Haaland es difícil de explicar

A general view of the stadium before the UEFA Champions League match at Ramon Sanchez Pizjuan Stadium, Seville
Picture by Russell Hart/Focus Images Ltd 07791 688 420
22/02/2017

El Sevilla FC deberá recurrir a la heroica para remontar la eliminatoria en el Signal Iduna Park. Tras una primera mitad de tantos goles como alternativas, puesto que el propio resultado fue variando el papel del equipo protagonista en el encuentro, los de Julen Lopetegui se marcharon perdiendo al descanso con un doloroso uno a tres que obligó a cambiar cosas en la segunda mitad. La primera y la más urgente, una ayuda extra en la defensa sobre Erling Haaland, el futbolista más determinante de la noche, que dominó la primera parte como cualquier otro día en la oficina: recibiendo al pie, corriendo al espacio, volando con sus desmarques y reventando la portería rival con una superioridad difícilmente controlable por cualquier futbolista del Sevilla (y puede que del mundo entero). Haaland es el tiempo y el espacio, y el engaño nace de la irreal mezcla de su cuerpo con esas condiciones que no parecen sacadas de la calle o de una escuela, sino de un laboratorio.

A Haaland no lo hemos descubierto este miércoles en el Ramón Sánchez-Pizjuán, pero su impacto en la máxima élite del fútbol está siendo tan grande que el noruego parece dispuesto a agotar todos los calificativos que tratan de definir su juego con apenas 20 años. Con los dos tantos de anoche, Haaland suma ocho goles en cinco partidos de Champions esta temporada; lo que hace un total de 25 dianas en 24 encuentros en lo que va de campaña. Son números que intimidan tantísimo como su juego, y el Sevilla experimentó pronto en su propio cuerpo ese sudor frío que baja de la nuca y se cuela (de alguna manera y por alguna razón) en el estómago cuando vio al noruego romper hacia su área en la primera ocasión del encuentro. El primer desmarque de Haaland no llegó a buen puerto, porque el noruego no llegó a recibir por los pelos, pero sí provocó daños de distinta índole entre los que allí estaban cerca en el momento de su carrera. No es descartable que algún futbolista del Sevilla se descubriese luego en el vestuario alguna abrasión en su cuerpo, provocada por la potencia con la que arranca Haaland, como si fuese un avión en la pista de despegue, y la sensación de un estrés añadido a la carga emocional que ya conlleva esta competición.

Sevilla 2 (Suso 7′, De Jong 84′)
Borussia Dortmund 3 (Dahoud 19′, Haaland 27′, 43′)

SEV vs Away team - Football tactics and formations

A todo esto, el Sevilla se sacudió bien el buen inicio del Borussia Dortmund en el partido y consiguió adelantarse pronto con un doble recorte de Suso en la frontal del área que acabó (con fortuna, porque el disparo tocó en el cuerpo de Hummels) en la portería alemana. Esto provocó el primero de los muchos giros que daría el partido en apenas 30 minutos. Con el resultado en contra, como era de esperar, el cuadro de Edin Terzic volvió a dar un nuevo paso al frente y desde su 4-3-3, con Emre Can como pivote en medio campo y dos interiores delante, Dahoud (izquierda) y Bellingham (derecha), se adueñó nuevamente del balón y forzó al Sevilla a defender en pocos metros (cada vez menos) en su propio campo. Fue en este escenario en el que Haaland reactivó los motores que debe esconder en alguna parte de su cuerpo y con esa superioridad tan suya, tan bruta, tan compacta, tan difícil de abarcar para el cronista, se inventó dos goles de la nada para remontar en 15 minutos.

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En el primer tanto, el del empate, recibió en banda derecha en una situación de máxima complejidad por las condiciones de la misma, puesto que apenas había tiempo, espacio y salidas, y tiró de un recurso técnico valiosísimo para escapar, conducir hacia dentro, habilitar a Dahoud en la frontal, moverse sin balón tras dar el pase y hundir con su desmarque a dos o tres hombres del Sevilla a la vez, claramente condicionados por lo que habían visto, leído y escuchado de este monstruo, al que ya habían sentido nada más empezar el partido, y con ello despejó la posición de tiro de un Dahoud que hizo el resto con su pie derecho. El segundo, el primero con su firma, directamente no existía hasta que se lo inventó él mismo, pues en ninguna mente humana era lógico que un cuerpo de esas dimensiones pudiese agarrar la pelota dónde lo hizo, conducir con tantísima habilidad, apoyarse en un compañero en la frontal (Sancho) y definir tras desmarcarse a la espalda del central con suma habilidad ante el portero. El único que lo vio fue Haaland. Y este chico, a sus 20 años, se está acostumbrando a marcar goles o realizar acciones realmente absurdas para cualquier mente humana, pues trascienden más allá de la lógica o la simple razón.

Sancho cuajó una gran actuación ante el Sevilla. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd
Jadon Sancho cuajó una gran actuación ante el Sevilla FC. Foto: Martyn Haworth/Focus Images Ltd

El 1-3, también de Haaland, llegó poco antes del descanso en un robo adelantado tras un error del Sevilla en su fase de iniciación, y en este caso el noruego definió con su pie izquierdo tras un nuevo desmarque al espacio que en absoluto condicionó su golpeo o su decisión para ejecutar ante el portero, y eso, sin duda, es lo más gordo de su fútbol: esa tremenda superioridad física está perfectamente calibrada con su calidad técnica. En el descanso, con dos goles de desventaja, Julen Lopetegui se vio obligado a agitar el árbol y para ello retiró del campo a Rakitic, bajó a Fernando entre centrales (para jugar con tres abajo) y situó a Gudelj al lado de Jordán en medio campo. El Sevilla recuperó la iniciativa y el control territorial a través de la posesión, pero lo cierto es que, como ya le había ocurrido en la primera mitad (salvo, no por casualidad sino causalidad, la ocasión del doble recorte de Suso) le costó mucho girar y desbordar al Dortmund en el último tercio del campo. Demasiado balón al pie, pocos movimientos al espacio y muchas situaciones inconexas (como la posición tan alejada del Papu Gómez de la pelota o las pocas irrupciones de Koundé al ataque, aun defendiendo con tres atrás) que mermaron el ataque posicional del Sevilla ante un Borussia Dortmund que está teniendo problemas para mantenerse compacto a la espera de que Edin Terzic dé con la tecla en el juego (prioritariamente con el balón).

Los alemanes, en este caso, ante un Sevilla volcado pero poco dañino, debieron conformarse con coger cierto oxígeno tras recuperar la pelota en la segunda parte gracias al propio Haaland, al regate de Sancho en banda izquierda (que completó una actuación deliciosa), a la calidad así en general de Guerreiro y al desmarque diagonal de Reus, que arrancó el partido desde la derecha pero se cruzó varias veces por dentro. La entrada de Óscar Rodríguez le proporcionó al Sevilla un recurso muy valioso en ese escenario, su pie derecho en las acciones a balón parado, y por ahí llegó un balón al palo y el gol del 2-3 definitivo que remató De Jong en el área pequeña. El Sevilla debe mejorar muchas cosas de cara a la vuelta, pero la segunda parte le sirvió para sacar conclusiones que podrá aplicar en el Signal Iduna Park, donde, ante la necesidad de remontar, deberá asumir un gran peaje.

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Foto de portada: Russell Hart/Focus Images Ltd.

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