No todo es oro en el fútbol inglés

The pitch in poor condition at Gigg Lane, prior to the Sky Bet League 1 match between Bury and Wigan Athletic, Bury.

Picture by Michael Sedgwick/Focus Images Ltd +44 7900 363072

24/03/2018

Finales de los años 50 en Bury, población cercana a Manchester que se plagó de fábricas textiles durante la Revolución Industrial. Es un sábado soleado y Dave Giffard, entonces un niño, ve pasar la tarde desde un banco, refresco en mano, junto a un amigo. Escuchan un rugido a un par de millas de distancia y la curiosidad les levanta del banco. Deciden perseguir aquel sonido. Unos minutos después, el rugido se repite, ahora desde más cerca. Siguen caminando, y de nuevo otro rugido. Por fin descubren que el ruido procede del interior de Gigg Lane, donde el Bury FC está goleando al Stockport County. Dave regresa a casa fascinado, deseando acompañar a su padre y a su hermano al siguiente partido en el estadio. Despertó así una pasión que ya llevaba en la sangre.

El abuelo de Dave había estado presente en el primer partido de la historia del club, un amistoso en 1885. Cuando el fútbol regresó después de la Primera Guerra Mundial, el abuelo llevó al padre de Dave por primera vez al estadio. En 1952, el padre creó una asociación de aficionados y se convirtió en el principal encargado de traer fondos para el club. La tradición de apoyar al Bury siempre ha formado parte de la familia Giffard. “Me sentaba en la grada con mi hermano, mi padre, tres de mis tíos y dos de mis tías”, rememora Dave, “y a los partidos fuera de casa viajaba en coche con dos de mis tíos. Recuerdo ir a Stoke una noche en la que Stanley Matthews jugaba contra nosotros y el Bury ganó 1-3. Ah, qué gran noche…”, suspira, y entre risas apunta que tendría unos diez años.

El Bury FC se fundó en 1885. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.
El Bury FC se fundó en 1885. Foto: Russell Hart/Focus Images Ltd.

Una vida dedicada al Bury que en 2002 pudo haber visto su fin cuando el club se encontró al borde de la bancarrota. La afición se movilizó y tras una exitosa campaña de recaudación de fondos, co-liderada por Neville Neville, padre de los entonces jugadores del Manchester United Gary y Phil (su madre Jill también trabajaba en el Bury), lograron salvar el club. Dave había estado muy involucrado durante la campaña y una vez consiguieron su objetivo decidió tomarse un año sabático de su trabajo como informático con el fin de dedicarse exclusivamente al Bury. De aquella crisis surgió la supporters’ trust Forever Bury. Una supporters’ trust es la principal organización de aficionados de cada club inglés, cuyo objetivo es proteger los intereses de la hinchada. El año sabático de Dave, presidente de Forever Bury, se ha convertido en 17 años, y sumando.“Es el mejor trabajo que jamás he tenido. Solo tiene un inconveniente: que no está remunerado”. Para subsistir, Dave limitó su presupuesto diario a una libra. Iba andando a todas partes. Ahora, a sus 68 años de edad, cuenta con el apoyo de una pensión, pero sigue caminando a cualquier sitio. Nos atiende desde el estadio del Bury un miércoles a las 9.30 de la mañana, a donde ha llegado tras andar unos 6 kilómetros. Un mero paseo comparado con los 14 kilómetros que recorre cuando tiene que bajar a Manchester. 

¿Y qué hace Dave un miércoles por la mañana en el estadio? Le trae una situación similar a la de 2002. Lo que cualquier afición espera no vivir nunca, la del Bury lo está viviendo por una segunda vez: su club vuelve a estar a un paso de la hecatombe. Después de 125 años en la Football League, el Bury, campeón de dos FA Cup a principios del siglo pasado, podría ser expulsado de la liga este viernes y, en el peor de los casos, desaparecer como entidad. Dave y el resto de los miembros de Forever Bury están trabajando duro para evitar ese escenario, pero aseguran que están preparándose para cualquier desenlace, desde la llegada de un inversor hasta el renacer del Bury como un nuevo club.

El exterior de Gigg Lane, la casa del Bury. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Lt.
El exterior de Gigg Lane, la casa del Bury. Foto: Matt Wilkinson/Focus Images Ltd.

Hace un año, el Bury descendió de League One (tercera división) a League Two (cuarta), pero el pasado mes de mayo recuperaron la categoría al certificar su ascenso directo. La celebración, no obstante, se prolongó por poco tiempo. Pronto salió a la luz que el Bury llevaba meses sin pagar a su plantilla. “Empezamos a ver cómo los jugadores anunciaban en las redes sociales que se marchaban del club, pero el club no comunicaba nada. Es un modo terrible de enterarte de que algo no encaja”, explica James Bentley, abonado del Bury desde hace 31 años y autor del libro Things Can Only Get Better sobre una de las épocas doradas de este club a mediados de los 90.

En diciembre, un misterioso hombre de negocios llamado Steve Dale compró el ya endeudado club por tan solo una libra. Existía la esperanza de que este nuevo dueño enmendara la mala gestión del propietario anterior. El optimismo fue efímero. Dale acabaría confesando haber subestimado la complejidad de la situación financiera del club. En febrero hizo un pago excepcional a Hacienda para evitar un concurso de acreedores, pero el club se quedó sin el capital necesario para cumplir con los salarios de la plantilla, que ya de por sí eran más altos de lo que una entidad como el Bury se podía permitir. Pasaron los meses y la deuda fue creciendo. Dale llegó a un acuerdo voluntario con los acreedores por el que estos recibirían un cuarto de lo que el insolvente club les debía. Esto les permitió evadir una vez más la bancarrota, pero no se escaparon de una sanción de 12 puntos por parte de la liga.

Así que el Bury iba a arrancar su temporada en League One con el casillero en negativo. Y eso no era todo: solo contaban con ocho jugadores y estaban sancionado sin poder fichar. Pero formar un equipo no ha resultado un problema en lo que va de curso: la EFL (el organismo que regula las tres categorías por debajo de la Premier League: Championship, League One y League Two) no permite que el Bury dispute ningún partido hasta que demuestre que tiene suficientes fondos para salir adelante. Todavía no han debutado en liga y han sido automáticamente eliminados de la Copa de la Liga. Dale aseguró que ya le había demostrado a la EFL que sí que podrían pagar sus deudas, pero la EFL negó haber recibido la información necesaria y le dio un plazo de dos semanas, que concluirá este viernes, antes de expulsarles de la competición. 

'Mantén la esperanza', reza esta pancarta en colgada en Gigg Lane. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
‘Mantén la esperanza’, lee esta pancarta en colgada en Gigg Lane. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

Este clima de incertidumbre está resultando muy duro para la afición. Su club ha llegado a este punto por culpa de una mala gestión, ¿pero acaso es su culpa? Forever Bury está presionando a Dale para que venda el club, pero todas las ofertas hasta la fecha han sido rechazadas. Algunos políticos locales llevan semanas pidiendo que se resuelva la situación e incluso uno hizo un llamamiento al Manchester City. Este miércoles se vio otro ejemplo de una medida desesperada cuando Joy Hart, una antigua directora del Bury e hija de la leyenda del club Les Hart, se esposó al exterior del estadio en forma de protesta, pidiéndole a la EFL que les concedan un poco más de tiempo.

James dice sentirse constantemente preocupado. “Pensar que te puedan arrebatar algo tan importante en tu vida, algo a lo que has dedicado tanto tiempo como aficionado, sin que tú puedas hacer nada… Nuestra única esperanza es que Steve Dale venda el club”. En los últimos días, son muchos los aficionados de toda la vida que han compartido en Twitter sus recuerdos apoyando al Bury. Uno de ellos publicó un emotivo vídeo grabado el pasado sábado en una protesta que tuvo lugar en contra de Dale. Entre los distintos testimonios destaca el de un señor que lleva 70 años yendo al estadio. “Me asusta pensar que [el Bury] pueda desaparecer. Espero que nunca pase”, dice con la voz casi quebrada. “70 años. Desde que tenía 8 años”. 

Lo del Bury no es un caso aislado. Existe verdadera preocupación entre los demás aficionados de clubes de la EFL, sobre todo entre los de League One y League Two. Sin ir más lejos, a tan solo 10 kilómetros de Bury, el Bolton Wanderers también arrancó el presente campeonato con -12 puntos a causa de sus problemas financieros. Toda la plantilla del Bolton se ha marchado, pues el club llevaba meses sin pagar su salario, y están teniendo que alinear a juveniles en sus partidos. Su encuentro ante el Doncaster esta semana fue aplazado porque existía preocupación por la carga de partidos a la que estaban sometidos los juveniles. Todavía no han llegado a una situación tan crítica, pero otros clubes como el Oldham Athletic o el Macclesfield Town no llevan al día los pagos a sus futbolistas, y el Notts County, club profesional más antiguo del mundo, estuvo en la cuerda floja este verano tras haber descendido hasta que llegó un nuevo inversor. 

Independientemente de que el Bury sobreviva o no, la vulnerabilidad financiera seguirá más que presente a no ser que se produzcan cambios en la EFL. Vysyble, una empresa especializada en finanzas deportivas que ha realizado un estudio sobre la EFL, prevé que surjan más casos como el del Bury o el Bolton. Hace dos años ya habían anticipado en otro estudio que se darían situaciones como esta y llegaron a reunirse con la EFL. Pero el cofundador de Vysyble asegura que la liga ignoró sus avisos sobre la precariedad financiera de algunos clubes.

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La Premier League es una liga extremadamente poderosa, con futbolistas y entrenadores de primer nivel, donde hasta un recién ascendido se puede permitir gastar más de 100 millones en un solo mercado de traspasos. Constantemente se pone a la Premier como ejemplo de buena organización y sostenibilidad. Temporada sí, temporada también se compara su equitativo reparto de los derechos televisivos con el más desigual que tiene lugar en España. La percepción desde fuera es que el fútbol inglés es rico y estable. Por eso puede resultar extraño que algunos de sus clubes jueguen al fuera de juego con la bancarrota. ¿Cómo es posible? “Hay muchos ingresos en lo más alto, pero solo un pequeño porcentaje se filtra a las divisiones por debajo”, explica el Doctor Rob Wilson, experto en las finanzas del fútbol en la Sheffield Hallam University. “El premio por ascender a la Premier ha aumentado, así que cada vez son más los clubes se la juegan y gastan por encima de sus posibilidades con la esperanza de ser competitivos. Cuando fracasan, las pérdidas son enormes”.

Muchos aficionados de clubes de la EFL no tiene verdaderas garantías sobre el futuro de sus equipos. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.
Muchos aficionados de clubes de la EFL no tiene verdaderas garantías sobre la sostenibilidad de sus equipos. Foto: Simon Moore/Focus Images Ltd.

“La Premier League es muy poderosa, pero ese es su objetivo. No es algo malo. El problema es que muchos dueños [de clubes de la EFL] toman muy malas decisiones: algunos por sus vínculos sentimentales hacia el club, otros simplemente por no contar con una buena estrategia de negocio. La EFL tiene parte de culpa porque su fit-and-proper-person test no es lo suficientemente estricto”, asegura el Doctor Wilson. 

El fit-and-proper-person test es una medida que se introdujo en 2004 con el fin de garantizar que cualquier individuo que se haga con la propiedad de un club esté capacitado par convertirse en el dueño del mismo. El test tiene en cuenta aspectos como el historial financiero del individuo en cuestión y de las empresas en las que ha estado involucrado. O por lo menos esa es la teoría. En la práctica, este test no ha sido capaz de filtrar propietarios con discutible pasado financiero y personal y que después han gestionado sus entidades de forma irresponsable.

“Necesitan hacer un test más duro, pedirle a los clubes que sean más transparentes con su plan de negocios y exigir que los presupuestos mínimos para entrar en la liga sean más altos”, resume el Doctor Wilson. Uno de los principales problemas es que muchos clubes ven salir más dinero del que ingresan sin tener un colchón de fondos suficientemente grande como para reaccionar a cualquier tipo de crisis que se pueda presentar. Más que nada, porque la liga no lo exige. 

El Independent publicó la temporada pasada un artículo que abordaba ‘la crisis de los 72’ (los equipos que componen las tres divisiones de la EFL) y uno de los factores que se señalaban eran los nuevos hábitos en la cultura futbolística, sobre todo entre los más jóvenes. El artículo sugería que el gran atractivo de la Premier League y la Champions League, ambas disponibles en televisión, y la gran presencia de las redes sociales estaban poniéndoselo muy difícil a los clubes de la EFL a la hora de atraer interés. Aunque este argumento tenga parte de razón, y la asistencia en ciertos clubes, que no en todos, haya bajado, la tradición futbolística en estas ligas sigue muy viva. Es realmente la gestión de la propiedad del club la que casi siempre termina marcando su destino. E incluso en el peor de los casos, clubes como el AFC Wimbledon, el Portsmouth o el Wycombe Wanderers (los tres sacados adelante por sus aficionados) han demostrado que un club nunca muere.

El futuro del Bury FC como entidad corre peligro, pero otros equipos han demostrado que la masa social de un club es capaz de reponerse a la desaparición del mismo. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
El futuro del Bury FC como entidad corre peligro, pero otros equipos han demostrado que la masa social de un club es capaz de reponerse a la desaparición del mismo. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

Además de establecer medidas más estrictas para controlar quién puede hacerse con las llaves de un club, otra solución a los problemas de los clubes de la EFL sería una colaboración más estrecha con la Premier League. Desde algunos equipos de la EFL reclaman que la Premier aumente el porcentaje de sus ingresos que reparte a las divisiones inferiores. Dave asegura que, como Forever Bury, existen muchas otras agrupaciones de aficionados que quieren pelear por esta medida. “Si los clubes de la Premier League trajesen más dinero a los equipos de la EFL, y ese dinero se protegiese para que solo pudiese ser invertido en los gastos necesarios del club, y no acabase en los bolsillos de los representantes ni en salarios demasiados altos, las divisiones inferiores serían mucho más estables. Y está en el interés de todos que así sea porque muchos jugadores empiezan en estas categorías, como por ejemplo Harry Maguire, que acaba de firmar por una millonada con el Manchester United”.

Desde antes de que se formara la Premier ya existía esta práctica en la que la categoría más alta apoya a las ligas por debajo. Pero hay unos clubes que se benefician más que otros: los equipos que han bajado de la Premier a la Championship reciben durante por lo menos dos temporadas lo que se conoce como ‘pagos paracaídas’, que son superiores a los llamados ‘pagos solidarios’ que reciben el resto de equipos. “Los pagos paracaídas afectan a la competición”, afirma el Doctor Wilson, “porque añaden presión a los otros equipos que han ingresado menos para que gasten más con el fin de poder competir”. Esta temporada, los tres descendidos de la Premier, el Fulham, el Huddersfield y el Cardiff, han recibido 42,6 millones de libras cada uno, y el Swansea, el West Brom y el Stoke, que habían descendido en la temporada anterior, han ingresado 34,9 millones. El resto de clubes de Championship reciben 4,65 millones. Los clubes de League One reciben 700.000 libras y los de League Two 47.000. Por eso se pide que el reparto sea más generoso y equitativo.

El Bury podría afrontar sus últimos días como club. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.
El Bury podría afrontar sus últimos días como club. Foto: Michael Sedgwick/Focus Images Ltd.

Dave se emociona repasando sus mejores recuerdos como aficionado de los Shakers (el Bury recibió este apodo en 1892, cuando en la previa de la final de una copa ante el Everton el presidente-entrenador del club dijo “we shall shake ‘em, in fact, we are the Shakers”, que se podría traducir como “les vamos a sacudir, de hecho somos los Sacudidores”): los buenos momentos, los malos, el gran equipo de la temporada 1960/61, los ascensos y los descensos, la vista a Wembley, los jugadores que pasaron por el club antes de triunfar en otros equipos… 

“Esperamos lo mejor mientras nos preparamos para lo peor”, reconoce. “Si el club finalmente desaparece será un gran shock. Es una parte muy importante de nuestras vidas. Hay gente que necesita venir a los partidos. Quizás tengan problemas y sufran mucho, pero venir a ver el fútbol les ofrece un respiro. Es una pena que el club pueda dejar de existir”.

Foto de portada: Focus Images Ltd.

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7 comments

Pedazo de artículo, enhorabuena. El problema lo describes muy bien arriba, son Clubs que gastan por encima de sus posibilidades. Hay clubs en league One o en la propia league Two que pagan 1 millón de euros en traspasos… Eso en España es impensable que un equipo de segunda B o tercera pague semejante cifra… Incluso diría que hasta los de segunda División no se atreven a pagar dicha cantidad. Ya lo dije en otro Post, me gustaría saber si la economía inglesa esta tan bollante como algunos pensamos… Porque no es normal que algunos equipos no consigan tener como mínimo un patrocinador que les aporta algo de dinero, de ahí mi duda. Lo de la Premier?… Que rezen para que las televisiones no caigan en bancarrota y les sigan aportando las millonasas que le aportan, porque si esto les pasara, el 70% de los equipos de la premier caerían en la bancarrota. Es lo que tiene pagar sobresueldos para atraer a los jugadores a sus equipos.

Al final no es tan diferente a lo que pasa en la Liga española, una primera división muy potente con bastante dinero (aunque allí mejor repartido que aquí) y luego unas divisiones inferiores con presupuestos muy inferiores y que por querer acceder a donde hay dinero de verdad se endeudan de más y los descensos acaban siendo mucho más dramáticos de los que deberían. Ya tenemos demasiados ejemplos de clubes que desaparecen por un descenso en el campo seguido por un descenso administrativo por las deudas, con clubes históricos como el Salamanca como ejemplo.

Aunque también hay que decir que aquí se agrava un poco más porque no tenemos tanta cultura de apoyar a los equipos locales aunque estén en categorías más modestas que tienen en Inglaterra, el fútbol español pivota demasiado entre los grandes de primera división, sobre todo Real Madrid y Barcelona. No es raro que si te preguntan de qué equipo eres y dices que eres de p.e. Lugo, Cultural Leonesa, Barakaldo o Toledo, incluso de históricos como el Zaragoza, te salten con un “Sí, vale, pero ¿de Primera?”

Gran problema del fútbol moderno. En España nos faltan manos para contar clubes históricos desaparecidos o desahuciados en las últimas divisiones del juego amateur. Espero que corra mejor suerte el Bury.
Gran artículo

¡Gran artículo! Además del tema que se trata de manera principal, es una pena lo que se comenta en un párrafo sobre cómo los jóvenes se acercan más a los clubes de la Premier y la Champions que a los de su comunidad. Eso parecía algo impensable en Inglaterra, y es una muestra clara de lo necesario que es repartir mejor los ingresos para acercar el fútbol más cercano a los vecinos del pueblo o ciudad. Sólo así se hace comunidad y sentimiento de pertenencia con el equipo de fútbol más cercano.

“Fútbol, creado por los pobres, robado por los ricos.” rezaba la pancarta…

No es un caso aislado… no es un problema puntual… es un síntoma de una gran enfermedad. Nos han robado el fútbol.

Los tópicos: Ya no hay amor a los colores sino al dinero… los “malos gestores”… la burbuja… el fair play financiero… Todo esto no es más que una cortina de humo para ocultar la pura y sencilla verdad: Nos han robado el fútbol.

En España a mano armada con la implementación forzosa de las SAD y en otros países con el acaparamiento de la mayoría de instituciones deportivas en manos de unos pocos. ¿Se puede comprar un club como el Bury o el Bolton? ¿Más de cien años de historia… la identidad y el sentimiento de toda una comunidad…? No hay dinero en el mundo para comprar eso.

Se permite que ciertos grupos posean varios equipos, incluso que participen al tiempo en competiciones europeas. Se admite hasta con naturalidad que clubes como el Chelsea tengan los derechos de cientos de jugadores profesionales diseminados por el mundo y ahora en Inglaterra conviven la opulencia de la Premier con la miseria de otras divisiones y no sé cuál será la deriva del “nonleague football”, toda una institución el el país, pero ya nos podemos barruntar que estará tan “a salvo” como los clubes centenarios que hemos mencionado.

Rezaba un dicho en la España más rancia que decía que nuestro país lo vertebraban la Iglesia y la Guardia Civil. No hace mucho cualquier pueblo que se preciara tenía también su equipo de fútbol. Hoy en día cada vez son más los pueblos “sin fútbol”.
El fútbol no existía hace doscientos años y que hoy sea el rey de los deportes y una de las actividades humanas más importantes a nivel global se debe a muchos factores entre los que no están la mayor parte de los valores y desempeños de las entidades y personas que hoy rigen nuestro deporte a golpe de talonario. Entre las cosas que no se mencionan nunca están que realmente los grandes beneficios de la élite se basan en las aportaciones de los aficionados de a pie tan maltratados en todo el mundo, y también en esa base de clubes de donde salen el 99% de los futbolistas profesionales, una base amateur o semiprofesional que se ve esquilmada de todos sus recursos por esa élite insaciable a pesar de que deban a ella su existencia. Se está monetizando toda la historia del fútbol en el momento actual. Se está esquilmando su base de aficionados, sus tradiciones y sus recursos, y se está poniendo muy poco a cambio. Ya hay generaciones que han roto su apoyo desde la grada a su equipo de siempre, acudir al campo es un lujo reservado a turistas de alta capacidad económica y ver los partidos por la tele… va por el mismo camino.

Cada vez menos clubes de base, cada vez peor nivel intermedio, cada vez menos niños jugando en la calle… el fútbol es grande… pero no es infinito…

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