Zinedine Zidane: el fútbol de los futbolistas

Zinedine Zidane hizo debutar a Sergio Arribas en la Champions League. Foto: Kristian Kane/Focus Images Ltd

El Real Madrid ya está entre los ocho mejores equipos del continente. El cuadro blanco superó claramente a la Atalanta en el duelo de vuelta de los octavos de final y goleó en el encuentro con un contundente 3-1 (4-1 global) que sirvió para poner de manifiesto bastantes cosas que subyacen de una actuación así. La más grande de todas ellas es que Zinedine Zidane es uno de los mejores entrenadores del mundo. Lo es con sus aciertos y sus errores, como todos, en los días buenos y en los no tan buenos, pero seguir rebajando al francés a la categoría de alineador en pleno 2021, obviando (de manera muy interesada) planteamientos y reajustes como los exhibidos este martes ante la Atalanta, se ha convertido en un detector infalible ante quienes arrojan sus opiniones de forma claramente deliberada. Zidane Zidane ha sido mucho mejor que Gian Piero Gasperini en los 180 minutos que ha durado la eliminatoria. A nivel táctico, sin entrar a valorar las enormes diferentes técnicas que existen entre los dos equipos, el francés ha sido muy superior al italiano, como la semana pasada lo fue Jürgen Klopp sobre Julian Nagelsmann, y por ahí, sin necesidad de recurrir a los topicazos infundados de quienes han pretendido escribir su propio relato dejándose llevar por sus filias y sus fobias, se debe empezar a explicar un partido entre dos de los mejores técnicos del continente. Porque Zidane y Gasperini lo son. Y a entrenadores como ellos hay que agradecer y reconocerles que el fútbol es y será siempre de los futbolistas.

La Atalanta salió a morder en el Alfredo Di Stéfano. El resultado tan corto del duelo de ida le dio alas a los italianos, y estos arrancaron el partido con ganas de que ocurriesen cosas. Sin Remo Freuler, sancionado, y con Duvan Zapata en el banco, ya que llegaba tocado a este partido (tras la lesión sufrida en el duelo de ida), la Atalanta formó desde el inicio en un 3-4-2-1 que, sin balón, en la fase de presión, se transformaba en un 3-4-1-2. Y este primer detalle es clave porque Gian Piero Gasperini trató de presionar muy arriba la salida de balón del Real Madrid a través de una serie de marcajes individuales, como de costumbre, que se amoldaron rápidamente a la principal novedad del equipo blanco. Esta es una cualidad diferencial en el fútbol de la Atalanta: consigue adaptarse muy rápido y muy bien a las distintas formas y/o situaciones que le plantea el rival en cada partido. Zinedine Zidane mantuvo el sistema de tres centrales y dos carrileros que viene vistiendo al Real Madrid en las últimas semanas, aunque esta vez, sin Casemiro (sancionado), incluyó una novedad táctica importante en el comportamiento de su equipo con la pelota: en la salida de balón, a fin de superar la presión por pares de los italianos, Nacho Fernández no actuó como tercer central a la misma altura que Sergio Ramos y Raphaël Varane, sino que se situó como (teórico) lateral izquierdo, y esto tuvo un impacto grande en el desarrollo del encuentro.

Real Madrid 3 (Benzema 34′, Sergio Ramos 60′ pen., Asensio 84′)
Atalanta 1 (Muriel 83′)

RM vs Away team - Football tactics and formations

La presión adelantada de Gian Piero Gasperini solo permitía que en el campo del Real Madrid hubiese un hombre que pudiese recibir con tiempo y espacio: Thibaut Courtois. Y la decisión, obviamente, no fue casualidad. La Atalanta consiguió plantearle muchas dificultades a los blancos en el primer cuarto de hora a través de esta estrategia, pues las vigilancias al hombre de Pasalic (Varane), Muriel (Sergio Ramos), Pessina (Modric), De Roon (Kroos) y Malinovsky (Valverde), además de Gosens (Lucas Vázquez) y Maehle (Nacho) en situaciones más intermedias, atascaron la fase de salida del Real Madrid y obligaron a Courtois a jugar varias veces en largo (sin un destinatario claro ni óptimo, puesto que la Atalanta defendía en superioridad numérica con sus tres centrales ante Benzema y Vinícius) en los primeros compases del partido. Cierto es que a la Dea en este tramo, su mejor momento en toda la noche, le faltó un punto añadido de claridad en los metros finales para resolver con mayor determinación, pero sí consiguió que el Real Madrid no se encontrase cómodo en el escenario y que Zinedine Zidane debiese intervenir sobre la marcha para darle soluciones a sus futbolistas desde la pizarra. Y lo hizo. Empezando por Vinícius.

El brasileño arrancó el partido como punta en el perfil derecho. Es decir, en el 3-5-2 sobre el que se organizó el Real Madrid desde el inicio, con Modric (pivote), Kroos (izquierda) y Valverde (derecha), estos dos últimos como interiores, en medio campo, Vinícius empezó el encuentro en una línea paralela a la de Benzema, pero con una tendencia mucho más abierta hacia el sector derecho. Pues bien, superado el primer cuarto de hora, debido a las enormes dificultades que estaba teniendo el equipo para salir jugando desde la defensa, Zidane decidió mover la ficha de Vinícius al lado izquierdo para fijar su posición como si jugase de extremo. Y ese movimiento lo acompañó con otras dos decisiones de un valor diferencial en el desarrollo (táctico) del encuentro: el descenso de uno de los centrocampistas a zonas más retrasadas, ya fuese Kroos o Modric (empezaron a alternarse esta función), y la liberación de un tercer hombre, que en este caso fue Mendy, para explotar una zona especialmente sensible para la forma (y el fondo) desde la que defiende la Atalanta.

Zinedine Zidane consiguió cambiar el partido desde su banquillo. Foto: Cristian Trujillo/Focus Images Ltd
Zinedine Zidane consiguió cambiar el partido desde su banquillo. Foto: Cristian Trujillo/Focus Images Ltd

De esta forma, fijando con Vinícius fuera, atrayendo a su marcador y haciendo muy ancho el campo desde su sector; arrastrando la marca de Matteo Pessina con Kroos/Modric, que instintivamente saltaba sobre su descenso en el apoyo, aunque llegase siempre mal y tarde a sus recepciones cerca de la defensa, y liberando a Mendy por dentro, que jugó con un rol muy parecido al de Marcelo el día del partido ante el Getafe, el Real Madrid provocó que la Atalanta defendiese con demasiados metros entre sus líneas (y, por ende, también sus futbolistas), y esa situación le garantizó un plus de tiempo y espacio a sus mejores futbolistas para superar, girar y anular una presión que, hasta el reajuste táctico de Zidane, estaba agobiando en exceso a los blancos. El gol llegó a los pocos minutos en una acción en la que el Real Madrid le dio a la Dea de su propia medicina con una presión adelantada que Luka Modric (robo y asistencia) y Karim Benzema (definición) convirtieron en el primer gol de la noche. Y ese tanto, superada la primera media hora, le hizo daño a los de Gasperini.

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La Atalanta ya no supo readaptar sus esfuerzos al plan improvisado del Real Madrid, y el cuadro de Zinedine Zidane jugó la última hora de encuentro con mucha entereza. Toni Kroos y Luka Modric volvieron a ser absolutamente diferenciales en sus funciones, con y sin balón, para juntar al equipo, doblegar al rival y asfixiarlo entre sus pases, sus conducciones, sus carreras (especialmente en el caso del croata) y su grandeza en este tipo de noches. El alemán tiene una calidad excepcional en sus envíos, nada nuevo que vayamos a descubrir a estas alturas, pero no por ello debería dejar de reivindicarse ese talento tan puro que, con un solo pase, es capaz de cambiar de escenarios y reescribir guiones. Y lo de Modric, a sus 35 años, directamente pertenece al terreno del absurdo. Con balón es un jugador exquisito, siempre lo ha sido, capaz de filtrar un pase de valor gol en prácticamente cualquier altura o situación, pero es que sin balón trabaja como un verdadero obseso para mantener al equipo junto en las dos direcciones. La gente corre por razones muy diferentes, pero Modric, en su caso, lo hace para demostrarle al resto (y seguramente para demostrarse a sí mismo, que es casi más importante que lo primero) que corriendo es la forma que él tiene de escapar del paso del tiempo. Karim Benzema, otro que tal baila, se puso las botas entre líneas para juntar y lanzar al Real Madrid en torno a sus recepciones. Vinícius Junior seguramente realizó uno de sus mejores partidos con la camiseta blanca, por la claridad de sus ideas y la calidad de sus acciones (a pesar de su desacierto en el remate). Y Mendy, al que habíamos dejado libre en la primera parte, se lo pasó mejor que nadie jugando por dentro, a su libre albedrío, como un niño en el parque de atracciones. El futbolista francés se movió en los tres carriles, pese a arrancar desde el perfil izquierdo, y demostró que en escenarios de este equipo, donde mandan los mejores, él puede ser una pieza de mucha utilidad para conseguir que el Real Madrid sea todo lo que quiere su entrenador; que es, no por casualidad, todo lo que necesitan sus futbolistas. Esa es la gran labor de Zidane.

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Foto de portada: Kristian Kane/Focus Images Ltd.

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4 comments

Magnífico análisis Adrian. Me ha encantado esa frase sobre Modric que dice que escapa del tiempo corriendo. Sublime. Que jugador tan grande. Y kross, qué decir. La verdad es que no me esperaba una actuación tan contundente del Madrid ayer, es cierto que los blancos juegan mejor ante este tipo de rivales que ante defensas cerradas pero aún así da la sensación de que algunos días el Madrid todavía es capaz de grandes actuaciones basadas en la calidad inmensa de su futbolistas. No se me intérprete mal, como bien comenta Adrián, el Madrid también tiene a un gran entrenador, pero es que al equipo le faltan cosas como desborde arriba, definición o colmillo y, aún así, a veces sucede que, sus futbolistas elevan al equipo por encima del que debería ser su rendimiento. Pero es que un gran Ramos, Modric, Kross y Benzema es mucho incluso en sus últimos años.
Gran Vinicius también ayer, todo sea dicho.

Excelente análisis! Estoy muy de acuerdo en que el Real Madrid empieza a ganar el partido con retoques tácticos de alto nivel que introduce Zidane en torno al minuto 30 de partido. Vinicius ensancha al defensa desde el perfil izquierdo y, bien Kroos bien Modric, entran en contacto con la pelota desde la base para organizar la salida y desahogar la presión de la Dea. Fundamental en mi opinión el desplazamiento tanto de Mendy (que refieres) como el de Lucas Vázquez, ambos pasan a ocupar posiciones interiores en salida de balón para saturar el medio con el objetivo equilibrar la supremacía bergamasca. Vinicius queda encargado de dar amplitud por la izquierda pero, ojo, Fede Valverde ocupa en más de una ocasión ese carril diestro, sacando al futbolista de la negación de espacios interiores y dándole algo más del vuelo que necesita para operar en su mejor versión. Con este movimiento táctico, tan guardiolista, mejora cualitativamente a los jugadores que intervienen en la salida de balón, amplía el campo por ambas bandas potenciando a los jugadores que las ocupan y favorece una una circulación dentro – fuera – dentro que potencie las características de Benzema.
Me quedo con tu titular, el fútbol que propone Zidane es de los futbolistas, entiende que los que están en el campo son ellos y pone su finura en la pizarra a su servicio.

Este comentario me hará quedar como el flipado más tonto de Europa, pero yo vi otro partido. De hecho, repase el partido ayer, porque no entendía como Adrián Blanco decía eso y yo había visto otra cosa (porque tengo bastante claro que sé bastante menos de esto que él)
Para mi ZZ estuvo horrible en la dirección de campo. Absolutamente previsible que el Atalanta te iba a presionar y no tenia ensayado nada en cuanto a salida de balón. Cuando el Atalanta podía presionar el hombre libre era Courtois y el Madrid acaba dando un pelotazo. Un poco como con el City. Para mi Zidane sabe que le van a presionar pero lo fía todo a la calidad de sus hombres. Si que me parece que dio la consigna de no perder ni un balón y ante la duda, patadón y la perdemos arriba, porque el Atalanta nos hace daño en el robo, que fue lo que pasó en la ocasión de Gosens. Creo que el Madrid generó a partir de recuperar y no de una salida ensayada. El cambio, tan comentado, en el minuto 30, para mi no tuvo ninguna influencia en salida de balón. Si me parece que tuvo repercusión en ataque. El paso de Vinicius al sector izquierdo genero peligro y permitió estirar al equipo. Creo que antes de ese cambio el Atalanta ya estaba dando signos de cansancio en la presión. Y luego el error del portero condiciona todo.
No digo que el Madrid no fuera superior al Atalanta, pero para mi fue por la calidad y lectura de juego individual de los futbolistas que por un plan colectivo. Luego el resultado condiciona partido y análisis.
Me sigue pareciendo que ante planes bien elaborados y bien ejecutados el plan de Zidane se cae (como le paso ante el City). Y ante defensas cerradas es obvio, que no da recursos al equipo. Lo que no quita para que me guste Zidane y me parezca un buen entrenador.
Ojala me equivoque, pero creo que el Liverpool es favorito. (panenkitas forever)
Repito, ojala me equivoque.

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