Cinco claves tácticas del fin de semana

Manager Fenando Santos of Portugal during the UEFA Euro 2016 match at Stade Bollaert-Delelis , Lens, France.
Picture by EXPA Pictures/Focus Images Ltd 07814482222
25/06/2016
*** UK & IRELAND ONLY ***
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Sergio Ramos en derecha y Ansu Fati desde la izquierda

Lo de Ansu Fati es para tomárselo muy en serio. El joven extremo del FC Barcelona fue el mejor de España ante Ucrania. El cuadro de Luis Enrique goleó en Valdebebas con un doblete de Sergio Ramos (otro que claramente opositaría al MVP del partido), un gol del propio Fati y un cuarto final de Ferran Torres para ponerse líder en solitario del grupo 4 tras el empate de Alemania ante Suiza, en una de las mejores actuaciones de la selección en la etapa del técnico asturiano. España dominó claramente a Ucrania en el encuentro, especialmente en la primera mitad, con la pelota y también sin ella, siendo ancha y profunda a partes iguales, presionando bien tras pérdida e impidiendo que los de Andriy Shevchenko pudieran desplegarse al espacio. Luis Enrique rotó para el partido con respecto al encuentro del pasado jueves ante Alemania. Sergio Reguilón entró como lateral izquierdo, Rodrigo fue pivote en mediocampo, Mikel Merino actuó como interior izquierdo y arriba, con Gerard Moreno como delantero, Ansu Fati (desde la izquierda) y Dani Olmo (derecha) fueron los extremos. La actuación de España fue muy completa en todos los aspectos, pese al pequeño (y lógico) bajón de la segunda mitad. Fue una actuación vertical, agresiva y bastante dinámica de la selección, con un Ansu Fati realmente inspirado a pie cambiado. El futbolista culé hizo de todo desde muy pronto en el partido. Provocó nada más empezar el penalti del uno a cero. Y desde entonces, al pie y al espacio, más abierto (fijando en banda por delante de su lateral) o más cerrado (ocupando intervalos), encarando siempre hacia delante y dándose a sí mismo situaciones de disparo, como en el gol (el 3-0 de España), su primer tanto con la camiseta de la absoluta, Ansu Fati bordó una actuación de matrícula en su primera titularidad con España. Tiene tantísimo descaro como calidad en las botas. El partido dejó otros muchos detalles, como el liderazgo y la jerarquía de Sergio Ramos, también con y sin balón, siendo capital en la fase de inicio de la selección, organizando y corrigiendo en todo momento al resto de sus compañeros a voz en grito y convirtiéndose, con su doblete, en el defensa más goleador de la historia en partidos de selecciones. España ganó y convenció como hace bastante tiempo que no sucedía.

Francia quedó atrapada en la nueva actualización sueca

Suecia no fue inferior a Francia a pesar de la derrota. Al cuadro de Didier Deschamps le costó mucho más de lo esperado en Solna. Ganó gracias a un solitario gol de Kylian Mbappé, en el único disparo a puerta de los franceses en el partido. Pero el dominio no fue suyo. De hecho, ni siquiera tuvo más tiempo el balón que su rival en el cómputo global del encuentro. Suecia plantó cara desde un posicionamiento defensivo situado a media altura, condicionando la gestación del juego francés al orientar su posesión a las zonas que previamente había previsto Jane Andersson en su pizarra. Suecia mantuvo su habitual sistema 4-4-2, con dos pivotes, dos volantes y dos puntas en tres alturas bien diferenciadas, pero la idea, con y sin balón, fue otra bien distinta a la que ya nos tenía acostumbrados. Suecia planteó una presión zona a media altura a través de la cual consiguió orientar la posesión hacia sus costados, obligando a los dos carrileros de Deschamps (Digne y Dubois) a recibir siempre al pie, para entonces sí, una vez el balón llegaba a los dos pasillos exteriores, provocar el robo reduciendo el tiempo y el espacio al poseedor y sus cercanos. En líneas generales, Suecia consiguió defender todo el tiempo de cara. Lo hizo hasta la acción del cero a uno, en la que Mbappé (con algo de fortuna en la acción técnica) consiguió superar a dos defensores para definir con bastante calidad entre el palo y Robin Olsen. Tras recuperar la pelota, Suecia también tuvo bastante claro cómo confeccionar su transición para atacar desde una posición tan alejada de la portería de Hugo Lloris. Con un apoyo constante del futbolista más próximo al poseedor de la pelota y el desmarque (Quaison) o la fijación (Berg) del jugador alejado, Suecia dejó tramos de claridad con la pelota en los pies. Cierto es que le faltó un punto extra de calidad para definir mejor sus ataques en el último tercio, pero la puesta en escena de los de Jane Andersson fue muy positiva. La nueva hornada de futbolistas suecos demanda una actualización del sistema, y tiempo tiene Suecia para completarla correctamente antes de la Eurocopa. 

Kylian Mbappé fue autor del primer y único tanto ante Suecia. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd
Kylian Mbappé fue el autor del primer y único tanto ante Suecia. Foto: Paul Chesterton/Focus Images Ltd

Joao Félix, falso 9 de una Portugal muy dinámica 

Portugal dejó ante Croacia la actuación más completa del fin de semana. Fernando Santos se rindió al talento de su convocatoria, y aun sin Cristiano Ronaldo sobre el campo el cuadro luso apabulló al croata desde una propuesta fluida, vertical y muy dinámica. Portugal completó su mejor actuación en mucho tiempo. Lo hizo con Joao Félix como falso 9, porque arrancaba desde la posición más adelantada del sistema pero pocas veces acababa la jugadas dentro del área, Diogo Jota (izquierda) y Bernardo Silva (derecha) en los costados y dos interiores, Bruno Fernandes y Joao Moutinho, flanqueados por Danilo Pereira (pivote), que alimentaron la circulación tan armónica de los portugueses. Portugal fue ancha y profunda en todos sus ataques, con una fase posicional bien trabajada y ensamblada a través de movimientos compensatorios (entre apoyos y rupturas) correctamente automatizados, y ese control del escenario inclinó completamente el encuentro durante la primera parte. El entendimiento entre Joao Cancelo (lateral) y Bernardo Silva (extremo) por derecha fue total. Mientras que el segundo, siempre bien abierto, recibía al pie y levantaba la cabeza desde la banda, como de costumbre, el primero, mucho más agresivo y vertical en sus movimientos, dejó acciones de todo tipo desdoblando a su extremo por delante y por detrás en los dos perfiles. Cancelo dejó varias acciones hasta línea de fondo, hasta donde llegaba para centrar al área o meterse directamente para atacar la portería, pero también por dentro, como en la acción del uno a cero que él mismo finalizó con un zurdazo a la cruceta del mejor futbolista de los croatas, Dominik Livakovic, su guardameta. Pero si el ataque luso fue incontenible para los de Zlatko Dalic no fue solo por la conexión Cancelo-Bernardo Silva, sino por la lucidez con la que Portugal consiguió activar sus tres carriles al mismo tiempo. Con Joao Félix en punta, recibiendo al pie o por alto, descargando el balón de espaldas y rematando desde la frontal del área; con Diogo Jota siendo muy incisivo por izquierda, como en el Wolverhampton; o con Danilo, Guerreiro y Rúben Dias, en definitiva, asentando a su selección por encima de la divisoria, Portugal superó, desbordó y derrotó a Croacia con una actuación a la altura de sus posibilidades, que son muchas, aun sin su mejor futbolista sobre el césped. Portugal, con esta goleada, golpea primero en el temido grupo de la muerte en esta UEFA Nations League.

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Inglaterra se quedó bastante corta en Islandia

Inglaterra ganó en Islandia de penalti, en el descuento, pero con mucho más suspense de lo previsto (porque Islandia desperdició una pena máxima en el último minuto), y dejando muchísimos más interrogantes que certezas en su juego. El cuadro de Gareth Southgate controló el balón la mayor parte del encuentro. Lo quiso y lo tuvo, pues Islandia tampoco puso demasiado impedimento en ello, pero no supo qué hacer con él en campo contrario. Inglaterra salió de inicio en un 4-3-3, con Declan Rice como pivote, dos interiores, Ward-Prowse y Phil Foden y dos extremos bien abiertos, Raheem Sterling (izquierda) y Jadon Sancho (derecha). Pero el compartamiento de las piezas fue un tanto particular. A la hora de iniciar el juego desde su defensa, ante una Islandia replegada a media altura en 4-4-2, Southgate consideró necesario dejar a Walker como tercer central abajo para salir con superioridad numérica. La amplitud, por tanto, fue cosa de Sancho, que se movió todo el tiempo muy cerca de la cal. Aunque Inglaterra quiso salir y juntarse desde el sector opuesto, el izquierdo. Con Foden moviéndose en las dos direcciones, apoyando abajo (de espaldas) en la fase de inicio del equipo, atrayendo consigo la vigilancia de un pivote/central muy pendiente de sus recepciones; Sterling de fuera hacia dentro, moviéndose en el apoyo (a lo que Foden respondía con movimientos de ruptura hacia delante); y Trippier, a pierna cambiada, en una posición intermedia, más pendiente de la pérdida que otra cosa, la intención inicial de Inglaterra fue juntarse sobre esta zona, atraer a Islandia a este sector y cambiar la dirección del juego para activar la recepción de Sancho. Sin embargo, se dejó unas cuantas cosas por el camino. El sistema no fue capaz de limpiar y despejar las recepciones del extremo del Borussia Dortmund, que recibió siempre muy abierto pero en situaciones de inferioridad numérica y posicional ante el 4-4-2 islandés, ni a través de Walker (que pocas veces dobló al extremo) ni de Ward-Prowse, que no aclaraba desde el pico del área, y eso le restó muchísimo potencial al ataque posicional de Inglaterra. Southgate cambió a sus extremos en la recta final de la primera parte para devolverlos a su sitio tras el descanso. Y acabó quemando todas las naves que tenía en el banco, con Ings, Alexander-Arnold y Greenwood, pero Inglaterra dejó muchas cosas a deber en el encuentro. Ganó, que siempre es importante, pero aún le falta mucho para aclimatar todo su talento.

Frenkie de Jong completó una gran actuación con su selección. Foto: Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd
Frenkie de Jong completó una gran actuación con su selección. Foto: Joep Joseph Leenen/Focus Images Ltd

Frenkie de De Jong, de nuevo de cara a la acción

Si algo ha podido sacar en claro el FC Barcelona de la temporada 2019/20 es que Frenkie de Jong es un futbolista que necesita imperiosamente ver la acción siempre de cara. El primero en entenderlo fue Ernesto Valverde, que debió corregir la posición del neerlandés como interior izquierdo de su sistema para hacerle jugar por detrás de la pelota (y no por delante, girado entre intervalos, porque ahí es donde se ahoga), y algo parecido quiso hacer después Setién, manteniendo a De Jong por izquierda, pero dándole la oportunidad de iniciar las acciones desde más atrás, como había hecho antes en el Ajax de Ten Hag, y como hizo este fin de semana en la Holanda de Dwight Lodeweges. De Jong fue pivote izquierdo en el 4-2-3-1 de su selección ante Polonia, en un medio campo que convivió permanentemente escalonado con la presencia de De Roon como pivote derecho. Frenkie de Jong no es un mediocentro al uso, como Busquets o Casemiro, sino que él es un pivote que necesita sentirse liberado para dar lo mejor de sí. Tiene capacidad para organizar abajo los primeros pases del equipo, como ya hacía en el Ajax 2018/19; para juntarlo unos cuantos metros más arriba, ya sea de la asociación en corto o el envío vertical que rompe la primera línea presión; habilidad para lanzar al equipo en transición, ya sea desde el pase o la conducción; y tacto en los metros finales para iluminar a su equipo en ataques más posicionales, bien desde su llegada al área (llegando y no estando en la zona de remate, que es como más daño hace), o a través de su envío al segundo palo desde el pico del área, que es algo que ya vimos la temporada pasada con Ernesto Valverde (cuando era interior), y que dio origen al único tanto entre neerlandeses y polacos. Este envío tenso y cruzado de De Jong al segundo palo, explotando la subida del lateral opuesto (Hateboer) a línea de fondo para que este active la llegada de un tercer hombre al punto de penalti, es una acción que Holanda ya hacía con Koeman, que Dwight Lodeweges, como es lógico, ha decidido mantener en su libreto y que quizá, aunque tenga su origen en el lado más alejado de Leo Messi, sea el principio de algo nuevo en el FC Barcelona que está por venir.

Foto de portada: EXPA Pictures/Focus Images Ltd.

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