La final de Thiago, Kimmich y Müller

Joshua Kimmich volvió a ser lateral derecho ante la suplencia de Pavard. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

El Bayern Múnich vuelve a ser campeón de Europa siete años después. El cuadro de Hans-Dieter Flick ha sido claramente el mejor equipo tras el confinamiento, y anoche derrotó al PSG en Lisboa en una final que le perteneció durante más minutos que a su rival. La ingeniería alemana vuelve a ser altamente fiable en la Copa de Europa. Hansi Flick, como se le conoce cariñosamente, llegó al Bayern Múnich como técnico interino en un momento crucial de la temporada, y en tiempo récord, con un inesperado parón de varios meses de por medio, ha conseguido dar fondo y forma a uno de los mejores campeones que se recuerdan en los últimos años. Una máquina trituradora construida para no tener piedad, como ya analizamos en su día, que esta temporada ha dominado desde la máxima superioridad en todos los sentidos: física, táctica y técnicamente. Un triplete histórico, entre Bundesliga, DFB Pokal y Champions League, que el Bayern ha conquistado sabiéndose adaptar a los nuevos tiempos del fútbol, consiguiendo que la presión sea un arma y la calidad (técnica y táctica) un antídoto ante la presión rival, y a las circunstancias excepcionales.

El Bayern levantó su sexta Champions en Lisboa siendo fiel a su propia idiosincrasia. Desde el arranque, a partir de un once titular que arrojó una novedad importante con respecto a los duelos de cuartos y semifinal, como es la entrada de Kingsley Coman en detrimento de Ivan Perisic, el Bayern se abalanzó sobre el PSG. Fue a buscarlo arriba en la presión. Mordiendo en sus primeros pases. Incomodando la salida de balón de los de Thomas Tuchel. Y adelantando, para ello, su línea defensiva hasta la divisoria de los dos campos. El Bayern salió a apretar en los primeros compases, queriendo robar muy arriba para transitar en pocos metros hacia la portería de Keylor Navas. Y fruto de esa presión adelantada y muy bien organizada, oscureciendo las principales (y las más habituales) opciones de progreso del PSG, consiguió forzar una importante cantidad de errores en la fase de inicio del rival para llevar el partido a donde se había imaginado su técnico.

PSG 0
Bayern Múnich 1 (Coman 59′)

PSG vs Away team - Football tactics and formations

La respuesta del PSG no tardó en aparecer. El cuadro parisino empezó a encontrar con bastante continuidad a Kylian Mbappé muy abierto, siempre desde el sector izquierdo, amenazando la espalda de su marcador más cercano (Joshua Kimmich), y desde ahí el equipo de Thomas Tuchel no solo consiguió igualar la balanza sino que se plantó varias veces con peligro ante la portería de Manuel Neuer. Al PSG le faltó determinación en esa serie de acercamientos, topándose con un Neuer inconmensurable en el uso de todas sus extremidades, y ese golpe anímico en los dos equipos, tanto en el que falló como en el que salió indemne de ese mal trago, dio pie al tercer y último giro de guion antes del descanso. La final de Thiago Alcántara es para volver a verla repetida con más tranquilidad, que es como más se disfrutan este tipo de actuaciones, porque el hispanobrasileño cuajó una actuación de bandera en el mediocampo del Bayern.

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Si hasta entonces el mejor centrocampista del encuentro había sido Ander Herrera. Muy inteligente en todas sus intervenciones, sacrificado en el esfuerzo defensivo para realizar la ayuda en banda a Thilo Kehrer, su lateral derecho, y muy clarividente en los metros finales, donde puso dos balones de verdadero valor gol en el área defendida pro el Bayern Múnich, el mediocentro del Bayern devolvió a su equipo al encuentro (tras el buen momento parisino) por puro talento. Thiago ya está entre los mejores futbolistas con los que comparte posición en todo el continente. Su jerarquía en el juego del ahora campeón de Europa es total. Hace y deshace a su antojo. Se mueve arriba y abajo a un lado u otro con total libertad pero con máxima conciencia de lo que hace. Y la evolución a la que se ha sometido en los últimos años, adaptando las virtudes técnicas que ya traía de serie (entre fintas, giros, cambios de dirección y toques) a las necesidades actuales de la posición, han convertido a Thiago en un centrocampista muy dominador en este fútbol tan presionante.

Hans-Dieter Flick ha construido en tiempo récord un equipo campeón. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd
Hans-Dieter Flick ha construido en tiempo récord un equipo campeón. Foto: Yannis Halas/Focus Images Ltd

Thiago asentó a su equipo en el partido cuando más lo necesitaba. En primer lugar, ayudándolo a salir desde atrás ante la presión adelantada del PSG, que también la puso de manifiesto en la primera parte, y después organizando los ataques del Bayern ante el posicionamiento defensivo del PSG. Tuchel replegaba en campo propio a partir de un 4 (defensas) + 3 (centrocampisas, con Marquinhos como pivote y Paredes y Ander Herrera en los interiores) que liberaba del esfuerzo defensivo a los tres puntas (Mbappé, Neymar y Di María, de izquierda a derecha en el campo, respectivamente). Y por ahí, viendo la situación siempre de cara, en el espacio entonces generado entre la línea de centrocampistas y la línea de atacantes, empezó a aparecer Thiago Alcántara para volver a cambiar el signo del encuentro. Aunque esta vez, de forma permanente para el Bayern.

El Bayern Múnich levantó ayer en Lisboa su sexta Copa de Europa: 1974, 1975, 1976, 2001, 2013 y 2020

Conviene insistir tanto en el encuentro que dejó Thiago porque la suya está entre las mejores actuaciones individuales que se han visto en los últimos años en una final de Champions. Así de serio fue su partido. Y así de trascendental fue su exhibición para el equipo. Con el Bayern ya más asentado en campo contrario, de nuevo apostando por incomodar mucho la fase de iniciación del PSG, lanzándose a cada balón dividido como si fuera el último, el escenario propició que empezasen a emerger otras figuras de gran calado en el equipo de Flick, como son Thomas Müller y Joshua Kimmich. No por casualidad, los autores del gol de Kingsley Coman. La segunda mitad de ambos fue otro escándalo en beneficio del Bayern. El primero, moviéndose entre líneas e intervalos, como viene haciendo tan bien en los últimos meses, jugando a muy pocos toques y, de esta forma, consiguiendo que todo fluya con bastante armonía en las posesiones del equipo, y el segundo, como lateral derecho (ante la ausencia de Pavard, al que Flick no quiso arriesgar de poner ante Mbappé) pero con bastante presencia también en zonas más intermedias, le garantizaron al Bayer Múnich las dosis de calidad y plasticidad necesarias para vivir, juntarse y acelerar en campo rival.

Neymar Jr. y Kylian Mbappé no rindieron a su mejor nivel. Foto: Focus Images Ltd
Neymar Jr. y Kylian Mbappé no rindieron a su mejor nivel ante el Bayern Múnich. Foto: Focus Images Ltd

El PSG tuvo opción de volver a girar el encuentro desde el duelo entre Ángel Di María y Alphonso Davies, en el que el argentino hizo valer su excepcional calidad técnica para superar varias veces al lateral canadiense, una vez el PSG consiguió capear el temporal provocado por Kingsley Coman (atacando también desde el segundo palo, como antes había hecho Mbappé en la primera, imponiéndose una y otra vez a Thilo Kehrer), pero el equipo no acompañó desde lo individual ni en lo colectivo. Muy probablemente este lunes leamos en muchos sitios que el partido de Neymar Jr. y Kylian Mbappé fue muy decepcionante. Y razón no le faltará al cronista de turno que así lo considere. Pero lo cierto es que ambos, con mayor o menor grado de acierto en los metros finales, no dejaron de darle y generarle a su equipo situaciones verdaderamente diferenciales. No fue la noche de ninguno de los dos, pues no por más decirlo parece menos obvio, pero fueron los únicos que consiguieron inquietar al Bayern. Fue una final marcada, en cierto modo, por el conservadurismo de los dos técnicos. Flick ordenó en su pizarra que los laterales, especialmente en el caso de Davies (arrollador en la corrección), no doblasen con suma continuidad a los extremos en los últimos metros.

Coman jugó por izquierda y Gnabry atacó desde la derecha, pero los ataques del Bayern por los costados quedaron muchas veces reducidos a situaciones de uno para uno entre el extremo y el lateral de cada lado. Mientras que Tuchel debió utilizar a Ander como un recurso defensivo más que un futbolista para acelerar el juego o dibujarlo en el último tercio. Sin embargo, como ya habíamos analizado en la previa, esta, por encima de cualquier otra cosa, sería una final de sus futbolistas. El compendio de talento era y será (en próximas ediciones) difícilmente superable. Y esa competición de cualidades le puso nariz, ojos y boca a una final que, a causa del desarrollo cíclico del juego, parecía más propia de otra década.

Foto de portada: Yannis Halas/Focus Images Ltd

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11 comments

Coincido en señalar a Thiago como jugador superlativo esta última noche de Champions. Quien me volvió a decepcionar fue Di María. Al igual que con Argentina, ha cuajado excelentes actuaciones en fases previas y ha fallado en los momentos decisivos de la final. No ha sido su peor partido, pero del argentino se sabe que puede ser decisivo como en aquella final que ganó con el Madrid.
Enorme Ander. Me recordó a sus años de estrellato en Bilbao.

Uf, pues a mí Di María me pareció de los mejores de su equipo. Sobre todo en la segunda parte. De hecho, el PSG no acaba de desequilibrar la balanza que el argentino estaba inclinando.

Por detrás del primer tiempo de Ander Herrera, eso sí.

Una pasada esta final, llevábamos algunas un tanto más sosas? Planas? Aveces aburridas? Y esta estuvo, sobretodo para el aficionado neutral, muy entretenida, para sentarte y disfrutarla, casi tanto como los textos de Adrián Blanco, un placer seguir día a día la Europa league y la Champions en Marcadorint.

Os esperamos la temporada que viene!!

¡Muchísimas gracias, Robin23!

Es un gustazo trabajar con gente así al otro lado, de verdad. Se disfruta el doble. 😀

Creo que hablo en nombre de todos cuando digo que quiero ver a este Bayern contra el Liverpool de Klopp pero ya.

Ojo que ahí el Bayern pierde una pieza clave, ¿Tú como lo ves, llegará alguien de un perfil similar o veremos a Goretzka asentándose de forma definitiva?

No se ha comentado mucho pero el Bayern tiene unos problemas horrorosos para sacsr el balon jugado. Solo Kimmich es capaz de hacerlo, y claro, tienen la suerte de que toenen a Neuer, que pese a haber sufrido una campaña de desprestigio por parte de muchos forofos de Ter Stegen (otro portero buenisimo, sin duda), es que para mi es el mejor portero que he visto. Te ves highlights y no hay nada ni parecido. Porque aparte de ser buenisimo parando, es espectacular como sale, como juega con los pies y como toma siempre la decision correcta.

Pero los defensas.. Alaba te puede conducir y acelerar pero no te saca el balon con sangre fria a lo Ramos, Pique, Chiellini, De Ligt… y Boateng tiene el pie torcido. Luego salio Sule que directamente ni se atrevia. O se la daba a Neuer o al que tuviese mas cerca. Riesgo 0.

Dicho esto, por sacarle algun fallo al Bayern… en general coincido con el analisis. Un partido muy conservador por parte de ambos. Se notaba mucho el miedo a perder.. y sin duda gano el mejor colectivo. Por trayectoria y por manera de jugar. Y repasando las estadisticas, posiblemente el mejor campeon de siempre. Por superioridad, dominio, resultados, numero de goles, etc. Enhorabuena al Bayern

Dejando a un lado la crónica, que es una delicia… he echado en falta (tanto en aquí como en la Europa League) aquel artículo que recogía el Top-5 de la final.
Dejo este comentario para picaros y si es posible que se vuelva a introducir 😉 ¡Un abrazo!

Reflexion: el Bayern es un equipo que historicamente evoluciono mucho para poder volver a ganar la champions. Sobre todo a partir de 2010 (finalista) con Van Gaal y la generacion de los Lahm, Schweinsteiger, Muller.. etc. A partir de ahi fue mejorando hasta convertirse en una apisonadora imparable con Heynckes en 2012 (finalista) y 2013 (campeon) con un estilo de juego directo. En 2014 con Guardiola pierden su esencia y se vuelven un equipo mas conservador. Mas calmado, mas de toque… y no es casualidad que no pudiesen volver a ganar y se llevasen dos palizones de Madrid (0-4) y Barsa (3-0). Cuando con Heynckes habian destrozado al Barsa (4-0 y 0-3) y superado al Madrid (en penaltis en 2012). Tras esta etapa, Heynckes vuelve a revitalizar al equipo y casi consigue cargarse al Madrid campeon de 2018, y el equipo poco a poco vuelve a recuperar su esencia. En 2020 les elimina el tambien campeon Liverpool, y este año alcanzan de nuevo la corona. Sin duda un entrenador debe saber adaptarse a los jugadores y la cultura futbolistica de un club, y mas si es ganadora. Y Guardiola no lo hizo. Espero que el Bayern nunca vuelva a cometer el error de abandonar su esencia.

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