de extinción. La evolución cíclica del fútbol ha hecho desaparecer de los sistemas (y de nuestras vidas) a los clásicos mediapuntas de antaño que han debido adaptarse a las nuevas particularidades del contexto. Con ellos también se han esfumado los segundos puntas, que ahora, en multitud de ejemplos, juegan directamente de otra cosa. El fútbol vertical, directo y apabullante de las presiones adelantadas ha cambiado muchas cosas en un tablero que lleva decenas de años en constante movimiento. Muchos consideran que esta transformación, que nace del juego pero abarca a todos los estratos que hoy en día componen la factoría de este deporte, ha conseguido que el fútbol sea más justo. O al menos, que esté mucho más igualado que hace unos años. Donde antes no llegaba el talento, ahora hay una carga extra de trabajo. Donde antes se terminaba el entreno, ahora hay un gimnasio en la parte baja del domicilio y una serie de especialistas que monitorizan hasta el más pequeño detalle en la actividad de un futbolista. El fútbol, por suerte, sigue siendo fútbol. Y estas reducciones, tan simples como equívocamente generalizadas, solo pretenden servir como instrumento para no perder el hilo de la argumentación. Todo ello forma parte de un mismo proceso. Y quienes nieguen esta realidad, los negacionistas de este otro cambio, corren el riesgo de ser aplastados por una rueda mayoritariamente aceptada. Adonde se pretende llegar con esta exposición es que donde antes había un mediapunta en un sistema 4-2-3-1 ahora hay un interior en un 4-3-3, como ocurrió anteriormente con los extremos a pie natural y el delantero centro, que ahora, en infinidad de casos, han pasado a ser extremos a pie cambiado y un delantero mucho más móvil y versátil fuera del área. Hay focos que se resisten a dejarlo todo para formar parte del cambio, o que quieren ser, a su manera, el antídoto ante la nueva ola, pero quien más quien menos ya se ha adaptado a las nuevas normas; y en esas, como ya analizamos, se encuentra el Hertha de Bruno Labbadia.

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Porque probablemente en ningún otro equipo del primer escalón europeo Matheus Cunha podría ser el futbolista que es hoy en el Hertha. Y eso que en Berlín el jugador brasileño ya ha entendido de qué va la nueva película. Porque Cunha, ante todo, es un segundo punta con una relación directa y muy estrecha con la circulación del equipo. Parta más o menos abierto, porque Cunha, con Labbadia, ha arrancado muchas veces desde la banda izquierda, el brasileño es un futbolista que necesita vivir siempre cerca del lado del balón, porque no es un jugador que destaque por su punta de velocidad. Cunha es ese futbolista que aparece entre líneas, que va y viene de un lado para otro con sus desmarques de apoyo, sus descargas y devoluciones, mientras va asestando puñaladas con suma naturalidad. Matheus Cunha es un jugador que vive por delante del balón, y por ende también necesita hacerlo en suelo rival. A campo abierto, ya sea por detrás del punta (Piatek o Córdoba) o desde la banda (con Piatek y Córdoba arriba, o Mittelstadt/Lukekabio en banda izquierda), Matheus es un excelente lanzador. Como decíamos, sus condiciones al espacio no son verdaderamente diferenciales, ni en el desmarque ni en conducción, pero sí es muy determinante a la hora de acelerar al equipo y hacer que corran otros con ventaja.

Bruno Labbadia es el técnico del Hertha Berín esta temporada. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Bruno Labbadia es el técnico del Hertha Berín esta temporada. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Matheus Cunha no es un delantero ni un mediapunta. Su fútbol es tan líquido que abarca formas y conceptos de las dos posiciones, pero no está realmente especializado en ninguna de las dos. Juega muchas veces en banda izquierda, como decíamos, pero evidentemente tampoco es un extremo. Cunha necesita sentirse libre para aparecer en aquellas zonas donde resulta más diferencial, pero el sistema necesita que la interacción entre el equipo y el futbolista sea continua y recíproca en las dos fases del juego, porque este Hertha Berlín no tiene una estructura tan dominante como para prescindir de sus esfuerzos en fase defensiva. Por ahí se explica que el brasileño parta tantas veces de la banda, porque para Bruno Labbadia es innegociable que el equipo repliegue desde un orden premeditadamente establecido. Cuando juega arriba (y no desde la banda), como sucede en otros muchos casos, el brasileño tiende a rebajar la intensidad de sus esfuerzos y eso provoca que, entre pase y pase del central, Cunha manifieste una actitud más reactiva, y esto desgasta la aptitud con la que pasa de la contención a la recuperación cuando es necesario. Sin embargo, no resulta menos cierto que arrancando ya desde dentro, cuando el equipo recupera y pretende salir rápido, su juego responde de una manera mucho más eficiente que en la banda, pues al final se mueve predominantemente en el carril central.

La pierna natural de Cunha es la derecha, pero en realidad tiene un manejo más que aceptable del pie izquierdo. Utiliza ambas extremidades, sobre todo en situaciones de espacio reducido, y esa habilidad hace sospechar que su potencial esconde un doble fondo mucho más rico y ambicioso del que a simple viste ya se le presupone. Cunha tiene capacidad para superar y desbordar a su par con balón al pie. Sin ser un jugador que destaque por su corpulencia, porque el brasileño es más bien fino, sabe utilizar muy bien su cuerpo (especialmente los brazos) para proteger el balón y no perderlo, sabedor de que al choque puede sufrir con el impacto. Una cualidad que, sumada al buen uso que tiene de ambas piernas, convierte al futbolista del Hertha Berlín en un excelente lanzador al espacio. Porque entre los muchos movimientos que Cunha tiene dentro de su catálogo, destacan los desmarques de apoyo; acciones que, a través de dos o tres toques máximo, le permiten poner un balón al espacio o descargar el juego hacia un costado. Su fútbol esconde cantidad de atajos y rutas de difícil acceso para el pivote, el lateral o el central de turno del equipo contrario. Es una calidad muy pura, de muy buen nivel.

Tite ha incluido a Matheus Cunha en la última convocatoria de Brasil. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd
Tite ha incluido a Matheus Cunha en la última convocatoria de Brasil. Foto: Romena Fogliati/Focus Images Ltd

Algo ha destacar también en Cunha es su habilidad para desacelerar en el momento más indicado. Como decíamos, no tiene una velocidad realmente diferencial a campo abierto. Y él lo sabe mejor que nadie. Por ello, no es extraño verlo arrancar muchas veces en conducción, comprobar que no es más rápido que el defensor, pararse, levantar la cabeza y tomar la mejor decisión. Esta capacidad de raciocinio, que en realidad no está demasiado extendida en los futbolistas de su edad, aporta un valor diferencial en todas las alturas, pero especialmente en el último tramo, porque con ella llega mucho más relajado al momento culmen de la acción. Cuando remata a portería, una vez ha conseguido llegar al borde del área, golpea siempre el balón desde el empeine-interior de su bota. De esta forma, Cunha consigue darle potencia y tensión al disparo, sin por ello renunciar completamente a la colocación. Arranque desde la banda o directamente por dentro, Cunha tiene capacidad para conducir el balón de un modo bastante vertical, sortear algún obstáculo, apoyarse en el pivoteo de su delantero y finalizar con ventaja dentro del área, continuando la acción (también sin la pelota; que es otra de sus cualidades también destacadas), como hizo en uno de los goles ante el Bayern Múnich. Cunha pasó sin pena ni gloria por el RB Leipzig, fue una de las grandes apuestas de la nueva directiva del Hertha y ahora, sintiéndose importante y con confianza en los planes de Labbadia, está picando la piedra de su propio techo. Por el momento, ya le ha servido para ir convocado con la absoluta de Brasil, y no sería de extrañar que, si sigue a este ritmo y no se tuerce, muy pronto vuelva a dar el salto. Su talento en innegable. Y en Berlín está desarrollándose en el viejo nuevo molde de Bruno Labbadia.

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FICHA DEL JUGADOR
Nombre: Matheus Cunha
Edad: 21 años
Equipo: Hertha Berlín
País de nacimiento: Brasil
Posición: Segundo punta

Cada lunes, el análisis de un joven talento en edad sub-23.

– 5 de octubre: Tariq Lamptey
– 28 de septiembre: Dominik Szoboszlai
– 21 de septiembre: Marash Kumbulla
– 14 de septiembre: Adil Aouchiche

Foto de portada: Paul Chesterton/Focus Images Ltd.

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