Bélgica firma el pleno y despierta del sueño a Finlandia

Manager of Belgium, Roberto Martinez during the 2018 FIFA World Cup match at Kaliningrad Stadium, Kaliningrad
Picture by Paul Chesterton/Focus Images Ltd +44 7904 640267
28/06/2018

De algunos sueños te despiertas como si te fueras a caer. Hay otros de los que no te acuerdas. Sueños que son pesadillas porque son tan bonitos que luego la vida es una mierda. Eso le pasó a Finlandia, que opositaba para convertirse en el amor de verano que buscamos en cada torneo de selecciones. Lo tuvo durante un buen rato porque le valía el empate. El partido estaba tartamudo. No había continuidad. Por la inercia de seguir la estela de Países Bajos e Italia, los de Roberto Martínez se desperezaron en el tramo final. El primer gol lo marcó la fortuna y el segundo la voracidad de Lukaku. Fue suficiente para firmar el tercer pleno de la Eurocopa y para que Finlandia se despertara por un taladro en el piso de abajo. Al menos, por complicado que parezca, puede pedir cinco minutos más y esperar a ser una de las mejores terceras.

Finlandia 0

Bélgica 2 (Hradecky p.p. 74′; Lukaku 81′)

Belgica vs Finlandia - Football tactics and formations

 

Roberto Martínez tenía dos objetivos con su once: dar descanso a casi todos los titulares y rodar a De Bruyne, Witsel y Hazard, que se estrenaron como titulares en la Eurocopa. Los únicos titularísimos que estaban sobre el Zenit Arena eran Courtois y el insaciable Lukaku. Kanerva, que para el segundo partido quitó a Sparv para meter a Schuller, volvió a optar por el capitán.

Arrancó legañoso el encuentro. Los de Roberto Martínez, poco exigidos en lo clasificatorio, casi se duermen con la posesión. Pase para aquí, para allá. Mucha balada, poco rock and roll. El que menos pulsaciones tenía era Courtois. De vez en cuando había que echar un vistazo a la alineación para comprobar que estaba en la portería. Lo único que llegó del ataque de Finlandia eran centros. Puro chirimiri.

Se esperaba mucho de Hazard y Doku. Parecían el yin y el yang. Si el del Real Madrid estaba en plan pasota, Doku iba revolucionado. Tuvieron que aparecer Lukaku y De Bruyne, los más activos. El centrocampista, estelar ante Dinamarca, llevaba la batuta. Retrasado al mediocentro, le tocaba empezar las jugadas, pero el del City no le hacía ascos a mirar portería. Lukaku, paciente en el barco del área, esperaba los pases en el poste bajo. Casi siempre para pivotar, a veces para machacar. La única vez que se relamió los labios en la primera parte fue en un cabezazo que atrapó Hradecky sin sobresaltos.

Lukaku, con tres goles, iguala a Ronaldo, Schick y Wijnaldum. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Lukaku, con tres goles, iguala a Ronaldo, Schick y Wijnaldum. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Salió chisposa Finlandia, pero poco duraron las burbujas. Pukki y Pohjanpalo eran dos náufragos buscando una isla desierta. A esa hora, Finlandia ya sabía que con un empate haría historia. Tapiada todavía más el área, Bélgica bombardeó desde lejos. Parecía que no había forma de tumbar el tabique. Hazard se metió por la única rendija Hazard y engatilló tan rápido como en el Oeste, pero Hradecky ejerció de sheriff. La ocasión, al menos, sirvió de acicate. De Bruyne le dijo te quiero a Lukaku con un pase, el del Inter apalabró el gol con el control y mandó la pelota a la jaula. Desde el VAR, aguafiestas como pocos, advirtieron que Lukaku no se había cortado las uñas de los pies.

Parecían los tintes dramáticos de todo cuento de hadas. Finlandia ya veía la orilla. Pero Bélgica se convenció de ganar el partido. Empezó a resolver los puzzles que le planteaba Finlandia. La pieza clave llegó en un córner. Lo remató Vermaelen con más fe que en una comunión y se encontró con el palo, el penúltimo protagonista de la jugada. Del palo fue al guante de Hradecky, tantas veces salvador, esta vez ejecutor. Y ya se desinhibieron los diablos rojos. A Lukaku le sonaban las tripas. Su equipo le lanzó balones como le tiraban vacas al Tiranosaurio Rex. De Bruyne volvió a buscarlo y Lukaku transformó el césped en parqué, se giró como Pau Gasol o como David Bisbal y marcó en un golpeo seco. De menos a más en el partido, algo discontinua en cada cita, Bélgica consigue el pleno y recupera jugadores. Finlandia se agarra al clavo ardiendo del tercer puesto, con tres puntos y un menos dos que no auguran nada bueno. Aviso a navegantes: los terceros con diferencia de goles no negativa estarán clasificados.

Imagen de portada: Paul Chesterton/Focus Images

Related posts

1 comments

La norma del fuera es más simple que el mecanismo de un chupete: que el delantero no tenga ventaja sobre el defensa.
Con fueras de juego como el de ayer, por tener una talla más de pie… ¿por qué entra el VAR si no es un error claro y manifiesto?

Deja un comentario

*